Petition update¡No más recortes! Por una ley que blinde la Sanidad Pública españolaEl día de la marmota. De nuevo como en Marzo
Antonio UbedaMadrid, Spain
Nov 5, 2020

Siento enfado al tener que escribir un artículo como éste pero, por desgracia, muchos se identificarán con mis palabras.

En Marzo llegó un nuevo virus, para el que no estábamos preparados, en un tiempo en el que nuestro sistema público sanitario ya no pasaba su mejor momento  (los hospitales se colapsaban con las campañas de gripe y las listas de espera para ser atendidos eran muy elevadas).

Murió mucha gente, demasiada, sobre todo aquellos que con su sudor ayudaron a levantar este país tal y como lo conocemos. Nuestros mayores y las personas con patologías fueron carne de cañón.

Entonces teníamos excusa: no se conocía mucho de la enfermedad, se iban haciendo estudios sobre la marcha, con lo que las informaciones eran muchas veces contradictorias, y se hacía lo que podía.

Los sanitarios se llevaron la peor parte. Tuvieron que poner en peligro su vida, ya que sobre todo al principio, no les dotaron con las medidas de seguridad necesarias y trabajaron en condiciones muy duras.

¿Quién está preparado para ver morir a tanta gente, sufriendo, sabiendo que en muchas ocasiones no podían hacer nada? A muchos les quedaron secuelas psicológicas, acabando además cansados de los largos turnos y la oleada de enfermos que no paraban de llegar.

Llegó el Verano. Conseguimos aplanar la curva y todos nos relajamos.

En ese momento era cuando las Comunidades Autónomas y el Gobierno tenían que adoptar medidas preventivas para estar preparados para cuando viniera una segunda ola porque, no nos engañemos, todos sabíamos que el virus iba a volver con el frío.

Doblegada la curva lo que hacía falta eran rastreadores para, en el caso de haber un contagio, tener un seguimiento del mismo y de las personas que estuvieron en contacto con ella. Esto no se hizo.

También se hacía necesario un refuerzo de la Sanidad Pública, cosa con la que todos estábamos de acuerdo en el confinamiento pero después a nuestros dirigentes se les olvidó, que tampoco se hizo.

Los sanitarios fueron cogiendo días para aprovechar para descansar, ¿acaso no tenían derecho a hacerlo?, ahora se les echa eso en cara.

Pero el principal problema es que ha habido un caos organizativo.

Las comunidades autónomas actuaron cada una por su cuenta, como buenamente entendían y sabían, muchas con diligencia, pero otras siguiendo la estrategia del avestruz: el virus no existe y ni voy a contratar rastreadores ni tampoco voy a reforzar el sistema sanitario.

El gobierno tampoco supo coordinar todo este entramado, ni velar porque cada comunidad hiciera su trabajo. Porque, no nos engañemos, la cadena más fuerte se puede romper cuando falla un eslabón.

Aquí estamos de nuevo, con menos médicos, ya que muchos se han ido a otros países y sin haber aprendido nada de lo pasado.

¿Se imaginan ustedes como se deben sentir los sanitarios, habiendo pasado ansiedad, situaciones de pánico y auténtico miedo, habiendo visto morir a tanta gente sin poder hacer nada y llorar a tantos familiares sin poder darles consuelo? ¿Se imaginan que ese esfuerzo que, de vez en cuando nuestros jefes nos piden se hiciera de manera continuada?

Por desgracia todo esto va a tener consecuencias, pero no políticas, ya que nunca las hay. Las consecuencias las tendrán muchos de nuestros mayores, quizás nuestros padres o abuelos, que morirán en esta ola.

Pero, ¿Se han parado a pensar en todos esos enfermos crónicos que vamos a tener? Si antes nos daban cita en las revisiones cada quince meses, ¿Qué va a pasar ahora? ¿Nos van a ver cada dos o tres año?

Si algún grupo político está leyendo estas palabras, se lo digo directamente, ¿A qué esperan para contratar sanitarios? ¿A que esperan para hacer seguimiento de los contagios?

Las banderas están muy bien. Sentirse orgulloso de tu país está bien, pero cuando se usan para en lugar de ensalzarlo se hace para tapar aquellas cosas que no nos gustan, ensucian su simbolismo.

Hoy más que nunca, los sanitarios son necesarios. No son héroes, son personas como tú y como yo, y también tienen miedo y a veces lloran.

Es hora de que dejamos de aplaudirles y empecemos a apoyarles de verdad. A salir con ellos a la calle para reivindicar sus derechos, que son también nuestros derechos, que vamos perdiendo cada vez más.

Y a exigir que, de una vez por todas, se empiece a escuchar a los técnicos de sanidad y se tenga muy en cuenta sus decisiones para las acciones que haya que tomar.

Estamos muy cansados de que nuestra salud dependa del lodazal político en el que se ha convertido España. Señores, escuchen a los que entienden de sanidad y ustedes vayan a pegarse a otra parte.

Porque no lo olvidemos. Nos va la vida en ello.

Salud y mucho cariño a todos.

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