Pidamos justicia para Marcos Servera después de tres años de su muerte

El problema

Marcos Servera Menéndez murió hace ya más de tres años en el hotel Mayflower de Londres, en Kensington. Su fallecimiento fue ocasionado por una caldera defectuosa que llevaba un tiempo expulsando monóxido de carbono. Los responsables del hotel aseguraron haber reparado la avería, pero no fue así. Cuando Marcos se fue a dormir aquella primera noche, la sustancia nociva que expulsaba la máquina se filtró en su habitación provocando su muerte por inhalación de CO. Era día 3 de marzo de 2018. Marcos tenía treintaitrés años. Estamos a 2021 y su caso continúa empantanado en los tribunales ingleses. Esteban García, un amigo que compartía habitación con él, sobrevivió de milagro. El incidente le originó un daño cerebral que le ha marcado para siempre.

Hemos creado esta petición de firmas desde la desesperación y la rabia. Sabemos que el luto lo vamos a arrastrar toda la vida, que Marcos no nos será devuelto. Pero estamos convencidos de que hay algo que nos ayudaría a tener la mente en paz: la seguridad de que se está haciendo todo lo necesario para que una situación así no se repita. Desgraciadamente, contamos con la certeza de lo contrario. A día de hoy, los avances en su caso han sido inexistentes. Estamos igual que hace tres años. Ni siquiera se han dado gestos que indiquen un mínimo de sensibilidad por parte de los dueños del hotel. Los propietarios del Mayflower cerraron su negocio unos pocos días tras el accidente. Sólo unos pocos días. Pasadas unas jornadas de ridículo e insuficiente rigor, reabrieron sus puertas para seguir haciendo caja. No han pedido disculpas, no han contactado con la familia, no han mostrado ni un ligero rastro de humanidad.

El caso de Marcos y Esteban está rodeado de interrogantes cruciales sin contestar, preguntas que deberían ser respondidas para que familia y amigos podamos conocer la verdad. ¿Por qué no pudo repararse la caldera? ¿Cuánto tiempo hacía que soltaba ese gas tóxico? ¿Por qué el empleado de mantenimiento salió del país después de que Marcos muriese? ¿Cuál es la razón por la que tardó tanto en regresar? ¿Cómo es posible que la policía se esté demorando tanto en adjudicar responsabilidades? ¿A qué viene esta tardanza en interrogar a los testigos que podrían clarificar todo este asunto? ¿Por qué nadie ha movido un dedo para que un suceso así no vuelva a ocurrir?

El fallecimiento de Marcos ha sido condenado al olvido. Tenemos la sensación de que la negligencia de la que fueron víctimas Esteban y él pronto va a prescribir. Este es un claro ejemplo de la deshumanización impregnada en ciertas instituciones del Estado, tanto británicas como españolas. Su inacción ante una injusticia de semejante calado no nos sorprende. Son incontables los incidentes y tragedias en los que la eficiencia de ciertas administraciones brilla por su ausencia. Marcos era una buena persona. Alguien libre. Y la ignorancia institucional a la que ha sido sometido su posible homicidio nos transmite, por enésima vez, la desidia que reina en las entidades que deberían trabajar para que se imparta justicia. Sin embargo, una de las acciones que podemos llevar a cabo para recordar lo ocurrido es la siguiente: denunciar esta negligencia desde aquí. Algo así no puede repetirse, sus responsables no pueden irse de rositas y los organismos que miran hacia otro lado deben ser reprendidos en público. Es lo que Marcos querría. Porque él creía en lo que es justo.

En honor a su memoria, pedimos al Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación que ayude a acelerar el caso para que la Metropolitan Police haga justicia.  #JusticiaParaMarcosServera.

 

 

62.230

El problema

Marcos Servera Menéndez murió hace ya más de tres años en el hotel Mayflower de Londres, en Kensington. Su fallecimiento fue ocasionado por una caldera defectuosa que llevaba un tiempo expulsando monóxido de carbono. Los responsables del hotel aseguraron haber reparado la avería, pero no fue así. Cuando Marcos se fue a dormir aquella primera noche, la sustancia nociva que expulsaba la máquina se filtró en su habitación provocando su muerte por inhalación de CO. Era día 3 de marzo de 2018. Marcos tenía treintaitrés años. Estamos a 2021 y su caso continúa empantanado en los tribunales ingleses. Esteban García, un amigo que compartía habitación con él, sobrevivió de milagro. El incidente le originó un daño cerebral que le ha marcado para siempre.

Hemos creado esta petición de firmas desde la desesperación y la rabia. Sabemos que el luto lo vamos a arrastrar toda la vida, que Marcos no nos será devuelto. Pero estamos convencidos de que hay algo que nos ayudaría a tener la mente en paz: la seguridad de que se está haciendo todo lo necesario para que una situación así no se repita. Desgraciadamente, contamos con la certeza de lo contrario. A día de hoy, los avances en su caso han sido inexistentes. Estamos igual que hace tres años. Ni siquiera se han dado gestos que indiquen un mínimo de sensibilidad por parte de los dueños del hotel. Los propietarios del Mayflower cerraron su negocio unos pocos días tras el accidente. Sólo unos pocos días. Pasadas unas jornadas de ridículo e insuficiente rigor, reabrieron sus puertas para seguir haciendo caja. No han pedido disculpas, no han contactado con la familia, no han mostrado ni un ligero rastro de humanidad.

El caso de Marcos y Esteban está rodeado de interrogantes cruciales sin contestar, preguntas que deberían ser respondidas para que familia y amigos podamos conocer la verdad. ¿Por qué no pudo repararse la caldera? ¿Cuánto tiempo hacía que soltaba ese gas tóxico? ¿Por qué el empleado de mantenimiento salió del país después de que Marcos muriese? ¿Cuál es la razón por la que tardó tanto en regresar? ¿Cómo es posible que la policía se esté demorando tanto en adjudicar responsabilidades? ¿A qué viene esta tardanza en interrogar a los testigos que podrían clarificar todo este asunto? ¿Por qué nadie ha movido un dedo para que un suceso así no vuelva a ocurrir?

El fallecimiento de Marcos ha sido condenado al olvido. Tenemos la sensación de que la negligencia de la que fueron víctimas Esteban y él pronto va a prescribir. Este es un claro ejemplo de la deshumanización impregnada en ciertas instituciones del Estado, tanto británicas como españolas. Su inacción ante una injusticia de semejante calado no nos sorprende. Son incontables los incidentes y tragedias en los que la eficiencia de ciertas administraciones brilla por su ausencia. Marcos era una buena persona. Alguien libre. Y la ignorancia institucional a la que ha sido sometido su posible homicidio nos transmite, por enésima vez, la desidia que reina en las entidades que deberían trabajar para que se imparta justicia. Sin embargo, una de las acciones que podemos llevar a cabo para recordar lo ocurrido es la siguiente: denunciar esta negligencia desde aquí. Algo así no puede repetirse, sus responsables no pueden irse de rositas y los organismos que miran hacia otro lado deben ser reprendidos en público. Es lo que Marcos querría. Porque él creía en lo que es justo.

En honor a su memoria, pedimos al Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación que ayude a acelerar el caso para que la Metropolitan Police haga justicia.  #JusticiaParaMarcosServera.

 

 

Actualizaciones de la petición