PAREMOS LAS GUERRAS. ACABEMOS CON LA VIOLENCIA. UN LLAMAMIENTO A LA BUENA GENTE

El problema

Los Humanistas somos mujeres y hombres valientes que, frente a este sistema enfermo, levantamos nuestra voz y ponemos nuestras acciones y nuestras mejores aspiraciones en la construcción de un mundo no violento. 

Decimos que no es cierto que la violencia sea algo natural para nuestra especie. Y reclamamos nuestro derecho a vivir en Paz. Esa mirada, antigua, prehistórica, que dice que el hombre es un lobo para el hombre, tan solo busca aliviar de responsabilidades a los poderosos que ejercen la violencia contra las poblaciones. Gobernantes que envían a sus jóvenes a matar y a morir en guerras libradas por intereses ajenos a las poblaciones. 

Los Humanistas nos declaramos no violentos y hacemos un llamamiento a todas las organizaciones, instituciones y asociaciones humanas para que se sumen a este pedido por la Paz que es un clamor y una necesidad. Les decimos a los responsables de las grandes religiones que tienen el deber de crear un nuevo clima psicosocial alejado de la violencia. Si no quieren ser cómplices del horror deben buscar el diálogo y alejarse del fundamentalismo. Y hablamos también a los gobiernos para decirles no pueden quedar indiferentes frente al hambre, la ignorancia, la mala fe y la violencia. 

Vivimos en un mundo violento, rodeados de conflictos, desigualdades y desastres ecológicos. El futuro, que debería ser un espacio abierto a la imaginación, el progreso y el crecimiento humanos, se cierra cuando la violencia lo envenena. Hoy los jóvenes miran hacia adelante con temor y desesperanza. En este momento histórico es necesario que la buena gente se una para reclamar el cese de la violencia en todas sus formas. 

En esta atmósfera envenenada de crueldad, las relaciones personales se vuelven más crueles y el trato que nos damos a nosotros mismos es también más cruel. Somos violentos cuando vemos en el otro un para mí, que sirve a mis intereses o que utilizamos para descargar nuestras tensiones o frustraciones; y comenzamos a practicar la no violencia cuando reconocemos lo humano en el otro. Cuando vemos un ser con nuestros mismos miedos, esperanzas y contradicciones, pero capaz de superarlos.

Quienes queremos superar esta violencia... 

  • Afirmamos la dignidad de todos los seres humanos que, por el simple hecho de nacer, merecen respeto y consideración.
    Consideramos al ser humano como máximo valor por encima del dinero, del Estado, de la religión, de los modelos y de los sistemas sociales.
  • Consagramos la resistencia justa contra la violencia en todas sus formas: física, económica, racial, religiosa, sexual, psicológica y moral. 
    Reconocemos la riqueza y diversidad de todas las culturas humanas. 
  • Reclamamos iguales derechos e iguales oportunidades para todas y todos. Trabajamos para eliminar las estructuras y sistemas que perpetúan la opresión y la desigualdad.
    Luchamos por la conservación de nuestro planeta. Aseguramos que un atentado contra el medio ambiente es un atentado contra los seres humanos y su futuro. 
  • Señalamos al individualismo como gran cómplice de este sistema. Cuando los anhelos, las aspiraciones, los problemas y las preocupaciones de mi vecino sean también las mías. Cuando pueda mirarle a los ojos y comprenderlo en profundidad, habremos dado el primer paso hacia el mundo al que aspiramos.

Juntas y juntos trabajaremos para...

  • Superar la violencia en cada uno de nosotros y en la sociedad humana. 
  • Construir un mundo basado en el respeto, la justicia, la colaboración y la paz. 

Este cambio tiene que ser cálido, sincero y verdadero. Hay que avanzar cada día, con acciones válidas y sentidas, en los barrios, en los centros de trabajo, en las escuelas… Descubriremos así que el dolor y la alegría del otro son los míos, que no habrá progreso si no es de todos y para todos. 

Únete a este llamamiento, suma a tu gente cercana, reclama a tus gobernantes, muévete con otros. La no violencia es el único camino hacia un futuro más humano.

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El problema

Los Humanistas somos mujeres y hombres valientes que, frente a este sistema enfermo, levantamos nuestra voz y ponemos nuestras acciones y nuestras mejores aspiraciones en la construcción de un mundo no violento. 

Decimos que no es cierto que la violencia sea algo natural para nuestra especie. Y reclamamos nuestro derecho a vivir en Paz. Esa mirada, antigua, prehistórica, que dice que el hombre es un lobo para el hombre, tan solo busca aliviar de responsabilidades a los poderosos que ejercen la violencia contra las poblaciones. Gobernantes que envían a sus jóvenes a matar y a morir en guerras libradas por intereses ajenos a las poblaciones. 

Los Humanistas nos declaramos no violentos y hacemos un llamamiento a todas las organizaciones, instituciones y asociaciones humanas para que se sumen a este pedido por la Paz que es un clamor y una necesidad. Les decimos a los responsables de las grandes religiones que tienen el deber de crear un nuevo clima psicosocial alejado de la violencia. Si no quieren ser cómplices del horror deben buscar el diálogo y alejarse del fundamentalismo. Y hablamos también a los gobiernos para decirles no pueden quedar indiferentes frente al hambre, la ignorancia, la mala fe y la violencia. 

Vivimos en un mundo violento, rodeados de conflictos, desigualdades y desastres ecológicos. El futuro, que debería ser un espacio abierto a la imaginación, el progreso y el crecimiento humanos, se cierra cuando la violencia lo envenena. Hoy los jóvenes miran hacia adelante con temor y desesperanza. En este momento histórico es necesario que la buena gente se una para reclamar el cese de la violencia en todas sus formas. 

En esta atmósfera envenenada de crueldad, las relaciones personales se vuelven más crueles y el trato que nos damos a nosotros mismos es también más cruel. Somos violentos cuando vemos en el otro un para mí, que sirve a mis intereses o que utilizamos para descargar nuestras tensiones o frustraciones; y comenzamos a practicar la no violencia cuando reconocemos lo humano en el otro. Cuando vemos un ser con nuestros mismos miedos, esperanzas y contradicciones, pero capaz de superarlos.

Quienes queremos superar esta violencia... 

  • Afirmamos la dignidad de todos los seres humanos que, por el simple hecho de nacer, merecen respeto y consideración.
    Consideramos al ser humano como máximo valor por encima del dinero, del Estado, de la religión, de los modelos y de los sistemas sociales.
  • Consagramos la resistencia justa contra la violencia en todas sus formas: física, económica, racial, religiosa, sexual, psicológica y moral. 
    Reconocemos la riqueza y diversidad de todas las culturas humanas. 
  • Reclamamos iguales derechos e iguales oportunidades para todas y todos. Trabajamos para eliminar las estructuras y sistemas que perpetúan la opresión y la desigualdad.
    Luchamos por la conservación de nuestro planeta. Aseguramos que un atentado contra el medio ambiente es un atentado contra los seres humanos y su futuro. 
  • Señalamos al individualismo como gran cómplice de este sistema. Cuando los anhelos, las aspiraciones, los problemas y las preocupaciones de mi vecino sean también las mías. Cuando pueda mirarle a los ojos y comprenderlo en profundidad, habremos dado el primer paso hacia el mundo al que aspiramos.

Juntas y juntos trabajaremos para...

  • Superar la violencia en cada uno de nosotros y en la sociedad humana. 
  • Construir un mundo basado en el respeto, la justicia, la colaboración y la paz. 

Este cambio tiene que ser cálido, sincero y verdadero. Hay que avanzar cada día, con acciones válidas y sentidas, en los barrios, en los centros de trabajo, en las escuelas… Descubriremos así que el dolor y la alegría del otro son los míos, que no habrá progreso si no es de todos y para todos. 

Únete a este llamamiento, suma a tu gente cercana, reclama a tus gobernantes, muévete con otros. La no violencia es el único camino hacia un futuro más humano.

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Petición creada en 23 de septiembre de 2024