Nuestro futuro inmediato y la facultad que queremos. FFyL-UNAM (2025-2029)

Nuestro futuro inmediato y la facultad que queremos. FFyL-UNAM (2025-2029)

La causa

El pasado lunes 27 de enero de 2025, a las 10 am, la directora de la Facultad de Filosofía y Letras presentó su cuarto informe de actividades, marcando así el fin de un ciclo de cuatro años de gestión. El 30 de enero inició formalmente el proceso de auscultación para elegir directora o director para los siguientes cuatro años (2025-2029). El registro cierra mañana, 14 de febrero, y en breve se conocerá una terna de aspirantes. Puede que haya continuidad o cambios, pero la decisión no depende realmente de quienes integramos la comunidad de la Facultad. ¿Tiene que seguir siendo así? ¿Nos resignamos simplemente a apoyar a las candidatas y candidatos que se presenten mediante audiencias con la Junta de Gobierno? ¿Asumimos que es un mero trámite y no le damos importancia? ¿O empezamos a deliberar? ¿Qué pasaría si en lugar de esperar propuestas las hiciéramos? ¿No podríamos pedirle a quienes quieran dirigir la Facultad que nos escuchen y establezcan una serie de compromisos razonables para guiar su gestión?

Nuestra comunidad es grande y plural, atravesada por las tensiones que suponen un presupuesto insuficiente y un presente que afecta de manera profunda las dinámicas de la educación superior, en específico en el campo de las humanidades y las ciencias sociales. ¿Sería posible empezar a nombrar colectivamente esos problemas y pensar soluciones realistas en el marco académico-institucional que nos regula? ¿Podemos construir una agenda de trabajo para la Facultad? Por ejemplo, un tema urgente para el presente y el futuro docente es la insuficiencia de plazas y la necesidad de transparentar todos los procesos de contratación del profesorado, ya sea de asignatura o de tiempo completo. ¿No sería absolutamente indispensable que todos los nombramientos sean equitativos y se apeguen a procesos colegiados? ¿Es legítimo que directoras y directores usen el artículo 51 del EPA para contratar de manera discrecional? ¿Cuáles son las consecuencias de dicha disposición legal sobre la conformación de los claustros académicos? ¿No son necesarias discusiones sustantivas sobre el artículo 51? ¿Sobre los planes que la UNAM tiene para el profesorado de asignatura? ¿Se pueden transparentar las contrataciones sin reformar el EPA? ¿Si una persona quiere incorporarse a la planta docente de la Facultad qué procedimiento debe seguir? ¿Por qué no hay criterios públicos y equitativos? ¿Qué le vamos a heredar a quienes están estudiando ahora y buscarán trabajo mañana?

Otro tema de gran relevancia son los canales de comunicación con las y los estudiantes, que deberían ser constantes y anticiparse a las crisis. ¿Qué proponen para la siguiente gestión quienes estudian en la Facultad? ¿Es posible que las autoridades dialoguen con el estudiantado sin necesidad de que sea por la fuerza de las crisis? ¿No tenemos algunos ejemplos maravillosos de autoridades dialogantes con su comunidad en la historia de nuestra universidad? ¿Cómo abandonar la lógica de la contención de problemas, más que su resolución franca? ¿Qué puede y qué no puede la universidad ante la violencia estructural que prevalece en México?

En cuanto a la violencia de género dentro de los espacios universitarios, ha habido cambios significativos en la Facultad producto de la movilización de las, los y les estudiantes, también de profesoras y profesores, ¿pero qué balance podemos hacer sobre las medidas que se implementaron?

Por último, podría preguntarse ¿qué posturas adoptará quien llegue a la dirección sobre el sentido de nuestra actividad académica y las misiones sociales de nuestra casa de estudios? La lógica neoliberal de la productividad nos somete a dinámicas de cuantificación cuyos impactos sobre los procesos educativos y laborales deberíamos identificar y analizar. ¿Qué le ha provocado la lógica de los estímulos salariales a nuestra universidad? ¿Cómo se va adaptar la UNAM a las nuevas propuestas del gobierno federal sobre el bachillerato?

Los temas no se agotan con esta enumeración, para ello se requiere un proceso deliberativo y colectivo. Hay una institucionalidad en la universidad, pero no es justo ni deseable que sólo esté bajo control de unos cuantos. La mejor manera de modificar ese orden de cosas es invitar a quienes busquen dirigir la Facultad a que nos convoquen a conversar, que nos consideren al elaborar sus planes de trabajo y se comprometan de manera viable para el periodo 2025-2029. ¿Lo harán? ¿Cómo lo harán? ¿Lxs convocamos?

Si trabajas o estudias en la Facultad de Filosofía y Letras y estás de acuerdo con lo que aquí se plantea, apoya con tu firma para hacerle llegar este documento a quienes buscan ocupar la dirección, al Consejo Técnico y a nuestrxs representantes ante el Consejo Universitario. 

Victoria

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La causa

El pasado lunes 27 de enero de 2025, a las 10 am, la directora de la Facultad de Filosofía y Letras presentó su cuarto informe de actividades, marcando así el fin de un ciclo de cuatro años de gestión. El 30 de enero inició formalmente el proceso de auscultación para elegir directora o director para los siguientes cuatro años (2025-2029). El registro cierra mañana, 14 de febrero, y en breve se conocerá una terna de aspirantes. Puede que haya continuidad o cambios, pero la decisión no depende realmente de quienes integramos la comunidad de la Facultad. ¿Tiene que seguir siendo así? ¿Nos resignamos simplemente a apoyar a las candidatas y candidatos que se presenten mediante audiencias con la Junta de Gobierno? ¿Asumimos que es un mero trámite y no le damos importancia? ¿O empezamos a deliberar? ¿Qué pasaría si en lugar de esperar propuestas las hiciéramos? ¿No podríamos pedirle a quienes quieran dirigir la Facultad que nos escuchen y establezcan una serie de compromisos razonables para guiar su gestión?

Nuestra comunidad es grande y plural, atravesada por las tensiones que suponen un presupuesto insuficiente y un presente que afecta de manera profunda las dinámicas de la educación superior, en específico en el campo de las humanidades y las ciencias sociales. ¿Sería posible empezar a nombrar colectivamente esos problemas y pensar soluciones realistas en el marco académico-institucional que nos regula? ¿Podemos construir una agenda de trabajo para la Facultad? Por ejemplo, un tema urgente para el presente y el futuro docente es la insuficiencia de plazas y la necesidad de transparentar todos los procesos de contratación del profesorado, ya sea de asignatura o de tiempo completo. ¿No sería absolutamente indispensable que todos los nombramientos sean equitativos y se apeguen a procesos colegiados? ¿Es legítimo que directoras y directores usen el artículo 51 del EPA para contratar de manera discrecional? ¿Cuáles son las consecuencias de dicha disposición legal sobre la conformación de los claustros académicos? ¿No son necesarias discusiones sustantivas sobre el artículo 51? ¿Sobre los planes que la UNAM tiene para el profesorado de asignatura? ¿Se pueden transparentar las contrataciones sin reformar el EPA? ¿Si una persona quiere incorporarse a la planta docente de la Facultad qué procedimiento debe seguir? ¿Por qué no hay criterios públicos y equitativos? ¿Qué le vamos a heredar a quienes están estudiando ahora y buscarán trabajo mañana?

Otro tema de gran relevancia son los canales de comunicación con las y los estudiantes, que deberían ser constantes y anticiparse a las crisis. ¿Qué proponen para la siguiente gestión quienes estudian en la Facultad? ¿Es posible que las autoridades dialoguen con el estudiantado sin necesidad de que sea por la fuerza de las crisis? ¿No tenemos algunos ejemplos maravillosos de autoridades dialogantes con su comunidad en la historia de nuestra universidad? ¿Cómo abandonar la lógica de la contención de problemas, más que su resolución franca? ¿Qué puede y qué no puede la universidad ante la violencia estructural que prevalece en México?

En cuanto a la violencia de género dentro de los espacios universitarios, ha habido cambios significativos en la Facultad producto de la movilización de las, los y les estudiantes, también de profesoras y profesores, ¿pero qué balance podemos hacer sobre las medidas que se implementaron?

Por último, podría preguntarse ¿qué posturas adoptará quien llegue a la dirección sobre el sentido de nuestra actividad académica y las misiones sociales de nuestra casa de estudios? La lógica neoliberal de la productividad nos somete a dinámicas de cuantificación cuyos impactos sobre los procesos educativos y laborales deberíamos identificar y analizar. ¿Qué le ha provocado la lógica de los estímulos salariales a nuestra universidad? ¿Cómo se va adaptar la UNAM a las nuevas propuestas del gobierno federal sobre el bachillerato?

Los temas no se agotan con esta enumeración, para ello se requiere un proceso deliberativo y colectivo. Hay una institucionalidad en la universidad, pero no es justo ni deseable que sólo esté bajo control de unos cuantos. La mejor manera de modificar ese orden de cosas es invitar a quienes busquen dirigir la Facultad a que nos convoquen a conversar, que nos consideren al elaborar sus planes de trabajo y se comprometan de manera viable para el periodo 2025-2029. ¿Lo harán? ¿Cómo lo harán? ¿Lxs convocamos?

Si trabajas o estudias en la Facultad de Filosofía y Letras y estás de acuerdo con lo que aquí se plantea, apoya con tu firma para hacerle llegar este documento a quienes buscan ocupar la dirección, al Consejo Técnico y a nuestrxs representantes ante el Consejo Universitario. 

Los tomadores de decisiones

Consejo Técnico FFyL-UNAM; Consejo Universitario
Consejo Técnico FFyL-UNAM; Consejo Universitario

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Petición creada en 13 de febrero de 2025