Nos duele Gaza, nos duele España. ¡El silencio institucional nos enferma!

El problema

Ante la situación de bloqueo que los gobiernos no están sabiendo —o no están queriendo— romper, han surgido por toda España iniciativas ciudadanas de apoyo directo a las familias palestinas en Gaza. Personas ayudando a personas. Somos vecinas, estudiantes, sanitarias, trabajadoras precarias… haciendo lo imposible para sostener esa ayuda a las familias gazatís en el tiempo. Enviamos dinero, organizamos redes, compartimos lo que tenemos. Y lo hacemos con amor, con rabia, con dignidad. Pero esto no es sostenible ni garantiza la supervivencia de esas familias. No nos corresponde a nosotras salvar a esas familias, y aunque lo hacemos de corazón y con la mejor intención, NO ES SUFICIENTE. 

Por eso pedimos, con urgencia y con firmeza, que el Gobierno de España esté a la altura de estas iniciativas. Que haga TODO lo que esté en su mano para romper el bloqueo, para proteger la vida, para actuar con humanidad. Porque quienes tenéis poder institucional tenéis también una responsabilidad histórica.

Ver, sufrir, enfermar, ser testigos de este horror —y ver que no se detiene— está teniendo un impacto devastador en nuestra salud mental.
No se puede contemplar el exterminio de un pueblo entero sin enfermar por dentro. No se puede leer cada día que mueren bebés, niños, familias enteras, que hay hambre y amputaciones sin anestesia, y no romperse emocionalmente.
Muchas personas vivimos con insomnio, ansiedad, tristeza profunda o brotes en enfermedades crónicas, especialmente quienes tenemos condiciones autoinmunes, altamente sensibles al estrés, estamos viendo un deterioro gravísimo de nuestra salud. Y no es casualidad: el cuerpo grita lo que la conciencia no puede callar.
Nos duele la masacre, pero también nos duele la hipocresía, el silencio institucional, la pasividad de quienes podrían frenar esto y no lo hacen.

Si no se hace algo AHORA, pronto será demasiado tarde y las consecuencias en la sociedad serán devastadoras e irreversibles.
Esto no es una cuestión política. Es una cuestión de humanidad.

Exigimos:

1.  Que el gobierno actúe inmediatamente para romper el bloqueo en Gaza y aseguren la supervivencia de las familias gazatís. 

2.  Que España rompa relaciones diplomáticas y comerciales con Israel y actúe con urgencia para detener el genocidio, conforme al Derecho Internacional.

3.  Que el Gobierno reconozca públicamente el impacto emocional y físico que esta situación está teniendo en la ciudadanía.

4.  Que el Ministerio de Sanidad refuerce el sistema público de salud mental y preste atención especial a las enfermedades agravadas por estrés, como las autoinmunes o las cardiovasculares.

Esto no va de ideologías.
Va de cuidar la vida, de no perder la humanidad.
Y si algún día dejamos de sufrir por todo esto, entonces sí estaremos perdidas como sociedad.

Que nuestra angustia no sea en vano.
Nuestra salud mental también importa.

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El problema

Ante la situación de bloqueo que los gobiernos no están sabiendo —o no están queriendo— romper, han surgido por toda España iniciativas ciudadanas de apoyo directo a las familias palestinas en Gaza. Personas ayudando a personas. Somos vecinas, estudiantes, sanitarias, trabajadoras precarias… haciendo lo imposible para sostener esa ayuda a las familias gazatís en el tiempo. Enviamos dinero, organizamos redes, compartimos lo que tenemos. Y lo hacemos con amor, con rabia, con dignidad. Pero esto no es sostenible ni garantiza la supervivencia de esas familias. No nos corresponde a nosotras salvar a esas familias, y aunque lo hacemos de corazón y con la mejor intención, NO ES SUFICIENTE. 

Por eso pedimos, con urgencia y con firmeza, que el Gobierno de España esté a la altura de estas iniciativas. Que haga TODO lo que esté en su mano para romper el bloqueo, para proteger la vida, para actuar con humanidad. Porque quienes tenéis poder institucional tenéis también una responsabilidad histórica.

Ver, sufrir, enfermar, ser testigos de este horror —y ver que no se detiene— está teniendo un impacto devastador en nuestra salud mental.
No se puede contemplar el exterminio de un pueblo entero sin enfermar por dentro. No se puede leer cada día que mueren bebés, niños, familias enteras, que hay hambre y amputaciones sin anestesia, y no romperse emocionalmente.
Muchas personas vivimos con insomnio, ansiedad, tristeza profunda o brotes en enfermedades crónicas, especialmente quienes tenemos condiciones autoinmunes, altamente sensibles al estrés, estamos viendo un deterioro gravísimo de nuestra salud. Y no es casualidad: el cuerpo grita lo que la conciencia no puede callar.
Nos duele la masacre, pero también nos duele la hipocresía, el silencio institucional, la pasividad de quienes podrían frenar esto y no lo hacen.

Si no se hace algo AHORA, pronto será demasiado tarde y las consecuencias en la sociedad serán devastadoras e irreversibles.
Esto no es una cuestión política. Es una cuestión de humanidad.

Exigimos:

1.  Que el gobierno actúe inmediatamente para romper el bloqueo en Gaza y aseguren la supervivencia de las familias gazatís. 

2.  Que España rompa relaciones diplomáticas y comerciales con Israel y actúe con urgencia para detener el genocidio, conforme al Derecho Internacional.

3.  Que el Gobierno reconozca públicamente el impacto emocional y físico que esta situación está teniendo en la ciudadanía.

4.  Que el Ministerio de Sanidad refuerce el sistema público de salud mental y preste atención especial a las enfermedades agravadas por estrés, como las autoinmunes o las cardiovasculares.

Esto no va de ideologías.
Va de cuidar la vida, de no perder la humanidad.
Y si algún día dejamos de sufrir por todo esto, entonces sí estaremos perdidas como sociedad.

Que nuestra angustia no sea en vano.
Nuestra salud mental también importa.

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