NO PARTICIPACIÓN DE LA RTVE EN EL FESTIVAL DE EUROVISIÓN 2026


NO PARTICIPACIÓN DE LA RTVE EN EL FESTIVAL DE EUROVISIÓN 2026
El problema
La situación actual del Festival de la Canción de Eurovisión es insostenible.
La impunidad con la que el Estado Sionista, conocido popularmente como Israel, opera en la organización de dicho festival no tiene precedentes.
La RTVE y, por ende, España, no debe participar en la próxima edición del Festival de Eurovisión, que tendrá lugar en Austria en mayo de 2026, hasta que esta situación no se revierta.
Los motivos, de sobra conocidos, se exponen a continuación:
- El Estado Sionista lleva vulnerando los derechos humanos del pueblo palestino desde su creación en 1948, con la ocupación del 78% del territorio de la histórica Palestina, provocando desplazamientos forzosos de 700.000 palestinos (la Nakba, "el desastre"), con la destrucción y abandono de más de quinientas localidades, ampliando la ocupación sionista a la totalidad del territorio palestino tras la Guerra de los Seis Días perpetrada en 1967 y por la que, desde entonces, los palestinos viven en un sistema de Apartheid en los territorios que, desde Naciones Unidas, se les reservaron como propios para desarrollar sus vidas y su Estado: Cisjordania y Gaza, a pesar de que el Estado Palestino carece asimismo de reconocimiento oficial por gran parte de los Estados, por lo que el pueblo palestino, considerado apátrida, queda en un limbo administrativo. Dentro de Cisjordania, el pueblo palestino no tiene el derecho al libre movimiento, por tratarse de un territorio está fragmentado administrativamente por una serie de puestos fronterizos (checkpoints) por los que el pueblo palestino pierde su tiempo y su dignidad en cada ocasión que los atraviesa; respecto a la Franja de Gaza, esta era conocida como la cárcel a cielo abierto más grande del mundo hasta que se ha convertido en la fosa a cielo abierto más grande del mundo.
- La ofensiva sionista se ha incrementado en Gaza desde octubre de 2023, justificada con una muy tergiversada 'autodefensa', basada en la destrucción total de la Franja de Gaza, de viviendas, comercios, hospitales, colegios, patrimonio y con el resultado de una desolación jamás vista, la muerte de más de 50.000 civiles (más de 15.000 niños de acuerdo a cifras de Naciones Unidas), así como la destrucción completa de los proyectos de vida de más de dos millones de personas, los traumas de los que aún sobreviven allí, que han perdido a familiares o que padecen una inanición de semanas orquestada por el gobierno de Benjamin Mileikowsky-Netanyahu, que ha prohibido la entrada de alimento y abocando a los supervivientes a un futuro sin futuro.
- El Estado Sionista utiliza el Festival de Eurovisión como escaparate para blanquear su imagen, cruel y destructiva, manchada por las atrocidades que comete sobre el pueblo palestino desde hace casi ochenta años (no, la telenovela no empezó en octubre de 2023), a través de estrategias como el 'pinkwashing', es decir, el uso de simbología LGBTIQ+ para construirse una imagen de Estado democrático. Al mostrar normalización del colectivo LGBTIQ+ a través de representantes como Dana International (1998) o Michael Ben David (2022), en un festival con un gran contingente del público que forma parte de dicho colectivo, proyecta una imagen de democracia avanzada frente al resto de países de su entorno, en Oriente Próximo, de mayoría musulmana y donde las personas homosexuales o transexuales no gozan hoy en día de los mismos derechos, por lo que, en cierta manera, la ofensiva en Gaza se vende también como un castigo ejemplarizante porque allí, de acuerdo a la versión sionista, el colectivo LGTBIQ+ en Gaza moriría por su condición sexual o de identidad de género antes que por una bomba, lo cual es delirante. Esta imagen de país democrático se desmorona con todas las actitudes que el gobierno sionista ha ido implementando desde su creación, como, por ejemplo, que, a día de hoy, tiene a más de 350 niños prisioneros en cárceles, o la esterilización forzosa de mujeres etíopes ya que, aunque el Estado Sionista da pasaporte a cualquier judío, parece que abogan por que los nuevos colonos sean caucásicos.
- A pesar de que el Festival de Eurovisión tiene por finalidad celebrar la unidad entre los pueblos y exige la neutralidad y la apoliticidad inherente a este en la temática de las canciones participantes, el Estado Sionista, haciendo uso reiterado de victimismo, ha presentado piezas, tanto en 2024 como en 2025, donde hace referencia a los ataques de Hamas del 7 de octubre de 2023. Por un lado, en 2024 quisieron presentar 'October rain' (lluvia de octubre), que la UER rechazó (lo que provocó un nuevo victimismo), y en 2025, donde la intérprete, Yuval Raphael, fue una superviviente directa de los propios ataques de Hamas de 2023.
- Por esa supuesta misma neutralidad y apoliticidad del festival, la KAN, televisión pública del Estado Sionista, presentó una queja a la UER por los comentarios que Julia Varela y Tony Aguilar apuntaron durante la segunda semifinal del jueves, 15 de mayo, con los que recordaban los 50.000 asesinatos que el Estado Sionista ha perpetrado; por lo que la UER amenazó a RTVE con ser multada si sus referencias a la situación en Gaza se repetían. Por lo tanto, el Estado Sionista tiene secuestrado el festival. Es ostensible el doble rasero de la organización de Eurovisión ya que el Estado Sionista tiene permiso para instrumentalizar los ataques de Hamas con sus propuestas para el festival, pero otras televisiones públicas, como la española o la belga, no tienen la libertad de contextualizar lo que está ocurriendo en Gaza. En el caso de Bélgica, la televisión pública flamenca (VRT) proyectó un mensaje, antes de la emisión del evento, que decía "Israel tiene voz. El pueblo palestino, no" lo que favoreció, al parecer, que su representante, Red Sebastian, uno de los favoritos, no se clasificase durante la semifinal del 13 de mayo. Como resultado final, la VRT tuvo el valor de cortar la actuación del Estado Sionista durante la final. Este secuestro trasciende a la pasada edición de 2024, en la que el representante de Países Bajos, Joost, famoso por su tema "Europapa", también fue descalificado de la competición tras la actitud petulante e intimidatoria de miembros de la delegación sionista. Por otro lado, el sionismo también obligó a que la representante de Irlanda, Bambie Thug, tuviese que suprimir de su estilismo unas inscripciones en alfabeto ogámino, empleado en Irlanda en la alta Edad Media, que decían "alto el fuego" y "libertad para Palestina" pero irreconocible a simple vista. Además, en las ruedas de prensa, hablar de Gaza estaba completamente censurado. Para mostrar su apoyo a Gaza, los concursantes tuvieron que arreglárselas con simples gestos, como un bostezo por parte de Marina Zatti (Grecia) o las uñas pintadas de Iolanda (Portugal).
- El Estado Sionista tiene compradas también las votaciones del televoto, con unas cifras obtenidas desorbitadas, con las que pretende demostrar el apoyo de la población europea respecto a su actitud con el pueblo palestino. En 2024, fue el segundo más votado y, en 2025, el más votado. Que recibiese 12 puntos por parte supuestamente de la sociedad española en ambas ediciones es una muestra de que con dinero, a través de bots, callcenters, etc. se pueden cambiar los resultados. Además, el ministro del Estado Sionista de la Diáspora, Amichai Chikli, ha indicado que la bofetada al gobierno español con los doce puntos que el televoto español le ha otorgado a su participante se ha oído en Jerusalén. Como en Eurovisión no se puede votar en negativo, instamos desde esta plataforma a firmar la salida de España de este festival para demostrar que el pueblo español no apoya a genocidas supremacistas.
- La doble moral de la UER, la cual se encarga de encubrir y justificar toda actitud beligerante del Estado Sionista y de vulneración de los derechos humanos a través de la supuesta separación entre la televisión pública sionista (KAN) y el gobierno de dicho Estado como dos instituciones independientes y que la primera no representa a la segunda a pesar de ser su arma propagandística. En cambio, la invasión de Ucrania por parte de Rusia hizo que la UER tomase medidas inmediatas prohibiendo a la televisión rusa participar en el festival y, aunque la UER argumenta incumplimiento de las reglas por parte de la televisión rusa, no se explicita qué normativa incumple ni hasta cuándo dura la penalización.
- La participación del Estado Sionista condena a la inseguridad del resto de participantes y visitantes. Son muchos los artistas que desde la edición de Malmö en 2024 han expresado miedo al ver la ciudad llena de seguridad, francotiradores, etc. por el simple hecho de la presencia de la delegación sionista que pone en riegos al resto. Si esta no participase, el ambiente de la ciudad anfitriona sería mucho más seguro y amigable.
Por todo lo expuesto y porque el festival fue propiamente creado tras las grandes guerras en Europa y con la finalidad de establecer lazos entre los pueblos, vemos lógico y moral que la RTVE no participe de este evento que no solo ha perdido su esencia sino que es un plataforma propagandística para el Estado Sionista.
Si la UER no toma la responsabilidad de excluir al Estado Sionista de participar en el festival y es responsable de su promoción y lavado de imagen, es responsabilidad de las restantes delegaciones el desmantelar el festival y hundirlo por falta de participantes. Es por eso que España ha de renunciar radicalmente a formar parte de este hipócrita evento ya que, con su participación, está colaborando a alimentar esta farsa y a que el Estado Sionista siga dominando el mundo y masacrando impunemente.
Somos conscientes de que ningún participante es imprescindible. Italia no participó entre 1997 y 2010 y no fue traumático en el país. Se centraron en su Festival de San Remo, que para Italia tiene mayor valor que Eurovisión. Turquía, con 85.000.000 de espectadores potenciales, dejó de participar en 2012 por otros motivos y creó su propio festival, Türkvizyon; Rusia, con 145.000.000 de habitantes (el país más poblado que participaba) fue bloqueado por la propia UER sin que le temblara el pulso. No obstante, que España se retire de la competición es lo mínimo que puede hacer. Cuando esta crisis geopolítica quede reflejada en los libros de texto dentro de varias décadas, si España deja de alimentar esta situación de hipocresía, quedará en el lado lógico, correcto y humano de la Historia.
Además, que España se niegue a participar puede ser el desencadenante para que otros países hagan lo mismo. Si no podemos hacer recapacitar a la UER para que prohíba al Estado Sionista su participación, hagamos que se consuma Eurovisión con la falta de apoyos; que participen ellos solos.
Como un Melodi Festivalen, un Festival da Canção o un Festivali i Këngës; que España se centre en el Benidorm Fest y que el mejor premio de este sea simplemente ganar dicho concurso, donde se valore la producción variada local y nuestro propio disfrute. Hemos de dejar de verlo como una plataforma de acceso a Eurovisión.
Teniendo en cuenta que, desde el año 2022, el representante de España para Eurovisión se elige a través del Benidorm Fest, planteamos el mantenimiento de este evento nacional pero no como una preselección para participar en Eurovisión, sino como una plataforma de entretenimiento y promoción de la música creada en este país, donde el premio obtenido sea propiamente ganar dicho festival y no el acceso para el festival de la EUR. Como un Melodi Festivalen, un Festival da Canção o un Festivali i Këngës; que España se centre en el Benidorm Fest y, el que quiera ver Eurovisión, podrá hacerlo igualmente desde cualquier plataforma, como ya hacía Australia desde antes de que lo invitasen a participar, o como hacen en muchos otros países que no participan.
España es un país pacifista.
Por una Palestina libre de colonialismo, apartheid y masacre.
من النهر إلى البحر
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El problema
La situación actual del Festival de la Canción de Eurovisión es insostenible.
La impunidad con la que el Estado Sionista, conocido popularmente como Israel, opera en la organización de dicho festival no tiene precedentes.
La RTVE y, por ende, España, no debe participar en la próxima edición del Festival de Eurovisión, que tendrá lugar en Austria en mayo de 2026, hasta que esta situación no se revierta.
Los motivos, de sobra conocidos, se exponen a continuación:
- El Estado Sionista lleva vulnerando los derechos humanos del pueblo palestino desde su creación en 1948, con la ocupación del 78% del territorio de la histórica Palestina, provocando desplazamientos forzosos de 700.000 palestinos (la Nakba, "el desastre"), con la destrucción y abandono de más de quinientas localidades, ampliando la ocupación sionista a la totalidad del territorio palestino tras la Guerra de los Seis Días perpetrada en 1967 y por la que, desde entonces, los palestinos viven en un sistema de Apartheid en los territorios que, desde Naciones Unidas, se les reservaron como propios para desarrollar sus vidas y su Estado: Cisjordania y Gaza, a pesar de que el Estado Palestino carece asimismo de reconocimiento oficial por gran parte de los Estados, por lo que el pueblo palestino, considerado apátrida, queda en un limbo administrativo. Dentro de Cisjordania, el pueblo palestino no tiene el derecho al libre movimiento, por tratarse de un territorio está fragmentado administrativamente por una serie de puestos fronterizos (checkpoints) por los que el pueblo palestino pierde su tiempo y su dignidad en cada ocasión que los atraviesa; respecto a la Franja de Gaza, esta era conocida como la cárcel a cielo abierto más grande del mundo hasta que se ha convertido en la fosa a cielo abierto más grande del mundo.
- La ofensiva sionista se ha incrementado en Gaza desde octubre de 2023, justificada con una muy tergiversada 'autodefensa', basada en la destrucción total de la Franja de Gaza, de viviendas, comercios, hospitales, colegios, patrimonio y con el resultado de una desolación jamás vista, la muerte de más de 50.000 civiles (más de 15.000 niños de acuerdo a cifras de Naciones Unidas), así como la destrucción completa de los proyectos de vida de más de dos millones de personas, los traumas de los que aún sobreviven allí, que han perdido a familiares o que padecen una inanición de semanas orquestada por el gobierno de Benjamin Mileikowsky-Netanyahu, que ha prohibido la entrada de alimento y abocando a los supervivientes a un futuro sin futuro.
- El Estado Sionista utiliza el Festival de Eurovisión como escaparate para blanquear su imagen, cruel y destructiva, manchada por las atrocidades que comete sobre el pueblo palestino desde hace casi ochenta años (no, la telenovela no empezó en octubre de 2023), a través de estrategias como el 'pinkwashing', es decir, el uso de simbología LGBTIQ+ para construirse una imagen de Estado democrático. Al mostrar normalización del colectivo LGBTIQ+ a través de representantes como Dana International (1998) o Michael Ben David (2022), en un festival con un gran contingente del público que forma parte de dicho colectivo, proyecta una imagen de democracia avanzada frente al resto de países de su entorno, en Oriente Próximo, de mayoría musulmana y donde las personas homosexuales o transexuales no gozan hoy en día de los mismos derechos, por lo que, en cierta manera, la ofensiva en Gaza se vende también como un castigo ejemplarizante porque allí, de acuerdo a la versión sionista, el colectivo LGTBIQ+ en Gaza moriría por su condición sexual o de identidad de género antes que por una bomba, lo cual es delirante. Esta imagen de país democrático se desmorona con todas las actitudes que el gobierno sionista ha ido implementando desde su creación, como, por ejemplo, que, a día de hoy, tiene a más de 350 niños prisioneros en cárceles, o la esterilización forzosa de mujeres etíopes ya que, aunque el Estado Sionista da pasaporte a cualquier judío, parece que abogan por que los nuevos colonos sean caucásicos.
- A pesar de que el Festival de Eurovisión tiene por finalidad celebrar la unidad entre los pueblos y exige la neutralidad y la apoliticidad inherente a este en la temática de las canciones participantes, el Estado Sionista, haciendo uso reiterado de victimismo, ha presentado piezas, tanto en 2024 como en 2025, donde hace referencia a los ataques de Hamas del 7 de octubre de 2023. Por un lado, en 2024 quisieron presentar 'October rain' (lluvia de octubre), que la UER rechazó (lo que provocó un nuevo victimismo), y en 2025, donde la intérprete, Yuval Raphael, fue una superviviente directa de los propios ataques de Hamas de 2023.
- Por esa supuesta misma neutralidad y apoliticidad del festival, la KAN, televisión pública del Estado Sionista, presentó una queja a la UER por los comentarios que Julia Varela y Tony Aguilar apuntaron durante la segunda semifinal del jueves, 15 de mayo, con los que recordaban los 50.000 asesinatos que el Estado Sionista ha perpetrado; por lo que la UER amenazó a RTVE con ser multada si sus referencias a la situación en Gaza se repetían. Por lo tanto, el Estado Sionista tiene secuestrado el festival. Es ostensible el doble rasero de la organización de Eurovisión ya que el Estado Sionista tiene permiso para instrumentalizar los ataques de Hamas con sus propuestas para el festival, pero otras televisiones públicas, como la española o la belga, no tienen la libertad de contextualizar lo que está ocurriendo en Gaza. En el caso de Bélgica, la televisión pública flamenca (VRT) proyectó un mensaje, antes de la emisión del evento, que decía "Israel tiene voz. El pueblo palestino, no" lo que favoreció, al parecer, que su representante, Red Sebastian, uno de los favoritos, no se clasificase durante la semifinal del 13 de mayo. Como resultado final, la VRT tuvo el valor de cortar la actuación del Estado Sionista durante la final. Este secuestro trasciende a la pasada edición de 2024, en la que el representante de Países Bajos, Joost, famoso por su tema "Europapa", también fue descalificado de la competición tras la actitud petulante e intimidatoria de miembros de la delegación sionista. Por otro lado, el sionismo también obligó a que la representante de Irlanda, Bambie Thug, tuviese que suprimir de su estilismo unas inscripciones en alfabeto ogámino, empleado en Irlanda en la alta Edad Media, que decían "alto el fuego" y "libertad para Palestina" pero irreconocible a simple vista. Además, en las ruedas de prensa, hablar de Gaza estaba completamente censurado. Para mostrar su apoyo a Gaza, los concursantes tuvieron que arreglárselas con simples gestos, como un bostezo por parte de Marina Zatti (Grecia) o las uñas pintadas de Iolanda (Portugal).
- El Estado Sionista tiene compradas también las votaciones del televoto, con unas cifras obtenidas desorbitadas, con las que pretende demostrar el apoyo de la población europea respecto a su actitud con el pueblo palestino. En 2024, fue el segundo más votado y, en 2025, el más votado. Que recibiese 12 puntos por parte supuestamente de la sociedad española en ambas ediciones es una muestra de que con dinero, a través de bots, callcenters, etc. se pueden cambiar los resultados. Además, el ministro del Estado Sionista de la Diáspora, Amichai Chikli, ha indicado que la bofetada al gobierno español con los doce puntos que el televoto español le ha otorgado a su participante se ha oído en Jerusalén. Como en Eurovisión no se puede votar en negativo, instamos desde esta plataforma a firmar la salida de España de este festival para demostrar que el pueblo español no apoya a genocidas supremacistas.
- La doble moral de la UER, la cual se encarga de encubrir y justificar toda actitud beligerante del Estado Sionista y de vulneración de los derechos humanos a través de la supuesta separación entre la televisión pública sionista (KAN) y el gobierno de dicho Estado como dos instituciones independientes y que la primera no representa a la segunda a pesar de ser su arma propagandística. En cambio, la invasión de Ucrania por parte de Rusia hizo que la UER tomase medidas inmediatas prohibiendo a la televisión rusa participar en el festival y, aunque la UER argumenta incumplimiento de las reglas por parte de la televisión rusa, no se explicita qué normativa incumple ni hasta cuándo dura la penalización.
- La participación del Estado Sionista condena a la inseguridad del resto de participantes y visitantes. Son muchos los artistas que desde la edición de Malmö en 2024 han expresado miedo al ver la ciudad llena de seguridad, francotiradores, etc. por el simple hecho de la presencia de la delegación sionista que pone en riegos al resto. Si esta no participase, el ambiente de la ciudad anfitriona sería mucho más seguro y amigable.
Por todo lo expuesto y porque el festival fue propiamente creado tras las grandes guerras en Europa y con la finalidad de establecer lazos entre los pueblos, vemos lógico y moral que la RTVE no participe de este evento que no solo ha perdido su esencia sino que es un plataforma propagandística para el Estado Sionista.
Si la UER no toma la responsabilidad de excluir al Estado Sionista de participar en el festival y es responsable de su promoción y lavado de imagen, es responsabilidad de las restantes delegaciones el desmantelar el festival y hundirlo por falta de participantes. Es por eso que España ha de renunciar radicalmente a formar parte de este hipócrita evento ya que, con su participación, está colaborando a alimentar esta farsa y a que el Estado Sionista siga dominando el mundo y masacrando impunemente.
Somos conscientes de que ningún participante es imprescindible. Italia no participó entre 1997 y 2010 y no fue traumático en el país. Se centraron en su Festival de San Remo, que para Italia tiene mayor valor que Eurovisión. Turquía, con 85.000.000 de espectadores potenciales, dejó de participar en 2012 por otros motivos y creó su propio festival, Türkvizyon; Rusia, con 145.000.000 de habitantes (el país más poblado que participaba) fue bloqueado por la propia UER sin que le temblara el pulso. No obstante, que España se retire de la competición es lo mínimo que puede hacer. Cuando esta crisis geopolítica quede reflejada en los libros de texto dentro de varias décadas, si España deja de alimentar esta situación de hipocresía, quedará en el lado lógico, correcto y humano de la Historia.
Además, que España se niegue a participar puede ser el desencadenante para que otros países hagan lo mismo. Si no podemos hacer recapacitar a la UER para que prohíba al Estado Sionista su participación, hagamos que se consuma Eurovisión con la falta de apoyos; que participen ellos solos.
Como un Melodi Festivalen, un Festival da Canção o un Festivali i Këngës; que España se centre en el Benidorm Fest y que el mejor premio de este sea simplemente ganar dicho concurso, donde se valore la producción variada local y nuestro propio disfrute. Hemos de dejar de verlo como una plataforma de acceso a Eurovisión.
Teniendo en cuenta que, desde el año 2022, el representante de España para Eurovisión se elige a través del Benidorm Fest, planteamos el mantenimiento de este evento nacional pero no como una preselección para participar en Eurovisión, sino como una plataforma de entretenimiento y promoción de la música creada en este país, donde el premio obtenido sea propiamente ganar dicho festival y no el acceso para el festival de la EUR. Como un Melodi Festivalen, un Festival da Canção o un Festivali i Këngës; que España se centre en el Benidorm Fest y, el que quiera ver Eurovisión, podrá hacerlo igualmente desde cualquier plataforma, como ya hacía Australia desde antes de que lo invitasen a participar, o como hacen en muchos otros países que no participan.
España es un país pacifista.
Por una Palestina libre de colonialismo, apartheid y masacre.
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Petición creada en 19 de mayo de 2025