

NO MÁS MALOS OLORES. NO MÁS MACROGRANJAS EN CARDENETE (CUENCA)
El problema
La ganadería industrial es un indiscutible factor que está contribuyendo al cambio climático. Además, afecta a la contaminación de nuestras aguas y suelos, provocan malos olores, atraen insectos y otros animales indeseados, empeorando la calidad de vida de las personas, especialmente en el medio rural, y apenas genera empleo.
En Cardenete (Cuenca) se instaló entre 2017 y 2018 una macrogranja de cebo con 6370 plazas para cerdos, con una producción anual de aproximadamente 15.000 animales, los cuales generan al año 13,7 millones de litros de purín, que se almacenan en una balsa con capacidad para 5,2 millones de litros, a apenas 1 km de la población. En su momento, no se tuvieron en cuenta las alegaciones hechas por la entonces Jefa de Servicio de Salud Pública y Consumo, Margarita Abel Pareja, que con fecha 28 de julio de 2016 recomendaba “el estudio de alternativas a la instalación de una balsa de purines en el mismo emplazamiento de la explotación, o contar con medidas preventivas acordes con un estudio más exhaustivo (rosa de los vientos, frecuencia de retirada de purines, etc.) frente a la producción de malos olores”, y el alejamiento de la balsa del núcleo de la población mínimo 2 kilómetros.
Han pasado seis años desde entonces y en Cardenete seguimos sufriendo demasiado a menudo (a veces todos los días y a cualquier hora) los malos olores que genera la macrogranja, los cuales son especialmente molestos en la época estival, cuando las ventanas de las casas están abiertas, la vida del pueblo transcurre más tiempo en la calle, y las altas temperaturas favorecen la fermentación de los purines en una balsa que se encuentra a cielo abierto. Los malos olores también están presentes en los alrededores, cuando paseamos por los hermosos parajes del término municipal, tanto en las cercanías a la macrogranja como en los campos donde se vierten los purines, siendo cada vez menos gratificante caminar y pasear por ciertos lugares debido al insoportable hedor.
Es la tercera vez que los vecinos y las vecinas de Cardenete se movilizan para mostrar su descontento por esta situación, a través de una campaña de recogida de firmas. Las 946 firmas recopiladas en su momento para solicitar la paralización de nuevos proyectos de macrogranjas, más vigilancia en los vertidos, y más control en la calidad del agua de las fuentes, se entregaron junto a las alegaciones fechadas en 7 de marzo de 2021, que la Plataforma Salvemos la Serranía-Stop macrogranjas en Cardenete y comarca presentó en el Ayuntamiento. De las mismas no se ha sabido, por el momento, nada más.
Es por ello que solicitamos a las Administraciones Públicas locales, provinciales y regionales directamente relacionadas, así como al Ministerio de Transición Ecológica en su papel de favorecer un desarrollo respetuoso con el medio ambiente:
- La puesta en práctica de soluciones inmediatas que ayuden a minimizar y a eliminar definitivamente el problema de los malos olores provocado por la balsa de purines y los vertidos, procedentes de la explotación de cerdos de Cardenete, apelando a un derecho recogido en la Constitución Española, en cuyo artículo 45 expone: “Todos tienen el derecho a disfrutar de un medio ambiente adecuado para el desarrollo de la persona, así como el deber de conservarlo”.
- Asimismo, y apoyándonos en el mismo artículo (“Los poderes públicos velarán por la utilización racional de todos los recursos naturales, con el fin de proteger y mejorar la calidad de la vida y defender y restaurar el medio ambiente, apoyándose en la indispensable solidaridad colectiva”) pedimos un mayor control sobre los vertidos de purines que se están llevando a cabo, tanto los procedentes de la explotación de Cardenete, como de las granjas situadas en la localidad vecina de Yémeda, a través de la ordenanza reguladora que inició su trámite de creación en 2018, pero que todavía no ha visto la luz, para que ayude a evitar el riesgo de contaminación de los acuíferos y masas de agua de la comarca.
- Y, por último, rogamos sean detenidos definitivamente los dos proyectos de explotaciones de ganadería intensiva industrial (uno de cerdas reproductoras y otro de transición) que se han sometido a trámite (el primero paralizado hasta el 31 de diciembre de 2024 y el segundo en fase de evaluación).

Petición cerrada
El problema
La ganadería industrial es un indiscutible factor que está contribuyendo al cambio climático. Además, afecta a la contaminación de nuestras aguas y suelos, provocan malos olores, atraen insectos y otros animales indeseados, empeorando la calidad de vida de las personas, especialmente en el medio rural, y apenas genera empleo.
En Cardenete (Cuenca) se instaló entre 2017 y 2018 una macrogranja de cebo con 6370 plazas para cerdos, con una producción anual de aproximadamente 15.000 animales, los cuales generan al año 13,7 millones de litros de purín, que se almacenan en una balsa con capacidad para 5,2 millones de litros, a apenas 1 km de la población. En su momento, no se tuvieron en cuenta las alegaciones hechas por la entonces Jefa de Servicio de Salud Pública y Consumo, Margarita Abel Pareja, que con fecha 28 de julio de 2016 recomendaba “el estudio de alternativas a la instalación de una balsa de purines en el mismo emplazamiento de la explotación, o contar con medidas preventivas acordes con un estudio más exhaustivo (rosa de los vientos, frecuencia de retirada de purines, etc.) frente a la producción de malos olores”, y el alejamiento de la balsa del núcleo de la población mínimo 2 kilómetros.
Han pasado seis años desde entonces y en Cardenete seguimos sufriendo demasiado a menudo (a veces todos los días y a cualquier hora) los malos olores que genera la macrogranja, los cuales son especialmente molestos en la época estival, cuando las ventanas de las casas están abiertas, la vida del pueblo transcurre más tiempo en la calle, y las altas temperaturas favorecen la fermentación de los purines en una balsa que se encuentra a cielo abierto. Los malos olores también están presentes en los alrededores, cuando paseamos por los hermosos parajes del término municipal, tanto en las cercanías a la macrogranja como en los campos donde se vierten los purines, siendo cada vez menos gratificante caminar y pasear por ciertos lugares debido al insoportable hedor.
Es la tercera vez que los vecinos y las vecinas de Cardenete se movilizan para mostrar su descontento por esta situación, a través de una campaña de recogida de firmas. Las 946 firmas recopiladas en su momento para solicitar la paralización de nuevos proyectos de macrogranjas, más vigilancia en los vertidos, y más control en la calidad del agua de las fuentes, se entregaron junto a las alegaciones fechadas en 7 de marzo de 2021, que la Plataforma Salvemos la Serranía-Stop macrogranjas en Cardenete y comarca presentó en el Ayuntamiento. De las mismas no se ha sabido, por el momento, nada más.
Es por ello que solicitamos a las Administraciones Públicas locales, provinciales y regionales directamente relacionadas, así como al Ministerio de Transición Ecológica en su papel de favorecer un desarrollo respetuoso con el medio ambiente:
- La puesta en práctica de soluciones inmediatas que ayuden a minimizar y a eliminar definitivamente el problema de los malos olores provocado por la balsa de purines y los vertidos, procedentes de la explotación de cerdos de Cardenete, apelando a un derecho recogido en la Constitución Española, en cuyo artículo 45 expone: “Todos tienen el derecho a disfrutar de un medio ambiente adecuado para el desarrollo de la persona, así como el deber de conservarlo”.
- Asimismo, y apoyándonos en el mismo artículo (“Los poderes públicos velarán por la utilización racional de todos los recursos naturales, con el fin de proteger y mejorar la calidad de la vida y defender y restaurar el medio ambiente, apoyándose en la indispensable solidaridad colectiva”) pedimos un mayor control sobre los vertidos de purines que se están llevando a cabo, tanto los procedentes de la explotación de Cardenete, como de las granjas situadas en la localidad vecina de Yémeda, a través de la ordenanza reguladora que inició su trámite de creación en 2018, pero que todavía no ha visto la luz, para que ayude a evitar el riesgo de contaminación de los acuíferos y masas de agua de la comarca.
- Y, por último, rogamos sean detenidos definitivamente los dos proyectos de explotaciones de ganadería intensiva industrial (uno de cerdas reproductoras y otro de transición) que se han sometido a trámite (el primero paralizado hasta el 31 de diciembre de 2024 y el segundo en fase de evaluación).

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Petición creada en 26 de septiembre de 2022