NO AL PARQUE FOTOVOLTAICO "EPAZOYUCAN Y SINGUILUCAN EN RIESGO"


NO AL PARQUE FOTOVOLTAICO "EPAZOYUCAN Y SINGUILUCAN EN RIESGO"
La causa
Detengan el megaproyecto “Planta Fotovoltaica Akuwa Solar”*. Que arrasa con nuestro maguey y el agua.
Nosotros, ciudadanos y ciudadanas de Epazoyucan, Singuilucan y Zempoala, convocamos a la sociedad y a las autoridades municipales a detener de inmediato la instalación de parques fotovoltaicos de gran escala en nuestros territorios, por las siguientes razones:
1. Uso irracional del suelo y amenaza al maguey
Ocupación de cientos de hectáreas.
Los proyectos fotovoltaicos que se pretenden instalar en Epazoyucan y Singuilucan implican el arrendamiento o compra de extensas superficies "ejidales" (hasta 450 ha), cambiando brutalmente el uso de suelo de agrícola/tradicional a industrial.
Este cambio no genera electricidad para las comunidades cercanas, sino para abastecer a zonas urbanas e industriales lejanas, sin bajar los costos de luz a los habitantes locales.
* u otros nombres por conocer
Incompatibilidad con actividades tlachiqueras.
Al removerse toda la cobertura vegetal (agave salmiana, nopales y otras especies nativas), se destruye el hábitat natural del maguey, base de la producción de pulque y sustento histórico de las "personas tlachiqueras".
Con ello se imposibilita la realización de oficios ancestrales: la tala de magueyes deja sin materia prima a quienes viven de esa labor, y condena a las nuevas generaciones a abandonar el campo o dejar morir esta tradición milenaria.
2. Pérdida de biodiversidad y afectación al agua
Deforestación y pérdida de flora y fauna.
Para instalar los paneles se tala o remueve todo arbusto y vegetación: magueyes, nopales, cactáceas, así como plantas silvestres que sostienen insectos, aves y mamíferos (tlacuaches, conejos, viboras, aves endémicas).
Al bloquearse los corredores naturales (vallas perimetrales y tendidos eléctricos), las especies quedan aisladas y pierden rutas de desplazamiento, corriendo riesgo de extinción en la zona.
Disponibilidad y calidad del agua en jaque.
La remoción del suelo compacta la tierra y reduce la infiltración de agua de lluvia, incrementando la escorrentía superficial y la erosión.
Durante la operación, los paneles requieren limpieza periódica para mantener su eficiencia. En zonas semiáridas y templado-subhúmedo como Epazoyucan, esto implica un mayor consumo de agua que afecta los mantos acuíferos locales, de por sí escasos.
Existen testimonios de comunidades vecinas (por ejemplo, en Nopala de Villagrán) donde los bordos y presas empiezan a secarse tras la llegada de parques solares que dispersan nubes o evitan lloviznas.
3. Violación de derechos colectivos e insuficiente transparencia
Falta de Consulta Pública, Libre, Previa e Informada.
Epazoyucan y Singuilucan cuentan con poblaciones indígenas y ejidales que, por ley, deben ser consultadas en un lenguaje claro antes de autorizar proyectos que modifiquen el uso de su territorio.
Hasta ahora, las empresas han negociado únicamente con comisariados o representantes a título individual, sin convocar a asambleas ejidales con quórum ni otorgar documentos por escrito en español claro.
Se han reportado contratos confusos (en inglés o con letra diminuta), firmas en blanco y promesas de pagos o descuentos en recibos de luz que jamás se cumplen.
Daño al tejido social y criminalización.
El proceso de instalación de paneles suele venir acompañado de cercas perimetrales, vigilancia policial y patrullajes constantes, lo que genera temor y división entre vecinos.
Se ha incrementado la desconfianza interna: quienes se oponen al proyecto son estigmatizados o criminalizados, limitándoles el acceso a sus propios terrenos.
¿Qué pasará si los propietarios fallecen antes de que termine el contrato de renta (30 años prorrógables)? Sus herederos quedarán sin opción de recuperar las tierras ni seguir cultivando maguey.
Impacto cultural y patrimonial.
Es bien sabido que el maguey es un símbolo sagrado en nuestra región, materia prima de oficios ancestrales, alimento, medicina y fuente de identidad para miles de familias.
Existen vestigios arqueológicos (tierras familiares, altares prehispánicos) que corren peligro de ser destruidos. En Malpaís, Tlaxcala, vimos cómo máquinas arrasaron con todo, incluyendo restos arqueológicos, y los pulqueros quedaron sin oficio. No permitamos que eso suceda en Epazoyucan.
"Imagen del polígono del proyecto ilustrado en la Manifestación de Impacto Ambiental"
4. Falta de garantías ambientales y residuos peligrosos
Residuos de fin de vida de los paneles (25–35 años).
Los módulos fotovoltaicos generan residuos de manejo especial: vidrios, metales, baterías y semiconductores con sustancias tóxicas (cadmio, plomo, arsénico, litio).
En los estudios de Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) presentados, las empresas apenas mencionan “basura industrial” pero no detallan planes claros de reciclaje ni responsabilidades legales para evitar contaminación futura.
Desequilibrio hídrico por tecnología antilluvia.
Se ha denunciado que algunas compañías usan avionetas o cañones antigranizo para impedir la lluvia sobre sus paneles, reduciendo precipitaciones en la región. Sin lluvia, el campo muere, los cultivos escasean y se dispara la migración rural.
5. Impacto socioeconómico a largo plazo
Empleos temporales y poca derrama local.
La fase de construcción de un parque solar genera empleo por unos meses, pero una vez finalizada la obra, la mayoría de los trabajadores son foráneos y se marchan.
No se estructuran programas de capacitación ni se crean proyectos productivos a mediano y largo plazo para que los habitantes de Epazoyucan puedan diversificar sus ingresos.
El arrendamiento de tierras no es una renta constante y sostenible: después de 30 años (o antes, si las empresas incumplen), las familias quedan sin sus parcelas, sin maguey y sin alternativas de subsistencia.
Elevación de vulnerabilidad alimentaria y migración.
Al desaparecer grandes extensiones de magueyal (y de otros cultivos anexos), se reduce la producción local de pulque, alimentos tradicionales y forrajes para el ganado. Esto encarece la canasta básica y obliga a los jóvenes a emigrar en busca de oportunidades.
6. Casos de referencia que alertan sobre riesgos similares
Nopala de Villagrán, Hidalgo (Atlas Renewable Energy).
Las comunidades denunciaron que la empresa prometió reforestar, pero los pocos árboles plantados hoy están secos. Además, la oferta de “descuento en recibo de luz” resultó ser falsa: el cobro lo hace exclusivamente la CFE.
Malpaís, Tlaxcala.
A pesar de la resistencia local, las máquinas avanzaron y destruyeron vestigios arqueológicos. Los magueyes desaparecieron y los tlachiqueros perdieron su fuente de ingresos.
Zonas protegidas y corredores naturales en España y Australia.
Proyectos masivos se frenaron al comprobar que fragmentaban hábitats de tortugas del desierto, anfibios y aves migratorias. A la fecha se exigen reubicaciones, vallas especiales y planes de mitigación caros que retrasan y encarecen la obra.
Nuestra lucha es por la vida, el agua y el maguey
Epazoyucan, Singuilucan y Zempoala son territorios que portan la herencia cultural del pulque, producto del arduo trabajo de los tlachiqueros y de la biodiversidad asociada al agave. Nuestros magueyes no solo producen aguamiel, sino que sostienen polinizadores, mitigan el escurrimiento pluvial y regulan la temperatura del suelo. Si se imponen proyectos fotovoltaicos de gran escala sin regulación ni consulta, condenaremos a las próximas generaciones a un desierto sin agua, sin maguey y sin tradiciones.
Sumemos voces. Si tú también exiges un futuro verde y justo para nuestras comunidades, firma esta petición y comparte con tus familiares, vecinos y amigos.
¿Cómo puedes apoyar ?
Firma esta petición para mostrar a las autoridades que somos miles los que exigimos un manejo ambiental y social sin engaños ni atropellos.

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La causa
Detengan el megaproyecto “Planta Fotovoltaica Akuwa Solar”*. Que arrasa con nuestro maguey y el agua.
Nosotros, ciudadanos y ciudadanas de Epazoyucan, Singuilucan y Zempoala, convocamos a la sociedad y a las autoridades municipales a detener de inmediato la instalación de parques fotovoltaicos de gran escala en nuestros territorios, por las siguientes razones:
1. Uso irracional del suelo y amenaza al maguey
Ocupación de cientos de hectáreas.
Los proyectos fotovoltaicos que se pretenden instalar en Epazoyucan y Singuilucan implican el arrendamiento o compra de extensas superficies "ejidales" (hasta 450 ha), cambiando brutalmente el uso de suelo de agrícola/tradicional a industrial.
Este cambio no genera electricidad para las comunidades cercanas, sino para abastecer a zonas urbanas e industriales lejanas, sin bajar los costos de luz a los habitantes locales.
* u otros nombres por conocer
Incompatibilidad con actividades tlachiqueras.
Al removerse toda la cobertura vegetal (agave salmiana, nopales y otras especies nativas), se destruye el hábitat natural del maguey, base de la producción de pulque y sustento histórico de las "personas tlachiqueras".
Con ello se imposibilita la realización de oficios ancestrales: la tala de magueyes deja sin materia prima a quienes viven de esa labor, y condena a las nuevas generaciones a abandonar el campo o dejar morir esta tradición milenaria.
2. Pérdida de biodiversidad y afectación al agua
Deforestación y pérdida de flora y fauna.
Para instalar los paneles se tala o remueve todo arbusto y vegetación: magueyes, nopales, cactáceas, así como plantas silvestres que sostienen insectos, aves y mamíferos (tlacuaches, conejos, viboras, aves endémicas).
Al bloquearse los corredores naturales (vallas perimetrales y tendidos eléctricos), las especies quedan aisladas y pierden rutas de desplazamiento, corriendo riesgo de extinción en la zona.
Disponibilidad y calidad del agua en jaque.
La remoción del suelo compacta la tierra y reduce la infiltración de agua de lluvia, incrementando la escorrentía superficial y la erosión.
Durante la operación, los paneles requieren limpieza periódica para mantener su eficiencia. En zonas semiáridas y templado-subhúmedo como Epazoyucan, esto implica un mayor consumo de agua que afecta los mantos acuíferos locales, de por sí escasos.
Existen testimonios de comunidades vecinas (por ejemplo, en Nopala de Villagrán) donde los bordos y presas empiezan a secarse tras la llegada de parques solares que dispersan nubes o evitan lloviznas.
3. Violación de derechos colectivos e insuficiente transparencia
Falta de Consulta Pública, Libre, Previa e Informada.
Epazoyucan y Singuilucan cuentan con poblaciones indígenas y ejidales que, por ley, deben ser consultadas en un lenguaje claro antes de autorizar proyectos que modifiquen el uso de su territorio.
Hasta ahora, las empresas han negociado únicamente con comisariados o representantes a título individual, sin convocar a asambleas ejidales con quórum ni otorgar documentos por escrito en español claro.
Se han reportado contratos confusos (en inglés o con letra diminuta), firmas en blanco y promesas de pagos o descuentos en recibos de luz que jamás se cumplen.
Daño al tejido social y criminalización.
El proceso de instalación de paneles suele venir acompañado de cercas perimetrales, vigilancia policial y patrullajes constantes, lo que genera temor y división entre vecinos.
Se ha incrementado la desconfianza interna: quienes se oponen al proyecto son estigmatizados o criminalizados, limitándoles el acceso a sus propios terrenos.
¿Qué pasará si los propietarios fallecen antes de que termine el contrato de renta (30 años prorrógables)? Sus herederos quedarán sin opción de recuperar las tierras ni seguir cultivando maguey.
Impacto cultural y patrimonial.
Es bien sabido que el maguey es un símbolo sagrado en nuestra región, materia prima de oficios ancestrales, alimento, medicina y fuente de identidad para miles de familias.
Existen vestigios arqueológicos (tierras familiares, altares prehispánicos) que corren peligro de ser destruidos. En Malpaís, Tlaxcala, vimos cómo máquinas arrasaron con todo, incluyendo restos arqueológicos, y los pulqueros quedaron sin oficio. No permitamos que eso suceda en Epazoyucan.
"Imagen del polígono del proyecto ilustrado en la Manifestación de Impacto Ambiental"
4. Falta de garantías ambientales y residuos peligrosos
Residuos de fin de vida de los paneles (25–35 años).
Los módulos fotovoltaicos generan residuos de manejo especial: vidrios, metales, baterías y semiconductores con sustancias tóxicas (cadmio, plomo, arsénico, litio).
En los estudios de Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) presentados, las empresas apenas mencionan “basura industrial” pero no detallan planes claros de reciclaje ni responsabilidades legales para evitar contaminación futura.
Desequilibrio hídrico por tecnología antilluvia.
Se ha denunciado que algunas compañías usan avionetas o cañones antigranizo para impedir la lluvia sobre sus paneles, reduciendo precipitaciones en la región. Sin lluvia, el campo muere, los cultivos escasean y se dispara la migración rural.
5. Impacto socioeconómico a largo plazo
Empleos temporales y poca derrama local.
La fase de construcción de un parque solar genera empleo por unos meses, pero una vez finalizada la obra, la mayoría de los trabajadores son foráneos y se marchan.
No se estructuran programas de capacitación ni se crean proyectos productivos a mediano y largo plazo para que los habitantes de Epazoyucan puedan diversificar sus ingresos.
El arrendamiento de tierras no es una renta constante y sostenible: después de 30 años (o antes, si las empresas incumplen), las familias quedan sin sus parcelas, sin maguey y sin alternativas de subsistencia.
Elevación de vulnerabilidad alimentaria y migración.
Al desaparecer grandes extensiones de magueyal (y de otros cultivos anexos), se reduce la producción local de pulque, alimentos tradicionales y forrajes para el ganado. Esto encarece la canasta básica y obliga a los jóvenes a emigrar en busca de oportunidades.
6. Casos de referencia que alertan sobre riesgos similares
Nopala de Villagrán, Hidalgo (Atlas Renewable Energy).
Las comunidades denunciaron que la empresa prometió reforestar, pero los pocos árboles plantados hoy están secos. Además, la oferta de “descuento en recibo de luz” resultó ser falsa: el cobro lo hace exclusivamente la CFE.
Malpaís, Tlaxcala.
A pesar de la resistencia local, las máquinas avanzaron y destruyeron vestigios arqueológicos. Los magueyes desaparecieron y los tlachiqueros perdieron su fuente de ingresos.
Zonas protegidas y corredores naturales en España y Australia.
Proyectos masivos se frenaron al comprobar que fragmentaban hábitats de tortugas del desierto, anfibios y aves migratorias. A la fecha se exigen reubicaciones, vallas especiales y planes de mitigación caros que retrasan y encarecen la obra.
Nuestra lucha es por la vida, el agua y el maguey
Epazoyucan, Singuilucan y Zempoala son territorios que portan la herencia cultural del pulque, producto del arduo trabajo de los tlachiqueros y de la biodiversidad asociada al agave. Nuestros magueyes no solo producen aguamiel, sino que sostienen polinizadores, mitigan el escurrimiento pluvial y regulan la temperatura del suelo. Si se imponen proyectos fotovoltaicos de gran escala sin regulación ni consulta, condenaremos a las próximas generaciones a un desierto sin agua, sin maguey y sin tradiciones.
Sumemos voces. Si tú también exiges un futuro verde y justo para nuestras comunidades, firma esta petición y comparte con tus familiares, vecinos y amigos.
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Petición creada en 5 de junio de 2025