
Queridos y queridas firmantes,
espero que todos estéis bien, soportando esta ola de calor que no nos abandonará cada verano. Sí, si hubiésemos actuado antes, no habríamos llegado a este extremo (hoy no hablaré del cambio climático).
De lo que sí os quiero hablar es de la aprobación del proyecto de esta Ley que se está haciendo esperar y que antes que pase su aprobación en el Congreso, necesita unos cambios sustanciales y necesarios.
¿Y por qué? Pues porque a pesar de haberse puesto en marcha un proceso de consulta público, que era, aparentemente participativo y abierto, se han omitido diversas propuestas y reclamaciones de vital importancia que en el texto original sí aparecían como por ejemplo:
1) En la jerarquía de prioridades del texto original figuraba la prevención de las pérdidas y no la disminución que indica el texto aprobado. Es una incongruencia: el nombre de la Ley ya lo indica, PREVENCIÓN
2) Faltan definiciones tan importantes como la fecha de consumo preferente (ya sabéis, usad vuestros sentidos: vista, olfato y por supuesto, gusto) y fecha de caducidad. Sí, muchos de nuestros sabemos distinguir pero muchos otros todavía no.
3) El texto aprobado incluye varias justificaciones para no aprovechar los excedentes, dando así la posibilidad de que no se aprovechen.
4) Se echa de menos la obligación a la hora cuantificar los residuos alimentarios, tan solo se habla de "la obligación de colaborar".
5) En cuanto a los agentes implicados, se excluye al sector de la producción, un sector donde se tiran anualmente toneladas de verduras, legumbres, frutas... TOTALMENTE aprovechables.
6) Los establecimientos con una superficie útil de exposición y venta al público inferiores o iguales a 1.300 m2 deben llegar a acuerdos con entidades de iniciativa social para donar sus excedentes. ¿Cuál es la diferencia respecto al texto inicial? Pues que antes eran las superficies de más de 400m2, lo que implica que casi el 50% de estas superficies no estarán obligadas a firmas estos acuerdos. ¿Una lástima, verdad?
También hay puntos positivos y necesarios que coinciden con la Ley Catalana aprobada en 2020:
- Todos los agentes de la cadena alimentaria deberán disponer de un plan de aplicación para la prevención de las pérdidas y desperdicio alimentario;
- Llegar a acuerdos o convenios para dar sus excedentes a empresas, entidades de iniciativa social y otras organizaciones sin ánimo de lucro o bancos de alimentos (sí, TAMBIÉN las escuelas);
- Las empresas de hostelería y otros proveedores de servicios alimentarios tendrán la obligación de facilitar al consumidor que pueda llevarse, si coste alguno, los alimentos que no hayan consumido;
- Formar y sensibilizar sobre el desperdicio alimentario a las personas consumidoras, trabajadores, voluntarios (y aquí he solicitado que se incluyan en los Planes Educativos de las escuelas, cursos de concienciación);
- Etc...
Actualmente estoy trabajando codo con codo con entidades, activistas, asociaciones, plataformas... para presentar un escrito con enmiendas que nuestros políticos deben tener en cuenta y aprovechar esta oportunidad ÚNICA. Si todo sigue su curso, en menos de un año esta Ley será una realidad y debe ser lo más completa y útil posible.
Aprovecho la ocasión para desearos un excelente verano y para que aprovechéis alimentos, practiquéis una buena prevención (olvidaos de neveras llenas si marcháis de vacaciones) y paseéis por la sombra!!
Cuidaos mucho. Un abrazo,
Cristina
No al despilfarro de alimentos en comedores escolares