¡No al archivo del proceso contra Julián Bedoya!

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La causa

Pedimos justicia

Recibimos con indignación la solicitud de preclusión en el caso de Julián Bedoya por parte de la Fiscalía General de la Nación, que recibió el expediente con una montaña de evidencias demoledoras que recaudó la Corte Suprema de Justicia. Resulta inexplicable, irregular y prevaricadora la actuación del fiscal recién llegado al caso, sobre todo si se tiene en cuenta la reconstrucción de los hechos que realizó La Corte durante 2 años:

1.      Su reingreso irregular a la universidad con un promedio de 2.7, aprobado en acta 1593 del 27 de septiembre de 2018, cuando la solicitud de Bedoya fue radicada el 8 de octubre de ese mismo año ¿Cómo el ex secretario general le aprobó una solicitud que no se había radicado?

2.      Las 11 suficiencias, 4 preparatorios y el examen especial aprobados en apenas 4 días, realizados por jurados que ni siquiera eran docentes de las áreas que evaluaron, y cuya sustentación escrita no aparece por ninguna parte. La Consiliatura de la Universidad estableció que 9 de los exámenes no serían válidos.

3.      El trabajo de grado que entregó para un libro cuya última versión se envió en junio de 2018, 3 meses antes de que Bedoya reingresara, como acreditó la jefe del sello editorial de la Universidad.

 

La Universidad de Medellín certificó que no ha existido un caso igual en toda la historia de la institución, en el que un estudiante apruebe 4 suficiencias y 3 preparatorios en un mismo día. La Procuraduría analizó 715 exámenes presentados por 390 estudiantes, calificando el caso Bedoya como una “anomalía estadística” y concluyendo que fue el único que presentó 16 exámenes en el menor tiempo y “los aprobó en su totalidad en el primer intento”.

 

Concluyó La Corte Suprema de Justicia en un documento de 170 páginas en el cual resolvió la situación jurídica de Bedoya:

“De conformidad con las pruebas se puede inferir a la luz de la lógica y la sana crítica que es poco creíble, por resultar inusual o casi un imposible físico que un estudiante surta tantos exámenes en tan poco tiempo (…) Sin remisión a duda, para la Sala el procedimiento expedito, preferencial y al margen del reglamento aplicado al procesado en lo atinente a la solicitud pago, programación, designación de jurados y la realización de 11 exámenes de suficiencia y uno especial permite inferir de manera razonable el interés o móvil que tuvo Bedoya Pulgarín para determinar la presunta comisión de conductas antijurídicas en quienes tenían la facultad de facilitar la titulación exprés finalmente otorgada. Hechos indicadores debidamente acreditados por la Sala a partir de los cuales se deduce también el carácter apócrifo de las actas que registran la presentación de los exámenes y las notas todas aprobatorias del estudiante y hoy senador”.

 

Julián Bedoya no presentó exámenes de suficiencia, ni preparatorios, ni trabajo de grado, y eso lo sabe la Corte Suprema de Justicia, la Procuraduría, El Ministerio de Educación, la Universidad, la Fiscalía y nosotros como estudiantes, egresados, docentes, ciudadanas y ciudadanos. Sabemos que es una burda mentira y un insulto a miles de estudiantes que se exigen en arduas jornadas de estudio para graduarse.

 

Solicitamos respetuosamente al juzgado rechazar la solicitud de preclusión, y decidir con base en la evidencia que reposa en el acervo probatorio construido por la Corte Suprema, que es contundente. Pedimos justicia ante un fiscal que está obrando contra su deber y contra las pruebas.

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