Necesitamos un Partido Liberal para España

El problema

Desde hace tiempo el liberalismo ha quedado sumido en una cierta vulgarización (como término) y en una carencia total de defensa en el ámbito tanto político como cultural.

A medida que la sociedad ahonda cada día más en polarizar en izquierda y derecha la política española. La realidad se aleja cada día más de las apreciaciones comunes. No hay izquierdas ni derecha, hay socialdemocracia, una que negocia con supuestos socialistas republicanos y otra que negocia con nacionalistas conservadores. En ninguno de estos marcos entra el liberalismo, ha quedado fuera debido a que hoy en día tristemente se apuesta por el estatismo, la demagogia y la partidocracia.

Las opciones que hemos tenido históricamente han tenido varios inconvenientes, desde depender de una sola figura a fusionarse a otros partidos y desaparecer en su interior, desde ser un partido atrapa todo (centro, liberales, socioliberales, utilitaristas, etc.) a comportarse como una secta, desde querer ser ultra democráticos y padecer una suerte de barco sin rumbo a tener una directiva que parecía sacada de una dictadura totalitaria, desde tener algún representante que nos representa a medias a tener proyectos que están hace años calentando el banco autojustificándose en que la culpa es del votante.

Por esto y muchos factores, los liberales sufrimos hoy en día una falta de representatividad, volviéndonos a ese 30% de no votantes o creyendo que hay alguna pizca de liberalismo en algún proyecto político actual. Los cuales en cada elección, como costumbre adoptada, hacen limpieza de quien presenta una visión liberal y completan sus listas con iliberales y estatistas.

A los liberales nos queda elegir entre dos opciones, rendirnos a participar en política o tomar las riendas y meternos a luchar por nuestra libertad.

La opción de rendirnos es la más cómoda, no hay que hacer prácticamente nada o solo autoengañarse de que se puede luchar contra el mecanismo burocrático y propagandístico del Estado desde afuera, debatiendo con marxista y gente que no es parte del problema (como es el 70% que representa la socialdemocracia), podemos irnos a otro país más estable económicamente y políticamente donde empezar de nuevo, dejando de lado nuestra cultura y raíces, cambiando el jamón por otra comida típica, creando si tenemos suerte alguna amistad, pero recordando cada día ese país de donde vinimos y en el cual no hemos hecho lo suficiente por llevarlo en el camino de la libertad.

La otra opción, la de meternos en el barro de la política, es solo para los valientes, los que estamos dispuestos a luchar por nuestras ideas, la que buscaremos detener el aparato estatal desde adentro como saboteadores para darle a los de afuera la oportunidad de crítica que tantos años ha sido callada. Esta opción es solo para los que no tenemos miedo de lo que digan los demás, que a pesar de todo iremos adelante y que podemos decir fielmente que amamos la libertad. Evidentemente, no debe de ser llevada cometiendo los errores del pasado, sino aprendiendo de los mismos, siendo convocadores y difusores de nuestros ideales en todo momento, sumando a todos los que amamos la libertad.

 

Proponemos, por lo tanto, crear un nuevo partido que cumpla las siguientes características:

1. Que represente en todo momento a los liberales mediante propuestas serias. Llenando de orgullo a todos los que luchan verdaderamente por la libertad.

2. Que tenga una dirección clara y que actúe estratégicamente acorde a esta. Sin vaivenes, sin cambios de posturas radicalmente o cuchillos por la espalda.

3. Que devuelva el poder a la ciudadanía y que lo haga desde el mismo partido, dando poder a los municipios sobre los órganos nacionales.

4. Que elimine todo aparato propagandístico y cultural, todo centro de adoctrinamiento y destructor de la creatividad humana y el pensamiento crítico.

5. Que defienda a igual el liberalismo como el libre mercado, sin hacer preferencia únicamente por ninguno de los dos.

6. Que sea de peso en la política actual y que genere un cambio de paradigma tanto en los políticos como en los votantes.

7. Que se enfrente a los poderes que gobiernan el país, que divida el poder en las instituciones y estructuras públicas y gubernamentales. Acabando con el corporativismo, la corrupción y la falta de división de poderes.

8. Que garantice las libertades individuales y todo lo que deriven de ellas, en contra del colectivismo y la homogeneización social.

9. Que no diga, somos liberales solamente con verdadero peso y justificación. Sino que lo demuestre día a día.

 

Si estás interesado en que exista un proyecto así, apóyanos con tu firma y síguenos en nuestras redes. Si además quieres sumarte a construirlo podéis acceder a nuestro grupo de Telegram.

Cada día podemos ser más y hacer este proyecto no solo un sueño, sino una realidad.

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El problema

Desde hace tiempo el liberalismo ha quedado sumido en una cierta vulgarización (como término) y en una carencia total de defensa en el ámbito tanto político como cultural.

A medida que la sociedad ahonda cada día más en polarizar en izquierda y derecha la política española. La realidad se aleja cada día más de las apreciaciones comunes. No hay izquierdas ni derecha, hay socialdemocracia, una que negocia con supuestos socialistas republicanos y otra que negocia con nacionalistas conservadores. En ninguno de estos marcos entra el liberalismo, ha quedado fuera debido a que hoy en día tristemente se apuesta por el estatismo, la demagogia y la partidocracia.

Las opciones que hemos tenido históricamente han tenido varios inconvenientes, desde depender de una sola figura a fusionarse a otros partidos y desaparecer en su interior, desde ser un partido atrapa todo (centro, liberales, socioliberales, utilitaristas, etc.) a comportarse como una secta, desde querer ser ultra democráticos y padecer una suerte de barco sin rumbo a tener una directiva que parecía sacada de una dictadura totalitaria, desde tener algún representante que nos representa a medias a tener proyectos que están hace años calentando el banco autojustificándose en que la culpa es del votante.

Por esto y muchos factores, los liberales sufrimos hoy en día una falta de representatividad, volviéndonos a ese 30% de no votantes o creyendo que hay alguna pizca de liberalismo en algún proyecto político actual. Los cuales en cada elección, como costumbre adoptada, hacen limpieza de quien presenta una visión liberal y completan sus listas con iliberales y estatistas.

A los liberales nos queda elegir entre dos opciones, rendirnos a participar en política o tomar las riendas y meternos a luchar por nuestra libertad.

La opción de rendirnos es la más cómoda, no hay que hacer prácticamente nada o solo autoengañarse de que se puede luchar contra el mecanismo burocrático y propagandístico del Estado desde afuera, debatiendo con marxista y gente que no es parte del problema (como es el 70% que representa la socialdemocracia), podemos irnos a otro país más estable económicamente y políticamente donde empezar de nuevo, dejando de lado nuestra cultura y raíces, cambiando el jamón por otra comida típica, creando si tenemos suerte alguna amistad, pero recordando cada día ese país de donde vinimos y en el cual no hemos hecho lo suficiente por llevarlo en el camino de la libertad.

La otra opción, la de meternos en el barro de la política, es solo para los valientes, los que estamos dispuestos a luchar por nuestras ideas, la que buscaremos detener el aparato estatal desde adentro como saboteadores para darle a los de afuera la oportunidad de crítica que tantos años ha sido callada. Esta opción es solo para los que no tenemos miedo de lo que digan los demás, que a pesar de todo iremos adelante y que podemos decir fielmente que amamos la libertad. Evidentemente, no debe de ser llevada cometiendo los errores del pasado, sino aprendiendo de los mismos, siendo convocadores y difusores de nuestros ideales en todo momento, sumando a todos los que amamos la libertad.

 

Proponemos, por lo tanto, crear un nuevo partido que cumpla las siguientes características:

1. Que represente en todo momento a los liberales mediante propuestas serias. Llenando de orgullo a todos los que luchan verdaderamente por la libertad.

2. Que tenga una dirección clara y que actúe estratégicamente acorde a esta. Sin vaivenes, sin cambios de posturas radicalmente o cuchillos por la espalda.

3. Que devuelva el poder a la ciudadanía y que lo haga desde el mismo partido, dando poder a los municipios sobre los órganos nacionales.

4. Que elimine todo aparato propagandístico y cultural, todo centro de adoctrinamiento y destructor de la creatividad humana y el pensamiento crítico.

5. Que defienda a igual el liberalismo como el libre mercado, sin hacer preferencia únicamente por ninguno de los dos.

6. Que sea de peso en la política actual y que genere un cambio de paradigma tanto en los políticos como en los votantes.

7. Que se enfrente a los poderes que gobiernan el país, que divida el poder en las instituciones y estructuras públicas y gubernamentales. Acabando con el corporativismo, la corrupción y la falta de división de poderes.

8. Que garantice las libertades individuales y todo lo que deriven de ellas, en contra del colectivismo y la homogeneización social.

9. Que no diga, somos liberales solamente con verdadero peso y justificación. Sino que lo demuestre día a día.

 

Si estás interesado en que exista un proyecto así, apóyanos con tu firma y síguenos en nuestras redes. Si además quieres sumarte a construirlo podéis acceder a nuestro grupo de Telegram.

Cada día podemos ser más y hacer este proyecto no solo un sueño, sino una realidad.

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Petición creada en 8 de julio de 2023