Por una ley contra las sectas

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Durante un año y medio mi hija Patricia Aguilar ha sido víctima de una secta destructiva. Fue captada cuando tan solo era una adolescente mediante las redes sociales. No importaron los 10000 Km. que la separaban de su captador, él supo manipularla hasta que consiguió que lo abandonara todo (familia, estudios, país…) sin decir nada a nadie, para unirse a la secta que estaba formado el Príncipe Gurdjieff.

Patricia dejó todo porque fue incitada a ello, después de manipularla día y noche durante un año y medio. Fue de una forma sutil como se ganó la confianza de mi hija y esta bajó la guardia, consiguió averiguar todo de ella y su familia y la convenció de que no había más salida que irse a Perú junto a él y al resto de “elegidas”.

En este tiempo, han sido incontables los abusos, maltratos físicos y psicológicos que ha sufrido. El líder la puso en contra de su familia, y amenazó para que no abandonase el grupo porque su acción, tendría consecuencias fatales para ella y el resto. La única forma de vida era obedecer las órdenes de del líder, un peruano de 35 años llamado Félix Steven Manrique. Un tipo que descubrió que jugar a ser Dios y captar a mujeres, para que lo mantuvieran y de las que pudiera abusar sexualmente, era una forma de vida, y en algunos países no estaba penado por las leyes, focalizando sus miradas en esos lugares para captar.

Patricia fue hallada en la selva de Perú, en una cuadra para animales en condiciones infrahumanas, junto a cinco menores a su cuidado. El líder los dejo allí para no ponerse en riesgo y que no lo descubrieran. Él subía de vez en cuando para controlar la situación, y volvía a una habitación en el pueblo, donde disponía de cama, luz y agua y en esa cuadra no.

Steven Manrique en este momento está en prisión preventiva en Lima, investigado por un delito de trata de personas. Mi hija, ya está a salvo en España, recuperándose junto a su bebé, que tuvo durante su estancia en Perú.

Debido a que Patricia era mayor de edad cuando desapareció, pese a haber sido captada desde los 16 años y de los numerosos indicios y testimonios que aportábamos a la policía, nada se podía hacer. Nunca olvidaré la frase “captar no es delito” o “es una fuga voluntaria de una persona mayor de edad”.

Parte de la familia, emprendimos una lucha por encontrarla, investigamos y descubrimos quien había captado a mi hija, encontramos a otras víctimas y me tuve que desplazar a Perú para encontrar una solución que nadie me daba aquí, porque se limitaban a esperar un informe de Interpol que nunca llegó. Allí tras aparecer en televisión, se agilizó todo y la policía inició un operativo, donde dos policías actuaron como verdaderos héroes y rescataron a las víctimas y detuvieron al líder sectario.

Lo que nos ha ocurrido, le puede pasar a cualquiera. Las sectas siempre han estado ahí, pero ahora con las nuevas tecnologías, llegan a cualquier lado y en cualquier momento. Pueden esconderse detrás de cualquier perfil, no tienen un cartel que anuncien lo que son.

Mientras mantenemos nuestra batalla legal contra Félix Steven Manrique, queremos evitar que lo que le pasó a Patricia le vuelva a ocurrir a cualquier otra persona en nuestro país. Evitemos entre todos que ninguna otra familia tenga que pasar lo que hemos pasado nosotros.

Por eso te pedimos que firmes esta campaña para solicitar al Gobierno de España y al Ministerio de Interior y de Justicia que pongan cuantos mecanismos sean necesarios para crear una ley contra la persuasión coercitiva en nuestro país, una ley “antisectas”. Ya existen este tipo de leyes en otros países como Francia ¿Por qué en España no?

Es necesario que existan campañas de concienciación y prevención en colegios e institutos. También que exista un observatorio de especialistas y expertos que puedan elaborar informes sobre las sectas que están activas y se les haga un seguimiento. Necesitamos que los cuerpos de seguridad tengan la formación necesaria en este campo y se les proporcionen herramientas y protocolos de actuación.

Ahora mismo, mientras lees esta petición, hay personas como tu y yo, atrapadas bajo el yugo de alguna secta. Nadie las busca, nadie las rescatará porque son mayores de edad y la justicia entiende que “es su decisión vivir así”. No podemos permitir que un ser humano abuse de otro. Nadie elige voluntariamente recibir golpes e insultos, humillaciones, abusos sexuales, ser esclavo de otra persona... detrás de estos comportamientos, suele haber un abusador/a que, mediante la manipulación psicológica, pretende sacar un beneficio personal de la situación.

Lucha con nosotros para que esas manipulaciones, sean UN DELITO PENADO POR LA LEY EN ESPAÑA. Firma esta petición para solicitar a las autoridades una Ley Nacional contra Sectas.



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