No a la supresión de trenes de media distancia en Andalucía.

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Mi nombre es Rocío y vivo en Granada. Soy ciega y, sin tren, ¡me incomunican! ¡No puedo ni visitar a la familia en Osuna!

Un viernes de abril de 2015, cuando llegué a la estación de tren de Granada con el propósito de viajar a Osuna, mi pueblo, recibí la noticia de que la vía estaba en obras porque querían implantar la alta velocidad: durante cuatro meses tendríamos que hacer el tramo desde allí hasta Antequera santa Ana por carretera.

Aquello me fastidió bastante porque suelo marearme en los autobuses y porque, siendo ciega, el asunto de los transbordos me incomoda aún más. Afortunadamente existe el servicio Atendo en ambas estaciones; no en Osuna, Dos Hermanas, Sevilla san Bernardo y otras.

Dentro de unos días hará cinco años de aquel chasco y el problema sigue sin solucionarse a pesar de que las obras hayan terminado. Continuamos sin tren y, para colmo, desde mediados de octubre de 2018 hemos de tomar otro autobús en Antequera hasta Osuna porque se cayó un puente cerca de mi pueblo con motivo de las lluvias. Ya se había roto hace años por la misma razón, se reparó y el tramo cortado sigue ahí. ¿Cómo puede ser que se abandone de tal manera el transporte de media distancia?


El abandono va más allá de los tramos cortados. En los trenes funcionales de las líneas Sevilla- Almería y Sevilla - Málaga se sustituyeron los vagones por otros con más de veinte años de antigüedad sin previo aviso. Al deterioro de los mismos (olor, desgaste, agujeros) hay que sumar una desventaja muy importante: ¡no son accesibles! Para una persona ciega es más cómodo que no haya escalones al salir del vagón. ¿Pero y quien vaya en silla de ruedas? Puede convertirse en un factor vital.


Así vamos, al revés: en otros países se adoptan medidas orientadas a la accesibilidad. En Inglaterra, por ejemplo, he visto Braille en los aseos de trenes; aseos no destinados a minusválidos. Aquí, cuando me mandan a un servicio para discapacitados, me echo a temblar: grande, con botones sin etiquetar... Una vez me quedé encerrada porque desconocía la existencia de un pulsador para desbloquear la puerta: ¡cuánto me agobié! "Como se pase la parada, ¿qué hago?" -me dije presionando por todas partes. Le di a la cisterna, activé la alarma.. ¡Nadie piensa en esto!


El deterioro de los servicios de media distancia obliga a los usuarios a buscar alternativas más viables y menos ecológicas, como el coche o el autobús. Las instituciones aprovecharán esta situación para matar definitivamente el servicio con la excusa de su falta de uso. No lo podemos permitir. Y no se engañen: ¡el tren era el medio de transporte con más éxito! Casi siempre iba lleno.


Hace meses encontré a una señora que viajaba desde Sevilla a Almería: "¡tres autobuses y dos trenes por un solo viaje!" -se lamentaba al borde de las lágrimas. "No se queje -traté de bromear-: pronto nos dirán que los últimos diez kilómetros los hagamos a pie".


Tardo tres horas menos cuarto en hacer los 150 kilómetros que separan Granada de Osuna; casi lo mismo que de Granada a Sevilla en autobús directo, con 90 kilómetros más. Pero cuando supriman la media distancia ni siquiera podré hacer el viaje. Hay un solo autobús al día Granada - Osuna que para en todos los pueblos y tarda una eternidad: ¡impracticable!.


Los ciegos y otros discapacitados estamos limitadísimos con estos servicios precarios. Además conviene incentivar el empleo del transporte público; o vamos listos: no hay sitio para tanto coche y urge que tomemos medidas contra la contaminación, pues el aire que respiramos en las ciudades produce más muertos que el tabaco.

Firma para pedir a la Junta de Andalucía y al Ministerio de Transportes que se reanude el trayecto de media distancia entre Granada y Osuna así como el resto de recorridos de media distancia que llevan años paralizados pese a haber concluido la construcción de sus infraestructuras. Es un servicio esencial y no puede seguir vaciándose. ¡No dejes que me aíslen!