Portadores de marcapasos, los olvidados del sistema de servicios sociales.

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Cada día somos más las personas a las que se nos implanta un dispositivo electrónico para controlar nuestro ritmo cardíaco. Si bien es cierto que las personas mayores constituyen la mayoría de nuestro colectivo, la cifra de personas jóvenes que portan uno de estos dispositivos no para de crecer. Somos muchas las personas en edad laboral que nos enfrentamos a una enfermedad cardíaca crónica que se trata con un marcapasos, un DAI o un resicronizador. Estos dispositivos no nos curan , nunca nos lo van a quitar, tratan el problema como la insulina en un diabético, lo que significa que nosotros también podemos tener crisis y problemas derivados del dispositivo.
Estos dispositivos nos limitan ciertamente la vida, nadie lo ve porque no existen signos externos más allá de unas cicatrices, por fuera pareces sano. Somos un colectivo por el que nadie se preocupa.
Estamos, de hecho, excluidos del baremo médico de valoración del certificado de minusvalía, tener una arritmia cardíaca tratada con un marcapasos o un DAI supone un 0% de minusvalía.
¿Por qué creemos nosotros que deberíamos ser considerados como minusvalidos? Muy sencillo, una vez implantado el dispositivo nosotros dejamos de tener las mismas oportunidades que los demás para tener una vida laboral, por ejemplo.

Existiendo bastantes más problemas que creemos es importante darlos a conocer, estos son algunos de los problemas a los que nos enfrentamos:
1) Escasa información sobre el dispositivo y la ilusión de “vida normal”: Cuando salimos del hospital lo único que sabemos es que llevamos un aparato que nos controla el ritmo cardíaco; que algunos aparatos eléctricos pueden causarle interferencias; que no podemos acercarnos imanes y que llevemos una vida normal. ¿ Si soy soldador puedo llevar una vida normal? NO.
2) Psicológicamente: Cuando eres una persona joven a la que han puesto uno de estos dispositivos y debido a la poca información sobre el mismo que manejamos, lo más normal es desarrollar trastornos de ansiedad y depresión.
3)Laboralmente: supone un problema enorme, a las revisiones médicas, consultas médicas e intervenciones, porque estos dispositivos llevan una batería que se acaba y unos cables que pueden romperse y por ende hay que operar cada cierto tiempo para cambiarlos, se suma que hay muchos trabajos que no podemos realizar porque:
a) No podemos levantar peso
b) No podemos manejar maquinaria de obra.
c) No podemos estar en contacto directo con motores.
d)No podemos exponernos a campos magnéticos.
e) No podemos manipular equipos eléctricos
f) No podemos tener golpes en la zona del implante, normalmente se implanta en el hombro.
Todo esto sumado al absentismo por cuestiones médicas, a la visión social de las cardiopatías que está realmente sobredimensionada a los casos más extremos, nos dejan ante un panorama muy precario. Lo normal es que después de que te implanten el dispositivo pierdas el trabajo y encontrar otro va a ser casi misión imposible. Somos un colectivo que debido a la problemática que supondría exponernos a ciertas interferencias o condiciones de trabajo hemos de informar de nuestra condición, lo que lamentablemente suele terminar en un enorme portazo del mundo laboral.
Además de todo esto, no tenemos derecho a minusvalía ni a ayudas de ningún tipo, llevar uno de estos dispositivos no nos sale barato ni personal, ni física, ni psíquica ni laboralmente.
Pedimos vuestra firma y colaboración para que se revisen los baremos médicos de la valoración del certificado de minusvalía. Gracias de antemano.

Fdo: Ana Carreño Lorenzo. 

Vivir con marcapasos(España)



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