REIVINDICAMOS EL DERECHO A ELEGIR VACUNA COVID


REIVINDICAMOS EL DERECHO A ELEGIR VACUNA COVID
El problema
Está demostrado que las vacunas contra la COVID son el único medio para acabar con la pandemia, pero no dejan de ser un medicamento como cualquier otro, de manera que deberíamos poder elegir igual que elegimos, asesorados por nuestros médicos de confianza, el analgésico, el anti-inflamatorio o el desinfectante más adecuado para nuestro caso. Es un derecho básico que la Administración no tiene por qué sustraernos.
En este momento, en nuestro país, están autorizadas cuatro vacunas COVID, dos de las cuales (AstraZeneca y Janssen) utilizan la técnica clásica de ‘ADENOVIRUS’, es decir, que contiene virus modificados para generar anticuerpos sin contraer la enfermedad, y las otras dos (Pfizer y Moderna) que utilizan la técnica del ‘ARN MENSAJERO’, que transporta una proteína que activa el sistema inmunitario.
Pues bien, las dos vacunas ADENOVIRUS (AstraZeneca y Janssen) han provocado trombosis en algunos pacientes, algunos de los cuales han fallecido como consecuencia. Aunque los casos son estadísticamente infrecuentes, con las vacunas del tipo ARN MENSAJERO tales efectos secundarios no se han producido. Por consiguiente, la comparación entre los efectos secundarios fatales, entre una y otra técnica arroja un balance claramente positivo para las vacunas de Pfizer y Moderna.
En algunos países europeos, como Dinamarca o Francia, sólo administran AstraZeneca y Janssen a quienes las acepten voluntariamente. Noruega está a punto de sumarse a esta política. Es lo que reivindicamos para España.
En mi caso concreto, dado que tengo antecedentes clínicos de un ictus provocado por un trombo y que tengo diagnosticada trombofilia hereditaria (de mis dos progenitores), parece evidente que inocularme cualquiera de las dos vacunas AstraZeneca o Janssen comporta un riesgo más allá de lo que indican las estadísticas y, también que debe primar mi historial clínico por encima de las franjas de edad, máxime cuando los efectos adversos se han producido en personas de todas las edades.
Son ya muchas las personas que se están negando a que se les administre AstraZeneca o Janssen. Cuantos más seamos, más obligadas se verán las autoridades a aceptar que no pueden, ni deben, decidir por nosotros. La libertad de elección de medicamentos es parte de la libertad individual de cada uno, lo contrario es propio de un país autoritario que no deseamos.
Únete a esta petición para que la elección de vacuna sea libre y no dependa de factores ajenos a la salud de cada uno. Firma esta petición, justa y lógica, que representa el derecho a elegir cómo cada uno administra su salud

El problema
Está demostrado que las vacunas contra la COVID son el único medio para acabar con la pandemia, pero no dejan de ser un medicamento como cualquier otro, de manera que deberíamos poder elegir igual que elegimos, asesorados por nuestros médicos de confianza, el analgésico, el anti-inflamatorio o el desinfectante más adecuado para nuestro caso. Es un derecho básico que la Administración no tiene por qué sustraernos.
En este momento, en nuestro país, están autorizadas cuatro vacunas COVID, dos de las cuales (AstraZeneca y Janssen) utilizan la técnica clásica de ‘ADENOVIRUS’, es decir, que contiene virus modificados para generar anticuerpos sin contraer la enfermedad, y las otras dos (Pfizer y Moderna) que utilizan la técnica del ‘ARN MENSAJERO’, que transporta una proteína que activa el sistema inmunitario.
Pues bien, las dos vacunas ADENOVIRUS (AstraZeneca y Janssen) han provocado trombosis en algunos pacientes, algunos de los cuales han fallecido como consecuencia. Aunque los casos son estadísticamente infrecuentes, con las vacunas del tipo ARN MENSAJERO tales efectos secundarios no se han producido. Por consiguiente, la comparación entre los efectos secundarios fatales, entre una y otra técnica arroja un balance claramente positivo para las vacunas de Pfizer y Moderna.
En algunos países europeos, como Dinamarca o Francia, sólo administran AstraZeneca y Janssen a quienes las acepten voluntariamente. Noruega está a punto de sumarse a esta política. Es lo que reivindicamos para España.
En mi caso concreto, dado que tengo antecedentes clínicos de un ictus provocado por un trombo y que tengo diagnosticada trombofilia hereditaria (de mis dos progenitores), parece evidente que inocularme cualquiera de las dos vacunas AstraZeneca o Janssen comporta un riesgo más allá de lo que indican las estadísticas y, también que debe primar mi historial clínico por encima de las franjas de edad, máxime cuando los efectos adversos se han producido en personas de todas las edades.
Son ya muchas las personas que se están negando a que se les administre AstraZeneca o Janssen. Cuantos más seamos, más obligadas se verán las autoridades a aceptar que no pueden, ni deben, decidir por nosotros. La libertad de elección de medicamentos es parte de la libertad individual de cada uno, lo contrario es propio de un país autoritario que no deseamos.
Únete a esta petición para que la elección de vacuna sea libre y no dependa de factores ajenos a la salud de cada uno. Firma esta petición, justa y lógica, que representa el derecho a elegir cómo cada uno administra su salud

Petición cerrada
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Petición creada en 11 de mayo de 2021
