CASTRACIONES MASIVAS EN TUCUMAN PARA SALVAR Y CAMBIAR VIDAS

The Issue

Tucumán exige la ejecución de CASTRACIONES QUIRÚRGICAS MASIVAS GRATUITAS, sistemáticas, extendidas y abarcativas. El único método de control demográfico ético y definitivo de la superpoblación de la fauna urbana, es una política de Salud pública integral y preventiva. Se debe castrar por lo menos el 20% de la población total anualmente, ningún programa por debajo de este porcentaje tendrá éxito, ya que no habrá impacto poblacional.
Este Programa debe implementarse acompañado por subprogramas de Adopción Responsable, Campañas de Difusión y aplicación del Sistema de TNR (capturar, castrar y volver al lugar de origen). En un trabajo articulado entre el Estado, la comunidad y las organizaciones no gubernamentales, cuya meta final sea lograr el Equilibrio Poblacional ( es decir: “la equiparación y sostenimiento en el tiempo del número de animales con la disponibilidad de hogares que puedan albergarlos”).
El crecimiento poblacional canino y felino es de orden y ritmo geométrico exponencial. Está demostrado que 8 de cada 10 animales no consiguen hogar y se estima más de 300 mil individuos solo para el gran San Miguel de Tucumán y 550 mil en toda la provincia, resultados de un muestreo probabilístico incidental.
La resolución de la problemática de superpoblación de fauna urbana (perros y gatos) es prioritario, debido a que afecta, y no sólo causa sufrimiento y consecuencias irreversibles en los animales, lo que se traduce en abandono, sufrimientos, carencias, accidentes, enfermedades, muerte etc., sino, que también estos se encuentran expuestos a situaciones de maltrato-crueldad, además de ser una cuestión de SALUD PÚBLICA POSTERGADA Y DESATENDIDA , una emergencia que cada día se agudiza y si no se trata las soluciones se vuelven cada vez más inalcanzables.
La provincia sufre exponencialmente un estado de sobrepoblación de animales donde padecen y mueren de a millares por día en cada rincón, o están hacinados en “hogares-refugios” o a instancias de la desesperación de los ciudadanos que toman a su cargo el excedente poblacional, cimentando la idea en la comunidad y en la clase política que quienes se sensibilizan por esta problemática terminan siendo obligatoriamente quienes deben hacerse cargo de resolverla, siendo este un problema que les excede. Este es el principal y más evidente indicador de lo ineficiente, de fallas y lo restringidas las acciones del Cenara Municipal y del Programa Tucumán Mascotas provincial. Mientras animales y humanos corren un riesgo epidémico cada vez mayor, en un sistema que retroalimenta no solo enfermedades sino también la naturalización de la crueldad.
El Estado es quien debe velar por el interés social y debe ofrecer soluciones, sin embargo, sigue malgastando los recursos públicos en "atacar las consecuencias", resultado de haber implementado políticas ineficientes difíciles de corregir, incluso nocivas.
El estado debe actuar en primer término, porque es el que tiene los recursos, la obligación y las indelegables funciones de resguardar la salud pública y mejorar la calidad de vida. Es el único que está en condiciones porque cuenta con presupuesto, infraestructura, personal y acceso a una visión global para ejecutar un plan de acción eficiente para reducir y controlar la superpoblación de fauna urbana. Articulando acciones de difusión, monitoreo, programas educacionales, concientización etc. Para que los propósitos de estas acciones sean trascendentes se deben sustentar en el Marco Legislativo apropiado.
“Si el estado trabaja bien, la gente responde bien”, entonces, el estado debe dar el ejemplo y proveer accesos a un servicio que este alcance de toda la población. Simultáneamente, debe involucrar, persuadir, fomentar y organizar el trabajo e iniciativas del proteccionismo y la ciudadanía en general, para que se comprometan interaccionen, aprovechen el servicio y colaboren para garantizar la concreción de las metas deseadas que apuntan a preservar y garantizar el respeto de los derechos y la dignidad de los animales.
El CENARA y el TUCUMÁN MASCOTAS realizan un trabajo INSUFICIENTE debido a que las castraciones “a cuentagotas” (en cantidades despreciables en relación a la velocidad y ritmo reproductivo) solo benefician a un número particular de animales sin impacto en la pretendida reducción poblacional, la tasa de renovación es mucho más rápida. Matemáticamente, una solución de progresión aritmética no soluciona un problema de progresión exponencial.
Las autoridades Provinciales y Municipales de Tucumán, contrariamente a lo expuesto, en medio de una crisis sanitaria y económica sin precedentes provocada por la pandemia de COVID19, incumpliendo las indicaciones del DNU Presidencial que considera la asistencia a la Salud Animal como un servicio esencial e indispensable, se atrevieron a restringir y cancelar completamente el servicio de castraciones y atención médica veterinaria, incluso durante periodos bastantes extendidos (entre 5-7 meses), incurriendo en un incompetencia y desmanejo e incompetencia incalificable que provocaron consecuencias y perjuicios irreversible sumados a la vulneración de la ya golpeada situación de la salud pública. La O.M.S. considera que la Salud Humana y la Salud Animal conforman un todo interrelacionado con el Ambiente Saludable y lo expresa en estos términos: EL 75% DE LOS AGENTES PATÓGENOS DE LAS ENFERMEDADES INFECCIOSAS EMERGENTES DEL SER HUMANO SON DE ORIGEN ANIMAL. SE DEBEN GARANTIZAR SERVICIOS DE SANIDAD ANIMAL COMPETENTES PARA UN MUNDO MÁS SEGURO.

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Tucumán exige la ejecución de CASTRACIONES QUIRÚRGICAS MASIVAS GRATUITAS, sistemáticas, extendidas y abarcativas. El único método de control demográfico ético y definitivo de la superpoblación de la fauna urbana, es una política de Salud pública integral y preventiva. Se debe castrar por lo menos el 20% de la población total anualmente, ningún programa por debajo de este porcentaje tendrá éxito, ya que no habrá impacto poblacional.
Este Programa debe implementarse acompañado por subprogramas de Adopción Responsable, Campañas de Difusión y aplicación del Sistema de TNR (capturar, castrar y volver al lugar de origen). En un trabajo articulado entre el Estado, la comunidad y las organizaciones no gubernamentales, cuya meta final sea lograr el Equilibrio Poblacional ( es decir: “la equiparación y sostenimiento en el tiempo del número de animales con la disponibilidad de hogares que puedan albergarlos”).
El crecimiento poblacional canino y felino es de orden y ritmo geométrico exponencial. Está demostrado que 8 de cada 10 animales no consiguen hogar y se estima más de 300 mil individuos solo para el gran San Miguel de Tucumán y 550 mil en toda la provincia, resultados de un muestreo probabilístico incidental.
La resolución de la problemática de superpoblación de fauna urbana (perros y gatos) es prioritario, debido a que afecta, y no sólo causa sufrimiento y consecuencias irreversibles en los animales, lo que se traduce en abandono, sufrimientos, carencias, accidentes, enfermedades, muerte etc., sino, que también estos se encuentran expuestos a situaciones de maltrato-crueldad, además de ser una cuestión de SALUD PÚBLICA POSTERGADA Y DESATENDIDA , una emergencia que cada día se agudiza y si no se trata las soluciones se vuelven cada vez más inalcanzables.
La provincia sufre exponencialmente un estado de sobrepoblación de animales donde padecen y mueren de a millares por día en cada rincón, o están hacinados en “hogares-refugios” o a instancias de la desesperación de los ciudadanos que toman a su cargo el excedente poblacional, cimentando la idea en la comunidad y en la clase política que quienes se sensibilizan por esta problemática terminan siendo obligatoriamente quienes deben hacerse cargo de resolverla, siendo este un problema que les excede. Este es el principal y más evidente indicador de lo ineficiente, de fallas y lo restringidas las acciones del Cenara Municipal y del Programa Tucumán Mascotas provincial. Mientras animales y humanos corren un riesgo epidémico cada vez mayor, en un sistema que retroalimenta no solo enfermedades sino también la naturalización de la crueldad.
El Estado es quien debe velar por el interés social y debe ofrecer soluciones, sin embargo, sigue malgastando los recursos públicos en "atacar las consecuencias", resultado de haber implementado políticas ineficientes difíciles de corregir, incluso nocivas.
El estado debe actuar en primer término, porque es el que tiene los recursos, la obligación y las indelegables funciones de resguardar la salud pública y mejorar la calidad de vida. Es el único que está en condiciones porque cuenta con presupuesto, infraestructura, personal y acceso a una visión global para ejecutar un plan de acción eficiente para reducir y controlar la superpoblación de fauna urbana. Articulando acciones de difusión, monitoreo, programas educacionales, concientización etc. Para que los propósitos de estas acciones sean trascendentes se deben sustentar en el Marco Legislativo apropiado.
“Si el estado trabaja bien, la gente responde bien”, entonces, el estado debe dar el ejemplo y proveer accesos a un servicio que este alcance de toda la población. Simultáneamente, debe involucrar, persuadir, fomentar y organizar el trabajo e iniciativas del proteccionismo y la ciudadanía en general, para que se comprometan interaccionen, aprovechen el servicio y colaboren para garantizar la concreción de las metas deseadas que apuntan a preservar y garantizar el respeto de los derechos y la dignidad de los animales.
El CENARA y el TUCUMÁN MASCOTAS realizan un trabajo INSUFICIENTE debido a que las castraciones “a cuentagotas” (en cantidades despreciables en relación a la velocidad y ritmo reproductivo) solo benefician a un número particular de animales sin impacto en la pretendida reducción poblacional, la tasa de renovación es mucho más rápida. Matemáticamente, una solución de progresión aritmética no soluciona un problema de progresión exponencial.
Las autoridades Provinciales y Municipales de Tucumán, contrariamente a lo expuesto, en medio de una crisis sanitaria y económica sin precedentes provocada por la pandemia de COVID19, incumpliendo las indicaciones del DNU Presidencial que considera la asistencia a la Salud Animal como un servicio esencial e indispensable, se atrevieron a restringir y cancelar completamente el servicio de castraciones y atención médica veterinaria, incluso durante periodos bastantes extendidos (entre 5-7 meses), incurriendo en un incompetencia y desmanejo e incompetencia incalificable que provocaron consecuencias y perjuicios irreversible sumados a la vulneración de la ya golpeada situación de la salud pública. La O.M.S. considera que la Salud Humana y la Salud Animal conforman un todo interrelacionado con el Ambiente Saludable y lo expresa en estos términos: EL 75% DE LOS AGENTES PATÓGENOS DE LAS ENFERMEDADES INFECCIOSAS EMERGENTES DEL SER HUMANO SON DE ORIGEN ANIMAL. SE DEBEN GARANTIZAR SERVICIOS DE SANIDAD ANIMAL COMPETENTES PARA UN MUNDO MÁS SEGURO.

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Ministerio de Salud de la Provincia de Tucuman
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AUTORIDADES MUNICIPALES DE TUCUMAN
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Petition created on October 25, 2020