POR EL RECONOCIMIENTO DE LA LABOR DOCENTE EN TIEMPOS DE COVID-19

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Me gustaría que se reconociese como se merece la labor de Maestros y Profesores.

Los profesores somos los grandes olvidados a la hora de reconocer y los primeros a los que repartir palos cuando las cosas no suceden como nos gustaría. ¿Por qué? Pues porque son los que siempre callan y nunca se quejan. ¿Y saben ustedes por qué? Porque en lugar de andar quejándonos estamos trabajando, educando y formando a los hijos de los que nos valoran y de los que no.


Como profesor que soy, por una vez me gustaría que se reconociese nuestra labor educativa a nivel social. No es necesario que se nos dedique un minuto de aplausos, ya que no estamos en primera línea expuestos a la letalidad de la COVID-19 como sí lo están los profesionales de otras áreas, no somos víctimas de ERTES como lo son miles de personas a día de hoy… Pero estamos realizando una labor crucial en estos momentos, con una dedicación increíble, con una profesionalidad modélica, con una vocación sin igual y en silencio. Estamos dando continuidad a la Educación en España en momentos en los que lo que más abunda es la falta de continuidad en la vida de las personas.

Si hay una profesión esencialmente presencial, esa es la del Docente. Por mucho que unos hagan vídeos de Youtube para enseñar algo concreto, por mucho que algunos canales de televisión intenten hacer creer que un programa emitido en horario escolar es capaz de suplir la labor del profesor, nada de eso puede mínimamente aproximarse a la labor de un profesor en su clase. Un profesor enseña una materia, sí, pero un profesor además educa en unos valores, escucha, observa, acompaña, está presente. Esa es la esencia de ser profesor. Cuando un alumno viene a contarte qué le preocupa no es porque le enseñes Física, Lengua, Inglés, Matemáticas o Educación Física. Cuando un alumno acude a un profesor es porque éste está presente en la vida del alumno. ¿Saben cuántas veces una familia tiene conocimiento de algún problema que está viviendo su hijo o hija porque éste se lo cuenta al profesor? No. No lo saben. No son profesores. Situaciones así y mucho más diversas se dan en el día a día del profesor. ¿Por qué? Porque estamos presentes en las vidas de sus hijas e hijos.

Pues bien. A una profesión cuya esencia está en la presencia, de un día para otro le dicen que tiene que ejercer esa misma labor sin estar presente, desde casa.


No he leído ningún post de un profesor quejándose por tener que reinventar su labor educativa de la noche a la mañana, básicamente porque el tiempo que dedicaría a escribir ese post lo está dedicando a su vocación. Está educando, está investigando cómo estar presente en la vida de su hijo o hija sin estar presente. Curioso, ¿verdad?

En cambio sí me toca escuchar una y otra vez que estamos de vacaciones. Tranquilos, no voy a quejarme, soy educador, no quejador.


No he visto en ningún grupo de Whatapp a un profesor quejarse por el ingente número de horas, de horas de su vida (no escolares), que dedica a temas y situaciones personales de sus alumnos.

En cambio, sí me toca ver en grupos de Whatsapp a madres y padres diciendo… “¡¡¡Tengo que teletrabajar y encima hacer de profesor!!!” No. Lo siento pero eso no es hacer de profesor. Ayudar a tus hijos con las tareas del cole, explicarles algo si no lo entienden para que puedan hacerlas, repasarlas… eso no es hacer de profesor, eso es HACER DE PADRES Y MADRES. Enhorabuena.

Hoy he llegado a leer en una petición de change.org “No es fácil teletrabajar y además hacerse cargo del resto de obligaciones: casa, niños y ahora también la educación de nuestros niños”. Enhorabuena María Olive. La educación de tus niños es tu primera obligación como madre y si ahora te haces cargo de ella estás aportando mucha felicidad a tus niños.


Si ustedes estuviesen teletrabajando y cumpliendo con su obligación en esta situación que por desgracia nos ha tocado vivir, ¿les gustaría que les dijesen que además deben perder dos semanas de sus vacaciones y dedicarlas a trabajar más? No, ¿verdad? Pues a los profesores tampoco y nos cansamos ya de leer una y otra vez que hay personas pidiendo que se prolonguen las clases hasta el 15 de julio. ¿Por qué si yo ya estoy haciendo mi trabajo? ¿Necesita que cuiden de sus hijos? Hay empresas que prestan ese servicio, no dude en contratarlo. ¿En su caso concreto hay algún profesional que no está cumpliendo con su deber? Hable con los responsables de su centro, pero no nos meta a todos en el mismo lote. ¿Ha pensado por un momento en su hijo o hija? No, porque de ser así sería consciente de que ya ha cumplido con sus obligaciones educativas y se merece y lo más importante, NECESITA de esas vacaciones, de ese periodo de descanso y de esa desconexión. ¿Usted también? Hable con su jefe o jefa, luche por modificar su convenio laboral, pero no busque perjudicar a los demás.


En estas fechas, los profesores estamos dedicando las horas que corresponderían a educar presencialmente en el colegio, a hacer videoconferencias con nuestros alumnos, por grupos reducidos, con todos los de una clase a la vez, estamos elaborando material audiovisual de apoyo para nuestros alumnos, revisando sus tareas, corrigiendo, buscando soluciones, llamando a las familias una por una para interesarnos por la salud y el bienestar de cada una de ellas… Pero es que,  en muchas de las horas de nuestra vida personal en que no nos correspondería estar en el colegio, ¿saben qué estamos haciendo? Videoconferencias con nuestros alumnos, por grupos reducidos o con todos los de una clase a la vez para resolver dudas y aclaraciones, estamos elaborando material audiovisual de apoyo para nuestros alumnos, revisando sus tareas, corrigiendo, buscando soluciones, llamando a las familias una por una para interesarnos por la salud y el bienestar de cada una de ellas, rellenando innumerables documentos que se nos piden desde la Consejería para hacer un seguimiento de nuestro trabajo, investigando cómo poder hacer que nuestra labor en la distancia sea lo más presente posible… Y todo ello sin abandonar nuestras obligaciones familiares.


¿Se imaginan que a un cirujano (con todo mi respeto y admiración por los cirujanos) le dijesen que mañana tiene que seguir ejerciendo su profesión, pero desde su casa? Sí. Sé que no es lo mismo. Un cirujano tiene en sus manos la vida de una persona y nosotros a cada hora tenemos en nuestras manos el futuro de la vida de entre 25 y 40 personas.

Pensamos que todos sabemos de qué va la educación porque hemos formado parte del sistema educativo (hemos sido alumnos), pero al igual que yo soy paciente (enfermo) y no por ello me siento médico y jamás osaría decir que soy capaz de hacer su labor y de pedir que le hagan trabajar más porque sí, hagan el favor de no menospreciar e infravalorar la labor de los profesores. Recuerden que ponen la educación de las personas más importantes para ustedes en sus manos.


La labor de los educadores es el alma de la sociedad. Si no fuese por ellos, todo podría funcionar y todos estaríamos vivos, pero ninguno seríamos lo que somos.


Por favor. No pidan más días de colegio, tengan más EDUCACIÓN.


POR TODO ESTO PIDO QUE SE RECONOZCA A NIVEL SOCIAL LA INCREÍBLE LABOR, QUE DESDE LA CUEVA, EN SILENCIO, ESTÁN REALIZANDO MILES DE EDUCADORES EN ESTOS MOMENTOS.

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