¡Queremos saber lo que respiramos en Tarragona!
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El problema
Hace más de 50 años que los habitantes del Camp de Tarragona convivimos con el que es considerado como el polígono industrial químico y petroquímico más grande del sur de Europa. Dividido en dos grandes polígonos (Norte y Sur), cuenta con más de 30 empresas afiliadas, como Repsol, Dow, Bayer o Basf, y ocupa cerca de 1.200 hectáreas. Es el principal motor económico de la zona y diez poblaciones conviven a escasos kilómetros de sus instalaciones.
Aunque su actividad es considerada como "normal" por parte de la Administración Pública y las empresas afiliadas al complejo químico, los habitantes nos vemos afectados por frecuentes episodios de contaminación lumínica, acústica y atmosférica: malos olores, grandes llamaradas, humo negro, etc.
En 2014, la Plataforma Cel Net logró impulsar un estudio independiente de la calidad del aire alrededor del Polígono Norte. Este estudio detectó compuestos como el 1.3-Butadieno o el Benceno, considerados altamente cancerígenos por la OMS. Se consiguió demostrar que se superaban, por mucho, los niveles referentes a la calidad del aire.
Al mismo tiempo, puso de manifiesto la inexistencia de un control exhaustivo de la calidad del aire en la zona, la evidente falta de responsabilidad por parte de la Administración Pública, así como las carencias de una legislación insuficiente que permitía a las empresas petroquímicas actuar con total impunidad en relación a la salud de la población y el territorio.
Este estudio llevó la problemática a la Generalitat de Cataluña, donde se constituyó la Mesa de Calidad del Aire del Camp de Tarragona (TQACT). Un año después de la creación de ésta, los habitantes de la región todavía no disponemos de datos reales sobre qué compuestos químicos estamos respirando.
Por ello, exigimos a: Mercè Rius y Sierra, directora general de la Calidad Ambiental de la Generalitat de Catalunya, Josep Fèlix Ballesteros Casanova, alcalde de Tarragona, Josep Poblet i Tous, alcalde de Vila-Seca, Roc Muñoz Martínez, alcalde de La Canonja, Pere Granados Carrillo, alcalde de Salou, Joan Maria Sardà y Padrell, alcalde de la Pobla de Mafumet, Oscar Sánchez Ibarra, alcalde de Constantí, Joan Martí Pla y Pla, alcalde de Perafort y Puigdelfí lo siguiente ->
Que financien un estudio independiente, exhaustivo y verídico que informe a la población con total transparencia sobre qué compuestos químicos están emitiendo las industrias químicas tanto en su día a día, como durante los repetitivos episodios de contaminación. Y que, en consecuencia, puedan tomar en base a datos reales las medidas institucionales y legislativas adecuadas para velar por la salud de los habitantes y el territorio del Camp de Tarragona.
Los habitantes de la región de Tarragona nos merecemos respirar un aire sin químicos nocivos. Firma y comparte para que entre todos lo consigamos >>

El problema
Hace más de 50 años que los habitantes del Camp de Tarragona convivimos con el que es considerado como el polígono industrial químico y petroquímico más grande del sur de Europa. Dividido en dos grandes polígonos (Norte y Sur), cuenta con más de 30 empresas afiliadas, como Repsol, Dow, Bayer o Basf, y ocupa cerca de 1.200 hectáreas. Es el principal motor económico de la zona y diez poblaciones conviven a escasos kilómetros de sus instalaciones.
Aunque su actividad es considerada como "normal" por parte de la Administración Pública y las empresas afiliadas al complejo químico, los habitantes nos vemos afectados por frecuentes episodios de contaminación lumínica, acústica y atmosférica: malos olores, grandes llamaradas, humo negro, etc.
En 2014, la Plataforma Cel Net logró impulsar un estudio independiente de la calidad del aire alrededor del Polígono Norte. Este estudio detectó compuestos como el 1.3-Butadieno o el Benceno, considerados altamente cancerígenos por la OMS. Se consiguió demostrar que se superaban, por mucho, los niveles referentes a la calidad del aire.
Al mismo tiempo, puso de manifiesto la inexistencia de un control exhaustivo de la calidad del aire en la zona, la evidente falta de responsabilidad por parte de la Administración Pública, así como las carencias de una legislación insuficiente que permitía a las empresas petroquímicas actuar con total impunidad en relación a la salud de la población y el territorio.
Este estudio llevó la problemática a la Generalitat de Cataluña, donde se constituyó la Mesa de Calidad del Aire del Camp de Tarragona (TQACT). Un año después de la creación de ésta, los habitantes de la región todavía no disponemos de datos reales sobre qué compuestos químicos estamos respirando.
Por ello, exigimos a: Mercè Rius y Sierra, directora general de la Calidad Ambiental de la Generalitat de Catalunya, Josep Fèlix Ballesteros Casanova, alcalde de Tarragona, Josep Poblet i Tous, alcalde de Vila-Seca, Roc Muñoz Martínez, alcalde de La Canonja, Pere Granados Carrillo, alcalde de Salou, Joan Maria Sardà y Padrell, alcalde de la Pobla de Mafumet, Oscar Sánchez Ibarra, alcalde de Constantí, Joan Martí Pla y Pla, alcalde de Perafort y Puigdelfí lo siguiente ->
Que financien un estudio independiente, exhaustivo y verídico que informe a la población con total transparencia sobre qué compuestos químicos están emitiendo las industrias químicas tanto en su día a día, como durante los repetitivos episodios de contaminación. Y que, en consecuencia, puedan tomar en base a datos reales las medidas institucionales y legislativas adecuadas para velar por la salud de los habitantes y el territorio del Camp de Tarragona.
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Petición creada en 21 de julio de 2016