

Medalla de Bronce para Elena Congost


Medalla de Bronce para Elena Congost
El problema
En la maratón del último día de competición de los Juegos Paralímpicos de París 2024, en la categoría T12 para discapacitados visuales, la atleta española Elena Congost, pisaba la moqueta azul de los últimos metros de la carrera para dirigirse hacia una medalla de bronce totalmente asegurada, ya que aventajaba a la rival que le sucedía, la japonesa Misato Michisita, en más de tres minutos.
Su correr era cómodo y seguro, pero a su lado, su guía Mia Carol Bruguera estaba atravesando graves problemas pues encaraba la recta final de la carrera sufriendo y con calambres en las piernas. En ese momento, a escasos diez pasos de la línea de meta, Mia Carol estuvo a punto de irse al suelo en varias ocasiones, provocando que, en un acto reflejo totalmente humano y empático, que además honra a la deportista española, Elena intentase sujetar el cuerpo de Mia con sus brazos, ya que necesitaba ayuda. Fue en ese impulso cuando la cuerda que unía a la atleta con su guía se soltó durante un instante. Un segundo que en ningún caso supuso una ventaja en la carrera, sino todo lo contrario, una desventaja.
Según el artículo 7.9.5 del reglamento paralímpico, guía y atleta no pueden soltar la cuerda que les une a lo largo de los 42,195 metros. Si la cuerda se suelta, el atleta será descalificado.
Los jueces han aplicado de forma tiránica el reglamento, privando a Elena Congost de un bronce que le pertenece por soltar la cuerda un segundo para ayudar a una persona. En todo momento se han juzgado solamente los hechos, sin pararse a pensar el porqué de los hechos.
Los valores del Movimiento Paralímpico son el coraje, la determinación, la inspiración y la igualdad. Con esta decisión, el propio Comité Paralímpico Internacional incumple todos y cada uno de ellos.
Las declaraciones de Elena Congost tras la carrera son totalmente ilustrativas de la tremenda injusticia que se ha cometido en París: “Me gustaría que todo el mundo sepa que no me han descalificado por hacer trampas, sino que me han descalificado por ser persona y por un instinto que te sale cuando alguien se está cayendo y es ayudar o aguantarlo”. “Estoy destrozada, la verdad, porque tenía la medalla. Estoy súper orgullosa de todo lo que he hecho y al final me descalifican porque a 10 metros de meta porque dejo ir la cuerda un segundo porque una persona a mi lado se va de morros al suelo y vuelvo a coger la cuerda y entramos a meta”. “La siguiente atleta viene a tres minutos de mí, o sea, que ha sido un acto reflejo de cualquier humano, aguantar a una persona que a tu lado se está cayendo. Cuando no hay ningún tipo de ayuda, ningún tipo de beneficio y cuando se ve claramente que yo me paro en seco, por esa situación. Pero sólo dicen que he soltado la cuerda un segundo y como la he soltado pues ya está, no hay vuelta atrás. No entiendo que nadie pueda razonar ni entender la situación, que no es por hacer trampa, que no es para arrastrar un atleta”. “Me quedo sin nada. No le encuentro explicación alguna y me parece tan injusto y tan surrealista de verdad. Es triste porque además venía de estar sin beca y de estar en la estacada. Era uno de mis objetivos, volver a conseguir beca y estar en el Plan ADOP. Me volverán a dejar fuera de todo cuando creo que he demostrado lo que podía hacer”.
Conviene recordar que los deportistas paralímpicos acceden a beca si quedan entre los tres mejores, esto es, en el podium. Si no consiguen alguna de esas tres posiciones, no tendrán ayudas y en el caso de Congost, después de una vida llena de esfuerzos será muy complicado seguir entrenando.
Elena Congost hoy tiene 36 años. Padece una ceguera congénita. Entrena en Vic tras la bicicleta de Roger Esteve, su entrenador, y a menudo de la mano de Mia Carol, su guía. Participó en los Juegos Paralímpicos de Londres y Río. En Londres consiguió una medalla de plata en la categoría T12 de los 1.500 y en Río se proclamó campeona paralímpica en maratón.
En ese momento decidió priorizar au vida privada y se lanzó a la maternidad, dando luz a cuatro niños. Cuando nació el último de ellos, su marido la animó a volver a entrenar con la vista puesta en París, para la que quedaba poco más de un año. Empezó a prepararse, compaginando la maternidad con los entrenamientos. En cinco meses, logró la mínima para los Juegos en el maratón de Sevilla. Cumplió todos sus objetivos y se plantó en París donde ha ganado una medalla de bronce que ahora le quitan por su buena voluntad, en unos Juegos Paralímpicos que, precisamente, deberían ir de eso, de ayudar al prójimo cuando no tiene las mismas capacidades o no puede más.
Esta petición se basa en la lógica y la evidencia de que Elena Congost es la legítima ganadora de la medalla de bronce en la categoría T12 de la maratón. Nadie que se dedique al deporte o que entienda un poco de qué va puede comprender que se le quite a una medalla a una persona por auxiliar a otra que está desfalleciendo. Por eso pido, pedimos, que se le devuelva su medalla de bronce a Elena Congost ya que es de ella por habérsela ganado legítimamente en la carrera y, con ello, todos los beneficios que implica.
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El problema
En la maratón del último día de competición de los Juegos Paralímpicos de París 2024, en la categoría T12 para discapacitados visuales, la atleta española Elena Congost, pisaba la moqueta azul de los últimos metros de la carrera para dirigirse hacia una medalla de bronce totalmente asegurada, ya que aventajaba a la rival que le sucedía, la japonesa Misato Michisita, en más de tres minutos.
Su correr era cómodo y seguro, pero a su lado, su guía Mia Carol Bruguera estaba atravesando graves problemas pues encaraba la recta final de la carrera sufriendo y con calambres en las piernas. En ese momento, a escasos diez pasos de la línea de meta, Mia Carol estuvo a punto de irse al suelo en varias ocasiones, provocando que, en un acto reflejo totalmente humano y empático, que además honra a la deportista española, Elena intentase sujetar el cuerpo de Mia con sus brazos, ya que necesitaba ayuda. Fue en ese impulso cuando la cuerda que unía a la atleta con su guía se soltó durante un instante. Un segundo que en ningún caso supuso una ventaja en la carrera, sino todo lo contrario, una desventaja.
Según el artículo 7.9.5 del reglamento paralímpico, guía y atleta no pueden soltar la cuerda que les une a lo largo de los 42,195 metros. Si la cuerda se suelta, el atleta será descalificado.
Los jueces han aplicado de forma tiránica el reglamento, privando a Elena Congost de un bronce que le pertenece por soltar la cuerda un segundo para ayudar a una persona. En todo momento se han juzgado solamente los hechos, sin pararse a pensar el porqué de los hechos.
Los valores del Movimiento Paralímpico son el coraje, la determinación, la inspiración y la igualdad. Con esta decisión, el propio Comité Paralímpico Internacional incumple todos y cada uno de ellos.
Las declaraciones de Elena Congost tras la carrera son totalmente ilustrativas de la tremenda injusticia que se ha cometido en París: “Me gustaría que todo el mundo sepa que no me han descalificado por hacer trampas, sino que me han descalificado por ser persona y por un instinto que te sale cuando alguien se está cayendo y es ayudar o aguantarlo”. “Estoy destrozada, la verdad, porque tenía la medalla. Estoy súper orgullosa de todo lo que he hecho y al final me descalifican porque a 10 metros de meta porque dejo ir la cuerda un segundo porque una persona a mi lado se va de morros al suelo y vuelvo a coger la cuerda y entramos a meta”. “La siguiente atleta viene a tres minutos de mí, o sea, que ha sido un acto reflejo de cualquier humano, aguantar a una persona que a tu lado se está cayendo. Cuando no hay ningún tipo de ayuda, ningún tipo de beneficio y cuando se ve claramente que yo me paro en seco, por esa situación. Pero sólo dicen que he soltado la cuerda un segundo y como la he soltado pues ya está, no hay vuelta atrás. No entiendo que nadie pueda razonar ni entender la situación, que no es por hacer trampa, que no es para arrastrar un atleta”. “Me quedo sin nada. No le encuentro explicación alguna y me parece tan injusto y tan surrealista de verdad. Es triste porque además venía de estar sin beca y de estar en la estacada. Era uno de mis objetivos, volver a conseguir beca y estar en el Plan ADOP. Me volverán a dejar fuera de todo cuando creo que he demostrado lo que podía hacer”.
Conviene recordar que los deportistas paralímpicos acceden a beca si quedan entre los tres mejores, esto es, en el podium. Si no consiguen alguna de esas tres posiciones, no tendrán ayudas y en el caso de Congost, después de una vida llena de esfuerzos será muy complicado seguir entrenando.
Elena Congost hoy tiene 36 años. Padece una ceguera congénita. Entrena en Vic tras la bicicleta de Roger Esteve, su entrenador, y a menudo de la mano de Mia Carol, su guía. Participó en los Juegos Paralímpicos de Londres y Río. En Londres consiguió una medalla de plata en la categoría T12 de los 1.500 y en Río se proclamó campeona paralímpica en maratón.
En ese momento decidió priorizar au vida privada y se lanzó a la maternidad, dando luz a cuatro niños. Cuando nació el último de ellos, su marido la animó a volver a entrenar con la vista puesta en París, para la que quedaba poco más de un año. Empezó a prepararse, compaginando la maternidad con los entrenamientos. En cinco meses, logró la mínima para los Juegos en el maratón de Sevilla. Cumplió todos sus objetivos y se plantó en París donde ha ganado una medalla de bronce que ahora le quitan por su buena voluntad, en unos Juegos Paralímpicos que, precisamente, deberían ir de eso, de ayudar al prójimo cuando no tiene las mismas capacidades o no puede más.
Esta petición se basa en la lógica y la evidencia de que Elena Congost es la legítima ganadora de la medalla de bronce en la categoría T12 de la maratón. Nadie que se dedique al deporte o que entienda un poco de qué va puede comprender que se le quite a una medalla a una persona por auxiliar a otra que está desfalleciendo. Por eso pido, pedimos, que se le devuelva su medalla de bronce a Elena Congost ya que es de ella por habérsela ganado legítimamente en la carrera y, con ello, todos los beneficios que implica.
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Petición creada en 8 de septiembre de 2024