

¡Libertad para los delfines que aún están en el zoo de Barcelona!
El problema
Mi nombre es Olivia Mandle, tengo casi 13 años, vivo en Barcelona y una de las cosas que más me gustan son los defines. Desde que tengo recuerdos supe que mi vinculación con el mar no era algo momentáneo sino algo profundo y potente. Ojalá poder estudiar de mayor Biología Marina (aunque el arte también me gusta).
Con solo 12 años cumplí mi gran sueño: poder ver delfines en libertad. Lo que sentí fue inexplicable, fue un momento mágico aunque muy real. Siempre he sabido que ellos deben vivir así: libres, en el mar, sintiendo la paz de un entorno que les pertenece y que el ser humano no venimos a robarles. Tras esa experiencia se me hizo aún más difícil entender cómo a día de hoy, en 2020, sigue habiendo zoos y con ellos animales robados de sus hábitats y familias. Animales que mueren en muchos casos, entristecidos, con esas miradas tan alejadas y sin brillo.
En el zoo de Barcelona, y tras la muerte de Anak, la matriarca de los delfines del zoo, siguen quedando dos delfines más “trabajando” desde el pasado 1 de enero. Y eso a pesar de que en su momento se prometió que irían a un santuario y saldrían del zoo para siempre dejando así de hacer espectáculos.
A ningún ser vivo le gustaría estar fuera de su hábitat. Saber que lo estamos permitiendo me parece enormemente triste. Más aún, saber que esto está pasando tan cerca de mi y que nadie hace nada por evitarlo.

El problema
Mi nombre es Olivia Mandle, tengo casi 13 años, vivo en Barcelona y una de las cosas que más me gustan son los defines. Desde que tengo recuerdos supe que mi vinculación con el mar no era algo momentáneo sino algo profundo y potente. Ojalá poder estudiar de mayor Biología Marina (aunque el arte también me gusta).
Con solo 12 años cumplí mi gran sueño: poder ver delfines en libertad. Lo que sentí fue inexplicable, fue un momento mágico aunque muy real. Siempre he sabido que ellos deben vivir así: libres, en el mar, sintiendo la paz de un entorno que les pertenece y que el ser humano no venimos a robarles. Tras esa experiencia se me hizo aún más difícil entender cómo a día de hoy, en 2020, sigue habiendo zoos y con ellos animales robados de sus hábitats y familias. Animales que mueren en muchos casos, entristecidos, con esas miradas tan alejadas y sin brillo.
En el zoo de Barcelona, y tras la muerte de Anak, la matriarca de los delfines del zoo, siguen quedando dos delfines más “trabajando” desde el pasado 1 de enero. Y eso a pesar de que en su momento se prometió que irían a un santuario y saldrían del zoo para siempre dejando así de hacer espectáculos.
A ningún ser vivo le gustaría estar fuera de su hábitat. Saber que lo estamos permitiendo me parece enormemente triste. Más aún, saber que esto está pasando tan cerca de mi y que nadie hace nada por evitarlo.

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Petición creada en 20 de febrero de 2020