LIBEREN A LOS MONITOS DEL BIOTERIO DEL CEMIC


LIBEREN A LOS MONITOS DEL BIOTERIO DEL CEMIC
La causa
En el CEMIC de Saavedra, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, funciona el último bioterio de monos de Argentina. Allí sobreviven 65 primates de distintas especies, quienes han sido sometidos a experimentos crueles e innecesarios desde 1983. Les inocularon virus mortales, les indujeron Parkinson, les abrieron el cráneo y fragmentaron su cerebro. Además, se implementó un programa de reproducción: las crías reemplazaban a los monos fallecidos en los experimentos o eran vendidas a un instituto en Estados Unidos, donde eran entrenadas para asistir a personas con movilidad reducida. Cada mono capuchino podía llegar a costar hasta 50.000 dólares en este lamentable negocio.
En 2021, el CEMIC anunció el fin de las investigaciones con monos y se comprometió a trasladar a los sobrevivientes a refugios y santuarios. Sin embargo, han pasado tres años y nada cambió. Los responsables se escudan en la burocracia y las excusas, prolongando el sufrimiento de las verdaderas víctimas: 65 seres sintientes que jamás han visto la luz del sol. Toda su existencia se reduce a jaulas, encierro y tortura.
Si llegaste hasta aquí, te pedimos que compartas esta información y firmes. Dándole visibilidad a este tema, podemos lograr que más personas se involucren y actúen para ofrecerles una vida digna a estos inocentes, víctimas de la explotación humana.

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La causa
En el CEMIC de Saavedra, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, funciona el último bioterio de monos de Argentina. Allí sobreviven 65 primates de distintas especies, quienes han sido sometidos a experimentos crueles e innecesarios desde 1983. Les inocularon virus mortales, les indujeron Parkinson, les abrieron el cráneo y fragmentaron su cerebro. Además, se implementó un programa de reproducción: las crías reemplazaban a los monos fallecidos en los experimentos o eran vendidas a un instituto en Estados Unidos, donde eran entrenadas para asistir a personas con movilidad reducida. Cada mono capuchino podía llegar a costar hasta 50.000 dólares en este lamentable negocio.
En 2021, el CEMIC anunció el fin de las investigaciones con monos y se comprometió a trasladar a los sobrevivientes a refugios y santuarios. Sin embargo, han pasado tres años y nada cambió. Los responsables se escudan en la burocracia y las excusas, prolongando el sufrimiento de las verdaderas víctimas: 65 seres sintientes que jamás han visto la luz del sol. Toda su existencia se reduce a jaulas, encierro y tortura.
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Petición creada en 1 de diciembre de 2024