Ley Kenzo: Pongamos fin a la reproducción comercial de grandes felinos exóticos en México

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La causa

En México, cientos de tigres, leones y otros grandes felinos exóticos nacen cada año en cautiverio. Con frecuencia, se afirma que esta reproducción contribuye a la conservación de las especies. Sin embargo, la evidencia científica muestra que la reproducción en cautiverio solo tiene un verdadero valor para la conservación cuando forma parte de programas rigurosamente planificados, con objetivos claros de recuperación de especies, manejo genético, trazabilidad, supervisión técnica y una contribución demostrable a la conservación de poblaciones silvestres.

Fuera de esos esquemas, reproducir animales no significa conservarlos.

La mayoría de estos ejemplares nunca será liberada en la naturaleza ni fortalecerá poblaciones silvestres. En muchos casos, su destino es permanecer toda su vida en cautiverio, ser utilizados para exhibición, fotografía con visitantes, reproducción continua o intercambio entre colecciones.

La verdadera conservación no consiste en producir más animales para mantener un mercado. Consiste en proteger los ecosistemas donde viven las especies, conservar la diversidad genética, combatir el tráfico ilegal de vida silvestre y garantizar la supervivencia de las poblaciones en libertad.

Cada cachorro nacido con fines comerciales perpetúa un modelo basado en la explotación de seres sintientes. Diversos especialistas han documentado que, en algunos casos, las crías son separadas tempranamente de sus madres para facilitar la interacción con el público, lo que puede afectar su desarrollo físico, conductual y su bienestar durante toda la vida.

Un ejemplo ampliamente conocido son los tigres blancos. Aunque suelen presentarse como animales "especiales" o "raros", no constituyen una subespecie ni representan una prioridad de conservación. Su coloración es consecuencia de una mutación genética recesiva y su reproducción en cautiverio ha dependido históricamente de la selección dirigida y, en numerosos casos, de la consanguinidad. Desde la perspectiva científica, reproducir tigres blancos con fines comerciales no fortalece la conservación de los tigres silvestres ni incrementa su diversidad genética.

Conservar significa preservar poblaciones sanas, diversas y funcionales en sus hábitats naturales, no producir más ejemplares para exhibición.

Por ello proponemos la Ley Kenzo.
Una iniciativa que impulse reformas legales para que México avance hacia un modelo de conservación basado en la ciencia, la ética y el bienestar animal.

Solicitamos a las autoridades mexicanas:

Prohibir la reproducción de grandes felinos exóticos cuando tenga fines comerciales.
Permitir la reproducción únicamente dentro de programas científicos y de conservación plenamente justificados, evaluados y supervisados por la autoridad competente.
Fortalecer los mecanismos de identificación, trazabilidad genética y control reproductivo de estos animales.
Endurecer las sanciones contra quienes lucren con la reproducción y comercialización ilegal o indebida de grandes felinos.
Impulsar políticas públicas que prioricen la conservación de los hábitats naturales y de las poblaciones silvestres por encima de la reproducción en cautiverio.
Esta iniciativa no está en contra de la conservación.
Reconocemos el trabajo de los zoológicos, instituciones académicas, centros de conservación y especialistas que desarrollan programas científicos legítimos orientados a la protección de la biodiversidad.

La Ley Kenzo busca poner fin a la reproducción comercial de grandes felinos que utiliza el discurso de la conservación sin cumplir con los principios científicos que realmente la sustentan.

¿Por qué "Ley Kenzo"?
Porque Kenzo representa a miles de grandes felinos que nacieron en cautiverio dentro de un sistema que prioriza el beneficio económico sobre su bienestar y sobre la conservación real de las especies.

Su historia refleja una realidad que puede cambiar.

Hoy tenemos la oportunidad de impulsar una legislación que coloque la ciencia, la ética y el bienestar animal por encima de los intereses comerciales.

La conservación no se mide por el número de cachorros que nacen en cautiverio.

Se mide por la capacidad de mantener poblaciones silvestres saludables, conservar la diversidad genética y proteger los ecosistemas que hacen posible su supervivencia.

Cada firma acerca a México a un modelo de conservación auténtico, transparente y basado en evidencia científica.

Firma esta petición y ayúdanos a impulsar la Ley Kenzo. Porque ningún gran felino debería nacer para convertirse en un negocio.

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