Ley de Residencia y Moratoria turística en Canarias.


Ley de Residencia y Moratoria turística en Canarias.
El problema
Las Islas Canarias están viviendo un colapso social y ecológico.
En los últimos 20 años, el aumento de población ha sido de 500.000 PERSONAS, siendo la cifra actual 2,3 MILLONES DE HABITANTES. Este crecimiento insostenible está causado por personas que vienen de fuera de las islas, a establecerse en Canarias, porque “aquí se vive bien”.
Ocurre lo mismo con el turismo. La cifra actual es 18 MILLONES DE TURISTAS AL AÑO. El triple que reciben países enteros como Brasil. Una cifra insostenible en todos los ámbitos.
La combinación del aumento sin límites de turistas y nuevos residentes ha dado lugar a la crisis grave que estamos viviendo:
- Millones de litros de aguas fecales vertidas al mar cada día.
- Masificación generalizada.
- Sanidad colapsada.
- Playas cerradas por contaminación.
- Atascos kilométricos diarios.
- Vivienda imposible.
- Macroproyectos destruyendo las islas constantemente.
- Presión insostenible en los espacios naturales.
- Y un largo etcétera.
Si bien no estamos en contra de que nadie, independientemente de su lugar de origen, visite o resida en las islas (siempre y cuando respete las normas), queda claro que las Islas Canarias no tienen capacidad de acoger a más turistas o nuevos residentes sin comprometer gravemente el futuro de las mismas. Si queremos recuperar la calidad de vida que hemos perdido y solucionar de raíz todos los problemas enumerados anteriormente, la única solución es poner límites.
La Moratoria Turística permitiría prohibir la construcción cualquier nuevo proyecto turístico hasta que la situación en las islas mejore. De esta manera, se podrían centrar los esfuerzos en disminuir la cantidad y mejorar la calidad, algo que aumentaría la calidad de vida de los residentes y mejoraría enormemente el destino turístico, permitiendo ofrecer una experiencia única lejos de masificaciones.
La Ley de Residencia y la limitación de compra de vivienda por parte de no residentes, permitiría frenar el crecimiento insostenible de población.
Las manifestaciones históricas de “Canarias Tiene Un Límite” son la muestra perfecta del hartazgo generalizado que existe en las islas. Ambas convocatorias (20A y 18M) congregaron a más 350.000 personas simultáneamente en las ocho Islas Canarias y varias ciudades de La Península, Reino Unido y Alemania. Un hito histórico nunca antes logrado.
La única manera de solucionar los graves problemas a los que se enfrenta Canarias es poner límites, y debemos ponerlos ya.

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El problema
Las Islas Canarias están viviendo un colapso social y ecológico.
En los últimos 20 años, el aumento de población ha sido de 500.000 PERSONAS, siendo la cifra actual 2,3 MILLONES DE HABITANTES. Este crecimiento insostenible está causado por personas que vienen de fuera de las islas, a establecerse en Canarias, porque “aquí se vive bien”.
Ocurre lo mismo con el turismo. La cifra actual es 18 MILLONES DE TURISTAS AL AÑO. El triple que reciben países enteros como Brasil. Una cifra insostenible en todos los ámbitos.
La combinación del aumento sin límites de turistas y nuevos residentes ha dado lugar a la crisis grave que estamos viviendo:
- Millones de litros de aguas fecales vertidas al mar cada día.
- Masificación generalizada.
- Sanidad colapsada.
- Playas cerradas por contaminación.
- Atascos kilométricos diarios.
- Vivienda imposible.
- Macroproyectos destruyendo las islas constantemente.
- Presión insostenible en los espacios naturales.
- Y un largo etcétera.
Si bien no estamos en contra de que nadie, independientemente de su lugar de origen, visite o resida en las islas (siempre y cuando respete las normas), queda claro que las Islas Canarias no tienen capacidad de acoger a más turistas o nuevos residentes sin comprometer gravemente el futuro de las mismas. Si queremos recuperar la calidad de vida que hemos perdido y solucionar de raíz todos los problemas enumerados anteriormente, la única solución es poner límites.
La Moratoria Turística permitiría prohibir la construcción cualquier nuevo proyecto turístico hasta que la situación en las islas mejore. De esta manera, se podrían centrar los esfuerzos en disminuir la cantidad y mejorar la calidad, algo que aumentaría la calidad de vida de los residentes y mejoraría enormemente el destino turístico, permitiendo ofrecer una experiencia única lejos de masificaciones.
La Ley de Residencia y la limitación de compra de vivienda por parte de no residentes, permitiría frenar el crecimiento insostenible de población.
Las manifestaciones históricas de “Canarias Tiene Un Límite” son la muestra perfecta del hartazgo generalizado que existe en las islas. Ambas convocatorias (20A y 18M) congregaron a más 350.000 personas simultáneamente en las ocho Islas Canarias y varias ciudades de La Península, Reino Unido y Alemania. Un hito histórico nunca antes logrado.
La única manera de solucionar los graves problemas a los que se enfrenta Canarias es poner límites, y debemos ponerlos ya.

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Petición creada en 4 de mayo de 2026