Erradicar el nepotismo, no solo de los cargos políticos, en Argentina

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En el mes de enero de 2018 se anuncio la reducción, por Decreto Presidencial en un 25 %, de los cargos políticos en el Poder Ejecutivo Nacional. Si bien dicho anuncio fue acompañado por diversos cuestionamientos y fuertes rechazos a una practica muy habitual y generalizada como es el nepotismo, reducir no es erradicar.

Cuando se habla de Nepotismo se esta haciendo referencia al "Trato de favor o desmesurada preferencia hacia familiares o amigos, a los que se otorgan puestos de trabajo, cargos o premios por el mero hecho de serlo, sin tener en cuenta ni considerar mucho otros méritos: el nepotismo es una forma de corrupción política." Diccionario Manual de la Lengua Española, Larousse Editorial, 2007. 

Reducir o pretender limitar, mediante un Decreto, el numero de cargos políticos o de familiares, designados de manera arbitraria y discrecional en el Estado, ya sea por motivos presupuestarios o con el argumento de necesitarse disminuir el llamado gasto publico, plantear que se deben evitar los "abusos" o establecer que esos familiares o amigos deban dejar sus cargos una vez finalizada la gestión o mandato, no es muy consecuente con el planteo de nepotismo cero y difícilmente podamos considerarla esta una buena noticia. 

Para ser una medida que vaya a redundar, a su vez, en un Estado mas eficaz, o que signifique cuestionar, rechazar y asumir el desafío de terminar con el nepotismo en la administración pública; es decir querer realmente cambiar en los hechos, algo que esta mal y es injusto; esta medida no debe constituir una estrategia de marketing político, limitarse al Poder Ejecutivo, ni creer erróneamente que el problema con el nepotismo se trataría de una cuestión de porcentajes.

El nepotismo, también habitual en empresas privadas y gremios, constituye en política una practica tan extendida, frecuente y naturalizada, como justificada y tolerada que, a pesar de ser incluso muy cuestionada, muchos funcionarios y políticos no dudan en recurrir a ella.  Desde sus cargos públicos actúan impunemente y no ocultan la preferencia o predilección exagerada que tienen a la hora de hacer concesiones, como para dar empleos o contratar a familiares, amigos y allegados, otorgarles categorías altas, beneficiarlos con cargos jerárquicos, o contratar sus servicios de consultoras privadas, sin importar la experiencia, la capacidad ni la formación para ocupar esos cargos o realizar una tarea, sino su lealtad o alianza.

"Toda persona tiene el derecho de acceso, en condiciones de igualdad, a las funciones públicas de su país".  Declaración Universal de los Derechos Humanos, artículo 21.2, DUDH, 1948.

"La Nación Argentina no admite prerrogativas de sangre, ni de nacimiento: No hay en ella fueros personales ni títulos de nobleza. Todos sus habitantes son iguales ante la ley, y admisibles en los empleos sin otra condición que la idoneidad. La igualdad es la base del impuesto y de las cargas públicas." Constitución Nacional Argentina, artículo 16, 1984.

Si bien los gobernantes, legisladores y funcionarios al momento de asumir juran sobre la Constitución, como muchos de ellos piensan de otra manera y actúan en consecuencia, no con su juramento sino con sus convenientes intereses personales, su necesidad de devolver u obtener favores, de comprar o sumar voluntades y de mantenerse o permanecer en el poder.

Por eso no se trataría solo de "dar trabajo", ni de contar con personas "capaces", sino de  rodearse y beneficiar a miembros de su familia y amigos, buscando claramente asegurar condiciones favorables para proteger sus intereses políticos o de otra índole, llegando con frecuencia incluso a "heredar" sus cargos a familiares estableciendo una línea sucesoria en el poder de quien no puede seguir ejerciendo un cargo de importancia.

El nepotismo es así extremadamente negativo para la calidad republicana y la plena vigencia de los derechos humanos, porque consiste en acciones ilegítimas, reñidas con la ética, desleales a los valores y principios de la democracia; discriminatorias y fraudulentas, de manifiesta arbitrariedad, consideradas a su vez riesgo de corrupción, que socavan la credibilidad en el Estado mismo, sus instituciones y lesiona los procedimientos democráticos.

El Estado y sus funcionarios, teniendo la responsabilidad principal para garantizar derechos, es quien vulnera la igualdad y equidad, violenta el derecho humano de acceso justo a funciones públicas, de todos aquellos ciudadanos que se ven privados de igualdad en relación a oportunidades y posibilidades para contribuir activamente con las políticas publicas, desde cargos "políticos" hasta de inicio a la carrera publica, y a lograr ascensos en esos cargos.

El nepotismo es incompatible con la ciudadanía plena, haciendo que las instituciones publicas, los gobiernos y las democracias se asemejen mas a sistemas monárquicos y feudales, con sus virreyes, delfines, cortesanos, aristócratas y lacayos, que a verdaderos estados democráticos. De ahí que el problema con el nepotismo no se pueda reducir a una mera cuestión de porcentajes.   

Aunque  estos nombramientos se realizan argumentando la necesidad de contar para su gobierno con "colaboradores" capaces, con personas de extrema confianza, o que se trataría de cargos políticos, eso no siempre es así ni es del todo cierto, en la mayoría de los casos, la persona que accede a un empleo público logra el objetivo mas por su cercanía y lealtad al gobernante o funcionario en cuestión, por su militancia partidaria o por haber "trabajado" en una campaña, y por el sistema de intercambio de favores, que por mérito propio o real capacidad; no siempre los nombramientos se dan en los llamados cargos políticos, y finalizada la gestión o mandato del familiar por el cual fueron nombrados, suelen quedar en el empleo publico.  

La personas nombradas pueden ser de extrema confianza, eso no lo pongo en dudas por tratarse de familiares, amigos muy cercanos o integrantes de la "rosca" partidaria, pero en cuanto a su capacidad, no siempre se trata de las personas mas idóneas, con mayor formación y experiencia, lo cual es indispensable si se pretende garantizar acciones, programas y políticas publicas integrales de calidad, y cumplir con todos los deberes como funcionarios.

Resulta ofensivo que los mismos políticos que solicitan y esperan convenientemente les otorguemos nuestra confianza y el voto, al momento de conformar equipos de gestión para planificar y ejecutar las políticas publicas, con su accionar nos están diciendo a los demás ciudadanos que no confían en nosotros, que no somos tan capaces, que no somos dignos o confiables y que no tenemos los mismos derechos.

El nepotismo viene determinado por el propio funcionario que abusa de su poder, no respeta los procesos oficiales y actúa como si fuese propietario de los fondos y recursos públicos, como si los cargos públicos fuesen una empresa familiar, actuando en su propio interés y provecho, según su conveniencia y olvidando que es un administrador y gestor transitorio de los bienes del Estado.

El amiguismo y favoritismo están tan generalizados que la lista de funcionarios cultores de estas practicas, con familiares y amigos designados en el Gobierno es extensa, abarca a todos los ministerios, secretarías, direcciones, legislaturas, gobiernos provinciales, municipios, etc. Si bien los políticos suelen cuestionar y condenar estas practicas cuando no están en el poder o inmediatamente al momento de acceder al mimo, llegado el caso parecen olvidarse y no dudan en aprovechar la insuficiente normativa al respecto, utilizar el Estado en su propio beneficio y hacer uso discrecional de estas practicas arbitrarias, acomodando a familiares, socios y amigos cercanos.

Detener, erradicar y revertir el nepotismo y amiguismo mediante una Ley Nacional por la cual los funcionarios de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, y de las empresas del Estado, tengan imposibilitado, sin excepciones y no solo para los llamados cargos políticos, tanto designar directamente, ellos mismos, en los ámbitos de gestión a su cargo, como indirectamente, solicitando o influyendo de alguna manera para hacer que se contraten sus servicios, o sean designados sus hermanos, sus esposas, esposos, primos, hijos, amigos, etc. para ocupar cargos políticos, jerárquicos, o ejercer funciones en otras reparticiones de la administración pública, en las distintas áreas de gobierno y las empresas del Estado.

Se requieren legisladores dispuestos a dar batalla para producir los cambios necesarios, aun a costa de sus conveniencias, lo cual no es una tarea fácil porque se trata de rechazar el nepotismo y amiguismo, de modificar algo que los beneficia en lo personal, y dejar de ser parte del problema para empezar a ser parte de la solución.

No se trata de achicar mas o menos el Estado o de reducir gastos, de restringir o limitar en número el nombramiento de familiares y amigos por funcionarios y políticos, ni de tolerar un porcentaje menor de acomodados, sino de lograr un Estado eficaz, respetuoso de la Constitución y las normas; sin privilegios, que garantiza equidad e igualdad de oportunidades y condiciones para todos.

Un país mejor es posible y con tu ayuda podemos contribuir a romper la tendencia a aceptar o justificar estas practicas discriminatorias e injustas. El decreto Presidencial es insuficiente, por eso exijamos al Congreso Nacional que convierta esta petición en una ley imprescindible para detener y erradicar el nepotismo, no solo en la órbita del Poder Ejecutivo, ni que se limite a reducir los llamados cargos políticos, en Argentina.

Manuel Correia.



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