Que los responsables por el video de generación 2015 del Instituto Cumbres ofrezcan disculpas públicas, reciban educación en temas de género y apoyen económicamente a una organización civil especializada en igualdad de género
Que los responsables por el video de generación 2015 del Instituto Cumbres ofrezcan disculpas públicas, reciban educación en temas de género y apoyen económicamente a una organización civil especializada en igualdad de género
La causa
México ostenta un título nada halagador: nuestro país es el primer lugar de la OCDE en violencia contra las mujeres. 47 de cada 100 mujeres mexicanas declararon haber sido agredidas por sus parejas, de forma física, emocional o sexual, entre 2013 y 2014[1]. Esta cifra encuentra lamentables reflejos tangibles en todo el país: sólo en el Estado de México, se calcula que entre 2010 y 2012 fueron asesinadas al menos 1,485 mujeres; en sitios como Ciudad Juárez han aparecido mujeres brutalmente torturadas y asesinadas. El tema de la violencia de género no puede ni debe ser tratado como un problema menor y mucho menos como una broma: es una auténtica crisis humanitaria que ha sido tratada como tal por organismos nacionales e internacionales.
El video de la generación 2015 del Instituto Cumbres representa una grave falta de respeto y un insulto para la realidad que vive el país y para los derechos humanos de las mujeres. Se ufana de una opulencia desmedida e irresponsable, y le da la espalda a la realidad social del país. Pero sobre todo, humilla a la mujer al presentarla como un objeto, en un país donde la violencia de género cobra vidas todos los días.
Es cierto: el video de los alumnos del último año de preparatoria, por más insultante que resulte, no es un crimen, ni un feminicidio. Pero sí es violencia y promueve la discriminación hacia las mujeres. La existencia de este video, con el que algunos estudiantes del Instituto Cumbres promueven su fiesta de generación, evidencia que algunas de las ideas más dañinas que hay respecto a las diferencias de género siguen permeando entre los más jóvenes de la sociedad. Por nombrar algunas: que la mujer, más que tener cualquier otra cualidad, debe encajar en ciertos cánones de belleza; que el hombre es el encargado de elegir, como en buffet, a la mujer que se le antoja; que los atributos más valiosos del hombre son el dinero y la opulencia; que la mujer debe servir al hombre (y, de paso, que un hombre de verdad debe dejarse servir); en resumen: que el hombre tiene poder sobre la mujer, y que la mujer debe aceptar (e incluso disfrutar) ser dominada. Este tipo de actitudes son el principio de la violencia de género.
Como sociedad nos toca erradicar no sólo la violencia franca, sino las ideas y actitudes que generan esa violencia; pero sobre todo las instituciones académicas deben tener un compromiso férreo por educar en la diversidad y en la no discriminación. El Instituto Cumbres pertenece a los Legionarios de Cristo y está dedicado sólo a la instrucción de hombres, muchos de los cuales provienen de familias adineradas. El colegio, como cualquier otra escuela, es responsable de educar en el valor a la igualdad y en la no discriminación (ni hacia mujeres, ni hacia otras clases sociales ni hacia ningún otro ser humano); pero, por tener estudiantes de un solo sexo, debería poner énfasis en el respeto al otro sexo; por tener estudiantes adinerados, debería poner énfasis en las aportaciones que podrían hacer a la sociedad, y no en las burlas que el dinero puede pagar.
En el pasado, alumnos de esta misma institución han realizado videos en los que se jactan de su posición económica. Esta vez se burlan de un problema de primera importancia para el país. Y aunque sabemos que estos videos son responsabilidad de los alumnos involucrados y que el Instituto Cumbres no colabora formalmente en su realización, creemos que la única manera de plantear una solución de fondo es por medio de la institución. De tal manera, con esta carta queremos exigir que el Instituto Cumbres y los Legionarios de Cristo tomen las siguientes medidas en respuesta al compromiso social y educativo que tienen con México y como un acto de responsabilidad institucional:
1. Que los alumnos responsables e involucrados ofrezcan disculpas públicas y retiren el video.
2. Que los Legionarios de Cristo establezcan en todas sus instituciones educativas una materia sobre la no discriminación que incluya de manera explícita en su programa temas de género y discriminación social, y que se incluyan conferencias, mesas redondas y otros eventos en los que expertos en la materia sensibilicen a los alumnos sobre estos temas.
3. Que, de existir en el futuro videos que lleven el nombre de la institución, el Instituto Cumbres supervise de manera puntual que no haya contenido de carácter discriminatorio por género, raza, situación económica o social o de cualquier otra índole.
4. Que los alumnos responsables e involucrados en el video apoyen económicamente (con un monto equivalente al costo de producción y realización del video) a una organización de la sociedad civil especializada en el tema de igualdad de género, específicamente en el empoderamiento social a las mujeres.
5. Que el colegio, de manera regular, promueva la participación directa en programas y organizaciones de esta naturaleza entre los estudiantes, a fin de lograr una igualdad estructural.
Sabemos que ni el Instituto Cumbres ni los Legionarios de Cristo son instituciones de carácter público y, de nuevo, sabemos que no depende directamente de ellas la realización del video, sino de algunos de sus alumnos. Sin embargo, consideramos que por tratarse de organismos que educan mexicanos y mexicanas que ayudarán a enfrentar los problemas nacionales, la formación que les den a esos alumnos y alumnas nos incumbe. Estamos seguros de que, en concordancia con los valores que promueven tanto los Legionarios de Cristo como el Instituto Cumbres, ustedes consideran lo mismo que nosotros y nosotras, y que estarán de acuerdo en solidarizarse con todas esas mujeres que sufren violencia en México todos los días.
[1] http://www.oecd.org/centrodemexico/Working%20draft%20Mexico%20Report_FINAL.pdf, pág. 5.

La causa
México ostenta un título nada halagador: nuestro país es el primer lugar de la OCDE en violencia contra las mujeres. 47 de cada 100 mujeres mexicanas declararon haber sido agredidas por sus parejas, de forma física, emocional o sexual, entre 2013 y 2014[1]. Esta cifra encuentra lamentables reflejos tangibles en todo el país: sólo en el Estado de México, se calcula que entre 2010 y 2012 fueron asesinadas al menos 1,485 mujeres; en sitios como Ciudad Juárez han aparecido mujeres brutalmente torturadas y asesinadas. El tema de la violencia de género no puede ni debe ser tratado como un problema menor y mucho menos como una broma: es una auténtica crisis humanitaria que ha sido tratada como tal por organismos nacionales e internacionales.
El video de la generación 2015 del Instituto Cumbres representa una grave falta de respeto y un insulto para la realidad que vive el país y para los derechos humanos de las mujeres. Se ufana de una opulencia desmedida e irresponsable, y le da la espalda a la realidad social del país. Pero sobre todo, humilla a la mujer al presentarla como un objeto, en un país donde la violencia de género cobra vidas todos los días.
Es cierto: el video de los alumnos del último año de preparatoria, por más insultante que resulte, no es un crimen, ni un feminicidio. Pero sí es violencia y promueve la discriminación hacia las mujeres. La existencia de este video, con el que algunos estudiantes del Instituto Cumbres promueven su fiesta de generación, evidencia que algunas de las ideas más dañinas que hay respecto a las diferencias de género siguen permeando entre los más jóvenes de la sociedad. Por nombrar algunas: que la mujer, más que tener cualquier otra cualidad, debe encajar en ciertos cánones de belleza; que el hombre es el encargado de elegir, como en buffet, a la mujer que se le antoja; que los atributos más valiosos del hombre son el dinero y la opulencia; que la mujer debe servir al hombre (y, de paso, que un hombre de verdad debe dejarse servir); en resumen: que el hombre tiene poder sobre la mujer, y que la mujer debe aceptar (e incluso disfrutar) ser dominada. Este tipo de actitudes son el principio de la violencia de género.
Como sociedad nos toca erradicar no sólo la violencia franca, sino las ideas y actitudes que generan esa violencia; pero sobre todo las instituciones académicas deben tener un compromiso férreo por educar en la diversidad y en la no discriminación. El Instituto Cumbres pertenece a los Legionarios de Cristo y está dedicado sólo a la instrucción de hombres, muchos de los cuales provienen de familias adineradas. El colegio, como cualquier otra escuela, es responsable de educar en el valor a la igualdad y en la no discriminación (ni hacia mujeres, ni hacia otras clases sociales ni hacia ningún otro ser humano); pero, por tener estudiantes de un solo sexo, debería poner énfasis en el respeto al otro sexo; por tener estudiantes adinerados, debería poner énfasis en las aportaciones que podrían hacer a la sociedad, y no en las burlas que el dinero puede pagar.
En el pasado, alumnos de esta misma institución han realizado videos en los que se jactan de su posición económica. Esta vez se burlan de un problema de primera importancia para el país. Y aunque sabemos que estos videos son responsabilidad de los alumnos involucrados y que el Instituto Cumbres no colabora formalmente en su realización, creemos que la única manera de plantear una solución de fondo es por medio de la institución. De tal manera, con esta carta queremos exigir que el Instituto Cumbres y los Legionarios de Cristo tomen las siguientes medidas en respuesta al compromiso social y educativo que tienen con México y como un acto de responsabilidad institucional:
1. Que los alumnos responsables e involucrados ofrezcan disculpas públicas y retiren el video.
2. Que los Legionarios de Cristo establezcan en todas sus instituciones educativas una materia sobre la no discriminación que incluya de manera explícita en su programa temas de género y discriminación social, y que se incluyan conferencias, mesas redondas y otros eventos en los que expertos en la materia sensibilicen a los alumnos sobre estos temas.
3. Que, de existir en el futuro videos que lleven el nombre de la institución, el Instituto Cumbres supervise de manera puntual que no haya contenido de carácter discriminatorio por género, raza, situación económica o social o de cualquier otra índole.
4. Que los alumnos responsables e involucrados en el video apoyen económicamente (con un monto equivalente al costo de producción y realización del video) a una organización de la sociedad civil especializada en el tema de igualdad de género, específicamente en el empoderamiento social a las mujeres.
5. Que el colegio, de manera regular, promueva la participación directa en programas y organizaciones de esta naturaleza entre los estudiantes, a fin de lograr una igualdad estructural.
Sabemos que ni el Instituto Cumbres ni los Legionarios de Cristo son instituciones de carácter público y, de nuevo, sabemos que no depende directamente de ellas la realización del video, sino de algunos de sus alumnos. Sin embargo, consideramos que por tratarse de organismos que educan mexicanos y mexicanas que ayudarán a enfrentar los problemas nacionales, la formación que les den a esos alumnos y alumnas nos incumbe. Estamos seguros de que, en concordancia con los valores que promueven tanto los Legionarios de Cristo como el Instituto Cumbres, ustedes consideran lo mismo que nosotros y nosotras, y que estarán de acuerdo en solidarizarse con todas esas mujeres que sufren violencia en México todos los días.
[1] http://www.oecd.org/centrodemexico/Working%20draft%20Mexico%20Report_FINAL.pdf, pág. 5.

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Petición creada en 25 de marzo de 2015