Queremos que los niños y niñas de Bogotá tengan una alimentación saludable en los colegios

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De acuerdo con la reciente Encuesta Nacional de Salud en Escolares, tres de cada cuatro niños toma bebidas azucaradas, uno de cada dos come fritos y cuatro de cada cinco consume productos de paquetes.

En Colombia no hay ninguna regulación a nivel nacional que defina lo que se puede vender en las tiendas escolares. Esto es contrario a otros países, como España, donde el gobierno ha definido que en los colegios no se pueden ofertar productos con un alto contenido de grasas saturadas, trans, sal o azúcar. Pero ¿por qué esto es importante?

Porque la Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que la obesidad infantil es uno de los problemas de salud pública más graves del siglo XXI. La obesidad tiene consecuencias negativas en la salud física durante la infancia, la adolescencia y la adultez, pues constituye un factor de riesgo para numerosas enfermedades.

En la niñez, la obesidad puede generar las siguientes afecciones a la salud: complicaciones gastrointestinales, osteomusculares y ortopédicas, la apnea del sueño, la manifestación temprana de enfermedades cardiovasculares y la diabetes tipo 2. Sumado a esto, la obesidad infantil puede desencadenar trastornos psicológicos como la depresión, y conducir a la estigmatización y el rechazo social, lo cual puede reducir el nivel educativo.

Ante la ausencia de una regulación nacional, queda en manos de las entidades territoriales la decisión de si regulan o no las ventas de bebidas y alimentos en las tiendas escolares. Bogotá es una de las pocas ciudades con una regulación al respecto, contemplada en la Resolución 2092 de 2015. El artículo 5 de esta Resolución establece que se deben eliminar los fritos y las bebidas azucaradas y/o edulcoradas de manera progresiva. Suena bien, pero en realidad ¡toma 8 años para que esto finalmente pase! Esto expone a varias generaciones de niños a productos pocos saludables, mientras la cifra de obesidad se dispara rápidamente.

Por eso, le pedimos a la Secretaría de Educación de Bogotá que prohíba de manera inmediata la venta de productos procesados y ultraprocesados en colegios.

Tú también puedes promover que los niños y niñas de Bogotá estén protegidos en los entornos escolares. Apoya nuestra petición.


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