Operen ya a Nahia, por favor. Tiene 8 años y hasta que no la operen no podrá hablar


Operen ya a Nahia, por favor. Tiene 8 años y hasta que no la operen no podrá hablar
El problema
Nahia tiene 8 años, pero todavía no puede hablar. Las pocas palabras que consigue aprender por el día, las olvida por la noche, porque cuando duerme su cerebro sufre unas descargas eléctricas que le impiden retener el nuevo lenguaje que ha adquirido.
Al principio los médicos no acertaban con su diagnóstico, pero recientemente descubrieron qué le pasa: Nahia tiene un tipo de encelopatía epiléptica infrecuente (E.S.E.S). Las descargas eléctricas que sufre por la noche fruto de su epilepsia le hacen olvidar lo aprendido a lo largo del día. Afortunadamente se trata de una malformación que está localizada y que es operable. Y la probabilidad de que la intervención resulte exitosa es muy alta.
El problema es que en Vitoria, donde vive Nahia, no la pueden operar. Solo en Madrid y en Barcelona disponen de unidades especializada en epilepsia infantil. Nos han dicho que la derivan al Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona pero que tendrá que esperar dos años hasta ser operada.
Nahia no puede esperar ese tiempo, no puede esperar dos años.
Porque son dos años en los que seguirá olvidando todo lo aprendido. Dos años de no enterarse de nada en clase, de no poder seguir las lecciones de sus profesores ni las conversaciones de sus compañeros. Dos años de tendencia a aislarse como consecuencia de su falta de comprensión. Sus padres están aprendiendo la lengua de signos porque es la única manera que tienen de comunicarse con ella. Y tienen miedo de que dentro de dos años sea demasiado tarde como para que Nahia aprenda a hablar.
Cuanto más tiempo pase, más le costará adquirir el lenguaje hablado y todo lo que va asociado a él, como la lectura, la escritura o la comprensión. Y más secuelas le quedarán en el aprendizaje.

El problema
Nahia tiene 8 años, pero todavía no puede hablar. Las pocas palabras que consigue aprender por el día, las olvida por la noche, porque cuando duerme su cerebro sufre unas descargas eléctricas que le impiden retener el nuevo lenguaje que ha adquirido.
Al principio los médicos no acertaban con su diagnóstico, pero recientemente descubrieron qué le pasa: Nahia tiene un tipo de encelopatía epiléptica infrecuente (E.S.E.S). Las descargas eléctricas que sufre por la noche fruto de su epilepsia le hacen olvidar lo aprendido a lo largo del día. Afortunadamente se trata de una malformación que está localizada y que es operable. Y la probabilidad de que la intervención resulte exitosa es muy alta.
El problema es que en Vitoria, donde vive Nahia, no la pueden operar. Solo en Madrid y en Barcelona disponen de unidades especializada en epilepsia infantil. Nos han dicho que la derivan al Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona pero que tendrá que esperar dos años hasta ser operada.
Nahia no puede esperar ese tiempo, no puede esperar dos años.
Porque son dos años en los que seguirá olvidando todo lo aprendido. Dos años de no enterarse de nada en clase, de no poder seguir las lecciones de sus profesores ni las conversaciones de sus compañeros. Dos años de tendencia a aislarse como consecuencia de su falta de comprensión. Sus padres están aprendiendo la lengua de signos porque es la única manera que tienen de comunicarse con ella. Y tienen miedo de que dentro de dos años sea demasiado tarde como para que Nahia aprenda a hablar.
Cuanto más tiempo pase, más le costará adquirir el lenguaje hablado y todo lo que va asociado a él, como la lectura, la escritura o la comprensión. Y más secuelas le quedarán en el aprendizaje.

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Petición creada en 27 de junio de 2017