Para que dejen de importar y vender el producto "Foie Gras" (paté de hígado de pato o ganso) en Uruguay.


Para que dejen de importar y vender el producto "Foie Gras" (paté de hígado de pato o ganso) en Uruguay.
La causa
La razón de ésta petición, es que el FOIE GRAS constituye un gran acto de crueldad -innecesaria- a los animales y por lo tanto, debería dejar de importarse tal producto.
Es el momento de dar un paso adelante en el respeto hacia los animales y prohibir esta terrible práctica. Somos muchos quienes, pensamos que los animales merecen respeto.
Firma ahora y difunde esta investigación entre tus conocidos y amigos para que el sufrimiento de los animales no sea silenciado.
El Foie gras es hígado enfermo de una oca o un pato que ha sido obligado a ingerir comida varias veces al día, mediante un tubo metálico, de unos 20 a 30 cm. de largo que se introduce a través de su garganta y hasta el estómago.
Para obligar a su cuerpo a producir foie gras el ave debe tragar en pocos segundos una enorme cantidad de grano. La consecuencia es que su hígado crece hasta diez veces su tamaño normal, y el ave enferma de esteatosis hepática. Un hígado normal pesa unos 50 gramos, pero para obtener la denominación de foie gras, las normas de esta industria alimenticia exigen que alcance un mínimo de 300 gramos. La introducción del tubo provoca lesiones acompañadas de infección por gérmenes y una inflamación muy dolorosa. La alimentación no equilibrada, y forzada en cantidad, provoca con frecuencia enfermedades del sistema digestivo potencialmente mortales.
Inmediatamente después de cada sesión de alimentación forzada el ave sufre ahogo y diarrea. El crecimiento anormal del hígado le impide respirar y hace que todos sus movimientos sean extremadamente dolorosos. Si este tratamiento se realiza de forma continuada, provocará la muerte de los animales. Se llevan al matadero antes de que la muerte les llegue como consecuencia de lo que les han hecho.
La violencia inherente a la producción del foie gras justificaría por sí misma la prohibición. Pero para muchos de estos animales, el infierno que atraviesan no se limita a la brutalidad de la alimentación forzada. A muchos de ellos se les arranca parte del pico sin anestesia, con unas tenazas o unas tijeras.
Es propio de los patos pasar gran parte de su vida en el agua. En estas “granjas”, muchas aves están encerradas en cobertizos, dentro de cajones en los que el suelo de tela metálica les destroza las patas.
Las cajas son tan diminutas que las aves no pueden ni darse la vuelta, y mucho menos levantarse o agitar las alas. Muchos de los que sobreviven hasta llegar al matadero sufren fractura de los huesos durante el transporte y la manipulación, y todo esto para que finalmente los agarren por el cuello y los electrocuten antes de cortarles el cuello. Las hembras se suelen triturar o vivas o se gasean al poco de nacer, porque su hígado tiene más venas que el del macho y es menos aprovechable.
¿Cómo puede, el simple placer de comerse un hígado, justificar que se imponga una vida tan terrible a un ser vivo que, como nosotros, puede sentir el dolor y la angustia? ¿Tenemos derecho a permanecer sordos ante este sufrimiento, y a no dar la cara contra esta esclavitud inmoral, sólo porque pertenecen a otra especie?
Hay leyes que protegen a los animales contra la tortura y la crueldad. Hay un quebrantamiento deliberado de estas leyes en el caso de los 30 millones de animales que cada año se usan para el foie gras, sobre todo en Francia. Nos dicen que el “sufrimiento necesario” es aceptable. Pero consumir este producto es absolutamente innecesario. Nadie, ni siquiera lo que se lucran de este comercio, puede afirmar lo contrario.
El foie gras es ilegal en diversos lugares, en tanto que hay legislación en trámite en tal sentido en otros. En agosto de 2003, la Corte Suprema de Israel resolvió que la producción de foie gras constituía un caso de crueldad contra los animales, y declaró la producción ilegal desde marzo de 2005. El 29 de septiembre de 2004, el gobernador de California (Estados Unidos), Arnold Schwarzenegger, firmó una ley que prohibirá la producción y venta defoie gras obtenido de aves alimentadas forzadamente a partir de 2012. La ley, sin embargo, permitiría el foie gras obtenido mediante métodos que no puedan ser considerados como crueles con los animales. Legislación similar está en trámite en el estado de Nueva York. En la actualidad ambos estados son los únicos en Estados Unidos con industrias productoras de foie gras. En 2006, la ciudad de Chicago (Estados Unidos) prohibió la venta de foie gras, prohibición revocada, por contraproducente, dos años después.
La alimentación forzada está prohibida en: Alemania, Argentina, Austria (en 6 de las 9 provincias), República Checa, Dinamarca, Estados Unidos (estado de California, a partir de 2012), Finlandia, Holanda, India, Irlanda, Israel (desde 2005), Italia, Luxemburgo, Noruega, Polonia (desde 1999; era el quinto mayor productor mundial), Reino Unido, Suecia, Suiza, Turquía.
En la actualidad, sólo 5 países europeos lo siguen produciendo (España, Bélgica, Francia, Hungría y Bulgaria)

La causa
La razón de ésta petición, es que el FOIE GRAS constituye un gran acto de crueldad -innecesaria- a los animales y por lo tanto, debería dejar de importarse tal producto.
Es el momento de dar un paso adelante en el respeto hacia los animales y prohibir esta terrible práctica. Somos muchos quienes, pensamos que los animales merecen respeto.
Firma ahora y difunde esta investigación entre tus conocidos y amigos para que el sufrimiento de los animales no sea silenciado.
El Foie gras es hígado enfermo de una oca o un pato que ha sido obligado a ingerir comida varias veces al día, mediante un tubo metálico, de unos 20 a 30 cm. de largo que se introduce a través de su garganta y hasta el estómago.
Para obligar a su cuerpo a producir foie gras el ave debe tragar en pocos segundos una enorme cantidad de grano. La consecuencia es que su hígado crece hasta diez veces su tamaño normal, y el ave enferma de esteatosis hepática. Un hígado normal pesa unos 50 gramos, pero para obtener la denominación de foie gras, las normas de esta industria alimenticia exigen que alcance un mínimo de 300 gramos. La introducción del tubo provoca lesiones acompañadas de infección por gérmenes y una inflamación muy dolorosa. La alimentación no equilibrada, y forzada en cantidad, provoca con frecuencia enfermedades del sistema digestivo potencialmente mortales.
Inmediatamente después de cada sesión de alimentación forzada el ave sufre ahogo y diarrea. El crecimiento anormal del hígado le impide respirar y hace que todos sus movimientos sean extremadamente dolorosos. Si este tratamiento se realiza de forma continuada, provocará la muerte de los animales. Se llevan al matadero antes de que la muerte les llegue como consecuencia de lo que les han hecho.
La violencia inherente a la producción del foie gras justificaría por sí misma la prohibición. Pero para muchos de estos animales, el infierno que atraviesan no se limita a la brutalidad de la alimentación forzada. A muchos de ellos se les arranca parte del pico sin anestesia, con unas tenazas o unas tijeras.
Es propio de los patos pasar gran parte de su vida en el agua. En estas “granjas”, muchas aves están encerradas en cobertizos, dentro de cajones en los que el suelo de tela metálica les destroza las patas.
Las cajas son tan diminutas que las aves no pueden ni darse la vuelta, y mucho menos levantarse o agitar las alas. Muchos de los que sobreviven hasta llegar al matadero sufren fractura de los huesos durante el transporte y la manipulación, y todo esto para que finalmente los agarren por el cuello y los electrocuten antes de cortarles el cuello. Las hembras se suelen triturar o vivas o se gasean al poco de nacer, porque su hígado tiene más venas que el del macho y es menos aprovechable.
¿Cómo puede, el simple placer de comerse un hígado, justificar que se imponga una vida tan terrible a un ser vivo que, como nosotros, puede sentir el dolor y la angustia? ¿Tenemos derecho a permanecer sordos ante este sufrimiento, y a no dar la cara contra esta esclavitud inmoral, sólo porque pertenecen a otra especie?
Hay leyes que protegen a los animales contra la tortura y la crueldad. Hay un quebrantamiento deliberado de estas leyes en el caso de los 30 millones de animales que cada año se usan para el foie gras, sobre todo en Francia. Nos dicen que el “sufrimiento necesario” es aceptable. Pero consumir este producto es absolutamente innecesario. Nadie, ni siquiera lo que se lucran de este comercio, puede afirmar lo contrario.
El foie gras es ilegal en diversos lugares, en tanto que hay legislación en trámite en tal sentido en otros. En agosto de 2003, la Corte Suprema de Israel resolvió que la producción de foie gras constituía un caso de crueldad contra los animales, y declaró la producción ilegal desde marzo de 2005. El 29 de septiembre de 2004, el gobernador de California (Estados Unidos), Arnold Schwarzenegger, firmó una ley que prohibirá la producción y venta defoie gras obtenido de aves alimentadas forzadamente a partir de 2012. La ley, sin embargo, permitiría el foie gras obtenido mediante métodos que no puedan ser considerados como crueles con los animales. Legislación similar está en trámite en el estado de Nueva York. En la actualidad ambos estados son los únicos en Estados Unidos con industrias productoras de foie gras. En 2006, la ciudad de Chicago (Estados Unidos) prohibió la venta de foie gras, prohibición revocada, por contraproducente, dos años después.
La alimentación forzada está prohibida en: Alemania, Argentina, Austria (en 6 de las 9 provincias), República Checa, Dinamarca, Estados Unidos (estado de California, a partir de 2012), Finlandia, Holanda, India, Irlanda, Israel (desde 2005), Italia, Luxemburgo, Noruega, Polonia (desde 1999; era el quinto mayor productor mundial), Reino Unido, Suecia, Suiza, Turquía.
En la actualidad, sólo 5 países europeos lo siguen produciendo (España, Bélgica, Francia, Hungría y Bulgaria)

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Petición creada en 26 de diciembre de 2014