Investigar mala praxis en clínica La Merced de Martín Coronado


Investigar mala praxis en clínica La Merced de Martín Coronado
La causa
El día 19 de noviembre, mi papá sufrió una descompensación con síncope y un cuadro de hemorragia severa. Fue atendido de urgencia en La Trinidad de San Isidro y luego derivado por su prepaga al Hospital Modelo de Vicente López. Allí ingresó a terapia intensiva, estuvo correctamente monitoreado y recibió múltiples transfusiones de sangre.
Tras realizarle una endoscopía y colonoscopía, los médicos detectaron que una arteria estaba perdiendo sangre. Lograron compensarlo y determinaron su derivación a un centro de alta complejidad para realizar una arteriografía, procedimiento indispensable para tratar su cuadro.
El 22 de noviembre por la tarde, recibimos el llamado informando su traslado a la Clínica La Merced de Martín Coronado. A partir de ese momento comenzó nuestra agonía.
Mi papá llegó estable pero grave, viajando con transfusión de sangre en curso, y requiriendo control permanente. Sin embargo, al ingresar a la clínica permaneció más de cuatro horas en una habitación sin ningún tipo de atención médica, sin monitoreo y habiendo salido de terapia intensiva.
Durante ese tiempo, comenzó a sentirse mal. Cada vez que pedíamos asistencia, el médico de guardia nos trataba de forma despectiva, minimizando la situación y afirmando que “el paciente que había llegado no era el mismo que estaba en Vicente López”, asegurando que ahora “estaba bien”.
Después de horas de abandono, fue trasladado a una habitación común. La atención de médicos y enfermeras fue deficiente, con falta total de empatía, desorganización y desinterés por pacientes que claramente requerían cuidados constantes.
Mi papá permaneció cuatro días internado, empeorando progresivamente. El 25 de noviembre por la noche, se descompensó gravemente. Cuando mi hermana pidió ayuda, la respuesta fue que “tenía frío” porque le habían realizado un enema de bario.
La realidad era otra: mi papá se estaba muriendo y nadie hacía nada.
El 26 de noviembre, logramos verlo brevemente en terapia intensiva. Lo único que me pidió fue que lo sacara de esa “clínica de alta complejidad”, porque él sabía que ahí lo iban a matar. Su estado empeoraba día a día, casi sin partes médicos claros, sintiéndonos una molestia cada vez que pedíamos información. Incluso se nos impedía ingresar en el horario de visita de la tarde, algo inadmisible en una terapia intensiva.
En la madrugada del 27 de noviembre, mi papá falleció.
Estamos convencidos de que fue una muerte evitable. Lo tuvieron días sufriendo, maltratado, sin el tratamiento adecuado. La historia clínica es escalofriante y deja en evidencia la mala atención recibida y las omisiones graves por parte de la institución.
No es un caso aislado. No somos los primeros ni los únicos que sufrimos maltrato y abandono en esta clínica. Hay muchas voces detrás de esta historia que también piden justicia.
A nuestros familiares no nos los devuelven más, pero sí podemos evitar que sigan ocurriendo más muertes.
⸻
Pedido concreto
Solicitamos:
• Una investigación exhaustiva e inmediata sobre la atención médica brindada en la Clínica La Merced de Martín Coronado.
• Que se analicen las historias clínicas, protocolos y responsabilidades profesionales.
• Que se tomen medidas reales para garantizar la seguridad y la dignidad de los pacientes.
• Que las autoridades sanitarias y las prepagas no sigan derivando pacientes graves a instituciones que no están a la altura.
Firmar esta petición es un acto de justicia y de humanidad.
Para que nadie más tenga que pasar por lo que pasó mi papá.
870
La causa
El día 19 de noviembre, mi papá sufrió una descompensación con síncope y un cuadro de hemorragia severa. Fue atendido de urgencia en La Trinidad de San Isidro y luego derivado por su prepaga al Hospital Modelo de Vicente López. Allí ingresó a terapia intensiva, estuvo correctamente monitoreado y recibió múltiples transfusiones de sangre.
Tras realizarle una endoscopía y colonoscopía, los médicos detectaron que una arteria estaba perdiendo sangre. Lograron compensarlo y determinaron su derivación a un centro de alta complejidad para realizar una arteriografía, procedimiento indispensable para tratar su cuadro.
El 22 de noviembre por la tarde, recibimos el llamado informando su traslado a la Clínica La Merced de Martín Coronado. A partir de ese momento comenzó nuestra agonía.
Mi papá llegó estable pero grave, viajando con transfusión de sangre en curso, y requiriendo control permanente. Sin embargo, al ingresar a la clínica permaneció más de cuatro horas en una habitación sin ningún tipo de atención médica, sin monitoreo y habiendo salido de terapia intensiva.
Durante ese tiempo, comenzó a sentirse mal. Cada vez que pedíamos asistencia, el médico de guardia nos trataba de forma despectiva, minimizando la situación y afirmando que “el paciente que había llegado no era el mismo que estaba en Vicente López”, asegurando que ahora “estaba bien”.
Después de horas de abandono, fue trasladado a una habitación común. La atención de médicos y enfermeras fue deficiente, con falta total de empatía, desorganización y desinterés por pacientes que claramente requerían cuidados constantes.
Mi papá permaneció cuatro días internado, empeorando progresivamente. El 25 de noviembre por la noche, se descompensó gravemente. Cuando mi hermana pidió ayuda, la respuesta fue que “tenía frío” porque le habían realizado un enema de bario.
La realidad era otra: mi papá se estaba muriendo y nadie hacía nada.
El 26 de noviembre, logramos verlo brevemente en terapia intensiva. Lo único que me pidió fue que lo sacara de esa “clínica de alta complejidad”, porque él sabía que ahí lo iban a matar. Su estado empeoraba día a día, casi sin partes médicos claros, sintiéndonos una molestia cada vez que pedíamos información. Incluso se nos impedía ingresar en el horario de visita de la tarde, algo inadmisible en una terapia intensiva.
En la madrugada del 27 de noviembre, mi papá falleció.
Estamos convencidos de que fue una muerte evitable. Lo tuvieron días sufriendo, maltratado, sin el tratamiento adecuado. La historia clínica es escalofriante y deja en evidencia la mala atención recibida y las omisiones graves por parte de la institución.
No es un caso aislado. No somos los primeros ni los únicos que sufrimos maltrato y abandono en esta clínica. Hay muchas voces detrás de esta historia que también piden justicia.
A nuestros familiares no nos los devuelven más, pero sí podemos evitar que sigan ocurriendo más muertes.
⸻
Pedido concreto
Solicitamos:
• Una investigación exhaustiva e inmediata sobre la atención médica brindada en la Clínica La Merced de Martín Coronado.
• Que se analicen las historias clínicas, protocolos y responsabilidades profesionales.
• Que se tomen medidas reales para garantizar la seguridad y la dignidad de los pacientes.
• Que las autoridades sanitarias y las prepagas no sigan derivando pacientes graves a instituciones que no están a la altura.
Firmar esta petición es un acto de justicia y de humanidad.
Para que nadie más tenga que pasar por lo que pasó mi papá.
870
Los tomadores de decisiones
Las voces de los firmantes
Compartir esta petición
Petición creada en 15 de enero de 2026