INTERNATIONAL PETITION FOR CHILE - LLAMADO INTERNACIONAL POR CHILE

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LLAMADO INTERNACIONAL POR CHILE

Desde la dictadura militar que instauró en Chile un modelo económico y social neoliberal, el pueblo chileno vive en una sociedad profundamente desigual. Pensiones y salarios que no alcanzan sobrepasar el estado de pobreza; alto nivel de endeudamiento de estudiantes y trabajadores; falta de una nueva Constitución que supere la de Pinochet; salud pública en crisis y salud privada inaccesible; saqueo de los recursos naturales; escándalos de corrupción en las instituciones políticas y de seguridad pública.

El alza del costo del transporte público, aplicado el 7 de octubre, fue la gota que rebalsó el vaso. Así es que, desde el 14 de octubre, los ciudadanos de Santiago, en particular los estudiantes secundarios, se manifestaron pacíficamente contra este aumento, realizando diversas “evasiones” masivas del pago del ticket en el metro.

El transporte público es solo la punta del iceberg de las múltiples demandas sociales acalladas durante años. Largos sectores de la población se sumaron a los estudiantes y bajaron a las calles. Pero, en vez de buscar una salida democrática a la crisis, la respuesta del gobierno a las protestas masivas fue una brutal represión.

A partir del día 18 de Octubre, el Presidente Piñera llegó a decretar un Estado de Emergencia y un “toque de queda” en diversas regiones del país. Esta medida irresponsable se pudo efectuar de forma fácil gracias a los privilegios que posee el presidente por la Constitución de Pinochet de 1980. Su aplicación generó aún más descontento y desconfianza y llevó el país a un estado de ingobernabilidad. Así, debido a un gobierno que no duda en declarar guerra a su propio pueblo, se difundió un clima generalizado de miedo y violencia.

Los medios de información oficiales se han dedicado más a exacerbar el miedo, priorizando un relato de descontrol social, incendios y posibles desabastecimientos en desmedro de las imagines que testifican la violencia policial y militar. La prensa independiente ha sido censurada, reporteros y fotógrafos han sido baleados y arrestados.

A pesar de todo esto, las movilizaciones continúan en crecida y traen consigo un ineluctable espíritu de cambio social. Los y las manifestantes han sido arrestadas, matadas, torturadas, violadas y secuestradas ilícitamente. La policía disparó repetidamente en contra de manifestantes pacíficos. Represión no solo en las en calles, sino hasta en las casas particulares. En la red hay una gran cantidad de material audiovisual que condena sin duda alguna el actuar violento de policías y militares.

El gobierno y sus Fuerzas Armadas están violando los Derechos Humanos fundamentales de los ciudadanos chilenos, establecidos en la Convención Americana sobre Derechos Humanos y en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, ambos suscritos por el Estado chileno. No podemos tolerar más la violencia de Estado en contra de su pueblo y condenamos el Estado de Excepción impuesto por el gobierno, que viola la libertad personal, la libertad de expresión, la vida e integridad de las personas.

Todas estas razones nos llevan a expresar nuestra solidaridad a los y las chilenas. La sociedad civil internacional no puede quedarse callada frente a tanta injusticia. Por eso pedimos que los gobiernos de todos nuestros países y las organizaciones internacionales tomen una posición clara de condena a la forma de operar del gobierno chileno y que se hagan garantes de los derechos humanos y de la democracia en el país.

Solicitamos al gobierno de Chile terminar inmediatamente la represión, retirar las Fuerzas Armadas de las calles, revocar el Estado de Excepción y volver a un estado de derecho democrático. Es lo mínimo para poder restablecer el dialogo y avanzar hacia la justicia social.

Fuerza Chile y a seguir luchando! El pueblo unido, jamás será vencido!

 

INTERNATIONAL PETITION FOR CHILE

Military dictatorship forced onto Chile the neoliberal economic and social orthodoxy. Since then, Chileans are living in a deeply unequal society. Low pensions and wages and high student’s and worker’s debt are trapping people into poverty; the revision of the Pinochet-era Constitution was denied; the national health system is in crisis and the private health sector is too expensive for the vast majority of people; rapacious extractive industries are depleting natural resources; corruption scandals are undermining the legitimacy of politics and the security apparatuses.

The increase of public transport fares, which came into force October the 7th, was the last straw. On the 14th of October, people in the capital city – particularly middle and high school students – started a peaceful campaign against the fare hike, collectively refusing to pay the subway ticket.

Public transport is the tip of the iceberg of the various social claims that were silenced for years. Large sectors of the citizens joined the students and took to the streets. Rather than providing a democratic exit strategy to the crisis, the government’s response to the mass demonstrations was brutal repression.

The 18th of October, President Piñera declared the state of emergency and the curfew in several regions in the country. This irresponsible choice was possible because Pinochet’s 1980 Constitution grants special powers to the President. The measure caused even more discontent and uncertainty, pushing the country in an unbearable situation. Thus, thanks to a government which uncompromisingly declared war on its citizens, violence and terror are spreading.

 Mainstream media are playing their role in cementing fear, prioritizing a narrative hinging upon social unrest, torching and eventual food or medicine shortages over reporting police and military violence. Independent media have been censored, reporters and photojournalists have been shot or arrested.

Despite the repression, demonstrations are intensifying, sustained by the inexorable need for social change. Protesters have been arrested, killed, tortured, violated and kidnapped. Police shot repeatedly to peaceful demonstrators. Repression is not confined to the streets, but is equally applied inside people’s houses. The web is being overflowed by videos and pictures showing undeniably the violence perpetrated by the police and the military.

The government and the army are violating the basic human rights of Chilean citizens, established by the American Convention of Human Rights and the International Covenant on Civil and Political Rights, both ratified by Chile. We cannot tolerate State violence against the people, and we condemn the state of emergency, which endangers people’s civil liberties, freedom of expression, safety and lives.

All these reasons motivate our solidarity with all the women and men of Chile. International civil society cannot be silent when confronted by this shattering injustice. We demand that our governments and the International Organizations publicly condemn the Chilean government and take action to protect human rights and democracy in the country.

We demand that the Chilean government stops its illegal repression, withdraws the army from the streets, revokes the state of emergency and reinstates the democratic rule of law. This is the bare minimum for advancing dialogue and moving towards a greater social justice.

Long live Chile! Keep up your struggle! The people united will never be defeated!

 

APPELLO INTERNAZIONALE PER IL CILE

La dittatura militare instaurò in Cile un modello economico e sociale di sperimentazione neoliberale, da allora il popolo cileno è costretto a vivere in una società profondamente diseguale. Pensioni e salari che non permettono di superare la soglia della povertà; alta percentuale di studenti e lavoratori indebitati; rifiuto delle rivendicazioni che chiedono una nuova Costituzione, diversa da quella scritta dal governo di Pinochet; sistema sanitario pubblico in crisi e sistema sanitario privato inaccessibile per i più; saccheggio delle risorse naturali; scandali di corruzione nelle istituzioni politiche e di sicurezza pubblica.

L’aumento del costo del trasporto pubblico, applicato il 7 di ottobre, è stata la goccia che ha fatto traboccare il vaso. Così dal 14 ottobre, gli abitanti della capitale, in particolare gli studenti delle scuole secondarie, hanno manifestato pacificamente contro questo misura, mettendo in atto delle “evasioni” massive del pagamento del biglietto della metropolitana.

Il trasporto pubblico è solo la punta dell’iceberg delle molteplici domande sociali silenziate per anni. Ampie fasce della popolazioni si sono unite agli studenti e sono scese in piazza. Ma il governo, invece di cercare un’uscita democratica alla situazione di crisi, ha risposto alle proteste di massa con una brutale repressione.

Il 18 ottobre, il presidente Piñera ha decretato lo Stato di Emergenza e il coprifuoco in diverse regioni del paese. Questa decisione irresponsabile si è potuta materializzare facilmente grazie ai privilegi accordati al presidente dalla Costituzione di Pinochet del 1980. La sua applicazione ha aumentato il discontento e la diffidenza e ha gettato il paese in uno stato d’ingovernabilità. Così, grazie a un governo che non ha dubbi nel dichiarare guerra al suo popolo, si è diffuso un clima generalizzato di paura e violenza. 

I mezzi di comunicazione ufficiali si sono dedicati soprattutto a esacerbare la paura, dando priorità a una narrativa di disordine sociale, incendi e possibile carenza di beni di prima necessità a discapito delle immagini che testimoniano la violenza della polizia e dei militari. La stampa indipendente è stata censurata, reporter e fotografi sono stati colpiti da proiettili e arrestati.

Nonostante tutto ciò, le mobilitazioni continuano a crescere e portano con sé un ineluttabile desiderio di cambiamento sociale. I e le manifestanti sono state arrestate, uccise, torturate, violentate e sequestrate illecitamente. La polizia ha sparato ripetutamente sui manifestanti pacifici. La repressione non è solo per le strade, ma arriva fin dentro le case private. In rete c’è una grandissima quantità di materiale audiovisivo che condanna, senza lasciare ombra di dubbio, la condotta violenta della polizia e dei militari.

Il governo e le sue Forze Armate stanno violando i Diritti Umani fondamentali dei cittadini e delle cittadine cilene, stabiliti nella Convenzione Americana sui Diritti Umani e nel Patto Internazionale di Diritti Civili e Politici, entrambi sottoscritti dallo Stato cileno. Non possiamo più tollerare la violenza dello stato contro il suo popolo e condanniamo lo Stato di Emergenza imposto dal governo, il quale viola la libertà personale e di espressione, la vita e l’integrità delle persone.

Tutte queste ragioni ci portano a esprimere la nostra solidarietà ai cileni e alle cilene. La società civile internazionale non può restare in silenzio di fronte a tanta ingiustizia. Per questo chiediamo che i governi di tutti i nostri paesi e le organizzazioni internazionali assumano pubblicamente una posizione di condanna rispetto all’operato del governo cileno e che si facciano garanti loro stessi dei diritti umani e della democrazia nel paese.

Sollecitiamo inoltre il governo cileno a porre fine immediatamente alla repressione, a ritirare le Forze Armate dalle strade, revocare lo Stato di Emergenza e tornare a uno stato di diritto democratico. E’ il minimo indispensabile per poter ristabilire il dialogo e avanzare verso una maggiore giustizia sociale.

Forza Cile, continua a lottare! Il popolo unito non sarà mai sconfitto!

 

APPEL INTERNACIONAL POUR LE CHILI

Depuis la dictature qui a mis en place un modèle économique et social néolibéral au Chili, le peuple chilien vit dans une société profondément inégale. Des pensions et des salaires que ne dépassant pas l'état de pauvreté; niveau élevé d'endettement des étudiants et des travailleurs; absence d'une nouvelle constitution qui dépasse celle de Pinochet; santé publique en situation de crise et santé privée inaccessible; pillage des ressources naturelles; les scandales de corruption dans les institutions politiques et de sécurité.

La hausse du coût du transport public à Santiago appliquée le 7 octobre correspond à la goutte qui a fait déborder le vase. Depuis le 14 octobre, les citoyens de Santiago, en particulier les étudiants du secondaire, ont manifesté pacifiquement contre cette augmentation en procédant à diverses "évasions" massives du paiement du ticket dans le métro.

Les transports publics ne sont que la partie visible de l'iceberg des multiples demandes sociales réduites au silence depuis des années. Ainsi, des larges secteurs de la population se sont joints aux étudiants et sont descendus dans les rues. Mais au lieu de chercher une solution démocratique à la crise, la réponse du gouvernement aux manifestations de masse a été la répression.

Le président Piñera est venu décréter un état d'urgence et un "couvre-feu" dans diverses régions du pays à compter du 18 octobre. Cette mesure irresponsable a pu être facilement mise en œuvre grâce aux privilèges conférés au président par la Constitution de Pinochet de 1980. Son application a suscité encore plus de mécontentement et de méfiance et conduit le pays à un état d'ingouvernabilité. Grace à un gouvernement qui n'hésite pas à déclarer la guerre à son propre peuple, il s'est installé de climat de peur et de violence généralisée.

Les médias officiels se sont davantage consacrés à créer la peur, en privilégiant en narrative d'absence de contrôle social, d'incendies et de pénuries éventuelles du bien de primaire nécessite, au détriment de las images de la violence policière et militaire. La presse indépendante a été censurée, des journalistes et des photographes ont été abattus et arrêtés.

Malgré tout, les mobilisations continuent de croître et apportent un esprit de changement social inéluctable. Les manifestants ont été arrêtés, tués, torturés, violés et enlevés illégalement. Des balles à des manifestants pacifiques. Répression non seulement dans les rues mais même dans les maisons privées. Les réseaux sociaux contiennent matériel audiovisuel qui condamne, sans aucun doute, les actes de violence perpétrés par la police et l’armée.

Le gouvernement et ses forces armées violent les droits fondamentaux des citoyens chiliens, énoncés dans la Convention Américaine relative aux Droits de l'Homme et dans le Pacte International relatif aux Droits Civils et Politiques, tous deux signés par l'État chilien. Nous ne pouvons plus tolérer la violence d’État contre son peuple et condamnons l’État d’exception imposé par le gouvernement, qui viole la liberté individuelle, la liberté d’expression, la vie et l’intégrité des personnes.

Toutes ces raisons nous amènent à exprimer notre solidarité aux Chiliens. La société civile internationale ne peut rester silencieuse face à tant d'injustice. C’est la raison pour laquelle nous demandons aux gouvernements de tous les pays et aux organisations internationales de condamner clairement la façon d’agir du gouvernement chilien et de devenir le garant des droits humains et de la démocratie dans le pays.

Nous demandons au gouvernement chilien de mettre immédiatement fin à la répression, de retirer les forces armées de la rue, de révoquer l'état d'exception et de rétablir un état de droit démocratique. C'est le minimum pour pouvoir rétablir le dialogue et progresser vers la justice sociale.

Beaucoup de Force pour le Chili et à continuer la lutte! Le peuple uni ne sera jamais vaincu!