Aggiornamento sulla petizioneColón en su lugarColón en su lugar- Exposición de Salud e Higiene y Congreso de Medicina (1910)

Elena SaavedraArgentina

22 mar 2018
Siguiendo con las exposiciones llevadas a cabo para el Centenario en la ciudad de Buenos Aires, hoy me referiré a esta exposición. La misma ocupaba unas 5 hectáreas, el predio presumiblemente se encontraba donde ahora están las plazas República Oriental del Uruguay y República de Chile, situado al este de la Av. del Libertador, entre las calles Gallo (ahora Austria) y Sánchez de Bustamante (ahora Mariscal Ramón Castilla), en el barrio de Recoleta. El Palacio Unzué (situado en el predio en diagonal al anterior) fue la sede principal de la Exposición de Salud e Higiene -hoy demolido, allí se encuentra la Biblioteca Nacional-.
Esta Exposición mostró algunos adelantos técnicos de la época, como el inodoro -que fue clave para controlar contagios y epidemias-, avances sanitarios varios, maquetas de tendidos de cloacas, instrumental médico moderno e instalaciones para hospitales. También participaron empresas de agua mineral, y hubo kioscos instalados por distintas farmacias porteñas y varios laboratorios, los cuales enseñaron su producción medicinal y de perfumería. Las grandes tiendas aprovecharon la ocasión, e instalaron vidrieras para mostrar la vestimenta de moda.
En forma paralela a la exposición, se llevó a cabo el ‘Congreso Internacional Americano de Medicina e Higiene’, durante el cual presentaron importantes contribuciones tanto médicos extranjeros como argentinos. En la imagen adjunta se observa la medalla conmemorativa de dicho Congreso (6,5 x 5 cm).
___________
Buenos Aires, una ciudad de menos de 200.000 habitantes en 1870, pasó a tener una población cercana al millón de habitantes según el censo de 1904 … y más de la mitad eran inmigrantes ! La ciudad no poseía la infraestructura indispensable (ni viviendas, ni agua potable, ni servicios de limpieza) para los recién llegados … Las autoridades se dieron cuenta del problema sanitario que la situación podía provocar, y empezaron a organizar la Salud Pública.
En aquella época, el concepto de hospital se centraba en espacios amplios, naturales, al aire libre, con pautas importantes de higiene. La ciudad de Buenos Aires designa en 1883 al doctor José María Ramos Mejía (1849-1914) para desempeñar el cargo de Director General de la Asistencia Pública. Su objetivo primordial fue controlar las infecciones y epidemias existentes.
Un cariz diferente le dará a la tarea el doctor Enrique Susini (1891-1972): una de sus primeras acciones fue intervenir en el sistema de atención de los servicios para los enfermos pobres, y de las urgencias para toda persona que lo demandara. Dividió la ciudad en dos: Servicios del Centro y Servicio de los Suburbios (que incluía a La Boca), y estableció tres hospitales vecinales: el de la Boca, el de Flores y el de Corrales.
En Paraná, el doctor Antonio Roballos (1882-1936) organizó la Salud Pública como director del Departamento de Salubridad Pública –equivalente al actual ministro de salud– de la provincia. Luego fue director de la Colonia Santa María (el Sanatorio Nacional de Tuberculosos) en el valle de Punilla, Córdoba. También presentó trabajos en el Congreso de Medicina e Higiene, y en 1917 la Academia Nacional de Medicina le otorgó una Laurea en Ciencias Biológicas en el Concurso del Centenario. En su memoria el Hospital Neuropsiquiátrico de Paraná llevó su nombre –Hospital Roballos– desde 1950 (aprox) hasta 2010, cuando el gobernador de Entre Ríos se lo quitó por decreto.
Una curiosidad de la época son las ambulancias. La Asistencia Pública contaba con dos modelos: el tipo liviano con llanta de goma y el pesado con llanta de acero, su uso dependía del tipo de pavimento donde debía circular, el primero en la parte céntrica, y el segundo para los barrios apartados. La ambulancia de tipo liviana, se construía en Norteamérica y era arrastrada por un caballo. La segunda se hacía en el país siendo arrastrada por una yunta de caballos mestizos. Además contaban con un número suficiente de carruajes, para el traslado de médicos que realizaban asistencia domiciliaria.
__________
Los avances en Medicina, se complementan con el desarrollo farmacéutico: los productos medicinales –exhibidos en stands por las Farmacias y Droguerías– ocuparon un lugar destacado.
Merece un espacio recordar el origen de estas farmacias: las mismas surgieron como ‘boticas’, ubicadas muy cerca de las Iglesias, frente al templo o en su esquina opuesta. Es curioso el motivo de dicho emplazamiento: era para que el enfermo tuviera facilidad para encontrarlas, a través del campanario de las Iglesias, que en 1900 eran los puntos más altos de la ciudad.
‘Botica’ –del griego apotheka– significaba almacén o tienda de víveres. Cuando los profesionales farmacéuticos comenzaron a ser responsables de ellas, cambiaron su nombre por el de ‘Farmacia’, aunque coloquialmente siguió llamándosela botica.
Por el siglo XVIII las boticas pertenecían a los jesuitas. La primera fue la "Botica del Colegio", en Alsina y Perú (Manzana de las Luces). En 1780, se resuelve proveer a las boticas de compuestos farmacéuticos que llegaban desde España a cambio de cueros y lana de vicuña. El encargado de esa comercialización es Francisco Marull, dueño de la famosa botica Marull en Bolívar y Alsina (frente a la Iglesia de San Ignacio).
En 1834, en Defensa y Alsina, surge la Farmacia ‘La Estrella’, con decoración y materiales increíbles: estanterías y armarios de nogal traídos de Italia, cristales de Murano, mármol de Carrara, pisos venecianos, bajorrelieves en el techo. En su fachada aún se encuentra herrería original en sus puertas, ornamentada con tres angelitos.
La hicieron famosa sus recetas magistrales, la limonada Rogé, el tónico Hesperidina, las píldoras para la tos Parodi y el jarabe Manetti. En ella se comercializó por primera vez con fines medicinales el algodón cosechado en Chaco (el conocido algodón ‘La Estrella’). En sus salones se realizaban importantes tertulias, por donde pasaron las figuras más destacadas del ámbito político: Carlos Pellegrini, Julio A. Roca y Bartolomé Mitre, entre otros.
En torno al año 1979 el gobierno de la ciudad de Buenos Aires declaró patrimonio histórico el Casco antiguo de Monserrat y San Telmo. También adquirió varias edificaciones, entre las cuales la de esta farmacia, y conformó el Museo de la Ciudad.
Una curiosidad de la época: cuando las farmacias vendían drogas que hoy son ilegales -
http://www.elmundo.es/enredados/2015/05/03/554251f2ca4741947d8b456f.html
___________
Creo que para comprender la importancia de nuestros monumentos, es necesario entender la época y la importancia que se le da a los avances científicos.
Es interesante comparar la grandiosidad de los monumentos con las calles de tierra, los empedrados precarios y las ambulancias tiradas a caballo. Eso nos lleva más aún a cuidarlos, protegerlos y respetarlos, porque cuentan nuestra Historia en el lugar donde fueron emplazados. Por eso sigo insistiendo con que el Monumento de los Italianos debe volver al lugar que nunca debió abandonar.
Las leyes son para cumplir.
Te pido tu ayuda para seguir juntando firmas:
-- Compartí este escrito con tus conocidos.
-- Picá en ‘Me gusta’ en Facebook
-- Reenvialo a tus conocidos
¡ Muchas gracias !
Para recibir más información y/o agregar tu firma: www.colonensulugar.com.ar
Para recibir los post de Facebook: www.facebook.com/colonensulugar/
Sostieni ora
Firma questa petizione
Copia il link
WhatsApp
Facebook
X
E-mail