EN DEFENSA DEL MINISTERIO DE CULTURAS DE BOLIVIA

El problema

EN DEFENSA DEL MINISTERIO DE CULTURAS DE BOLIVIA
PRONUNCIAMIENTO DE LAS Y LOS TRABAJADORES LATINOAMERICANOS DE LA CULTURA
 
El día 4 de junio de 2020, la presidenta del Estado Plurinacional de Bolivia, Jeanine Áñez, anunció el cierre Ministerio de Culturas y Turismo, el cual pasaría a ser una dependencia del Ministerio de Educación.  En nuestra calidad de artistas, investigadores y gestores de la cultura en América Latina, manifestamos nuestra profunda preocupación por esa desafortunada decisión.
 
La creación del Ministerio de Culturas en 2009 no fue una acción antojadiza de un gobierno en particular, sino fruto de una sostenida lucha de la comunidad artística y cultural por la institucionalización del reconocimiento y la promoción estatal de la cultura.  Sus antecedentes  son la creación del Instituto Boliviano de Cultura en 1975, convertido en Secretaría Nacional de Cultura, luego en Viceministerio de Cultura y finalmente en Viceministerio de Desarrollo de Culturas.
 
En un país multicultural como Bolivia, el Ministerio implicó el reconocimiento al más alto nivel de la importancia de las artes y la cultura, como patrimonio y como creación viva, en sus diversas expresiones étnicas, regionales y generacionales, así como constituyó una base institucional necesaria para promover la interculturalidad y la descolonización.  Por la importancia de esas funciones y necesidades, más allá de las críticas que se puedan hacer a las gestiones previas y actuales en ese ministerio y en sus diversos viceministerios, consideramos fundamental mantener y potenciar el Ministerio de Culturas.
 
Desde hace varias décadas ha quedado demostrado el lugar fundamental de la cultura en todas las sociedades,  por lo cual se le ha dado el rango de derecho fundamental y se han establecido convenios internacionales para asegurar que los Estados garanticen ese derecho.  Ese papel se ha hecho aún más evidente en la actual emergencia por  COVID-19, en la cual las y los creadores están ofreciendo sosiego y consuelo, con frecuencia por iniciativa propia, de manera gratuita y generosa.  Más aún, están  contribuyendo sustantivamente a comprender los profundos alcances de la crisis y a imaginar escenarios futuros más humanos. 
 
Sin embargo, en toda América Latina y otras regiones del mundo, la crisis asociada a la pandemia está afectando de manera profunda al sector cultura, a las instituciones, al patrimonio y a  los y las trabajadores de la cultura.  En respuesta, diversos gobiernos nacionales y locales, organismos internacionales y organizaciones de la sociedad civil están realizando diversas acciones de apoyo, creando fondos especiales y promoviendo campañas de solidaridad para paliar los efectos devastadores de esta crisis y mantener la producción y el acceso a la cultura.  Asimismo, están anticipando escenarios y planificando acciones para la recuperación del sector cultural en el llamado “día después”.
 
En el caso de Bolivia, diversos grupos y organizaciones de artistas y cultores han solicitado apoyo a las instituciones estatales nacionales, departamentales y municipales para solventar al menos sus necesidades básicas y para mantener su actividad artística y cultural.  Es profundamente preocupante que el gobierno boliviano actual, en lugar de atender pronta y eficazmente esos llamados, considere que el Ministerio de Culturas es un gasto superfluo y decida reducirlo a una dependencia del Ministerio de Educación.
 
Como artistas, gestores e investigadores culturales latinoamericanos, manifestamos nuestra solidaridad fraterna con todos y todas los trabajadores de la cultura en Bolivia.  Hacemos un firme llamado a la comunidad artística y cultural de toda América Latina, así como a la institucionalidad cultural internacional, a pronunciarse contra el cierre del Ministerio y a exigir al gobierno de la presidenta Jeanine Áñez que garantice el derecho a la cultura, reinstale  el Ministerio de Culturas y desarrolle estrategias para solventar la crisis y promover la recuperación del sector cultura en ese hermano país.  
 
América Latina, 6 de junio de 2020.
 
Firmado:
 
Celio Turino, Brasil
Antonio Albino Canelas Rubin, Brasil
Lia Calabre, Brasil
Néstor García Canclini, Argentina-México
María Inés Silva, Chile
Hugo Achugar, Uruguay
Ticio Escobar, Paraguay
Lluis Bonet Agusti, Barcelona
Victor Vich, Perú
Paola de la Vega, Ecuador
Héctor Schargorodsky, Argentina
Vladimir Velázquez Moreira, Paraguay
Toby Miller, EEUU-México
Pancho Marchiaro, Argentina
Alexandre Barballo, Brasil
Carlos Ossa, Chile
Sergio Villena Fiengo, Bolivia-Costa Rica
George Yúdice, EEUU-Costa Rica
Ana Wortman, Argentina
Ileana Rodríguez, Nicaragua
Modesto Gayo, España-Chile
Raíza Calvacanti, Brasil-Chile
Ignacio Agüero, Chile
Tatiana Lobo Wiehoff, Chile-Costa Rica

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TRABAJADORES LATINOAMERICANOS DE LA CULTURACreador de la petición
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El día 4 de junio de 2020, la presidenta del Estado Plurinacional de Bolivia, Jeanine Áñez, anunció el cierre Ministerio de Culturas y Turismo, el cual pasaría a ser una dependencia del Ministerio de Educación.  En nuestra calidad de artistas, investigadores y gestores de la cultura en América Latina, manifestamos nuestra profunda preocupación por esa desafortunada decisión.
 
La creación del Ministerio de Culturas en 2009 no fue una acción antojadiza de un gobierno en particular, sino fruto de una sostenida lucha de la comunidad artística y cultural por la institucionalización del reconocimiento y la promoción estatal de la cultura.  Sus antecedentes  son la creación del Instituto Boliviano de Cultura en 1975, convertido en Secretaría Nacional de Cultura, luego en Viceministerio de Cultura y finalmente en Viceministerio de Desarrollo de Culturas.
 
En un país multicultural como Bolivia, el Ministerio implicó el reconocimiento al más alto nivel de la importancia de las artes y la cultura, como patrimonio y como creación viva, en sus diversas expresiones étnicas, regionales y generacionales, así como constituyó una base institucional necesaria para promover la interculturalidad y la descolonización.  Por la importancia de esas funciones y necesidades, más allá de las críticas que se puedan hacer a las gestiones previas y actuales en ese ministerio y en sus diversos viceministerios, consideramos fundamental mantener y potenciar el Ministerio de Culturas.
 
Desde hace varias décadas ha quedado demostrado el lugar fundamental de la cultura en todas las sociedades,  por lo cual se le ha dado el rango de derecho fundamental y se han establecido convenios internacionales para asegurar que los Estados garanticen ese derecho.  Ese papel se ha hecho aún más evidente en la actual emergencia por  COVID-19, en la cual las y los creadores están ofreciendo sosiego y consuelo, con frecuencia por iniciativa propia, de manera gratuita y generosa.  Más aún, están  contribuyendo sustantivamente a comprender los profundos alcances de la crisis y a imaginar escenarios futuros más humanos. 
 
Sin embargo, en toda América Latina y otras regiones del mundo, la crisis asociada a la pandemia está afectando de manera profunda al sector cultura, a las instituciones, al patrimonio y a  los y las trabajadores de la cultura.  En respuesta, diversos gobiernos nacionales y locales, organismos internacionales y organizaciones de la sociedad civil están realizando diversas acciones de apoyo, creando fondos especiales y promoviendo campañas de solidaridad para paliar los efectos devastadores de esta crisis y mantener la producción y el acceso a la cultura.  Asimismo, están anticipando escenarios y planificando acciones para la recuperación del sector cultural en el llamado “día después”.
 
En el caso de Bolivia, diversos grupos y organizaciones de artistas y cultores han solicitado apoyo a las instituciones estatales nacionales, departamentales y municipales para solventar al menos sus necesidades básicas y para mantener su actividad artística y cultural.  Es profundamente preocupante que el gobierno boliviano actual, en lugar de atender pronta y eficazmente esos llamados, considere que el Ministerio de Culturas es un gasto superfluo y decida reducirlo a una dependencia del Ministerio de Educación.
 
Como artistas, gestores e investigadores culturales latinoamericanos, manifestamos nuestra solidaridad fraterna con todos y todas los trabajadores de la cultura en Bolivia.  Hacemos un firme llamado a la comunidad artística y cultural de toda América Latina, así como a la institucionalidad cultural internacional, a pronunciarse contra el cierre del Ministerio y a exigir al gobierno de la presidenta Jeanine Áñez que garantice el derecho a la cultura, reinstale  el Ministerio de Culturas y desarrolle estrategias para solventar la crisis y promover la recuperación del sector cultura en ese hermano país.  
 
América Latina, 6 de junio de 2020.
 
Firmado:
 
Celio Turino, Brasil
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Lia Calabre, Brasil
Néstor García Canclini, Argentina-México
María Inés Silva, Chile
Hugo Achugar, Uruguay
Ticio Escobar, Paraguay
Lluis Bonet Agusti, Barcelona
Victor Vich, Perú
Paola de la Vega, Ecuador
Héctor Schargorodsky, Argentina
Vladimir Velázquez Moreira, Paraguay
Toby Miller, EEUU-México
Pancho Marchiaro, Argentina
Alexandre Barballo, Brasil
Carlos Ossa, Chile
Sergio Villena Fiengo, Bolivia-Costa Rica
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Petición creada en 6 de junio de 2020