No a la construcción del Tren Maya

La causa

No a la construcción del tren maya.

De acuerdo con un informe técnico que realizó la Cámara de Diputados en septiembre de 2019 sobre el Tren Maya, no hay información suficiente para establecer un grado del daño medioambiental pero, de acuerdo con su análisis, las afectaciones que podría presentar este proyecto (como lo haría cualquier otro) serían pérdida de vegetación por el desmonte y el despalme; y la pérdida de productividad del suelo a causa, entre otras cosas, de la compactación que genera el tránsito de maquinaria durante la construcción y de las vibraciones que se producen con el tránsito de trenes. 

Según la ficha técnica, la hidrología también podría sufrir daños tanto a nivel superficial como subterráneo, y cambios en las corrientes naturales de las aguas; y existe riesgo de contaminación de cursos tanto superficiales como subterráneos a causa de sustancias vertidas por accidente o por un mal tratamiento de residuos, y pérdida y/o fragmentación de hábitats, que no siempre se solucionan con corredores biológicos.  

Las obras y el funcionamiento del tren pueden producir alteraciones en el comportamiento de la fauna de la zona; riesgo de incendios tanto durante la construcción de las infraestructuras como durante el tránsito de trenes. “Al constituir una división artificial, como lo es la vía del tren, podrían interrumpirse los corredores biológicos naturales de especies que transitan en los diversos tramos de la ruta.  Surgimiento de asentamientos regulares e irregulares poblacionales.  Afectación a la fauna y vegetación de las áreas naturales protegidas donde pasará la ruta del tren” dice el informe.

Protección de bosques y selvas en México © Greenpeace / Salvador Arenas
Existe una vía por la que las comunidades directamente deben ser informadas sobre este tipo de proyectos, que es la consulta indígena (diferente a la consulta ciudadana que instauró la administración de Andrés Manuel López Obrador), la cual es un Derecho Humano reconocido para los pueblos indígenas.

Sin embargo, este proceso participativo, que se llevó a cabo entre el 15 de noviembre y el 15 de diciembre del año pasado, no se apegó a los mínimos establecidos por la normatividad internacional, principalmente lo establecido por el Convenio 169 de la OIT de consultas indígenas, e incluso fue cuestionado por la Oficina en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, quien señaló que no se había cumplido con todos los estándares internacionales en la materia.

Actuemos juntos para proteger nuestro planeta, ¡Súmate aquí! 


 

Esta petición conseguió 132 firmas

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De acuerdo con un informe técnico que realizó la Cámara de Diputados en septiembre de 2019 sobre el Tren Maya, no hay información suficiente para establecer un grado del daño medioambiental pero, de acuerdo con su análisis, las afectaciones que podría presentar este proyecto (como lo haría cualquier otro) serían pérdida de vegetación por el desmonte y el despalme; y la pérdida de productividad del suelo a causa, entre otras cosas, de la compactación que genera el tránsito de maquinaria durante la construcción y de las vibraciones que se producen con el tránsito de trenes. 

Según la ficha técnica, la hidrología también podría sufrir daños tanto a nivel superficial como subterráneo, y cambios en las corrientes naturales de las aguas; y existe riesgo de contaminación de cursos tanto superficiales como subterráneos a causa de sustancias vertidas por accidente o por un mal tratamiento de residuos, y pérdida y/o fragmentación de hábitats, que no siempre se solucionan con corredores biológicos.  

Las obras y el funcionamiento del tren pueden producir alteraciones en el comportamiento de la fauna de la zona; riesgo de incendios tanto durante la construcción de las infraestructuras como durante el tránsito de trenes. “Al constituir una división artificial, como lo es la vía del tren, podrían interrumpirse los corredores biológicos naturales de especies que transitan en los diversos tramos de la ruta.  Surgimiento de asentamientos regulares e irregulares poblacionales.  Afectación a la fauna y vegetación de las áreas naturales protegidas donde pasará la ruta del tren” dice el informe.

Protección de bosques y selvas en México © Greenpeace / Salvador Arenas
Existe una vía por la que las comunidades directamente deben ser informadas sobre este tipo de proyectos, que es la consulta indígena (diferente a la consulta ciudadana que instauró la administración de Andrés Manuel López Obrador), la cual es un Derecho Humano reconocido para los pueblos indígenas.

Sin embargo, este proceso participativo, que se llevó a cabo entre el 15 de noviembre y el 15 de diciembre del año pasado, no se apegó a los mínimos establecidos por la normatividad internacional, principalmente lo establecido por el Convenio 169 de la OIT de consultas indígenas, e incluso fue cuestionado por la Oficina en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, quien señaló que no se había cumplido con todos los estándares internacionales en la materia.

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Petición creada en 8 de junio de 2020