Si al camino Mbya en Lote 8 y Mocona. Si a la selva misionera en Argentina y la salud Mbya

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No a la discriminación de comunidades Mbya Guaraní en Misiones, Argentina.

Si al camino tradicional Lote 8-Moconá que les permite acceder a centros de salud.

Antes de fundamentar porqué el camino propuesto originalmente por las comunidades Mbya Guaraní de Lote 8 es legal, pues respeta a rajatabla la Ley Nacional 26331 de bosques nativos, y porqué el estado de Misiones está obligado a construirlo, nos parece importante citar algunas de las organizaciones y personas emblemáticas que apoyan su construcción:

Greenpeace

Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN)

28 Premios Nóbel Alternativos de todo el mundo que recibieron sus galardones en el Parlamento Sueco. Entre ellos Leonardo Boff, participante de la redacción de la encíclica papal Laudato Si; Manfred Max Neef de Chile, impulsor de la economía descalza; Bill McKibbben de Estados Unidos; Tony Clarke de Canadá; Chico Whitakker de Brasil, uno de los fundadores del Foro Social Mundial; Helen Mack de Guatemala y Bianca Jagger de Nicaragua.

Docentes e investigadores de universidades de todo el mundo reunidos en la Universidad de Liege en Bélgica.

FUNAM y muchas otras ONGs de Argentina y otros países.   

Bartomeu Meliá, el reconocido lingüista y antropólogo español especialista en cultura Mbya.

Y la lista sigue.   El planteo es simple.

Tres comunidades Mbya Guaraní de Misiones que viven en la Reserva de la Biosfera de Yaboti, en el Lote 8, lograron recuperar más de 3.000 hectáreas de sus tierras ancestrales tras diez años de lucha (2002-2012). Son Tekoa Yma, Kapi'i Yvate e Ita-O-Miri.

Las comunidades tenían además otra necesidad postergada, un camino que les permitiera llegar a los centros de salud siguiendo la traza de un sendero tradicional (tape). Atraviesa el Lote 8 –ahora de propiedad comunitaria- y menos de 3 kilómetros en el Parque Provincial Moconá.

A raíz de esta necesidad el tema quedó incorporado dentro de los 15 puntos agregados al histórico acuerdo que les permitió recuperar sus tierras, ambos firmados en el año 2012.

Siguiendo las normas vigentes se hizo el Estudio de Impacto Ambiental, que sobre un total de seis alternativas consideró la propuesta III, de las comunidades, como la de menor impacto ambiental (2015).

La iniciativa del camino indígena se debatió durante la Audiencia Pública realizada en Aristóbulo del Valle el 7 de septiembre de 2016.

Durante esa reunión histórica desarrollada en lenguas Mbya Guaraní y castellano la inmensa mayoría de los asistentes apoyó la construcción. Pero una minoría formada por algunos guardaparques provinciales y personas que los acompañaban se autoproclamaron defensores de la selva al tiempo que discriminaban irrespetuosamente a los pobladores de las tres aldeas, con quienes ni siquiera habían dialogado.

Hasta convocaron a un puñado de manifestantes para que gritaran consignas contrarias al camino y dificultaran con sus bombos el desarrollo de la audiencia pública. No les importó que los niños Mbya se asustaran, ni la angustia de las madres con sus bebés, ni la tensión gratuita que debieron sufrir los miembros de las comunidades que, por primera vez, asistían a una consulta.

Ha sido tradicional en Misiones despreciar a las comunidades indígenas, marginarlas, privarlas de voz, imponerles decisiones, obligarlas a concentrarse en terrenos mínimos, condenarlas a que mueran si sus enfermedades son graves, y los pacientes no pueden ser llevados rápidamente a un hospital porque viven en aldeas poco accesibles.  

Ese ínfimo grupo de Guardaparques no hizo nada cuando la empresa Moconá Forestal y hasta el propio gobierno de Misiones pretendieron concentrar autoritariamente a las familias de Tekoa Yma y Kapi'i Yvate en 300 hectáreas de superficie, siendo que sus territorios de vida se extendían sobre más de 6.000 hectáreas.  

Junto a la ONG "Defensores de la Selva" los Guardaparques proclaman a los cuatro vientos los supuestos negocios hoteleros que se beneficiarían con el camino de los Mbya y se rasgan las vestiduras en defensa del Parque Provincial del Moconá como si ese camino, pequeño y a escala humana, fuera realmente una amenaza.

Analizado desde la ecología ciencia y la gestión ambiental, señalar ese camino como si fuera una autopista letal es ridículo y científicamente insostenible. Todos quienes hemos defendido la selva con resultados palpables, convencidos que la selva también son las comunidades indígenas, nos sorprende la impericia con que ese pequeño grupo de Guardaparques y miembros de una ONG hablan de ecología.

Evidentemente desconocen las complejas relaciones ecosistémicas del Parque Provincial Moconá, que tiene menos de 1.000 hectáreas, con el Lote 8, que lo triplica en superficie. Ignoran que el Principio de Biogeografía de Islas actúa implacablemente en el propio Parque, cada vez más intervenido (y no precisamente por el pequeño camino comunitario), y que la supervivencia de la selva depende de sistemas de diversidad biológica y cultural, no de segmentos aislados y pretendidamente únicos.

¿Con qué autoridad científica vaticinan hecatombes ecológicas por causa del pequeño camino indígena? Ni siquiera pueden presentar cuáles son los índices de diversidad de Shannon-Wiener que existen hoy, y mucho menos los valores que supuestamente asumirían Lote 8 y el Parque Provincial Moconá en el futuro.

Lo mejor que le pudo pasar al Parque Provincial Moconá, biodiversamente empobrecido, es que el Lote 8 se sume al sistema de resguardo ecológico y cultural. Y se sumó gracias a la lucha que sostuvieron exitosamente las comunidades originarias y organizaciones acompañantes, como FUNAM, Emipa y Endepa.  

Hoy el Parque Provincial Moconá tendrá la posibilidad de mejorar su biodiversidad en el tiempo con la protección adicional de casi 4.000 hectáreas del Lote 8, pero a ese pequeño grupo de Guardaparques –que sugestivamente no valoran o no comprenden los flujos de especies y genes que asegura la nueva territorialidad, hasta hace poco amenazada por empresas madereras- solo parece importarles que no se haga un pequeño camino. Justamente el camino propuesto por quienes lograron mantener Lote 8 en un sistema de protección.

Es preocupante no solo que estas minorías le falten el respeto a la capacidad de autodeterminación de las comunidades indígenas, sino también que movilicen a personas bienintencionadas y sensibles contra un pequeño camino comunitario, mintiendo sobre el funcionamiento ecosistémico de la zona y la región.

Hay que decirlo con total claridad. Contrariamente a lo sostenido por el pequeño grupo de Guardaparques y "Defensores de la selva", el camino Mbya no es una amenaza sino un derecho y un acto legal en el Contexto de la Ley Nacional de Bosques Nativos 26.331. Al apoyar ese camino la reconocida organización internacional Greenpeace indicaba:

(…) si bien la Ley Nacional de Bosques (26.331) establece en su artículo 14 que “no podrán autorizarse desmontes de bosques nativos clasificados en las Categorías I (rojo) y II (amarillo)”, su decreto reglamentario dicta que "podrá autorizarse la realización de obras públicas, de interés público o de infraestructura tales como la construcción de vías de transporte, la instalación de líneas de comunicación, de energía eléctrica, de ductos, de infraestructura de prevención y control de incendios o la realización de fajas cortafuego, mediante acto debidamente fundado por parte de la autoridad local competente. Para el otorgamiento de dicha autorización, la autoridad competente deberá someter el pedido a un procedimiento de Evaluación del Impacto Ambiental".

Por su parte, el artículo 19 de la normativa establece que "todo proyecto de desmonte o manejo sostenible de bosques nativos deberá reconocer y respetar los derechos de las comunidades indígenas originarias del país que tradicionalmente ocupen esas tierras".

Greenpeace reconoce que el mundo natural es la base de muchas formas de vida de los pueblos originarios y que el beneficio ecológico es producto de la protección histórica de los pueblos indígenas, el conocimiento tradicional y el uso sustentable de la tierra.

(…) El proyecto de camino de acceso al lote 8, de acuerdo a lo expresado por líderes indígenas en la audiencia pública, es solicitado por las comunidades Mbya Guaraní con el fin de mejorar sus vías de comunicación con otras comunidades y el acceso de ambulancias en casos de emergencias y para mejorar los controles de salud.

Frente a esta situación:

1. Rectificamos el punto referido al camino del lote 8 en la Reserva de la Biosfera Yabotí del petitorio enviado en el año 2013, junto a otras ONG, al gobierno de Misiones.

2. Apoyamos el pedido de las comunidades Mbya Guaraní.

3. Solicitamos a las autoridades el respeto a sus derechos.

Si ese ínfimo grupo de Guardaparques y quienes los acompañan están enfrentados con el gobierno, es injusto que usen de rehenes a las comunidades Mbya Guaraní. Sobre todo porque esas comunidades conservaron por siglos la selva, cumplieron la Ley al impulsar su camino, y se sometieron a los procedimientos administrativos de Evaluación de Impacto Ambiental.

En su conservacionismo mal entendido y elitista Guardaparques y "Defensores de la selva" no se detuvieron a pensar que las comunidades Mbya existen, piensan y deciden, que tienen sus propios mecanismos de consulta, sus necesidades de atención médica, sus derechos, y que son los Mbya –no ese pequeño grupo de guardaparques y una ONG- quienes conservaron durante siglos la biodiversidad de la selva Misionera.

No les importó la antigüedad del sendero Mbya que dio lugar a la propuesta de camino Mbya. No les importó que el camino se hiciera legalmente sin voltear árboles, contrariamente a otras obras y caminos en la selva que sí desmontaron, y que esos mismos Guardaparques no cuestionaron. No les importó que ese camino no sea ni vaya a ser de asfalto. No les importó saber que por disposición del propio gobierno, mediante Decreto 1614/2016, solo puede ser usado por indígenas, equipos de salud y guardaparques.

Resulta humanamente incomprensible que una minoría, auto presentada como guardiana de la selva misionera, trate de hacer escándalo mediático, inicie acciones judiciales sin fundamento técnico y hasta presente videos que muestran a los indígenas como marionetas, todo por menos de 3 kilómetros de sendero de bajo impacto a través del Parque Provincial Moconá.

Los Guardaparques Leonardo Rangel Olivera, Víctor Hugo Soutus, Santiago Belliti, Antonio Millan y Omar Stempel, principales opositores al camino, ya habían manifestado su opinión en 2014:

http://elparanaense.com.ar/no-al-camino-por-el-parque-provincial-mocona/

Queda claro en este informe que los Guardaparques no nos oponemos a las obras de infraestructura que se realizaron y las que están proyectadas dentro del Parque para uso público como restaurante, pasarelas, centro de visitantes, acceso a las embarcaciones entre muchas otras obras que consideramos es para comodidad del público en general y no para un sector privilegiado como lo que pretenden realizar en el lote 8, en el cual el Parque tiene que pagar con un alto costo ambiental y económico de parte del Estado para beneficios de unos pocos privilegiados que pueden acceder a estos complejos de élite.

No se debe de tocar el Parque por ninguna razón. El Parque es el corazón del lugar, la selva es el músculo que late y el agua de los saltos la sangre que irriga la vida. No lo dañemos más. Ya bastante lo hemos afectado a nuestro servicio, solo se debe pensar como protegerlo aun más y tratar de ver la forma de ampliar sus superficie para fortalecerlo, teniendo en cuenta que su tamaño es pequeño para el tipo de ambiente que protege: 1000 hectáreas, para que se tengan una idea, ni siquiera puede sostener el territorio de un Yaguareté que está calculado en alrededor de 5000.

(…) Si hubo un camino, que no fuese la actual senda que utilizan los indígenas, del mismo ya no quedan vestigios. De todas formas es probable que hasta en donde esta ubicada la casa del gobernador alguna ves hubiese habido un camino indígena, pero eso no es motivo para que se lo reabra, pues actualmente se encuentran otros caminos que cubren la necesidad de traslado. Esto demuestra que son manipulables y que están muy expuestos a la coacción (…)

(…) Pero si algunas de las comunidades decidiera que deberían estar mas cerca de los servicios que le ofrece la sociedad occidental, lo razonable pasaría por que esta comunidad se traslade, como forma parte de su cultura de seminómadas, hacia otro lote que este sobre el asfalto como lo son el lote 9 y 10, ya que estos lotes de selva históricamente también le pertenecen.

Utilizando un refrán prestado diríamos; “Si la montaña no viene a Mahoma, Mahoma va a la montaña”. De esta forma daríamos una solución a todo el punto, no se afecta el Parque con un camino y los Guaraníes que quieren mantenerse alejados para mantener intacta su cultura también conservarían su paraíso natural.

¿Cómo pueden Guardaparques tener semejantes argumentos, que privilegian un conservacionismo a ultranza, carente de fundamentos ecológicos? ¿Porqué ofenden a los indígenas considerándolos marionetas "manipulables" y "expuestos a la coacción"? ¿No entienden que la selva sigue siendo selva gracias a cómo convivieron con ella los Mbya Guaraní? ¿Cuál es el sentido de enfatizar la superficie que necesita un yaguareté y omitir al mismo tiempo la necesaria para mantener a una comunidad indígena?

Dicen los Guardaparques citados: "No nos oponemos a las obras de infraestructura que se realizaron y las que están proyectadas dentro del Parque para uso público como restaurante, pasarelas, centro de visitantes, acceso a las embarcaciones entre muchas otras obras que consideramos es para comodidad del público en general". Al hacerlo omiten indicar que el impacto de esa infraestructura y del consiguiente movimiento de visitantes es notablemente más significativo que el producido por camino indígena de uso restringido, con menos de 3 kilómetros de largo y que solo se usará esporádicamente.

No es justo que las comunidades indígenas Mbya Guaraní deban seguir soportando en pleno siglo XXI los mismos prejuicios, autoritarismos y cercenamiento de derechos de la época colonial.

En realidad el camino forma parte de una asociación necesaria entre la conservación de la naturaleza, y la conservación del bienestar y salud de los Mbya Guaraní del Lote 8.

Desde la entrada en vigencia de la Convención 169 de la Organización Internacional del Trabajo (1989), y de la reconquista de los derechos indígenas en la legislación de Argentina, está claro que nuestro país es definitivamente multiétnico y multicultural, y que solo la coexistencia respetuosa logrará un desarrollo más sustentable, equitativo, respetuoso de la naturaleza y de los derechos humanos.

En términos de supervivencia son igualmente importantes los seres humanos, las mariposas y las selvas, no solamente los humanos, ni solamente las mariposas y las selvas.

El tema del camino se ha venido moviendo en una falsa disyuntiva. No se trata de que los conservacionistas paren un camino o propongan uno inviable para ser usado en emergencias, ni que las comunidades indígenas quieran su construcción a cualquier precio ambiental. Muy por el contrario las comunidades apuntan a combinar protección ambiental, inherente a su propia supervivencia, y protección de la salud.

Todos los actores actuales son parte de un mismo proceso colectivo que beneficia al conjunto en tanto haya un balance razonable entre protección de la biodiversidad y de la cultura Mbya, y el derecho de las comunidades indígenas a tener un acceso rápido al sistema de salud no Mbya. El camino, que atraviesa menos de 3 kilómetros del Parque Provincial Moconá, se ajusta legal, administrativa y culturalmente a esos requisitos.

Con Estudio de Impacto Ambiental presentado, Audiencia Pública realizada y autorización concedida por el gobierno de Misiones la traza por el Parque Provincial Moconá ya fue marcada a fines de junio sin que se destruyese un solo árbol. Para hacerlo participaron miembros especialmente designados por las comunidades Mbya del Lote 8 y otras aldeas de Misiones, habida cuenta que esta tarea debía ser hecha no solamente respetando las leyes, sino también las ancestrales creencias Mbya Guaraní.

Aún así la minoría opuesta al camino siguió generando actos discriminatorios, iniciando más acciones judiciales sin base legal y hasta cuestionando que en la apertura del camino participaran miembros de aldeas Mbya Guaraní que no viven en el Lote 8.

Como parte del desprecio que demuestran estas minorías por la autodeterminación de los pueblos originarios, su conservacionismo a ultranza no les permite ver que el camino se ha transformado en una causa compartida por otras comunidades Mbya de Misiones, por indígenas de todo el país y por organizaciones internacionales.  

Tanto ruido injustificado contrasta con el silencio del pequeño grupo de Guardaparques y de la organización "Defensores de la selva" ante las expulsiones violentas que sufren en este mismo momento comunidades indígenas de San Ignacio. El mismo silencio que mantuvieron ante el traspaso inconsulto a otros países de conocimientos Mbya sobre plantas medicinales, o cuando empezaron las obras –sin consulta previa a las comunidades indígenas y sin evaluación de impacto ambiental- de la Estación Biológica "Marcio Ayres" en el Parque Provincial Esmeralda.

Las comunidades Mbya Guaraní han logrado convivir con la biodiversidad por milenios. La sociedad indígena y no indígena de Argentina le debe por lo tanto a esas comunidades que la selva haya sobrevivido con máximos de extensión y biodiversidad, y que sus miembros hayan acumulado y transmitido, generación tras generación, su profundo conocimiento sobre estas selvas.

Las comunidades Mbya Guaraní, independientemente de su preexistencia en el territorio, reconocida por la Constitución Nacional, son "parte" del pueblo de la Nación. Como tales tienen los mismos deberes que los restantes habitantes del país, y sus mismos derechos.

Los gobiernos deben por lo tanto hacer que esos derechos sean lo más parecidos posibles entre distintos ciudadanos aunque los lugares donde vivan sean poco accesibles o resulten inhóspitos para los no adaptados.

Pero no se trata solamente de salud: también se trata de seguridad, porque las comunidades soportan la amenaza de cazadores furtivos, y deben tener además comunicación viable por tierra con el resto de la sociedad.

Por todo lo anterior apoyamos decididamente la finalización y habilitación final del camino propuesto originalmente por las comunidades Mbya Guaraní de Lote 8, que atraviesa su propio territorio y menos de 3 kilómetros del Parque Provincial Moconá, y se proteja con el mismo énfasis la salud de los Mbya Guaraní, sus derechos y la biodiversidad selvática.

Prof. Dr. Raúl A. Montenegro, Biólogo.

Premio Nóbel Alternativo 2004 (RLA), Profesor Titular de Biología Evolutiva Humana en la Facultad de Psicología (Universidad Nacional de Córdoba), Director del Campus Córdoba del Right Livelihood College (RLC, FF-UNC) y Presidente de FUNAM (Fundación para la defensa del ambiente)..

Email: biologomontenegro@gmail.com

Teléfonos: +54 9 351 5 125 637 y +54 3543 422236

 

 

 

 

 

 



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