#JusticiaPorAlejandra, una mujer transgénero que no obtuvo atención médica por ser VIH+

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#JusticiaParaAlejandra

A Alejandra la mató la transfobia y la serofobia, cuando necesito asistencia médica, llamaron al 123 y se negaron a atenderla por ser VIH positivo. No siendo esto suficiente, tardaron 15 horas en realizar el levantamiento de su cuerpo. LA TRANSFOBIA INSTITUCIONAL LE QUITO LA VIDA A ALEJANDRA. 

 La Red Comunitaria Trans pone de presente el caso de Alejandra, quien, debido a la negligencia, a la transfobia y la serofobia de los prestadores de salud y demás entidades competentes, no recibió la atención debida en salud que pudo haber impedido su muerte.

HECHOS:

  1. Alrededor de las 12:00 de la noche la Madre Leydy, llama a una ambulancia ya que Alejandra Monocuco, su amiga y compañera de vivienda, no podía respirar bien.
  2. Aproximadamente 50 minutos después llega una ambulancia, y, además de esta demora, los paramédicos no llegaron debidamente equipados con los elementos de bioseguridad necesarios por lo que tardaron 15 minutos más en ingresar a la vivienda después de llegar.
  3. Al subir, le tomaron la temperatura y le sacaron sangre de un dedo a Alejandra, y les dijeron que no tenía síntomas de COVID-19, que no había que preocuparse. A continuación, le preguntó si estaba presentando algún otro síntoma a lo que le respondieron que ella vivía con VIH. Ante esto el paramédico se alejó de Alejandra, dijo que consideraba que ella tenía una sobredosis, recomendó que no le dieran nada de comer o tomar y que debían esperar.
  4. Los paramédicos ignoraron la petición insistente de la Madre Leydy de trasladar a Alejandra a un hospital, y nunca le ofrecieron oxígeno a pesar de ver su estado de ahogamiento. Así, decidieron irse cerca de la 1:30 a.m.
  5. Al retirarse, los paramédicos permanecieron afuera de la casa fumando y tomando tinto, lo que demuestra que su motivo de retiro no fue, de ninguna manera, la necesidad de atender otra emergencia.
  6. A las 2:00 a.m Alejandra Monocuco fallece, sin haber recibido ningún tipo de atención para prevenir que esto ocurriera.
  7. Pese a que inmediatamente se llama otra ambulancia sólo hasta las 8:50 a.m. llega QUINCY a embalsamar el cuerpo, sin realizar el traslado debido.
  8. Es importante anotar que en este momento no se desinfectó el lugar ni se tomaron pruebas de COVID-19 a las compañeras con las que vivía con Alejandra.
  9. A las 2:00 p.m Secretaría de Integración Social estableció que era necesario que la Madre Leydy, quien es una mujer trans adulta mayor, saliera de su vivienda y se dirigiera a una notaría para hacer una declaración juramentada en la que dijera que conocía a Alejandra, que ella había fallecido por muerte natural y que ella era su familiar asignado, para poder hacer el levantamiento del cuerpo.
  10. Hasta las 4:50 p.m llegó la funeraria a realizar el levantamiento del cuerpo. Por otro lado, el Secretario Distrital de Salud, Alejandro Gómez, informó vía Twitter que se están adelantando investigaciones sobre los hechos. Establece que dentro de la investigación “que incluya escuchar personalmente a las tripulaciones respectivas, así como las evaluaciones de las evidencias documentales de los hechos”.
  11. La Alcaldía no contacto a los familiares de Alejandra para informarles de su muerte ni entregarles el cuerpo. 

Exigimos que también se escuche a las compañeras de Alejandra, quienes presenciaron los hechos y quienes estuvieron presentes en todo momento. No se pueden tomar decisiones sobre lo que sucede con nuestras vidas, sin escucharnos a nosotras. Teniendo en cuenta sus funciones preventivas y disciplinarias ante las actuaciones en materia de salud y actos de discriminación solicitamos que sus delegadas adelanten las acciones necesarias para determinar la responsabilidad de los y las funcionarias que eran responsables de adelantar acciones frente a los hechos narrados, así como dar seguimiento a la investigación que se está adelantando.

La muerte de Alejandra Monocuco es reflejo de la transfobia estructural a la que nos enfrentamos las mujeres trans. La demora y la falta en la atención, la falta de respuesta, la falta de atención a las peticiones de sus compañeras para garantizar una atención digna, y la angustia y el dolor a la que se sometió a toda una comunidad, son reflejo del abandono del Estado a la población trans que ha sido marginalizada y discriminada de manera sistemática por la sociedad.

Así, solicitamos que las actuaciones no se limiten a investigar los hechos ocurridos sino, también, a adelantar acciones para que la Alcaldía Bogotá cuente con programas, planes o proyectos fuertes que permitan prevenir que situaciones como estas se vuelvan a presentar. La vida de las mujeres trans está en peligro, y la necesidad de que la institucionalidad responda acorde a la emergencia a la que nosotras no enfrentamos es urgente.