Justicia para los casos de abuso sexual en el InDRE

La causa

Dentro del Instituto de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos (InDRE) varias compañeras y yo sufrimos acoso, hostigamiento y abuso sexual por parte de los directivos y jefas de la institución.

En el 2020, en el pico de la pandemia por COVID-19 y sin vacunas, fue cuando entre al InDRE; desde el comienzo me di cuenta que las cosas no iban bien. En este Instituto nos encargamos de realizar pruebas COVID-19 y los materiales que nos otorgaron para trabajar fueron austeros exponiéndonos constantemente al contagio. Las máscaras que nos daban para hacer las pruebas eran las comerciales y no las que se deben ocupar para dichas pruebas epidemiológicas. Sin embargo, la exposición al virus NO fue lo peor.

Lo peor fue que en mi primer día, sufrí abuso sexual por parte de A.“N”, el esposo de nuestra entonces jefa, N. “N”.

Los abusos continuaron durante dos meses y me empecé a dar cuenta que NO era la única. Varias compañeras, mínimo 5, también sufrieron de abusos por parte esta persona y sólo tres nos atrevimos a denunciar ante la institución y la fiscalía. 

Cuando denunciamos ante el InDRE, en el órgano interno de control, lo que nos encontramos fue el sufrimiento de las servidoras por nuestro  agresor. Lloraban por su despido enfrente de nosotras y lanzaban comentarios inapropiados diciendo que “era una pena que se quede sin trabajo, cómo le vamos a decir a N. “N”, es como mi hija” “ella ha estado en mis peores momentos, pobre de N. "N" ” ¡TODO ENFRENTE DE NOSOTRAS! La situación fue re victimizante y humillante. 

Poco después, A.“N” fue despedido, pero los abusos, humillaciones y la violencia no se detuvo ahí. N.“N” sustituyó el lugar del agresor. Ella se encargó de dejarnos trabajos extenuantes de más de 12 horas, sin horario de comida y sin poder ir al sanitario. Constantemente nos gritaba insultos de que no sabíamos trabajar y que éramos “comehombres”. Estábamos vigiladas y nos colocaba a barrer y limpiar; por no poder ir al baño, presentamos infecciones en vías urinarias. 

Al momento de la renovación de contrato, aquellas mujeres que nos atrevimos a denunciar, no recibimos oportunidad de restaurar nuestro empleo por que “ya no hay dinero en el INSABI”. Nosotras tres fuimos las únicas que NO recibieron la renovación. SÓLO NOSOTRAS TRES de muchos empleados y empleadas. Dentro del instituto se dió la indicación de que “si cualquiera preguntaba por qué no se nos renovó, que dijeran que no hay recursos”. 

Hemos interpuesto denuncias legales y a órganos gubernamentales, pero no han habido respuestas positivas aún. Toda esta situación ha sido desgastante, frustrante y decepcionante. Hoy no tenemos empleo estable y nos quitaron la oportunidad de seguir ejerciendo nuestra profesión, sin mencionar, los daños psicológicos y la terapia psicológica que hemos tenido qué afrontar. Todo ha sido desilusionante. 

Es por eso que hoy exijimos a la Fiscalía de la Ciudad de México y a su fiscal Ernestina Godoy que nuestro agresor pague por sus delitos, que las servidoras públicas del InDRE ,que cometieron omisiones y hostigamientos, se disculpen y se les dé de baja de forma inmediata del Instituto.  Pedimos también que TODOS los involucrados reciban clases en materias de GÉNERO. 

Sabemos que no fuimos las únicas, pero deseamos ser las últimas. FIRMA Y COMPARTE. 

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La causa

Dentro del Instituto de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos (InDRE) varias compañeras y yo sufrimos acoso, hostigamiento y abuso sexual por parte de los directivos y jefas de la institución.

En el 2020, en el pico de la pandemia por COVID-19 y sin vacunas, fue cuando entre al InDRE; desde el comienzo me di cuenta que las cosas no iban bien. En este Instituto nos encargamos de realizar pruebas COVID-19 y los materiales que nos otorgaron para trabajar fueron austeros exponiéndonos constantemente al contagio. Las máscaras que nos daban para hacer las pruebas eran las comerciales y no las que se deben ocupar para dichas pruebas epidemiológicas. Sin embargo, la exposición al virus NO fue lo peor.

Lo peor fue que en mi primer día, sufrí abuso sexual por parte de A.“N”, el esposo de nuestra entonces jefa, N. “N”.

Los abusos continuaron durante dos meses y me empecé a dar cuenta que NO era la única. Varias compañeras, mínimo 5, también sufrieron de abusos por parte esta persona y sólo tres nos atrevimos a denunciar ante la institución y la fiscalía. 

Cuando denunciamos ante el InDRE, en el órgano interno de control, lo que nos encontramos fue el sufrimiento de las servidoras por nuestro  agresor. Lloraban por su despido enfrente de nosotras y lanzaban comentarios inapropiados diciendo que “era una pena que se quede sin trabajo, cómo le vamos a decir a N. “N”, es como mi hija” “ella ha estado en mis peores momentos, pobre de N. "N" ” ¡TODO ENFRENTE DE NOSOTRAS! La situación fue re victimizante y humillante. 

Poco después, A.“N” fue despedido, pero los abusos, humillaciones y la violencia no se detuvo ahí. N.“N” sustituyó el lugar del agresor. Ella se encargó de dejarnos trabajos extenuantes de más de 12 horas, sin horario de comida y sin poder ir al sanitario. Constantemente nos gritaba insultos de que no sabíamos trabajar y que éramos “comehombres”. Estábamos vigiladas y nos colocaba a barrer y limpiar; por no poder ir al baño, presentamos infecciones en vías urinarias. 

Al momento de la renovación de contrato, aquellas mujeres que nos atrevimos a denunciar, no recibimos oportunidad de restaurar nuestro empleo por que “ya no hay dinero en el INSABI”. Nosotras tres fuimos las únicas que NO recibieron la renovación. SÓLO NOSOTRAS TRES de muchos empleados y empleadas. Dentro del instituto se dió la indicación de que “si cualquiera preguntaba por qué no se nos renovó, que dijeran que no hay recursos”. 

Hemos interpuesto denuncias legales y a órganos gubernamentales, pero no han habido respuestas positivas aún. Toda esta situación ha sido desgastante, frustrante y decepcionante. Hoy no tenemos empleo estable y nos quitaron la oportunidad de seguir ejerciendo nuestra profesión, sin mencionar, los daños psicológicos y la terapia psicológica que hemos tenido qué afrontar. Todo ha sido desilusionante. 

Es por eso que hoy exijimos a la Fiscalía de la Ciudad de México y a su fiscal Ernestina Godoy que nuestro agresor pague por sus delitos, que las servidoras públicas del InDRE ,que cometieron omisiones y hostigamientos, se disculpen y se les dé de baja de forma inmediata del Instituto.  Pedimos también que TODOS los involucrados reciban clases en materias de GÉNERO. 

Sabemos que no fuimos las únicas, pero deseamos ser las últimas. FIRMA Y COMPARTE. 

Los tomadores de decisiones

Ernestina Godoy
Ernestina Godoy
Fiscal de la Fiscalía de la Ciudad de México
Fiscalía De la Ciudad de México
Fiscalía De la Ciudad de México
Olivia Lopez Arellano
Olivia Lopez Arellano
Secretaria de Salud de la Ciudad de méxico

Las voces de los firmantes

Actualizaciones de la petición

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Petición creada en 23 de octubre de 2022