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El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), la mayor organización científica de España, y que tiene 74 años de antigüedad, está a punto de colapsar debido a los recortes que el Gobierno ha impuesto sobre la I+D+i.

 

El Presidente del CSIC ha reconocido que esta situación es debida al déficit estructural crónico que la institución viene sufriendo desde 2009, como consecuencia principalmente de las sucesivas reducciones de transferencia de fondos desde el Ministerio y no tanto por la situación económica general del país.

 

Los Presupuestos Generales del Estado (PGE) han ido reduciendo sucesivamente la partida destinada al CSIC hasta ponerla al límite del cierre, con un déficit de 150 millones de euros, de los cuales mediante severas medidas de ahorro, se podrían recuperar 50. La reciente inyección de 25 millones de euros contribuye a paliar la situación, pero no es más que una venda en una herida abierta por la que mana la sangre a borbotones.

 

Aún son necesarios 75 millones de euros para evitar el colapso del CSIC y, a menos de seis meses de la finalización del ejercicio, no hay compromiso oficial de su aporte por el Ministerio de Economía y Competitividad.

 

75 millones de euros para evitar el cierre del principal organismo científico en España, que cuenta con más de 100 centros e institutos de investigación y para el que trabajan unos 12.000 profesionales.

 

En perspectiva y comparémosla con otras: el ínclito Bárcenas podría haber amasado una fortuna en Suiza de unos 47 millones de euros, los partidos políticos gastaron 65 millones de euros en la campaña de las elecciones generales de 2011, el fraude de los “EREs” de Andalucía se calcula en 136 millones de euros, la tauromaquia recibe 500 millones de subvención desde todas las administraciones públicas, los clubes de fútbol tienen una deuda de más de 600 millones de euros con Hacienda, etc.

 

En época de crisis económica hay que establecer prioridades y en España está claro que la I+D+i no es una de ellas.

 

Firma y pídele a la Secretaría de Estado de I+D+i, que haga lo que tenga que hacer para que el CSIC no muera.

 

ENGLISH VERSION

Letter to
Secretaria de Estado de Investigación, Desarrollo e Innovación Carmen Vela
Estimada Sra. Vela,

La última semana está siendo de gran conmoción en el CSIC. Que el organismo científico más importante de España está al borde del colapso es un hecho que se conoce desde hace meses. Sin embargo, la reciente comparecencia de su presidente, Emilio Lora-Tamayo del día 27 de junio y la resolución de Presidencia han causado no solo un revuelo, sino casi un terremoto.

El CSIC ha empleado los remanentes que los investigadores ahorraron en ejercicios anteriores para, literalmente según la resolución, “mantener abiertos y operativos los institutos, completar el abono de las nóminas y mantener las infraestructuras de todo el CSIC.” Pero más grave aún, dicha apropiación se realizó sin el conocimiento, ni evidentemente, el consentimiento, de los investigadores.

El Presidente del CSIC, en su resolución, reconoce que esta actuación es debida al déficit estructural crónico que la institución viene sufriendo desde 2009, como consecuencia principalmente de las sucesivas reducciones de transferencia de fondos desde el Ministerio y no tanto por la situación económica general del país. Los Presupuestos Generales del Estado (PGE) han ido reduciendo sucesivamente la partida destinada al CSIC hasta ponerla al límite del cierre, con un déficit de 150 millones de euros, de los cuales mediante severas medidas de ahorro, se podrían recuperar 50. La reciente inyección de 25 millones de euros contribuye a paliar la situación, pero no es más que una venda en una herida abierta por la que mana la sangre a borbotones. Aún son necesarios 75 millones de euros para evitar el colapso del CSIC y, a menos de seis meses de la finalización del ejercicio, no hay compromiso oficial de su aporte por el Ministerio de Economía y Competitividad.

75 millones de euros para evitar el cierre del principal organismo científico en España, y que cuenta con más de 100 centros e institutos de investigación y para el que trabajan unos 12000 profesionales. Pongamos la cifra de 75 millones en perspectiva y comparémosla con otras: el ínclito Bárcenas podría haber amasado una fortuna en Suiza de unos 47 millones de euros, los partidos políticos gastaron 65 millones de euros en la campaña de las elecciones generales de 2011, el fraude de los “EREs” de Andalucía se calcula en 136 millones de euros, la tauromaquia recibe 500 millones de subvención desde todas las administraciones públicas, los clubes de fútbol tienen una deuda de más de 600 millones de euros con Hacienda, etc. En época de crisis económica hay que establecer prioridades y en España está claro que la I+D+i no es una de ellas.

Por tanto, parece que la falta de financiación del CSIC no se debe a la baja competitividad de sus profesionales, sino a una deficiente apuesta de los gobiernos (de Rajoy y Zapatero) por la I+D+i y a la priorización de otros sectores y actividades. Es previsible que este declive se profundice con el paso del tiempo. En este sentido, en la nueva Estrategia Estatal de Ciencia, Tecnología e Innovación 2013-2020, el gobierno se ha comprometido a alcanzar una inversión del 2% del PIB en ciencia para el año 2020. Eso sí, el plan no prevé un aumento en el presupuesto público, sino que espera que dicho objetivo se alcance por inversión del sector privado, que se encuentra en la peor situación financiera posible. En definitiva, no es disparatado suponer que la estrategia del gobierno es adelgazar la I+D+i pública en España y que deje de cumplir su función social.

Así pues, el CSIC y la ciencia pública española agonizan, y podrían dar sus últimos estertores. Usted, como responsable de la Secretaría de Estado de I+D+i, tiene en su mano que el CSIC no muera.