Firma para que Cruz Roja recapacite y no utilice al cachorro Chui como socorrista

El problema

Desde hace algunos días, en la cuenta de Instagram de Cruz Roja España, se ha podido observar cómo están empleando a un cachorro de apenas tres meses de edad en un entrenamiento destinado a convertirlo en un socorrista. Este tipo de labor está diseñada para ser realizada por seres humanos, lo que no solo afecta al bienestar del perro en cuestión, sino que también priva de trabajo a profesionales altamente cualificados en el ámbito de los servicios de rescate.

Para adiestrar al cachorro, este debe pasar muchas horas en la playa bajo condiciones climáticas conocidas por su calor extremo. Además, se espera que el perro continúe trabajando en la playa durante las operaciones de vigilancia si el proyecto sigue adelante. La idea principal es que este perro, a quien han llamado Chui, un hermoso labrador, colabore junto a un socorrista humano. Mientras el socorrista se encarga de salvar a la persona en apuros, Chui se encargará de llevar a ambos de vuelta a la orilla, soportando el peso de ambos. Aunque Cruz Roja afirma en su cuenta de Instagram que su objetivo es aliviar la carga de trabajo del socorrista humano, no han considerado adecuadamente las implicaciones para la salud y el bienestar de Chui.

Este proyecto, que se basa en la explotación animal de un perro, no solo podría continuar con Chui, sino que podría abrir la puerta a la utilización de otros perros en un futuro. Es imperativo detener esta práctica. No es justo ni ético utilizar a un animal de esta manera. ¿Es lógico que se les impida a los perros acceder a la playa durante un rato para refrescarse, pero se les permita trabajar durante horas y horas en condiciones potencialmente perjudiciales?

Hacemos un llamado a Cruz Roja para que reconsidere esta situación y deje de emplear a perros como socorristas. Los animales no deben ser utilizados en beneficio humano, especialmente cuando existen alternativas viables, como la contratación de socorristas humanos, muchos de los cuales están en busca de empleo. El perro no debería verse obligado a pasar su tiempo en la playa, expuesto al calor extremo y con sus patas en la arena caliente, realizando un trabajo que no ha sido diseñado para él. Existe un riesgo real de que sufra un golpe de calor después de largas horas de vigilancia. En la actualidad, está siendo sometido a un entrenamiento que no ha elegido, lo que posiblemente le impide disfrutar de su proceso natural de socialización propio de un cachorro. Los cachorros están destinados a jugar, no a trabajar.

Nuestra meta es reunir suficientes firmas para instar a Cruz Roja a reflexionar sobre esta cuestión y poner fin a la explotación de Chui y otros perros en situaciones similares. Exigimos libertad para Chui y, si es necesario, instamos a que se contrate a socorristas que elijan esta vocación, habiendo muchas personas desempleadas que podrían ocupar estos puestos. No debemos forzar a un animal a asumir responsabilidades propias de los seres humanos.


(Imagen de IG de Cruz Roja, con cara tapada para respetar privacidad de la persona).

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El problema

Desde hace algunos días, en la cuenta de Instagram de Cruz Roja España, se ha podido observar cómo están empleando a un cachorro de apenas tres meses de edad en un entrenamiento destinado a convertirlo en un socorrista. Este tipo de labor está diseñada para ser realizada por seres humanos, lo que no solo afecta al bienestar del perro en cuestión, sino que también priva de trabajo a profesionales altamente cualificados en el ámbito de los servicios de rescate.

Para adiestrar al cachorro, este debe pasar muchas horas en la playa bajo condiciones climáticas conocidas por su calor extremo. Además, se espera que el perro continúe trabajando en la playa durante las operaciones de vigilancia si el proyecto sigue adelante. La idea principal es que este perro, a quien han llamado Chui, un hermoso labrador, colabore junto a un socorrista humano. Mientras el socorrista se encarga de salvar a la persona en apuros, Chui se encargará de llevar a ambos de vuelta a la orilla, soportando el peso de ambos. Aunque Cruz Roja afirma en su cuenta de Instagram que su objetivo es aliviar la carga de trabajo del socorrista humano, no han considerado adecuadamente las implicaciones para la salud y el bienestar de Chui.

Este proyecto, que se basa en la explotación animal de un perro, no solo podría continuar con Chui, sino que podría abrir la puerta a la utilización de otros perros en un futuro. Es imperativo detener esta práctica. No es justo ni ético utilizar a un animal de esta manera. ¿Es lógico que se les impida a los perros acceder a la playa durante un rato para refrescarse, pero se les permita trabajar durante horas y horas en condiciones potencialmente perjudiciales?

Hacemos un llamado a Cruz Roja para que reconsidere esta situación y deje de emplear a perros como socorristas. Los animales no deben ser utilizados en beneficio humano, especialmente cuando existen alternativas viables, como la contratación de socorristas humanos, muchos de los cuales están en busca de empleo. El perro no debería verse obligado a pasar su tiempo en la playa, expuesto al calor extremo y con sus patas en la arena caliente, realizando un trabajo que no ha sido diseñado para él. Existe un riesgo real de que sufra un golpe de calor después de largas horas de vigilancia. En la actualidad, está siendo sometido a un entrenamiento que no ha elegido, lo que posiblemente le impide disfrutar de su proceso natural de socialización propio de un cachorro. Los cachorros están destinados a jugar, no a trabajar.

Nuestra meta es reunir suficientes firmas para instar a Cruz Roja a reflexionar sobre esta cuestión y poner fin a la explotación de Chui y otros perros en situaciones similares. Exigimos libertad para Chui y, si es necesario, instamos a que se contrate a socorristas que elijan esta vocación, habiendo muchas personas desempleadas que podrían ocupar estos puestos. No debemos forzar a un animal a asumir responsabilidades propias de los seres humanos.


(Imagen de IG de Cruz Roja, con cara tapada para respetar privacidad de la persona).

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