

Exigir una atención sanitaria infantil, adolescente, y de mujeres respetuosa


Exigir una atención sanitaria infantil, adolescente, y de mujeres respetuosa
El problema
Por una atención sanitaria infantil, adolescente y para mujeres respetuosa, basada en el consentimiento y la protección de la intimidad
La atención sanitaria a niños, niñas y adolescentes debe basarse siempre en el respeto, la información clara, el consentimiento y la protección de su intimidad y dignidad personal.
Sin embargo, en la práctica asistencial actual, siguen produciéndose exploraciones físicas y pruebas médicas que resultan innecesariamente invasivas, especialmente en menores que ya han iniciado su desarrollo corporal, todo ello llevado a cabo sin una adecuada explicación previa, sin solicitar consentimiento expreso a ellos/ellas y sin tener en cuenta cómo vive el menor esa experiencia.
Estas prácticas pueden generar malestar profundo, sensación de invasión de la intimidad y consecuencias emocionales duraderas, incluso cuando no existe una mala intención por parte del personal sanitario.
❗ Exploraciones físicas sin consentimiento real
Existen revisiones pediátricas en las que se realizan observaciones corporales directas que podrían sustituirse por preguntas claras y respetuosas, o por métodos alternativos, sin necesidad de exposición ni contacto físico innecesario.
El hecho de que un niño o niña menor de edad no elimina su derecho a decidir, a comprender qué se le va a hacer y a expresar si se siente cómodo o no.
El consentimiento debe solicitarse tanto al menor como a su madre, padre o tutor legal, y la negativa debe ser respetada.
❗ Pruebas médicas realizadas de forma innecesariamente invasiva
Del mismo modo, determinadas pruebas médicas, como las relacionadas con el control cardiológico, se realizan en ocasiones sin ofrecer alternativas menos invasivas, sin explicar adecuadamente el procedimiento y sin valorar el impacto emocional que puede tener en menores, especialmente en niñas y adolescentes.
En algunos casos, el nivel de estrés generado por estas situaciones ha llegado a provocar síntomas físicos que han requerido evaluación médica adicional, lo que evidencia que la falta de sensibilidad en la atención sanitaria también puede tener consecuencias sobre la salud física.
📌 Por todo ello, solicitamos:
Que se revisen y actualicen los protocolos de atención pediátrica y adolescente, priorizando métodos no invasivos siempre que sea posible.
Que se establezca como obligatorio el consentimiento informado y expreso, tanto del menor como de su representante legal, antes de cualquier exploración o prueba.
Que se garantice el derecho del menor a negarse, sin coacción ni imposición.
Que se forme al personal sanitario en atención respetuosa, perspectiva de infancia y protección de la intimidad.
Que se ofrezcan alternativas diagnósticas que eviten contacto físico innecesario cuando el desarrollo corporal ya está presente.
Que se reconozca el impacto emocional que ciertas prácticas pueden tener y se actúe desde la prevención y el cuidado.
En el caso del electrocardiograma que se nos facilite a las mujeres una prenda que evite exponernos a situaciones de invasión de la intimidad.
Que se evite tener que exponer nuestra intimidad en base a un respeto de nuestra decisión de si permitimos ese tipo de contacto.
Que antes de hacer este tipo de pruebas que se nos informe de que tenemos que desprender de la ropa interior para que se pueda hacer la prueba.
Pruebas como esta resultan muy invasivas, cuando estás en la consulta del médico no te informan de cómo se va a realizar y de nuestro derecho a exigir una prenda que nos haga sentir menos invadidas.
Los y las pacientes tenemos derecho primero a ser informados y segundo a decidir cómo queremos que nos la hagan.
La sanidad pública debe ser un espacio de confianza, seguridad y protección, no de miedo ni de experiencias que dejen huella.
Proteger la salud infantil también significa proteger su intimidad, su voz y su dignidad.
En consultas pediátricas de revisión, a mi hija menor se le realizaron exploraciones corporales íntimas, incluyendo:
observación y/o manipulación del desarrollo corporal, observaciones,
sin una explicación previa adecuada, sin pedir consentimiento expreso a la menor, y sin ofrecer la posibilidad real de negarse.
La menor manifestó posteriormente haber vivido esta situación como una invasión grave de su intimidad corporal, con una vivencia emocional profundamente desagradable.
Pedimos a las autoridades sanitarias que actúen y adapten los protocolos a una atención verdaderamente respetuosa con la infancia y la adolescencia.

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El problema
Por una atención sanitaria infantil, adolescente y para mujeres respetuosa, basada en el consentimiento y la protección de la intimidad
La atención sanitaria a niños, niñas y adolescentes debe basarse siempre en el respeto, la información clara, el consentimiento y la protección de su intimidad y dignidad personal.
Sin embargo, en la práctica asistencial actual, siguen produciéndose exploraciones físicas y pruebas médicas que resultan innecesariamente invasivas, especialmente en menores que ya han iniciado su desarrollo corporal, todo ello llevado a cabo sin una adecuada explicación previa, sin solicitar consentimiento expreso a ellos/ellas y sin tener en cuenta cómo vive el menor esa experiencia.
Estas prácticas pueden generar malestar profundo, sensación de invasión de la intimidad y consecuencias emocionales duraderas, incluso cuando no existe una mala intención por parte del personal sanitario.
❗ Exploraciones físicas sin consentimiento real
Existen revisiones pediátricas en las que se realizan observaciones corporales directas que podrían sustituirse por preguntas claras y respetuosas, o por métodos alternativos, sin necesidad de exposición ni contacto físico innecesario.
El hecho de que un niño o niña menor de edad no elimina su derecho a decidir, a comprender qué se le va a hacer y a expresar si se siente cómodo o no.
El consentimiento debe solicitarse tanto al menor como a su madre, padre o tutor legal, y la negativa debe ser respetada.
❗ Pruebas médicas realizadas de forma innecesariamente invasiva
Del mismo modo, determinadas pruebas médicas, como las relacionadas con el control cardiológico, se realizan en ocasiones sin ofrecer alternativas menos invasivas, sin explicar adecuadamente el procedimiento y sin valorar el impacto emocional que puede tener en menores, especialmente en niñas y adolescentes.
En algunos casos, el nivel de estrés generado por estas situaciones ha llegado a provocar síntomas físicos que han requerido evaluación médica adicional, lo que evidencia que la falta de sensibilidad en la atención sanitaria también puede tener consecuencias sobre la salud física.
📌 Por todo ello, solicitamos:
Que se revisen y actualicen los protocolos de atención pediátrica y adolescente, priorizando métodos no invasivos siempre que sea posible.
Que se establezca como obligatorio el consentimiento informado y expreso, tanto del menor como de su representante legal, antes de cualquier exploración o prueba.
Que se garantice el derecho del menor a negarse, sin coacción ni imposición.
Que se forme al personal sanitario en atención respetuosa, perspectiva de infancia y protección de la intimidad.
Que se ofrezcan alternativas diagnósticas que eviten contacto físico innecesario cuando el desarrollo corporal ya está presente.
Que se reconozca el impacto emocional que ciertas prácticas pueden tener y se actúe desde la prevención y el cuidado.
En el caso del electrocardiograma que se nos facilite a las mujeres una prenda que evite exponernos a situaciones de invasión de la intimidad.
Que se evite tener que exponer nuestra intimidad en base a un respeto de nuestra decisión de si permitimos ese tipo de contacto.
Que antes de hacer este tipo de pruebas que se nos informe de que tenemos que desprender de la ropa interior para que se pueda hacer la prueba.
Pruebas como esta resultan muy invasivas, cuando estás en la consulta del médico no te informan de cómo se va a realizar y de nuestro derecho a exigir una prenda que nos haga sentir menos invadidas.
Los y las pacientes tenemos derecho primero a ser informados y segundo a decidir cómo queremos que nos la hagan.
La sanidad pública debe ser un espacio de confianza, seguridad y protección, no de miedo ni de experiencias que dejen huella.
Proteger la salud infantil también significa proteger su intimidad, su voz y su dignidad.
En consultas pediátricas de revisión, a mi hija menor se le realizaron exploraciones corporales íntimas, incluyendo:
observación y/o manipulación del desarrollo corporal, observaciones,
sin una explicación previa adecuada, sin pedir consentimiento expreso a la menor, y sin ofrecer la posibilidad real de negarse.
La menor manifestó posteriormente haber vivido esta situación como una invasión grave de su intimidad corporal, con una vivencia emocional profundamente desagradable.
Pedimos a las autoridades sanitarias que actúen y adapten los protocolos a una atención verdaderamente respetuosa con la infancia y la adolescencia.

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Petición creada en 20 de febrero de 2026

