

Exigimos entorno libre de violencia y respeto a los mandatos judiciales en ESN Sunland


Exigimos entorno libre de violencia y respeto a los mandatos judiciales en ESN Sunland
La causa
Exigimos un entorno seguro, libre de violencia, el respeto a los derechos humanos y a los mandatos judiciales en la Escuela Sierra Nevada Sunland
Como miembros de la comunidad escolar de la Escuela Sierra Nevada Sunland, nuestro deber principal es garantizar que el colegio sea un espacio seguro, ético y libre de violencias de cualquier tipo para nuestros hijos.
Mi hija, la alumna de iniciales L.E.D.A. quien pasa del grado Décimo B de Artes Escénicas a Onceavo con Especialidad en Actuación, quien es parte de la comunidad del ESN Sunland desde 2024, cuenta actualmente con un mandato judicial vigente de medidas de protección y una orden de restricción debido a una investigación penal en curso en contra de la señora Ruth Plascencia Ledezma por el delito de violencia familiar equiparada. Esta persona actúa como tercera e interpósita persona del padre de la menor, Patrick Danse, (agresor original de mi menor hija, quien cuenta también con previa orden de restricción de acercamiento desde el 2024) quien perdió su guarda custodia en 2020, posteriormente se le suspendieron las visitas y convivencias en 2024 y recientemente quedaron canceladas mediante sentencia interlocutoria del 2026 por, entre varias razones, haber agredido físicamente a la niña (ahora adolescente). Quien además cuenta con denuncia penal por el incumplimiento de obligación alimentaria en desacato del convenio de pensión alimenticia a favor de la menor, ratificado por el juez de lo familiar.
Recientemente, el 9 de Marzo del 2026, la señora Ruth Plascencia Ledezma se presentó físicamente en las instalaciones escolares en las que acude mi hija con el pleno conocimiento que desde 2024 ella está inscrita aquí. Esto con el único objetivo oculto de hacer presencia, vulnerar el espacio seguro de la menor, intimidarle, bajo el pretexto de un interés por solicitar información para el ingreso y la admisión de su propia hija, a quien sin reparo instrumentaliza con tal de ayudar al padre agresor de mi menor hija en sus fines perversos.
La psicóloga de la escuela fue testigo directo de la angustia que mi hija sintió al encontrarse sorpresivamente con la señora Ruth Plascencia Ledezma y su hija L.V.P. dentro de las instalaciones de su escuela, así como otros amigos, compañeros y maestros también fueron testigos de esto. Lo cual provocó en mi hija un ataque de pánico como consecuencia y respuesta ante este hecho. La menor reportó ella misma el terror que le causan tanto su padre como estas personas vinculadas a su padre, y solicitó la ayuda de las autoridades escolares para que no se le acerquen más y protejan sus derechos, tal como consta en el reporte que solicité a ella y a la institución.
Lo mismo hemos solicitado se resguarden los videos de vigilancia y las bitácoras de ingreso y salida en donde consten los acercamientos de dicha agresora.
Si bien desde el inicio de la admisión de mi hija en 2024 la han protegido del acercamiento directo de su padre con el poder de la orden de restricción, ahora se han negado a hacerlo con interpósita persona, Ruth Plascencia Ledezma, a quien reconocemos ampliamente como su amiga, íntima, colega laboral y cómplice, quien ya había molestado a mi menor hija con mensajes de whatsapp hostiles y revictimizantes en 2024. Lo cual obra en pruebas de audio y texto de las que tanto la Fiscalía y la escuela disponen.
La escuela tiene pleno conocimiento de la situación de vulnerabillidad y la condición de víctima de mi hija (y mía), desde el año 2024 en que formamos parte de la comunidad del ESN Sunland, fecha en que se realizó su proceso de admisión e inscripción, así como la solicitud de un apoyo financiero.
Toda la documentación jurídica le ha sido entregada a la institución en tiempo y forma, así como el resto de pruebas que otorgan veracidad y sustento a lo que aquí exponemos, evitando difamación alguna, hablando únicamente de hechos concretos.
A pesar de todo lo anterior, la escuela ha hecho caso omiso del riesgo, minimizándolo sin derecho o capacidad para ello, coadyuvando a que la madre agresora desacate mandatos vigentes de la autoridad judicial.
En Marzo de 2026 las autoridades escolares me comentaron que llevarían a caco el proceso de admisión para la hija de la agresora, mencionando que guardarían siempre la protección de la seguridad de mi hija. Semanas después, la comunicación con la escuela se ha efectuado a través del Ingeniero Leonardo Salazar Rojas, como representación de la institución para este tema, y en este mes de Junio del 2026 e me ha dado aviso por correo electrónico de que el proceso de admisión de la menor hija de la agresora concluyó positivamente para ella, oficializándose con su inscripción. Priorizando así por encima de documento judicial, una investigación penal en curso, y argumentos sólidos, un claro beneficio económico, comercial, de lucro para la en vez de poner en alto el interés superior de la infancia (que contempla a su vez a las adolescencias), la salud psicoemocional y la seguridad de su alumna L.E.D.A. que debe estar por encima de cualquier otro derecho en relación a las infancias.
La escuela ha dispuesto de tiempo y capacidad para evitar que este conflicto escale, y para evitar que nos afectara a a nosotras como víctimas directas de estas violencias, y que esto exponga a la comunidad de la escuela.
La agresora Ruth Plascencia Ledezma ha manifestado en escritos, que no tiene ningún interés de conflicto con mi familia, pero sus acciones son a todas luces contrarias a sus dichos ,y por decir lo menos manipulativas ante diversas autoridades, idéntica estrategia práctica de evasión de responsabilidad bajo la cual opera el padre agresor, sin lograr beneficio a su favor, y con el único objetivo de intentar ejercer control coercitivo en los pocos espacios, formas y competencias que le quedan alrededor de nosotras. Pero la realidad objetiva es que de ser verdad los dichos de la agresora, una persona que no tiene interés de provocación y que pretenda demostrar el uso del sano juicio, no continuaría con los acercamientos a la escuela de una menor de edad a la que previamente ha molestado en al menos dos ocasiones, de manera documentada, causándole afectaciones psico emocionales, y mucho menos negaría su responsabilidad ante eso. Es de sorprender que dicha agresora sea madre, ostente una licenciatura en pedagogía, y sea capaz de violar medidas de protección y de intimidar a una menor de edad y a su familia, instrumentalizando para esto a su propia hija y exponiéndola a posibles tensiones. Esto debe alertarnos sobre las posibles futuras decisiones, acciones y comportamientos en relación a nuestra comunidad por parte de la agresora Ruth Ledezma Plascencia ya que no muestra der una persona confiable.
Permitir que la agresora Ruth Plascencia Ledezma, su hija L.V.P. y el resto de su familia formen parte de nuestra comunidad el próximo ciclo escolar 2026-27 pone en riesgo inminente a mi hija, además de los miembros de la comunidad, debido a la total falta de juicio y ética, propia de este tipo de personas con un perfil altamente conflictivo. Debemos cuidar quienes formamos parte de la comunidad para evitar que se violen nuestros derechos y se trastoquen nuestros valores. Las escuelas nunca han estado excentas de este tipo de situaciones, y deben de estar preparadas a la altura para afinar sus protocolos y acciones para protegernos.
Dadas las presuntas irregularidades de este proceso de admisión e inscripción, que ocurrió al tiempo que existen las medidas de protección y una investigación penal en curso por el posible delito de violencia familiar equiparada en contra de la agresora Ruth Plascencia Ledezma, hemos tenido que dar aviso y hacer denuncia ante instancias superiores a la escuela, el COLBACH y la CNDH, con el objetivo de que nos apoyen a regular esta situación considerando la integridad de la menor. Solicitándoles a sí mismo evitar cualquier discriminación, represalias, sanciones, bajas injustificadas, afectación en las calificaciones, distinsión de trato, de atención y de comunicación, amenaza del apoyo financiero del que dispone mi hija, y demás correspondientes para con mi menor hija y conmigo. Así como solicitamos evitar cualquier represalia similar o diferente a las anteriormente citadas, en contra de cualquiera de los padres de familia, sus hijos, y la comunidad que aquí firmamos. Atendiendo a la libertad de expresión y el derecho de petición colectiva que nos están conferidos en la Constitución.
Nuestro deseo es que L.E.D.A. cuente con todo el apoyo posible, con la empatía y la protección para poder seguir floreciendo, prosperando en calma y creciendo en un lugar 100% seguro, libre de violencia, continuando con sus estudios artísticos dentro de la Escuela Sierra Nevada Sunland especializada en Artes, hasta dar fin a su bachillerato de manera exitosa en Doceavo grado.
L.E.D.A. ha encontrado en esta escuela por primera vez, un espacio real de pertenencia con sus pares y comunidad, un lugar para explorar su creatividad, una identificación con seres similes, felicidad, motivación, y hasta antes de Marzo del 2026, seguridad. Nuestro único objetivo es asegurar que esto no le sea arrebatado y que su estabilidad no se vulnere.
Nuestra exigencia a la Dirección de la Escuela:
Los abajo firmantes, madres, padres y tutores de la Escuela Sierra Nevada Sunland, solicitamos formalmente a las autoridades del plantel:
· Negar la inscripción, asistencia y acercamiento de la señora Ruth Plascencia Ledezma, su hija L.V.P. y su núcleo familiar para los próximos ciclos escolares con el objetivo de blindar el espacio seguro de las víctimas y de la comunidad.
· Acatar de forma estricta los mandatos judiciales y las órdenes de restricción de acercamiento vigentes para proteger la integridad física y psicológica de la alumna L.E.D.A.
· Reforzar de manera inmediata los protocolos de seguridad ante violencia que impidan que personas agresoras con órdenes judiciales, procesos penales en curse, que vulneren la paz de la comunidad. Revisar dichos protocolos, apoyados por expertos en la material, y ampliarlos afín de contemplar este tipo de situaciones que no son ajenas a las instituciones educativas en co custodia de sus alumnos menores de edad.
Hoy nos toca levantar a todos la voz puesto que mañana podría ser cualquiera del resto de nuestros hijos quien necesite ayuda y cooperación.
Exijamos que se respete la ley, que se proteja el interés superior de la infancia y que se garantice un entorno seguro y libre de violencia para nuestros hijos.
Mantengamos espacios de paz.
Les pido de corazón a toda la comunidad, un minuto de su tiempo para firmar y compartir con todos sus allegados de Sunland esta petición formal dirigida a la Dirección de la Escuela.
Gracias infinitas por su empatía y solidaridad.
María José Alós Esperón
Fotógrafa y Artista Interdisciplinaria
(Carrera Técnica en la Escuela Activa de Fotografía, Licenciatura en Artes Visuales en la ENPEG La Esmeralda y Maestría en Artes en la UAEM con beca CONACYT)

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La causa
Exigimos un entorno seguro, libre de violencia, el respeto a los derechos humanos y a los mandatos judiciales en la Escuela Sierra Nevada Sunland
Como miembros de la comunidad escolar de la Escuela Sierra Nevada Sunland, nuestro deber principal es garantizar que el colegio sea un espacio seguro, ético y libre de violencias de cualquier tipo para nuestros hijos.
Mi hija, la alumna de iniciales L.E.D.A. quien pasa del grado Décimo B de Artes Escénicas a Onceavo con Especialidad en Actuación, quien es parte de la comunidad del ESN Sunland desde 2024, cuenta actualmente con un mandato judicial vigente de medidas de protección y una orden de restricción debido a una investigación penal en curso en contra de la señora Ruth Plascencia Ledezma por el delito de violencia familiar equiparada. Esta persona actúa como tercera e interpósita persona del padre de la menor, Patrick Danse, (agresor original de mi menor hija, quien cuenta también con previa orden de restricción de acercamiento desde el 2024) quien perdió su guarda custodia en 2020, posteriormente se le suspendieron las visitas y convivencias en 2024 y recientemente quedaron canceladas mediante sentencia interlocutoria del 2026 por, entre varias razones, haber agredido físicamente a la niña (ahora adolescente). Quien además cuenta con denuncia penal por el incumplimiento de obligación alimentaria en desacato del convenio de pensión alimenticia a favor de la menor, ratificado por el juez de lo familiar.
Recientemente, el 9 de Marzo del 2026, la señora Ruth Plascencia Ledezma se presentó físicamente en las instalaciones escolares en las que acude mi hija con el pleno conocimiento que desde 2024 ella está inscrita aquí. Esto con el único objetivo oculto de hacer presencia, vulnerar el espacio seguro de la menor, intimidarle, bajo el pretexto de un interés por solicitar información para el ingreso y la admisión de su propia hija, a quien sin reparo instrumentaliza con tal de ayudar al padre agresor de mi menor hija en sus fines perversos.
La psicóloga de la escuela fue testigo directo de la angustia que mi hija sintió al encontrarse sorpresivamente con la señora Ruth Plascencia Ledezma y su hija L.V.P. dentro de las instalaciones de su escuela, así como otros amigos, compañeros y maestros también fueron testigos de esto. Lo cual provocó en mi hija un ataque de pánico como consecuencia y respuesta ante este hecho. La menor reportó ella misma el terror que le causan tanto su padre como estas personas vinculadas a su padre, y solicitó la ayuda de las autoridades escolares para que no se le acerquen más y protejan sus derechos, tal como consta en el reporte que solicité a ella y a la institución.
Lo mismo hemos solicitado se resguarden los videos de vigilancia y las bitácoras de ingreso y salida en donde consten los acercamientos de dicha agresora.
Si bien desde el inicio de la admisión de mi hija en 2024 la han protegido del acercamiento directo de su padre con el poder de la orden de restricción, ahora se han negado a hacerlo con interpósita persona, Ruth Plascencia Ledezma, a quien reconocemos ampliamente como su amiga, íntima, colega laboral y cómplice, quien ya había molestado a mi menor hija con mensajes de whatsapp hostiles y revictimizantes en 2024. Lo cual obra en pruebas de audio y texto de las que tanto la Fiscalía y la escuela disponen.
La escuela tiene pleno conocimiento de la situación de vulnerabillidad y la condición de víctima de mi hija (y mía), desde el año 2024 en que formamos parte de la comunidad del ESN Sunland, fecha en que se realizó su proceso de admisión e inscripción, así como la solicitud de un apoyo financiero.
Toda la documentación jurídica le ha sido entregada a la institución en tiempo y forma, así como el resto de pruebas que otorgan veracidad y sustento a lo que aquí exponemos, evitando difamación alguna, hablando únicamente de hechos concretos.
A pesar de todo lo anterior, la escuela ha hecho caso omiso del riesgo, minimizándolo sin derecho o capacidad para ello, coadyuvando a que la madre agresora desacate mandatos vigentes de la autoridad judicial.
En Marzo de 2026 las autoridades escolares me comentaron que llevarían a caco el proceso de admisión para la hija de la agresora, mencionando que guardarían siempre la protección de la seguridad de mi hija. Semanas después, la comunicación con la escuela se ha efectuado a través del Ingeniero Leonardo Salazar Rojas, como representación de la institución para este tema, y en este mes de Junio del 2026 e me ha dado aviso por correo electrónico de que el proceso de admisión de la menor hija de la agresora concluyó positivamente para ella, oficializándose con su inscripción. Priorizando así por encima de documento judicial, una investigación penal en curso, y argumentos sólidos, un claro beneficio económico, comercial, de lucro para la en vez de poner en alto el interés superior de la infancia (que contempla a su vez a las adolescencias), la salud psicoemocional y la seguridad de su alumna L.E.D.A. que debe estar por encima de cualquier otro derecho en relación a las infancias.
La escuela ha dispuesto de tiempo y capacidad para evitar que este conflicto escale, y para evitar que nos afectara a a nosotras como víctimas directas de estas violencias, y que esto exponga a la comunidad de la escuela.
La agresora Ruth Plascencia Ledezma ha manifestado en escritos, que no tiene ningún interés de conflicto con mi familia, pero sus acciones son a todas luces contrarias a sus dichos ,y por decir lo menos manipulativas ante diversas autoridades, idéntica estrategia práctica de evasión de responsabilidad bajo la cual opera el padre agresor, sin lograr beneficio a su favor, y con el único objetivo de intentar ejercer control coercitivo en los pocos espacios, formas y competencias que le quedan alrededor de nosotras. Pero la realidad objetiva es que de ser verdad los dichos de la agresora, una persona que no tiene interés de provocación y que pretenda demostrar el uso del sano juicio, no continuaría con los acercamientos a la escuela de una menor de edad a la que previamente ha molestado en al menos dos ocasiones, de manera documentada, causándole afectaciones psico emocionales, y mucho menos negaría su responsabilidad ante eso. Es de sorprender que dicha agresora sea madre, ostente una licenciatura en pedagogía, y sea capaz de violar medidas de protección y de intimidar a una menor de edad y a su familia, instrumentalizando para esto a su propia hija y exponiéndola a posibles tensiones. Esto debe alertarnos sobre las posibles futuras decisiones, acciones y comportamientos en relación a nuestra comunidad por parte de la agresora Ruth Ledezma Plascencia ya que no muestra der una persona confiable.
Permitir que la agresora Ruth Plascencia Ledezma, su hija L.V.P. y el resto de su familia formen parte de nuestra comunidad el próximo ciclo escolar 2026-27 pone en riesgo inminente a mi hija, además de los miembros de la comunidad, debido a la total falta de juicio y ética, propia de este tipo de personas con un perfil altamente conflictivo. Debemos cuidar quienes formamos parte de la comunidad para evitar que se violen nuestros derechos y se trastoquen nuestros valores. Las escuelas nunca han estado excentas de este tipo de situaciones, y deben de estar preparadas a la altura para afinar sus protocolos y acciones para protegernos.
Dadas las presuntas irregularidades de este proceso de admisión e inscripción, que ocurrió al tiempo que existen las medidas de protección y una investigación penal en curso por el posible delito de violencia familiar equiparada en contra de la agresora Ruth Plascencia Ledezma, hemos tenido que dar aviso y hacer denuncia ante instancias superiores a la escuela, el COLBACH y la CNDH, con el objetivo de que nos apoyen a regular esta situación considerando la integridad de la menor. Solicitándoles a sí mismo evitar cualquier discriminación, represalias, sanciones, bajas injustificadas, afectación en las calificaciones, distinsión de trato, de atención y de comunicación, amenaza del apoyo financiero del que dispone mi hija, y demás correspondientes para con mi menor hija y conmigo. Así como solicitamos evitar cualquier represalia similar o diferente a las anteriormente citadas, en contra de cualquiera de los padres de familia, sus hijos, y la comunidad que aquí firmamos. Atendiendo a la libertad de expresión y el derecho de petición colectiva que nos están conferidos en la Constitución.
Nuestro deseo es que L.E.D.A. cuente con todo el apoyo posible, con la empatía y la protección para poder seguir floreciendo, prosperando en calma y creciendo en un lugar 100% seguro, libre de violencia, continuando con sus estudios artísticos dentro de la Escuela Sierra Nevada Sunland especializada en Artes, hasta dar fin a su bachillerato de manera exitosa en Doceavo grado.
L.E.D.A. ha encontrado en esta escuela por primera vez, un espacio real de pertenencia con sus pares y comunidad, un lugar para explorar su creatividad, una identificación con seres similes, felicidad, motivación, y hasta antes de Marzo del 2026, seguridad. Nuestro único objetivo es asegurar que esto no le sea arrebatado y que su estabilidad no se vulnere.
Nuestra exigencia a la Dirección de la Escuela:
Los abajo firmantes, madres, padres y tutores de la Escuela Sierra Nevada Sunland, solicitamos formalmente a las autoridades del plantel:
· Negar la inscripción, asistencia y acercamiento de la señora Ruth Plascencia Ledezma, su hija L.V.P. y su núcleo familiar para los próximos ciclos escolares con el objetivo de blindar el espacio seguro de las víctimas y de la comunidad.
· Acatar de forma estricta los mandatos judiciales y las órdenes de restricción de acercamiento vigentes para proteger la integridad física y psicológica de la alumna L.E.D.A.
· Reforzar de manera inmediata los protocolos de seguridad ante violencia que impidan que personas agresoras con órdenes judiciales, procesos penales en curse, que vulneren la paz de la comunidad. Revisar dichos protocolos, apoyados por expertos en la material, y ampliarlos afín de contemplar este tipo de situaciones que no son ajenas a las instituciones educativas en co custodia de sus alumnos menores de edad.
Hoy nos toca levantar a todos la voz puesto que mañana podría ser cualquiera del resto de nuestros hijos quien necesite ayuda y cooperación.
Exijamos que se respete la ley, que se proteja el interés superior de la infancia y que se garantice un entorno seguro y libre de violencia para nuestros hijos.
Mantengamos espacios de paz.
Les pido de corazón a toda la comunidad, un minuto de su tiempo para firmar y compartir con todos sus allegados de Sunland esta petición formal dirigida a la Dirección de la Escuela.
Gracias infinitas por su empatía y solidaridad.
María José Alós Esperón
Fotógrafa y Artista Interdisciplinaria
(Carrera Técnica en la Escuela Activa de Fotografía, Licenciatura en Artes Visuales en la ENPEG La Esmeralda y Maestría en Artes en la UAEM con beca CONACYT)

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Petición creada en 14 de junio de 2026