

Exigimos a la AFA prohibir la publicidad que daña la salud, el planeta y a los animales.
El problema
En Argentina todavía están permitidas las publicidades que promueven el consumo de carne procesada, declarada por la OMS como cancerígeno del grupo 1 y de otros productos ultraprocesados como hamburguesas, salchichas y embutidos. En el contexto del Mundial 2026, estas adoptan estrategias, utilizando la imagen de jugadores de la Selección Argentina de fútbol. McDonald's lanzó una campaña con Mac Allister, Álvarez y Fernández, asociando a cada jugador con una hamburguesa, y Mostaza usó la imagen de Dibu Martínez en su campaña "Hambre de la Cuarta". Estas publicidades aprovechan la emoción que genera el fútbol, capitalizando la admiración popular hacia estos ídolos para volver deseable el consumo de estos productos ultraprocesados, que no son considerados alimentos por su carencia de nutrientes. Y apuntan especialmente a niñes y adolescentes que en muchos casos los toman como referentes.
Esta práctica se conoce como sportwashing: cuando empresas, marcas o un países usan el deporte para limpiar su reputación, mejorar su imagen y tapar el daño que generan: desde violaciones de derechos humanos, impacto ambiental negativo, y la explotación de millones de animales. Esta estrategia funciona porque pocas cosas generan la lealtad emocional del deporte: une familias, despierta orgullo, cruza fronteras.
La industria de comida procesada y ultraprocesada hace su propia versión: usa la emoción del deporte para que sus productos parezcan parte de una vida sana. Al poner una hamburguesa junto a un atleta de élite, le transfiere los valores del deporte: salud, juventud, energía. Los estudios lo llaman "aura de salud" (health halo): un sesgo por el que un producto dañino empieza a percibirse como más sano y aceptable sólo por aparecer al lado de quien admiramos. Y funciona especialmente en lxs más chicxs, que terminan normalizando el consumo de estos productos como algo bueno.
Mientras tanto, la carne procesada está clasificada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como cancerígena grupo 1, y los productos ultraprocesados no se quedan atrás. El consumo de ambos está directamente vinculado con el desarrollo de diabetes tipo 2, hipertensión y enfermedades cardiovasculares, responsables de más del 70% de las muertes en Argentina.
Y no es solo nuestra salud. También está la del planeta y la de los animales. La ganadería industrial genera tantas emisiones como todo el transporte del mundo, y en Argentina el 90% de los desmontes de bosque nativo se hace para alimentar a esos animales. Animales que nunca vieron el sol: nacieron encerrados, vivieron encerrados y fueron enviados al matadero sin haber conocido otra cosa.
Deporte y destrucción no pueden ir en una misma oración.
Por eso, queremos exigirle a la AFA que prohíba la publicidad y el patrocinio de carnes procesadas y ultraprocesados en camisetas, estadios y transmisiones oficiales. El fútbol no puede seguir financiándose a costa de industrias que generan graves consecuencias para la salud pública, la crisis ambiental y los animales. Y a los jugadores, que se hagan responsables del impacto de lo que promueven, priorizando el futuro de lxs más chicxs por encima del negocio de la comida chatarra.
Queremos ser cada vez más lxs que nos preguntamos de dónde viene lo que comemos, y por qué nos venden lo que no comen.
Sumá tu firma para hacerle llegar a las autoridades de la AFA este reclamo colectivo.

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El problema
En Argentina todavía están permitidas las publicidades que promueven el consumo de carne procesada, declarada por la OMS como cancerígeno del grupo 1 y de otros productos ultraprocesados como hamburguesas, salchichas y embutidos. En el contexto del Mundial 2026, estas adoptan estrategias, utilizando la imagen de jugadores de la Selección Argentina de fútbol. McDonald's lanzó una campaña con Mac Allister, Álvarez y Fernández, asociando a cada jugador con una hamburguesa, y Mostaza usó la imagen de Dibu Martínez en su campaña "Hambre de la Cuarta". Estas publicidades aprovechan la emoción que genera el fútbol, capitalizando la admiración popular hacia estos ídolos para volver deseable el consumo de estos productos ultraprocesados, que no son considerados alimentos por su carencia de nutrientes. Y apuntan especialmente a niñes y adolescentes que en muchos casos los toman como referentes.
Esta práctica se conoce como sportwashing: cuando empresas, marcas o un países usan el deporte para limpiar su reputación, mejorar su imagen y tapar el daño que generan: desde violaciones de derechos humanos, impacto ambiental negativo, y la explotación de millones de animales. Esta estrategia funciona porque pocas cosas generan la lealtad emocional del deporte: une familias, despierta orgullo, cruza fronteras.
La industria de comida procesada y ultraprocesada hace su propia versión: usa la emoción del deporte para que sus productos parezcan parte de una vida sana. Al poner una hamburguesa junto a un atleta de élite, le transfiere los valores del deporte: salud, juventud, energía. Los estudios lo llaman "aura de salud" (health halo): un sesgo por el que un producto dañino empieza a percibirse como más sano y aceptable sólo por aparecer al lado de quien admiramos. Y funciona especialmente en lxs más chicxs, que terminan normalizando el consumo de estos productos como algo bueno.
Mientras tanto, la carne procesada está clasificada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como cancerígena grupo 1, y los productos ultraprocesados no se quedan atrás. El consumo de ambos está directamente vinculado con el desarrollo de diabetes tipo 2, hipertensión y enfermedades cardiovasculares, responsables de más del 70% de las muertes en Argentina.
Y no es solo nuestra salud. También está la del planeta y la de los animales. La ganadería industrial genera tantas emisiones como todo el transporte del mundo, y en Argentina el 90% de los desmontes de bosque nativo se hace para alimentar a esos animales. Animales que nunca vieron el sol: nacieron encerrados, vivieron encerrados y fueron enviados al matadero sin haber conocido otra cosa.
Deporte y destrucción no pueden ir en una misma oración.
Por eso, queremos exigirle a la AFA que prohíba la publicidad y el patrocinio de carnes procesadas y ultraprocesados en camisetas, estadios y transmisiones oficiales. El fútbol no puede seguir financiándose a costa de industrias que generan graves consecuencias para la salud pública, la crisis ambiental y los animales. Y a los jugadores, que se hagan responsables del impacto de lo que promueven, priorizando el futuro de lxs más chicxs por encima del negocio de la comida chatarra.
Queremos ser cada vez más lxs que nos preguntamos de dónde viene lo que comemos, y por qué nos venden lo que no comen.
Sumá tu firma para hacerle llegar a las autoridades de la AFA este reclamo colectivo.

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Petición creada en 25 de junio de 2026