Liberen ayuda humanitaria a 15​.​000 familias cubanas

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The Issue

CARTA ABIERTA A JOSEP BORRELL, VICEPRESIDENTE Y ALTO REPRESENTANTE DE LA UE PARA ASUNTOS EXTERIORES

Barcelona, 26 de octubre de 2020

A: Excmo. Sr. Josep Borrell Fontelles, vicepresidente de la Comisión Europea y Alto Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores.

Cc: Alta Representante para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad y vicepresidenta de la Comisión Europea, Sra. Federica Mogherini; Presidente del Parlamento Europeo, Sr. David Sassoli; Secretario General de las Naciones Unidas, Sr. António Manuel de Oliveira Guterres; Presidente del Comité Internacional de la Cruz Roja, Sr. Peter Maurer; Embajador de la Unión Europea en Cuba, Sr. Alberto José Navarro González; Diputado del Parlamento Europeo Sr. José Ramón Bauzá Díaz; Presidente del Partido Popular (PP) de España, Sr. Pablo Casado; Presidenta del Partido Ciudadanos de España, Sra. Inés Arrimadas; Presidente del Partido VOX de España, Sr. Santiago Abascal Conde; Coordinadora del Movimiento “Cuba Decide” Sra. Rosa María Payá; Coordinador General de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), Sr. José Daniel Ferrer, Coordinador del Movimiento Somos+, Sr. Eliecer Avila Sicilia; Observatorio Cubano de Derechos Humanos; Presidente No Electo de la República de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Canciller de la República de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla.

De: Carlos Ferrera Torres, ciudadano cubano a secas.

Sr. Borrell:

Escribo esta carta abierta en mi nombre y en el de millones de cubanos que, como yo, han sentido vergüenza, decepción y rabia ante la respuesta que usted ha enviado al pueblo cubano y al mundo, tras el requerimiento que le fue dirigido por el eurodiputado español José Ramón Bauzá Díaz, acerca de la postura de la organización que usted representa, con respecto a la ayuda humanitaria enviada a La Habana al pueblo cubano por su exilio. 

Le recuerdo otra vez, Sr. Borrell, que ante la dura crisis económica que asfixia al pueblo de Cuba, la Fundación para la Democracia Panamericana (FDP) en colaboración con el Gobierno de la ciudad de Miami, la plataforma Cuba Decide y la Unión Patriótica de Cuba, con el respaldo de otras organizaciones de la sociedad civil y un grupo de iglesias cristianas cubanas, activaron el pasado mes de agosto una acción conjunta para enviar una ayuda humanitaria a 15.000 familias cubanas; la iniciativa “Solidaridad entre Hermanos”.

Dicha iniciativa consiguió trasladar a la Isla cinco contenedores con alimentos y artículos de primera necesidad, adquiridos con el dinero de miles de cubanos del exilio, para que fuera repartida a sus destinatarios en 24 puntos de distribución del país por las iglesias cristianas implicadas. El cargamento llegó en barco a su destino en el mismo mes y fue recibido y almacenado por la Aduana General de Cuba sin ningún impedimento legal ni burocrático. Inexplicablemente, la ayuda se encuentra hoy varada en el parque de contenedores del puerto cubano de El Mariel, por la negativa ilegal de la dictadura cubana a entregarla a sus legítimos dueños.

Posteriormente se ha hecho pública y confirmada la existencia de esta ayuda en territorio cubano mediante una comunicación vía telefónica difundida en las redes sociales, en la que la diputada pinareña a la Asamblea Nacional del Poder Popular y miembro del Partido Comunista de Cuba, Gladys Martínez Verdecia, confirmaba el arribo, recepción y almacenamiento de los contenedores en el puerto de El Mariel.  

También en el mes de agosto, en sede parlamentaria europea, el eurodiputado español del partido Ciudadanos, José Ramón Bauzá Díaz denunció la negativa del régimen a entregar esta ayuda a sus auténticos beneficiarios y le cursó a usted, como representante máximo de la diplomacia europea, una pregunta parlamentaria con solicitud de respuesta escrita, inquiriéndole sobre la posición que adoptaría la UE ante tamaño despropósito.

Usted tardó más de un mes en responder a su compañero europarlamentario, Sr. Borrell, displicencia esta que, dada la urgencia que requiere este asunto, ya define por sí sola el escaso interés que representa para usted el grave problema cubano, y por extensión, para la cancillería europea que encabeza. 

Si no quedaban claras su apatía y falta de sensibilidad con la demora, el contenido de su respuesta a Bauzá, lamentablemente las confirma, y le deja a usted en muy mal lugar ante la opinión pública europea y ante el pueblo de Cuba:

-----------------------------------------------------------------------

ES

E-004694/2020

Respuesta del representante y vicepresidente Borrell en nombre de la Comisión Europea

(20.10.2020)

La Unión Europea respalda y presta ayuda humanitaria basándose en el principio de la humanidad, la neutralidad, la imparcialidad y la independencia fundamentados en los Convenios de Ginebra de 1949. La independencia, en este contexto, implica la autonomía de los objetivos humanitarios respecto de objetivos políticos, económicos o de otro tipo.

Según tiene entendido el alto representante y vicepresidente, la ayuda prestada por “Solidaridad entre hermanos” es una acción politizada que por lo tanto no se atiene a dichos principios. 

------------------------------------------------------------------------

¿“Según tiene entendido” por quién, Sr. Borrell? ¿Dónde y con quién se ha documentado usted para llegar a esa fallida y absurda conclusión? Es una pregunta retórica, todos los cubanos sabemos perfectamente quién le ha pasado la respuesta.

No hacen falta demasiadas luces para que salte a la vista el desatino de su actitud indolente con el pueblo cubano y obsecuente con los dictadores que lo desgobiernan: usted reproduce exactamente el discurso del régimen totalitario de la Isla. Es justamente eso lo que responde el poder cubano sobre este tema -extraoficialmente- a través de sus voceros a sueldo en las redes, porque ni siquiera han tenido la decencia de dirigirse ni una sola vez a los ciudadanos de la Isla en la sesgada prensa oficialista, para explicar siquiera la existencia de esta ayuda en El Mariel. Y en Cuba, Sr. Borrell, lo que no sale en el periódico, no existe. 

Supongo que Ud. sea consciente de que los Convenios de Ginebra de 1949 se escribieron, consensuaron y firmaron para prestar ayuda a países en guerra o devastados por conflictos bélicos. Aunque el actual aspecto destruido de Cuba y famélico de los cubanos, parezcan el resultado de una cruenta conflagración bélica, hablamos de un país que vive en paz hace 61 años. Los acuciantes problemas de supervivencia de su población, la destrucción general de sus viviendas, sus fábricas y sus hospitales, y el desabastecimiento casi absoluto de alimentos para la población, no son producto de una guerra, sino de la ineficiencia del sistema comunista que está destruyendo el país desde el 1 de enero de 1959 y que lo ha reducido a escombros, igual que harían las bombas.

¿Qué encuentra usted de “politizado” en el envío de ayuda humanitaria a las iglesias cubanas para que se distribuya entre familias que la necesitan?

¿Qué hay de “político” en un paquete de aspirinas o en una lata de conservas, que no existen en las farmacias ni en las tiendas a las que tiene acceso el pueblo de Cuba, pero sí están disponible en dólares -una moneda inaccesible a la mayoría de los cubanos- para la exclusiva clase acomodada de los militares, los dirigentes del PCC y las personas que reciben remesas del exterior?  

¿Qué tiene de “político”, Sr. Borrell, que los cubanos del exilio de a pie del mundo entero, entre los que me incluyo, hayan donado su dinero para ayudar a sus paisanos a paliar el hambre y la necesidad generada por la ineptitud, la inoperancia y la incapacidad de sus corruptos gobernantes?

Le diré, señor, lo que hará la dictadura con los alimentos y artículos que están hoy en El Mariel durmiendo el sueño de los justos, mientras el pueblo de Cuba se muere de hambre; lo que siempre ha hecho con las ayudas del exterior; colocará una pegatina con un precio a cada producto y los venderá en las tiendas dolarizadas a las que los cubanos no tienen acceso. Y ocurrirá, entre otras razones, gracias a su postura inhumana y genuflexa.

En 2019 usted fue a La Habana, y dijo allí que la UE “trabajaría para eliminar el embargo -que no bloqueo- que Estados Unidos mantiene sobre Cuba”. Sr. Borrell, todos los cubanos, incluso los que hoy continúan apoyando al régimen, ya saben que el embargo no es el causante de sus miserias, y sí una excusa trasnochada que constantemente abandera la tiranía para justificar su propia insolvencia. Los tiranos cubanos han hecho viral el mantra de que, en Cuba, todo lo que está mal es culpa del bloqueo, pero ya pocos cubanos se tragan tan manido subterfugio. 

El comercio de Cuba con las empresas estadounidenses productoras de alimentos, materia prima, equipos y medicamentos, se ha mantenido activo desde su puesta en marcha por la administración de los Estados Unidos en los años 60s, hasta hoy, y ningún gobierno estadounidense de ningún signo político ha cortado jamás ese intercambio comercial. 

Debe saber usted, Sr. Borrell, que el poco pollo que llega a las mesas de mis paisanos en la Isla, procede de los Estados Unidos, exactamente igual que las medicinas que la dictadura vende en dólares a los pocos afortunados que pueden permitirse comprarlas. 

Mientras en los foros internacionales, incluido el Parlamento Europeo, los diplomáticos comunistas cubanos gritan de forma chusma y zafia “¡Abajo el bloqueo!”, la dictadura cubana compra alimentos, equipamiento y víveres por valor de cientos de millones de dólares a un sinnúmero de empresas estadounidenses. Han estado mintiéndole al pueblo durante medio siglo.

Ya los cubanos saben, Sr. Borrell, que si no hay médicos en los hospitales, es porque están trabajando como esclavos por un sueldo miserable en países lejanos, solo para enriquecer al poder, porque no se invierte ni un solo dólar de ese dinero en la sanidad pública que parece la de un país africano en guerra. 

Los cubanos ya saben que, si solo encuentran huesos, tripas y mezclas cárnicas inmundas en sus carnicerías, es porque la carne buena se la comen los militares, los dirigentes y los turistas. Saben también que es la ineficiencia y la corrupción el motivo por el que un solo campesino es capaz de producir en sus campos, los productos del agro en cuantía equivalente a las cooperativas gubernamentales de tres municipios juntos. 

Y también saben, cuando la dictadura les cuenta en los periódicos con total desvergüenza, la cantidad y calidad de los alimentos que destina a la exportación, y que ellos no pueden consumir, que no recibirán, ni en dinero ni en bienes, ni un solo centavo de los beneficios que generan esas exportaciones.

¿Cómo se explica entonces que, si usted lucha con tal denuedo contra el embargo norteamericano, al mismo tiempo niegue al pueblo cubano el acceso a una ayuda que le han enviado sus hermanos del exilio, y que necesita desesperadamente? 

¿O es que, para usted, el valor y la importancia de una lata de frijoles enviada a un ama de casa cubana, depende de quién se la envíe? ¿Quién está politizando el problema en realidad, Sr. Borrell?

¿Por qué su respuesta a Bauzá, apoya el discurso fascistoide de los dictadores de Cuba?

¿Qué queda de solidaridad y humanidad en su conciencia, después de actuar como un sicario más del régimen comunista de Raúl Castro, representado en la ineficiente y gris “no autoridad” de su títere Miguel Díaz-Canel Bermúdez?

Resulta evidente lo contradictorio y miserable de su corta y fría respuesta a Bauzá, Sr. Borrell. Con su escueta explicación, usted sí ha demostrado violar los principios de humanidad, neutralidad, imparcialidad e independencia que menciona. Usted no ha sido humano, imparcial, neutral ni independiente, sino todo lo contrario, señor. Su inhumanidad queda manifiesta en sus palabras al negar la entrega de comida y medicamentos a un pueblo hambriento y enfermo. Y demuestra Ud. ser también parcial y dependiente de la política fascista que el actual desgobierno cubano aplica a sus ciudadanos, reproduciendo sus mismos dogmas. 

Vivo hace casi 30 años en España y 20 de ellos en Barcelona, señor Borrell; usted para mí no es un desconocido. Estoy al tanto de su trayectoria política como dirigente y de su currículo como funcionario del Estado español. Aunque no comulgo con los principios de su partido, sé valorar las cualidades que definen la grandeza moral de los hombres, y soy capaz de deslindar sus valores humanos de sus ideologías. Por eso, cuando Ud. fue nombrado para el cargo que ahora ocupa, pensé que la UE había ganado un valioso cuadro político para defender la democracia, servir a los ciudadanos europeos y apoyar las causas nobles y justas en el resto del mundo. No podía estar más equivocado.

Me ha decepcionado profundamente su actitud insolidaria, partidista e inhumana ante la grave crisis humanitaria de mi pueblo, que hasta hoy suponía indigna de alguien como usted. 

Sin embargo, tengo fe, señor Borrell, en que su respuesta desafortunada, sea solo una equivocada decisión personal, derivada de sus cabildeos con la tiranía cubana, y no la política oficial de la Unión Europea respecto a la situación de crisis general que sufre actualmente el pueblo de Cuba. 

Quizás su actual posición de “alto representante” lo haya colocado a tal altura, que ahora es incapaz de ver lo que ocurre bajo sus pies. Y un político no puede permitirse tan pobre y estrecho campo visual y cortedad de miras. 

Sr. Borrell, sigo confiando en el sentido de justicia y humanidad de la Unión Europea y de su Parlamento, que recientemente ha comenzado a dar tímidos pasos en defensa de las libertades y los derechos humanos en Cuba. Pero tales muestras de apoyo han quedado opacadas por su insolidaria negativa a respaldar esta iniciativa humanitaria del exilio cubano, y coloca a la Unión Europea en una delicada situación moral respecto a la defensa de los derechos humanos en el mundo. 

Tenga en cuenta que, en esta carta, solo he hablado de alimentos y de medicinas; me aterra ahora conocer la opinión que le merece a usted la insostenible situación de nuestros presos políticos, la persecusión y hostigamiento a los opositores en la Isla y la represión inmediata a todo el que alza la voz pidiendo libertad. ¿Será igual de dictatorial y cínica?

No he perdido el tiempo enviando copias de esta carta a la actual administración socialista de España de los señores Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, ni tampoco a los partidos políticos que la apoyan; sería en vano. El actual gobierno socialista español, secuestrado por los comunistas del “podemismo” más recalcitrante, ya ha dado sobradas pruebas de su contubernio y complicidad con la dictadura castrista. España ha callado de manera inmoral ante la constante violación de los derechos humanos en la Isla y continúa oxigenando al régimen que está matando al pueblo mediante acuerdos comerciales cuyos dividendos solo engrosan las arcas de la cúpula militar que ordena y manda en Cuba. El pueblo cubano no se beneficia de un solo euro de esa colaboración malsana con el gobierno español. 

Sí he enviado esta carta a los representantes del resto de los partidos españoles de la oposición y a todas las instituciones internacionales que he creído oportunas, para participarlos de esta arbitrariedad inhumana que inexplicablemente usted refrenda.

Solo me queda aplaudir al eurodiputado José Ramón Bauzá Díaz, que ha demostrado su apoyo incondicional a la causa de nuestra libertad, del que debería usted tomar ejemplo, y decirle a usted, Sr. Borrell, que si ha sido capaz de impedir que el exilio cubano auxilie a sus hermanos presos de un gobierno corrupto que los persigue, los encarcela y los tortura diariamente, y que viola sus derechos fundamentales con la impunidad de la fuerza, usted está siendo cómplice de un crimen de lesa humanidad. 

Decepcionado de usted, queda,

Carlos Ferrera Torres

Barcelona 26/10/2020 

CARTA ABIERTA A JOSEP BORRELL, VICEPRESIDENTE DE LA UE PARA ASUNTOS EXTERIORES

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CARTA ABIERTA A JOSEP BORRELL, VICEPRESIDENTE Y ALTO REPRESENTANTE DE LA UE PARA ASUNTOS EXTERIORES

Barcelona, 26 de octubre de 2020

A: Excmo. Sr. Josep Borrell Fontelles, vicepresidente de la Comisión Europea y Alto Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores.

Cc: Alta Representante para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad y vicepresidenta de la Comisión Europea, Sra. Federica Mogherini; Presidente del Parlamento Europeo, Sr. David Sassoli; Secretario General de las Naciones Unidas, Sr. António Manuel de Oliveira Guterres; Presidente del Comité Internacional de la Cruz Roja, Sr. Peter Maurer; Embajador de la Unión Europea en Cuba, Sr. Alberto José Navarro González; Diputado del Parlamento Europeo Sr. José Ramón Bauzá Díaz; Presidente del Partido Popular (PP) de España, Sr. Pablo Casado; Presidenta del Partido Ciudadanos de España, Sra. Inés Arrimadas; Presidente del Partido VOX de España, Sr. Santiago Abascal Conde; Coordinadora del Movimiento “Cuba Decide” Sra. Rosa María Payá; Coordinador General de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), Sr. José Daniel Ferrer, Coordinador del Movimiento Somos+, Sr. Eliecer Avila Sicilia; Observatorio Cubano de Derechos Humanos; Presidente No Electo de la República de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Canciller de la República de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla.

De: Carlos Ferrera Torres, ciudadano cubano a secas.

Sr. Borrell:

Escribo esta carta abierta en mi nombre y en el de millones de cubanos que, como yo, han sentido vergüenza, decepción y rabia ante la respuesta que usted ha enviado al pueblo cubano y al mundo, tras el requerimiento que le fue dirigido por el eurodiputado español José Ramón Bauzá Díaz, acerca de la postura de la organización que usted representa, con respecto a la ayuda humanitaria enviada a La Habana al pueblo cubano por su exilio. 

Le recuerdo otra vez, Sr. Borrell, que ante la dura crisis económica que asfixia al pueblo de Cuba, la Fundación para la Democracia Panamericana (FDP) en colaboración con el Gobierno de la ciudad de Miami, la plataforma Cuba Decide y la Unión Patriótica de Cuba, con el respaldo de otras organizaciones de la sociedad civil y un grupo de iglesias cristianas cubanas, activaron el pasado mes de agosto una acción conjunta para enviar una ayuda humanitaria a 15.000 familias cubanas; la iniciativa “Solidaridad entre Hermanos”.

Dicha iniciativa consiguió trasladar a la Isla cinco contenedores con alimentos y artículos de primera necesidad, adquiridos con el dinero de miles de cubanos del exilio, para que fuera repartida a sus destinatarios en 24 puntos de distribución del país por las iglesias cristianas implicadas. El cargamento llegó en barco a su destino en el mismo mes y fue recibido y almacenado por la Aduana General de Cuba sin ningún impedimento legal ni burocrático. Inexplicablemente, la ayuda se encuentra hoy varada en el parque de contenedores del puerto cubano de El Mariel, por la negativa ilegal de la dictadura cubana a entregarla a sus legítimos dueños.

Posteriormente se ha hecho pública y confirmada la existencia de esta ayuda en territorio cubano mediante una comunicación vía telefónica difundida en las redes sociales, en la que la diputada pinareña a la Asamblea Nacional del Poder Popular y miembro del Partido Comunista de Cuba, Gladys Martínez Verdecia, confirmaba el arribo, recepción y almacenamiento de los contenedores en el puerto de El Mariel.  

También en el mes de agosto, en sede parlamentaria europea, el eurodiputado español del partido Ciudadanos, José Ramón Bauzá Díaz denunció la negativa del régimen a entregar esta ayuda a sus auténticos beneficiarios y le cursó a usted, como representante máximo de la diplomacia europea, una pregunta parlamentaria con solicitud de respuesta escrita, inquiriéndole sobre la posición que adoptaría la UE ante tamaño despropósito.

Usted tardó más de un mes en responder a su compañero europarlamentario, Sr. Borrell, displicencia esta que, dada la urgencia que requiere este asunto, ya define por sí sola el escaso interés que representa para usted el grave problema cubano, y por extensión, para la cancillería europea que encabeza. 

Si no quedaban claras su apatía y falta de sensibilidad con la demora, el contenido de su respuesta a Bauzá, lamentablemente las confirma, y le deja a usted en muy mal lugar ante la opinión pública europea y ante el pueblo de Cuba:

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ES

E-004694/2020

Respuesta del representante y vicepresidente Borrell en nombre de la Comisión Europea

(20.10.2020)

La Unión Europea respalda y presta ayuda humanitaria basándose en el principio de la humanidad, la neutralidad, la imparcialidad y la independencia fundamentados en los Convenios de Ginebra de 1949. La independencia, en este contexto, implica la autonomía de los objetivos humanitarios respecto de objetivos políticos, económicos o de otro tipo.

Según tiene entendido el alto representante y vicepresidente, la ayuda prestada por “Solidaridad entre hermanos” es una acción politizada que por lo tanto no se atiene a dichos principios. 

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¿“Según tiene entendido” por quién, Sr. Borrell? ¿Dónde y con quién se ha documentado usted para llegar a esa fallida y absurda conclusión? Es una pregunta retórica, todos los cubanos sabemos perfectamente quién le ha pasado la respuesta.

No hacen falta demasiadas luces para que salte a la vista el desatino de su actitud indolente con el pueblo cubano y obsecuente con los dictadores que lo desgobiernan: usted reproduce exactamente el discurso del régimen totalitario de la Isla. Es justamente eso lo que responde el poder cubano sobre este tema -extraoficialmente- a través de sus voceros a sueldo en las redes, porque ni siquiera han tenido la decencia de dirigirse ni una sola vez a los ciudadanos de la Isla en la sesgada prensa oficialista, para explicar siquiera la existencia de esta ayuda en El Mariel. Y en Cuba, Sr. Borrell, lo que no sale en el periódico, no existe. 

Supongo que Ud. sea consciente de que los Convenios de Ginebra de 1949 se escribieron, consensuaron y firmaron para prestar ayuda a países en guerra o devastados por conflictos bélicos. Aunque el actual aspecto destruido de Cuba y famélico de los cubanos, parezcan el resultado de una cruenta conflagración bélica, hablamos de un país que vive en paz hace 61 años. Los acuciantes problemas de supervivencia de su población, la destrucción general de sus viviendas, sus fábricas y sus hospitales, y el desabastecimiento casi absoluto de alimentos para la población, no son producto de una guerra, sino de la ineficiencia del sistema comunista que está destruyendo el país desde el 1 de enero de 1959 y que lo ha reducido a escombros, igual que harían las bombas.

¿Qué encuentra usted de “politizado” en el envío de ayuda humanitaria a las iglesias cubanas para que se distribuya entre familias que la necesitan?

¿Qué hay de “político” en un paquete de aspirinas o en una lata de conservas, que no existen en las farmacias ni en las tiendas a las que tiene acceso el pueblo de Cuba, pero sí están disponible en dólares -una moneda inaccesible a la mayoría de los cubanos- para la exclusiva clase acomodada de los militares, los dirigentes del PCC y las personas que reciben remesas del exterior?  

¿Qué tiene de “político”, Sr. Borrell, que los cubanos del exilio de a pie del mundo entero, entre los que me incluyo, hayan donado su dinero para ayudar a sus paisanos a paliar el hambre y la necesidad generada por la ineptitud, la inoperancia y la incapacidad de sus corruptos gobernantes?

Le diré, señor, lo que hará la dictadura con los alimentos y artículos que están hoy en El Mariel durmiendo el sueño de los justos, mientras el pueblo de Cuba se muere de hambre; lo que siempre ha hecho con las ayudas del exterior; colocará una pegatina con un precio a cada producto y los venderá en las tiendas dolarizadas a las que los cubanos no tienen acceso. Y ocurrirá, entre otras razones, gracias a su postura inhumana y genuflexa.

En 2019 usted fue a La Habana, y dijo allí que la UE “trabajaría para eliminar el embargo -que no bloqueo- que Estados Unidos mantiene sobre Cuba”. Sr. Borrell, todos los cubanos, incluso los que hoy continúan apoyando al régimen, ya saben que el embargo no es el causante de sus miserias, y sí una excusa trasnochada que constantemente abandera la tiranía para justificar su propia insolvencia. Los tiranos cubanos han hecho viral el mantra de que, en Cuba, todo lo que está mal es culpa del bloqueo, pero ya pocos cubanos se tragan tan manido subterfugio. 

El comercio de Cuba con las empresas estadounidenses productoras de alimentos, materia prima, equipos y medicamentos, se ha mantenido activo desde su puesta en marcha por la administración de los Estados Unidos en los años 60s, hasta hoy, y ningún gobierno estadounidense de ningún signo político ha cortado jamás ese intercambio comercial. 

Debe saber usted, Sr. Borrell, que el poco pollo que llega a las mesas de mis paisanos en la Isla, procede de los Estados Unidos, exactamente igual que las medicinas que la dictadura vende en dólares a los pocos afortunados que pueden permitirse comprarlas. 

Mientras en los foros internacionales, incluido el Parlamento Europeo, los diplomáticos comunistas cubanos gritan de forma chusma y zafia “¡Abajo el bloqueo!”, la dictadura cubana compra alimentos, equipamiento y víveres por valor de cientos de millones de dólares a un sinnúmero de empresas estadounidenses. Han estado mintiéndole al pueblo durante medio siglo.

Ya los cubanos saben, Sr. Borrell, que si no hay médicos en los hospitales, es porque están trabajando como esclavos por un sueldo miserable en países lejanos, solo para enriquecer al poder, porque no se invierte ni un solo dólar de ese dinero en la sanidad pública que parece la de un país africano en guerra. 

Los cubanos ya saben que, si solo encuentran huesos, tripas y mezclas cárnicas inmundas en sus carnicerías, es porque la carne buena se la comen los militares, los dirigentes y los turistas. Saben también que es la ineficiencia y la corrupción el motivo por el que un solo campesino es capaz de producir en sus campos, los productos del agro en cuantía equivalente a las cooperativas gubernamentales de tres municipios juntos. 

Y también saben, cuando la dictadura les cuenta en los periódicos con total desvergüenza, la cantidad y calidad de los alimentos que destina a la exportación, y que ellos no pueden consumir, que no recibirán, ni en dinero ni en bienes, ni un solo centavo de los beneficios que generan esas exportaciones.

¿Cómo se explica entonces que, si usted lucha con tal denuedo contra el embargo norteamericano, al mismo tiempo niegue al pueblo cubano el acceso a una ayuda que le han enviado sus hermanos del exilio, y que necesita desesperadamente? 

¿O es que, para usted, el valor y la importancia de una lata de frijoles enviada a un ama de casa cubana, depende de quién se la envíe? ¿Quién está politizando el problema en realidad, Sr. Borrell?

¿Por qué su respuesta a Bauzá, apoya el discurso fascistoide de los dictadores de Cuba?

¿Qué queda de solidaridad y humanidad en su conciencia, después de actuar como un sicario más del régimen comunista de Raúl Castro, representado en la ineficiente y gris “no autoridad” de su títere Miguel Díaz-Canel Bermúdez?

Resulta evidente lo contradictorio y miserable de su corta y fría respuesta a Bauzá, Sr. Borrell. Con su escueta explicación, usted sí ha demostrado violar los principios de humanidad, neutralidad, imparcialidad e independencia que menciona. Usted no ha sido humano, imparcial, neutral ni independiente, sino todo lo contrario, señor. Su inhumanidad queda manifiesta en sus palabras al negar la entrega de comida y medicamentos a un pueblo hambriento y enfermo. Y demuestra Ud. ser también parcial y dependiente de la política fascista que el actual desgobierno cubano aplica a sus ciudadanos, reproduciendo sus mismos dogmas. 

Vivo hace casi 30 años en España y 20 de ellos en Barcelona, señor Borrell; usted para mí no es un desconocido. Estoy al tanto de su trayectoria política como dirigente y de su currículo como funcionario del Estado español. Aunque no comulgo con los principios de su partido, sé valorar las cualidades que definen la grandeza moral de los hombres, y soy capaz de deslindar sus valores humanos de sus ideologías. Por eso, cuando Ud. fue nombrado para el cargo que ahora ocupa, pensé que la UE había ganado un valioso cuadro político para defender la democracia, servir a los ciudadanos europeos y apoyar las causas nobles y justas en el resto del mundo. No podía estar más equivocado.

Me ha decepcionado profundamente su actitud insolidaria, partidista e inhumana ante la grave crisis humanitaria de mi pueblo, que hasta hoy suponía indigna de alguien como usted. 

Sin embargo, tengo fe, señor Borrell, en que su respuesta desafortunada, sea solo una equivocada decisión personal, derivada de sus cabildeos con la tiranía cubana, y no la política oficial de la Unión Europea respecto a la situación de crisis general que sufre actualmente el pueblo de Cuba. 

Quizás su actual posición de “alto representante” lo haya colocado a tal altura, que ahora es incapaz de ver lo que ocurre bajo sus pies. Y un político no puede permitirse tan pobre y estrecho campo visual y cortedad de miras. 

Sr. Borrell, sigo confiando en el sentido de justicia y humanidad de la Unión Europea y de su Parlamento, que recientemente ha comenzado a dar tímidos pasos en defensa de las libertades y los derechos humanos en Cuba. Pero tales muestras de apoyo han quedado opacadas por su insolidaria negativa a respaldar esta iniciativa humanitaria del exilio cubano, y coloca a la Unión Europea en una delicada situación moral respecto a la defensa de los derechos humanos en el mundo. 

Tenga en cuenta que, en esta carta, solo he hablado de alimentos y de medicinas; me aterra ahora conocer la opinión que le merece a usted la insostenible situación de nuestros presos políticos, la persecusión y hostigamiento a los opositores en la Isla y la represión inmediata a todo el que alza la voz pidiendo libertad. ¿Será igual de dictatorial y cínica?

No he perdido el tiempo enviando copias de esta carta a la actual administración socialista de España de los señores Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, ni tampoco a los partidos políticos que la apoyan; sería en vano. El actual gobierno socialista español, secuestrado por los comunistas del “podemismo” más recalcitrante, ya ha dado sobradas pruebas de su contubernio y complicidad con la dictadura castrista. España ha callado de manera inmoral ante la constante violación de los derechos humanos en la Isla y continúa oxigenando al régimen que está matando al pueblo mediante acuerdos comerciales cuyos dividendos solo engrosan las arcas de la cúpula militar que ordena y manda en Cuba. El pueblo cubano no se beneficia de un solo euro de esa colaboración malsana con el gobierno español. 

Sí he enviado esta carta a los representantes del resto de los partidos españoles de la oposición y a todas las instituciones internacionales que he creído oportunas, para participarlos de esta arbitrariedad inhumana que inexplicablemente usted refrenda.

Solo me queda aplaudir al eurodiputado José Ramón Bauzá Díaz, que ha demostrado su apoyo incondicional a la causa de nuestra libertad, del que debería usted tomar ejemplo, y decirle a usted, Sr. Borrell, que si ha sido capaz de impedir que el exilio cubano auxilie a sus hermanos presos de un gobierno corrupto que los persigue, los encarcela y los tortura diariamente, y que viola sus derechos fundamentales con la impunidad de la fuerza, usted está siendo cómplice de un crimen de lesa humanidad. 

Decepcionado de usted, queda,

Carlos Ferrera Torres

Barcelona 26/10/2020 

CARTA ABIERTA A JOSEP BORRELL, VICEPRESIDENTE DE LA UE PARA ASUNTOS EXTERIORES

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Former US House of Representatives - Florida-25
Marco Rubio
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