¡Espacios culturales para todos! No más privilegios, sí a los procesos transparentes

La causa

Durante años, en múltiples asambleas y encuentros del sector cultural, artistas y gestores han exigido la apertura de convocatorias públicas para el uso de los espacios de la Casa de la Cultura. La falta de procesos transparentes ha limitado el acceso de nuevos creadores y ha permitido que solo un grupo reducido de colectivos mantenga el control sobre estos espacios sin rendición de cuentas ni regulación.

Ahora que esta demanda histórica finalmente se ha atendido con la convocatoria pública impulsada por el Núcleo de Pichincha y la Casa de la Cultura Matriz, quienes han ocupado estos espacios por años intentan deslegitimarla para mantenerse indefinidamente, sin dar oportunidad a otros artistas y gestores que también tienen derecho a acceder a la infraestructura cultural pública.

Sin embargo, esta convocatoria no es solo un proceso puntual, es un modelo de gestión que busca regular el uso de los espacios culturales de manera equitativa, asegurando que todos los artistas puedan acceder a ellos mediante procesos abiertos y transparentes. Varias instituciones del Sistema Nacional de Cultura han manifestado su interés en implementar modelos similares, por lo que boicotear este proceso marcaría un pésimo precedente para la gestión cultural en el país.

¿Por qué defendemos procesos transparentes en la gestión cultural?

Porque han sido un reclamo legítimo de la comunidad artística en numerosas asambleas y encuentros.

Porque garantizan un acceso equitativo y regulado a los espacios de la Casa de la Cultura.

Porque es injusto que algunos colectivos se hayan eternizado en estos espacios mientras otros artistas han sido excluidos sistemáticamente.

Porque la cultura es de todos y no de un grupo privilegiado que busca mantener su control indefinidamente.

Porque hay que corregir años de falta de regulación y garantizar oportunidades para todos.

Porque deslegitimar este proceso afectaría la posibilidad de replicar modelos de gestión transparentes en otras instituciones del Sistema Nacional de Cultura.


La verdadera democratización no es cerrar las puertas a nuevos creadores ni convertir los espacios públicos en propiedades privadas de unos pocos. Es momento de garantizar igualdad de oportunidades y que la Casa de la Cultura sea realmente un espacio de acceso libre, abierto y regulado para todos.

¡Defendamos la transparencia en la gestión cultural! No más privilegios, sí a procesos equitativos y abiertos para toda la comunidad artística.

Firma esta petición y únete a la defensa de la democratización real de los espacios culturales. ¡La cultura es de todos!

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La causa

Durante años, en múltiples asambleas y encuentros del sector cultural, artistas y gestores han exigido la apertura de convocatorias públicas para el uso de los espacios de la Casa de la Cultura. La falta de procesos transparentes ha limitado el acceso de nuevos creadores y ha permitido que solo un grupo reducido de colectivos mantenga el control sobre estos espacios sin rendición de cuentas ni regulación.

Ahora que esta demanda histórica finalmente se ha atendido con la convocatoria pública impulsada por el Núcleo de Pichincha y la Casa de la Cultura Matriz, quienes han ocupado estos espacios por años intentan deslegitimarla para mantenerse indefinidamente, sin dar oportunidad a otros artistas y gestores que también tienen derecho a acceder a la infraestructura cultural pública.

Sin embargo, esta convocatoria no es solo un proceso puntual, es un modelo de gestión que busca regular el uso de los espacios culturales de manera equitativa, asegurando que todos los artistas puedan acceder a ellos mediante procesos abiertos y transparentes. Varias instituciones del Sistema Nacional de Cultura han manifestado su interés en implementar modelos similares, por lo que boicotear este proceso marcaría un pésimo precedente para la gestión cultural en el país.

¿Por qué defendemos procesos transparentes en la gestión cultural?

Porque han sido un reclamo legítimo de la comunidad artística en numerosas asambleas y encuentros.

Porque garantizan un acceso equitativo y regulado a los espacios de la Casa de la Cultura.

Porque es injusto que algunos colectivos se hayan eternizado en estos espacios mientras otros artistas han sido excluidos sistemáticamente.

Porque la cultura es de todos y no de un grupo privilegiado que busca mantener su control indefinidamente.

Porque hay que corregir años de falta de regulación y garantizar oportunidades para todos.

Porque deslegitimar este proceso afectaría la posibilidad de replicar modelos de gestión transparentes en otras instituciones del Sistema Nacional de Cultura.


La verdadera democratización no es cerrar las puertas a nuevos creadores ni convertir los espacios públicos en propiedades privadas de unos pocos. Es momento de garantizar igualdad de oportunidades y que la Casa de la Cultura sea realmente un espacio de acceso libre, abierto y regulado para todos.

¡Defendamos la transparencia en la gestión cultural! No más privilegios, sí a procesos equitativos y abiertos para toda la comunidad artística.

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