EN DEFENSA DE LOS AGAVES ENDÉMICOS DE MÉXICO

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The Issue

México es un país con un territorio de gran riqueza biológica, étnica y cultural. Los factores asociados a su biogeografía hacen que, en nuestro país, los recursos naturales sean parte integral de la historia y el desarrollo de nuestras diversas culturas; ser mexicano es el sentido de la vivencia de nuestro día a día con nuestros ecosistemas y los elementos que lo conforman.

Algunos de esos elementos trascendentales en las diferentes regiones de México y sus comunidades son los agaves y la biodiversidad asociada a ellos.  Los agaves han evolucionado en conjunto con los murciélagos magueyeros desde hace casi 10 millones de años en los territorios del Altiplano Mexicano. Esta región natural se encuentra desde el centro del país hacia el Norte y sus límites oriente y poniente son señalados por la Sierra Madre Oriental y la Sierra Madre Occidental.

Los agaves fueron domesticados hace casi 10 mil años y numerosos pueblos indígenas y campesinos los usan para producir fibras, alimento, material de construcción, bebidas fermentadas y destiladas, entre otros productos. 

Según el Dr. Abisai Josué García-Mendoza, académico del Jardín Botánico del Instituto de Biología de la UNAM y especialista en la sistemática de la familia Agavaceae,  “…El género Agave (sensu stricto) es endémico de América, se distribuye desde el sur de los Estados Unidos de América (con dos especies disyuntas en Florida) hasta el norte de Sudamérica, incluyendo las islas del Caribe.” (García-Mendoza, 2002).

El género contiene aproximadamente 210 especies, 159 están presentes en México (75% del total) y 129 son endémicas del territorio mexicano, que representan 61% de las especies del mundo y 81% de las que se distribuyen en México; sin embargo, estas cifras seguramente se modificarán cuando se estudien de manera crítica las especies del Caribe. (Garcia-Mendoza, et. Al, 2019)

69% de los taxones son endémicos de México, dentro de los cuales se encuentran taxones que son exclusivos del país con un amplia distribución dentro del mismo, así como taxones microendemicos  cuya distribución se restringe de uno a tres cuadros en un grado de latitud y longitud por lado ( 68% de estos taxones son microendemicos). (García-Mendoza, 2007)

El alto grado de endemismo de especies que existe en México se debe a la heterogeneidad del territorio y a las propiedades intrínsecas de cada taxón, tales como su plasticidad genética, tole­rancia ecológica, capacidad de dispersión, germinación de sus semillas, así como a sus interacciones bióticas con otros organismos, como los polinizadores.

Esto contribuye favorablemente a una mejor exploración del territorio nacional, lo cual ha redundado en un conocimiento biológico más detallado, mejores colecciones de plantas vivas y de herbario, que es la base de estudios taxonómicos, biogeográficos, etnobotánicos, bioquímicos y moleculares. (García-Mendoza, 2007)

De este centro de origen sus especies se diversificaron y ampliaron su distribución gracias a su metabolismo, a la conservación de azúcares, fibras y agua, permitiéndoles resistir condiciones de sequía y a las interacciones que establecieron con sus polinizadores.

En los últimos años ha quedado claro que el mercado de productos naturales derivados del agave se ha ido expandiendo constantemente, particularmente en los Estados Unidos de América, Europa, Asia y Australia, siendo Estados Unidos el mayor comprador de productos derivados de las diferentes especies de agave en particular dentro del rango de las bebidas destiladas.

Por otra parte, los destilados de agave tradicionales diferentes del tequila, han alcanzado bastante aceptación debido a su complejo sabor, a la diversidad de especies endémicas de agave que se utilizan para su elaboración, su forma tradicional de elaboración y la riqueza biocultural arraigada en las comunidades productoras de los diferentes tipos de destilados cuenten o no con Denominación de Origen.

Sin embargo, en los últimos 4 años y debido al crecimiento de la demanda sobre los destilados de agave, ha comenzado a observarse una creciente tendencia a la propagación, siembra, plantación y utilización de agaves endémicos de México en otros lugares del mundo. Este fenómeno se ha observado en India, África, Australia, Europa y, por supuesto, Estados Unidos. La tendencia inició con el uso de Agave americana (el cual fue trasladado en la época de la conquista y colonia desde México a muchos lugares del mundo) que actualmente representa en muchas áreas fuera de México un problema por ser especie exótica invasiva.

En el caso del Agave tequilana webber, no está muy clara la procedencia de sus plántulas exportadas a monocultivos en Australia y recientemente a Estados Unidos, donde incluso ya existe el Consejo del Agave de California.

Los agricultores de este estado comparten que su interés en la plantación de agave se da específicamente por la problemática de sequía que ha sufrido su territorio en los últimos años y que esta planta representa una opción más tolerante a la sequía y a las condiciones cambiantes del clima en este lugar. Incluso algunos de estos agricultores han donado dinero a la Universidad de Davis para investigaciones acerca de la resistencia de la planta a sus condiciones locales.

Algunos de estos nos han dejado claro que no solo desean el agave para combatir el cambio climático, sino que además tienen bastante interés en el uso de las plantas para la elaboración de destilados de agave de California. Incluso han comentado en artículos de revistas que pueden competir con el mercado de destilados de agave de México, como si los destilados de agaves tradicionales fueran solo productos desconectados del Patrimonio Biocultural de todo un país. 

A pesar de esto, estos entusiastas dicen amar mucho a México, su gente y su cultura, tener muchos amigos mexicanos, y visitar México frecuentemente… como turistas.

Si todo esto se trata meramente del uso del Agave americana llevada hace muchos años a California, si esto solo se trata de combatir los efectos de cambio climático, si esto solo se trata de entusiastas del agave y en muchos casos de “pequeños agricultores responsables”, nosotros como Zinacantán Destilado de Agave tradicional de Puebla, hacemos una petición. 

PETICIÓN

A todos las personas, ya sean pertenecientes o no al Consejo de Agave de California, y que estén involucrados en las áreas de reproducción, propagación, siembra y objetivos de uso futuro de agaves para producción de destilados en California, solicitamos que contesten las siguientes preguntas:

 

1.     ¿Todos los miembros del Consejo de Agave de California que tienen en su poder semillas de agaves endémicos de México y que están haciendo uso o no de las mismas, contaron con algún permiso otorgado por el gobierno mexicano para la colecta y transporte de este material genético fuera del país?

2.     ¿La propagación y siembra de semillas de especies de agave endémicas de México que actualmente realizan algunos miembros del Consejo de Agave de California cuenta con algún permiso legal por parte del Gobierno Mexicano?

3.     ¿La siembra de especies de agave endémicos de México se hace con el fin de futuras producciones de destilados de agave u otros productos de estas especies?

4.     ¿Las comunidades de México de donde fueron tomadas estas plantas y colectadas las semillas de agaves endémicos de México, fueron consultadas acerca de esta práctica? ¿Fueron indemnizadas? ¿Existe algún tipo de acuerdo con estas comunidades locales?

5.     ¿Qué porcentaje de similitud con los procesos tradicionales que llevan a cabo las comunidades en México tiene el proceso mediante el cual están realizando la elaboración de los destilados de agave en California y sus diferentes expresiones?

6.     ¿El material genético que está ahora en manos de granjeros del estado provino de áreas naturales protegidas federales, estatales o municipales de México?

7.     ¿Poseen los miembros del Consejo del Agave de California, una trazabilidad de las plantas y semillas endémicas de agave que están ahora reproduciendo y plantando? ¿Cuentan con pruebas verificables del año, la región, el manejo y uso que han dado a estas semillas y plantas?

8.     ¿Cómo resuelven ustedes la contradicción entre la afirmación de que el uso del agave es para combatir la sequía pero al mismo tiempo desean producir destilados de agave que requieren un alto consumo de agua?

9.     ¿Consideran que ética y científicamente desde el punto de vista del respeto a los pueblos y su biodiversidad estas prácticas están bien y son legales?

10. ¿Por qué no se enfocan en las especies de agaves endémicos de California?

 

Citas bibliograficas

García-Mendoza, A. 2002. “Distribution of the genus Agave (Agavaceae) and its endemic species in Mexico”, en Cactus and Succulent Journal (us), núm. 74, pp. 177-187.

García Mendoza, Abisaí J. (2007). Los agaves de México. Ciencias 87, julio-septiembre, 14-23. [En línea]

García-Mendoza, A. J., I. S. Franco Martínez y D. Sandoval Gutiérrez. 2019. Cuatro especies nuevas de Agave (Asparagaceae, Agavoideae) del sur de México. Acta Botanica Mexicana 126: e1461. DOI: 10.21829/abm126.2019.1461

 

Mexico is a country with a territory of great biological, ethnic, and cultural wealth. The factors associated with its biogeography make natural resources an integral part of the history and development of our diverse cultures; being Mexican is the lived experience of our daily life with our ecosystems and the elements that shape them.

Some of the most transcendent elements in different regions of Mexico and their communities are agaves and the biodiversity associated with them. Agaves have coevolved with maguey bats for nearly 10 million years across the territories of the Mexican Plateau. This natural region extends from the center of the country northward, bounded to the east and west by the Sierra Madre Oriental and the Sierra Madre Occidental.

Agaves were domesticated nearly 10,000 years ago, and numerous Indigenous peoples and farming communities have used them to produce fibers, food, building materials, fermented beverages, distilled spirits, and many other products.

According to Dr. Abisai Josué García-Mendoza, a researcher at the Botanical Garden of the Institute of Biology at UNAM and a specialist in the systematics of the Agavaceae family:
“…The genus Agave (sensu stricto) is endemic to the Americas, distributed from the southern United States (with two disjunct species in Florida) to northern South America, including the Caribbean islands.” (García-Mendoza, 2002).

The genus contains approximately 210 species, 159 of which occur in Mexico (75% of the total), and 129 are endemic to Mexican territory. These account for 61% of the world’s agave species and 81% of those found in Mexico. However, these figures will likely change once Caribbean species are studied more critically (García-Mendoza et al., 2019).

Sixty-nine percent of agave taxa are endemic to Mexico. Among them are taxa exclusive to the country with wide distribution, as well as microendemic taxa restricted to areas spanning only one to three grid squares of latitude and longitude (68% of these taxa are microendemic) (García-Mendoza, 2007).

Mexico’s high degree of species endemism is due to the heterogeneity of its territory and the intrinsic properties of each taxon, such as genetic plasticity, ecological tolerance, dispersal capacity, seed germination, and biotic interactions with other organisms such as pollinators.

This has fostered deeper exploration of the national territory, resulting in more detailed biological knowledge, stronger collections of living plants and herbaria, which serve as the foundation for taxonomic, biogeographic, ethnobotanical, biochemical, and molecular studies (García-Mendoza, 2007).

From this center of origin, agave species diversified and expanded their distribution thanks to their metabolism, the ability to store sugars, fibers, and water, which allowed them to withstand drought conditions, as well as their ecological interactions with pollinators.

In recent years, it has become clear that the market for natural products derived from agave has been steadily expanding—particularly in the United States, Europe, Asia, and Australia—with the United States being the largest buyer of products derived from different agave species, especially within the category of distilled beverages.

Furthermore, traditional agave spirits other than tequila have gained significant acceptance due to their complex flavors, the diversity of endemic agave species used in their production, their traditional methods of elaboration, and the biocultural heritage deeply rooted in the communities that produce these various spirits—whether or not they hold a Denomination of Origin.

However, in the past four years, due to increasing demand for agave spirits, there has been a growing trend toward the propagation, cultivation, and use of endemic Mexican agaves in other parts of the world. This phenomenon has been observed in India, Africa, Australia, Europe, and, of course, the United States. The trend began with the use of Agave americana (which was taken from Mexico to many parts of the world during the colonial era), a species that now poses problems as an invasive exotic in many regions outside of Mexico.

In the case of Agave tequilana Weber, the origin of seedlings exported to monocultures in Australia and, more recently, the United States is unclear—where there even already exists a California Agave Council.

Farmers in that state have shared that their interest in planting agave stems specifically from the drought problems affecting their lands in recent years, as agave represents a more drought-tolerant option under changing climatic conditions. Some of these farmers have even donated money to the University of California, Davis, to support research on the plant’s resistance to local conditions.

Some of them have made it clear that they are not only interested in agave as a crop to fight climate change but also in producing California agave spirits. In fact, they have stated in magazine articles that they can compete with Mexico’s agave spirits market—as if traditional agave distillates were mere products disconnected from the Biocultural Heritage of an entire nation.

Despite this, these enthusiasts claim to love Mexico, its people, and its culture, to have many Mexican friends, and to visit frequently… as tourists.

If all of this is merely about the use of Agave americana—introduced long ago to California—if it is only about combating the effects of climate change, if it is only about agave enthusiasts and, in many cases, “small responsible farmers,” we, as Zinacantán Traditional Agave Distillate of Puebla, make the following petition:

 
PETITION
To all those—whether or not they belong to the California Agave Council—who are involved in the reproduction, propagation, cultivation, and intended use of agaves for future spirit production in California, we respectfully request that you answer the following questions:

  1. Did all members of the California Agave Council who are in possession of seeds of endemic Mexican agaves, whether or not they are making use of them, obtain legal permits from the Mexican government for the collection and export of this genetic material outside the country?
    2. Does the current propagation and cultivation of endemic Mexican agave species by some members of the California Agave Council have legal authorization from the Mexican government?
    3. Is the cultivation of endemic Mexican agave species being carried out with the purpose of future agave spirit production or for other uses of these species?
    4. Were the Mexican communities from which these plants and seeds of endemic agaves were taken consulted about this practice? Were they compensated? Is there any kind of agreement with these local communities?
    5. To what extent do the processes used to produce agave spirits in California resemble the traditional methods carried out by communities in Mexico?
    6. Did the genetic material now in the hands of California farmers originate from federally, state, or municipally protected natural areas in Mexico?
    7. Do members of the California Agave Council maintain traceability records for the endemic agave plants and seeds they are now propagating and planting? Do they hold verifiable evidence regarding the year, region, management, and use of these seeds and plants?
    8. How do you reconcile the contradiction between claiming agave is used to combat drought while at the same time seeking to produce agave spirits, which require high water consumption?
    9. Do you believe these practices are ethically and scientifically justified—and legal—from the perspective of respect for Indigenous peoples and their biodiversity?
    10. Why not focus instead on the endemic agave species of California?

1,148

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The Issue

México es un país con un territorio de gran riqueza biológica, étnica y cultural. Los factores asociados a su biogeografía hacen que, en nuestro país, los recursos naturales sean parte integral de la historia y el desarrollo de nuestras diversas culturas; ser mexicano es el sentido de la vivencia de nuestro día a día con nuestros ecosistemas y los elementos que lo conforman.

Algunos de esos elementos trascendentales en las diferentes regiones de México y sus comunidades son los agaves y la biodiversidad asociada a ellos.  Los agaves han evolucionado en conjunto con los murciélagos magueyeros desde hace casi 10 millones de años en los territorios del Altiplano Mexicano. Esta región natural se encuentra desde el centro del país hacia el Norte y sus límites oriente y poniente son señalados por la Sierra Madre Oriental y la Sierra Madre Occidental.

Los agaves fueron domesticados hace casi 10 mil años y numerosos pueblos indígenas y campesinos los usan para producir fibras, alimento, material de construcción, bebidas fermentadas y destiladas, entre otros productos. 

Según el Dr. Abisai Josué García-Mendoza, académico del Jardín Botánico del Instituto de Biología de la UNAM y especialista en la sistemática de la familia Agavaceae,  “…El género Agave (sensu stricto) es endémico de América, se distribuye desde el sur de los Estados Unidos de América (con dos especies disyuntas en Florida) hasta el norte de Sudamérica, incluyendo las islas del Caribe.” (García-Mendoza, 2002).

El género contiene aproximadamente 210 especies, 159 están presentes en México (75% del total) y 129 son endémicas del territorio mexicano, que representan 61% de las especies del mundo y 81% de las que se distribuyen en México; sin embargo, estas cifras seguramente se modificarán cuando se estudien de manera crítica las especies del Caribe. (Garcia-Mendoza, et. Al, 2019)

69% de los taxones son endémicos de México, dentro de los cuales se encuentran taxones que son exclusivos del país con un amplia distribución dentro del mismo, así como taxones microendemicos  cuya distribución se restringe de uno a tres cuadros en un grado de latitud y longitud por lado ( 68% de estos taxones son microendemicos). (García-Mendoza, 2007)

El alto grado de endemismo de especies que existe en México se debe a la heterogeneidad del territorio y a las propiedades intrínsecas de cada taxón, tales como su plasticidad genética, tole­rancia ecológica, capacidad de dispersión, germinación de sus semillas, así como a sus interacciones bióticas con otros organismos, como los polinizadores.

Esto contribuye favorablemente a una mejor exploración del territorio nacional, lo cual ha redundado en un conocimiento biológico más detallado, mejores colecciones de plantas vivas y de herbario, que es la base de estudios taxonómicos, biogeográficos, etnobotánicos, bioquímicos y moleculares. (García-Mendoza, 2007)

De este centro de origen sus especies se diversificaron y ampliaron su distribución gracias a su metabolismo, a la conservación de azúcares, fibras y agua, permitiéndoles resistir condiciones de sequía y a las interacciones que establecieron con sus polinizadores.

En los últimos años ha quedado claro que el mercado de productos naturales derivados del agave se ha ido expandiendo constantemente, particularmente en los Estados Unidos de América, Europa, Asia y Australia, siendo Estados Unidos el mayor comprador de productos derivados de las diferentes especies de agave en particular dentro del rango de las bebidas destiladas.

Por otra parte, los destilados de agave tradicionales diferentes del tequila, han alcanzado bastante aceptación debido a su complejo sabor, a la diversidad de especies endémicas de agave que se utilizan para su elaboración, su forma tradicional de elaboración y la riqueza biocultural arraigada en las comunidades productoras de los diferentes tipos de destilados cuenten o no con Denominación de Origen.

Sin embargo, en los últimos 4 años y debido al crecimiento de la demanda sobre los destilados de agave, ha comenzado a observarse una creciente tendencia a la propagación, siembra, plantación y utilización de agaves endémicos de México en otros lugares del mundo. Este fenómeno se ha observado en India, África, Australia, Europa y, por supuesto, Estados Unidos. La tendencia inició con el uso de Agave americana (el cual fue trasladado en la época de la conquista y colonia desde México a muchos lugares del mundo) que actualmente representa en muchas áreas fuera de México un problema por ser especie exótica invasiva.

En el caso del Agave tequilana webber, no está muy clara la procedencia de sus plántulas exportadas a monocultivos en Australia y recientemente a Estados Unidos, donde incluso ya existe el Consejo del Agave de California.

Los agricultores de este estado comparten que su interés en la plantación de agave se da específicamente por la problemática de sequía que ha sufrido su territorio en los últimos años y que esta planta representa una opción más tolerante a la sequía y a las condiciones cambiantes del clima en este lugar. Incluso algunos de estos agricultores han donado dinero a la Universidad de Davis para investigaciones acerca de la resistencia de la planta a sus condiciones locales.

Algunos de estos nos han dejado claro que no solo desean el agave para combatir el cambio climático, sino que además tienen bastante interés en el uso de las plantas para la elaboración de destilados de agave de California. Incluso han comentado en artículos de revistas que pueden competir con el mercado de destilados de agave de México, como si los destilados de agaves tradicionales fueran solo productos desconectados del Patrimonio Biocultural de todo un país. 

A pesar de esto, estos entusiastas dicen amar mucho a México, su gente y su cultura, tener muchos amigos mexicanos, y visitar México frecuentemente… como turistas.

Si todo esto se trata meramente del uso del Agave americana llevada hace muchos años a California, si esto solo se trata de combatir los efectos de cambio climático, si esto solo se trata de entusiastas del agave y en muchos casos de “pequeños agricultores responsables”, nosotros como Zinacantán Destilado de Agave tradicional de Puebla, hacemos una petición. 

PETICIÓN

A todos las personas, ya sean pertenecientes o no al Consejo de Agave de California, y que estén involucrados en las áreas de reproducción, propagación, siembra y objetivos de uso futuro de agaves para producción de destilados en California, solicitamos que contesten las siguientes preguntas:

 

1.     ¿Todos los miembros del Consejo de Agave de California que tienen en su poder semillas de agaves endémicos de México y que están haciendo uso o no de las mismas, contaron con algún permiso otorgado por el gobierno mexicano para la colecta y transporte de este material genético fuera del país?

2.     ¿La propagación y siembra de semillas de especies de agave endémicas de México que actualmente realizan algunos miembros del Consejo de Agave de California cuenta con algún permiso legal por parte del Gobierno Mexicano?

3.     ¿La siembra de especies de agave endémicos de México se hace con el fin de futuras producciones de destilados de agave u otros productos de estas especies?

4.     ¿Las comunidades de México de donde fueron tomadas estas plantas y colectadas las semillas de agaves endémicos de México, fueron consultadas acerca de esta práctica? ¿Fueron indemnizadas? ¿Existe algún tipo de acuerdo con estas comunidades locales?

5.     ¿Qué porcentaje de similitud con los procesos tradicionales que llevan a cabo las comunidades en México tiene el proceso mediante el cual están realizando la elaboración de los destilados de agave en California y sus diferentes expresiones?

6.     ¿El material genético que está ahora en manos de granjeros del estado provino de áreas naturales protegidas federales, estatales o municipales de México?

7.     ¿Poseen los miembros del Consejo del Agave de California, una trazabilidad de las plantas y semillas endémicas de agave que están ahora reproduciendo y plantando? ¿Cuentan con pruebas verificables del año, la región, el manejo y uso que han dado a estas semillas y plantas?

8.     ¿Cómo resuelven ustedes la contradicción entre la afirmación de que el uso del agave es para combatir la sequía pero al mismo tiempo desean producir destilados de agave que requieren un alto consumo de agua?

9.     ¿Consideran que ética y científicamente desde el punto de vista del respeto a los pueblos y su biodiversidad estas prácticas están bien y son legales?

10. ¿Por qué no se enfocan en las especies de agaves endémicos de California?

 

Citas bibliograficas

García-Mendoza, A. 2002. “Distribution of the genus Agave (Agavaceae) and its endemic species in Mexico”, en Cactus and Succulent Journal (us), núm. 74, pp. 177-187.

García Mendoza, Abisaí J. (2007). Los agaves de México. Ciencias 87, julio-septiembre, 14-23. [En línea]

García-Mendoza, A. J., I. S. Franco Martínez y D. Sandoval Gutiérrez. 2019. Cuatro especies nuevas de Agave (Asparagaceae, Agavoideae) del sur de México. Acta Botanica Mexicana 126: e1461. DOI: 10.21829/abm126.2019.1461

 

Mexico is a country with a territory of great biological, ethnic, and cultural wealth. The factors associated with its biogeography make natural resources an integral part of the history and development of our diverse cultures; being Mexican is the lived experience of our daily life with our ecosystems and the elements that shape them.

Some of the most transcendent elements in different regions of Mexico and their communities are agaves and the biodiversity associated with them. Agaves have coevolved with maguey bats for nearly 10 million years across the territories of the Mexican Plateau. This natural region extends from the center of the country northward, bounded to the east and west by the Sierra Madre Oriental and the Sierra Madre Occidental.

Agaves were domesticated nearly 10,000 years ago, and numerous Indigenous peoples and farming communities have used them to produce fibers, food, building materials, fermented beverages, distilled spirits, and many other products.

According to Dr. Abisai Josué García-Mendoza, a researcher at the Botanical Garden of the Institute of Biology at UNAM and a specialist in the systematics of the Agavaceae family:
“…The genus Agave (sensu stricto) is endemic to the Americas, distributed from the southern United States (with two disjunct species in Florida) to northern South America, including the Caribbean islands.” (García-Mendoza, 2002).

The genus contains approximately 210 species, 159 of which occur in Mexico (75% of the total), and 129 are endemic to Mexican territory. These account for 61% of the world’s agave species and 81% of those found in Mexico. However, these figures will likely change once Caribbean species are studied more critically (García-Mendoza et al., 2019).

Sixty-nine percent of agave taxa are endemic to Mexico. Among them are taxa exclusive to the country with wide distribution, as well as microendemic taxa restricted to areas spanning only one to three grid squares of latitude and longitude (68% of these taxa are microendemic) (García-Mendoza, 2007).

Mexico’s high degree of species endemism is due to the heterogeneity of its territory and the intrinsic properties of each taxon, such as genetic plasticity, ecological tolerance, dispersal capacity, seed germination, and biotic interactions with other organisms such as pollinators.

This has fostered deeper exploration of the national territory, resulting in more detailed biological knowledge, stronger collections of living plants and herbaria, which serve as the foundation for taxonomic, biogeographic, ethnobotanical, biochemical, and molecular studies (García-Mendoza, 2007).

From this center of origin, agave species diversified and expanded their distribution thanks to their metabolism, the ability to store sugars, fibers, and water, which allowed them to withstand drought conditions, as well as their ecological interactions with pollinators.

In recent years, it has become clear that the market for natural products derived from agave has been steadily expanding—particularly in the United States, Europe, Asia, and Australia—with the United States being the largest buyer of products derived from different agave species, especially within the category of distilled beverages.

Furthermore, traditional agave spirits other than tequila have gained significant acceptance due to their complex flavors, the diversity of endemic agave species used in their production, their traditional methods of elaboration, and the biocultural heritage deeply rooted in the communities that produce these various spirits—whether or not they hold a Denomination of Origin.

However, in the past four years, due to increasing demand for agave spirits, there has been a growing trend toward the propagation, cultivation, and use of endemic Mexican agaves in other parts of the world. This phenomenon has been observed in India, Africa, Australia, Europe, and, of course, the United States. The trend began with the use of Agave americana (which was taken from Mexico to many parts of the world during the colonial era), a species that now poses problems as an invasive exotic in many regions outside of Mexico.

In the case of Agave tequilana Weber, the origin of seedlings exported to monocultures in Australia and, more recently, the United States is unclear—where there even already exists a California Agave Council.

Farmers in that state have shared that their interest in planting agave stems specifically from the drought problems affecting their lands in recent years, as agave represents a more drought-tolerant option under changing climatic conditions. Some of these farmers have even donated money to the University of California, Davis, to support research on the plant’s resistance to local conditions.

Some of them have made it clear that they are not only interested in agave as a crop to fight climate change but also in producing California agave spirits. In fact, they have stated in magazine articles that they can compete with Mexico’s agave spirits market—as if traditional agave distillates were mere products disconnected from the Biocultural Heritage of an entire nation.

Despite this, these enthusiasts claim to love Mexico, its people, and its culture, to have many Mexican friends, and to visit frequently… as tourists.

If all of this is merely about the use of Agave americana—introduced long ago to California—if it is only about combating the effects of climate change, if it is only about agave enthusiasts and, in many cases, “small responsible farmers,” we, as Zinacantán Traditional Agave Distillate of Puebla, make the following petition:

 
PETITION
To all those—whether or not they belong to the California Agave Council—who are involved in the reproduction, propagation, cultivation, and intended use of agaves for future spirit production in California, we respectfully request that you answer the following questions:

  1. Did all members of the California Agave Council who are in possession of seeds of endemic Mexican agaves, whether or not they are making use of them, obtain legal permits from the Mexican government for the collection and export of this genetic material outside the country?
    2. Does the current propagation and cultivation of endemic Mexican agave species by some members of the California Agave Council have legal authorization from the Mexican government?
    3. Is the cultivation of endemic Mexican agave species being carried out with the purpose of future agave spirit production or for other uses of these species?
    4. Were the Mexican communities from which these plants and seeds of endemic agaves were taken consulted about this practice? Were they compensated? Is there any kind of agreement with these local communities?
    5. To what extent do the processes used to produce agave spirits in California resemble the traditional methods carried out by communities in Mexico?
    6. Did the genetic material now in the hands of California farmers originate from federally, state, or municipally protected natural areas in Mexico?
    7. Do members of the California Agave Council maintain traceability records for the endemic agave plants and seeds they are now propagating and planting? Do they hold verifiable evidence regarding the year, region, management, and use of these seeds and plants?
    8. How do you reconcile the contradiction between claiming agave is used to combat drought while at the same time seeking to produce agave spirits, which require high water consumption?
    9. Do you believe these practices are ethically and scientifically justified—and legal—from the perspective of respect for Indigenous peoples and their biodiversity?
    10. Why not focus instead on the endemic agave species of California?

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Petition created on November 20, 2023