Manifiesto de Educadores por la Paz


Manifiesto de Educadores por la Paz
La causa
Manifiesto de los educadores por el SÍ
Gran Marcha Pedagógica por la Paz de Colombia
En nombre de nuestros hijos, familiares, amigos y estudiantes, votamos SÍ en el plebiscito. Porque hoy que reescribimos nuestra historia, sabemos que nunca podríamos explicarles por qué, pudiendo parar el horror, no lo hicimos.
Nosotros, maestros y gente de la educación, votamos SÍ en el plebiscito. Porque sabemos que los recursos que tendrían que invertirse en la educación, hoy se están destinando a mantener la guerra.
En nombre de nuestros mayores, le decimos SÍ al plebiscito. Para que, como decía Heródoto, sean los hijos los que lleven a sus padres a la tumba y no al revés, como sucede en un país en guerra como Colombia.
En nombre de la convivencia, nosotros votamos SÍ en el plebiscito. Porque sabemos que nuestra responsabilidad esencial como docentes es formar valorativamente a nuestros estudiantes para que aprendan a respetar las diferencias y a resolver sus conflictos de manera dialogada y pacífica.
En nombre de la comprensión, nosotros votamos SÍ en el plebiscito. Porque aprendimos a doblegar al monstruo de la guerra –que siempre se alimenta del odio, la mentira y la exclusión– con la fuerza del diálogo y el poder de los argumentos y la verdad.
En nombre de la paz, nosotros votamos SÍ en el plebiscito. Porque las únicas guerras que merecen librarse son aquellas que buscan acabar con el hambre, la corrupción, la inequidad, la injusticia y la ignorancia.
En nombre del amor, nosotros votamos SÍ en el plebiscito. Porque, como docentes, sabemos que hay que mediar a los jóvenes para reemplazar el odio, la exclusión y la venganza, por la alegría, la inclusión y el perdón.
En nombre de la razón y la sensibilidad, nosotros votamos SI en el plebiscito. Porque la vida nos ha enseñado el poder supremo de las ideas y los argumentos, y porque con la educación alcanzaremos la libertad y la autonomía y superaremos la sumisión y el engaño al que hemos sido sometidos durante siglos.
En la búsqueda de los caminos de la reconciliación, nosotros votamos SÍ en el plebiscito. Porque ante el efecto más silencioso de la guerra, que ha sido el de destruir el tejido social y la confianza, sabemos que podemos generar un cambio cultural que nos permita aprender a convivir de manera civilizada, no a pesar, sino gracias a nuestras diferencias.
Por eso, hoy, todos los maestros del país le decimos SÍ al plebiscito, que es lo mismo que decirle SÍ a la vida y NO a la muerte.
Jaime Niño Díez
Abel Rodríguez Céspedes
Nancy Martínez
Francisco Cajiao Restrepo
Julián De Zubiría Samper
Gerardo Andrade Medina
Ubaldo Enrique Meza
Angel Pérez
Hernán Suárez
Julio Alandete
Sergio De Zubiría Samper

La causa
Manifiesto de los educadores por el SÍ
Gran Marcha Pedagógica por la Paz de Colombia
En nombre de nuestros hijos, familiares, amigos y estudiantes, votamos SÍ en el plebiscito. Porque hoy que reescribimos nuestra historia, sabemos que nunca podríamos explicarles por qué, pudiendo parar el horror, no lo hicimos.
Nosotros, maestros y gente de la educación, votamos SÍ en el plebiscito. Porque sabemos que los recursos que tendrían que invertirse en la educación, hoy se están destinando a mantener la guerra.
En nombre de nuestros mayores, le decimos SÍ al plebiscito. Para que, como decía Heródoto, sean los hijos los que lleven a sus padres a la tumba y no al revés, como sucede en un país en guerra como Colombia.
En nombre de la convivencia, nosotros votamos SÍ en el plebiscito. Porque sabemos que nuestra responsabilidad esencial como docentes es formar valorativamente a nuestros estudiantes para que aprendan a respetar las diferencias y a resolver sus conflictos de manera dialogada y pacífica.
En nombre de la comprensión, nosotros votamos SÍ en el plebiscito. Porque aprendimos a doblegar al monstruo de la guerra –que siempre se alimenta del odio, la mentira y la exclusión– con la fuerza del diálogo y el poder de los argumentos y la verdad.
En nombre de la paz, nosotros votamos SÍ en el plebiscito. Porque las únicas guerras que merecen librarse son aquellas que buscan acabar con el hambre, la corrupción, la inequidad, la injusticia y la ignorancia.
En nombre del amor, nosotros votamos SÍ en el plebiscito. Porque, como docentes, sabemos que hay que mediar a los jóvenes para reemplazar el odio, la exclusión y la venganza, por la alegría, la inclusión y el perdón.
En nombre de la razón y la sensibilidad, nosotros votamos SI en el plebiscito. Porque la vida nos ha enseñado el poder supremo de las ideas y los argumentos, y porque con la educación alcanzaremos la libertad y la autonomía y superaremos la sumisión y el engaño al que hemos sido sometidos durante siglos.
En la búsqueda de los caminos de la reconciliación, nosotros votamos SÍ en el plebiscito. Porque ante el efecto más silencioso de la guerra, que ha sido el de destruir el tejido social y la confianza, sabemos que podemos generar un cambio cultural que nos permita aprender a convivir de manera civilizada, no a pesar, sino gracias a nuestras diferencias.
Por eso, hoy, todos los maestros del país le decimos SÍ al plebiscito, que es lo mismo que decirle SÍ a la vida y NO a la muerte.
Jaime Niño Díez
Abel Rodríguez Céspedes
Nancy Martínez
Francisco Cajiao Restrepo
Julián De Zubiría Samper
Gerardo Andrade Medina
Ubaldo Enrique Meza
Angel Pérez
Hernán Suárez
Julio Alandete
Sergio De Zubiría Samper

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Petición creada en 7 de septiembre de 2016