

Salvemos los pinos de Valdespartera
El problema
Hoy nos disponemos de nuevo a dar voz a los árboles de nuestro entorno que han sido sentenciados a la motosierra porque “molestan”. Los árboles que peligran en esta ocasión son 84 pinos que ocupan una mínima parte de la superficie total del nuevo cuartel de la Guardia Civil cuyas obran acaban de comenzar a principios de marzo de 2021 en Valdespartera.
Estos árboles, alguno de más de 5 metros de altura, ocupan 2.800 metros cuadrados, un 5% del área que va a ocupar el nuevo cuartel. El cuartel abarcará 52.000 metros cuadrados, de los cuales 32.000 metros serán construidos. Los técnicos y responsables que han realizado el proyecto, en lugar de tenerlos en cuenta e integrarlos armónicamente en el complejo, han decidido talarlos para colocar allí un aparcamiento de vehículos oficiales.
¿De verdad no hay otro lugar en todo el terreno donde colocar el aparcamiento? ¿No puede nuestro pinar convivir y enriquecer la infraestructura que se va a construir? Parece ser que todos sus años de servicio (treinta o cuarenta, desde que la zona era un acuartelamiento militar) no han sido suficientes para que estos pinos sean tenidos en consideración. La limpieza del aire que hemos respirado, la hospitalidad con innumerables animales e insectos, la fijación del CO2 de la atmosfera o su capacidad de darnos sombra y humedad en nuestros cálidos y largos veranos no han bastado para que quienes han proyectado el cuartel los valoren y los integren en el conjunto.
Paradójicamente, leemos en las noticias que el cuartel aspira a ser un edificio ecosostenible si consigue la certificación del Green Building Council España. ¿Cómo puede pretenderse que esta infraestructura sea sostenible, es decir respetuosa con el entorno natural si, de primeras, parte de un proyecto que ignora y destruye su medio ambiente más cercano? Quienes pretenden que este edificio sea ecosostenible ¿se lo toman realmente en serio o solo quieren hacérnoslo creer subiéndose al carro de lo “sostenible”? Tal como está planteado el proyecto, ignorando de entrada este patrimonio natural en forma de bosque urbano maduro y los servicios ecosistémicos y sociales que prestan al barrio, parece que hay más de lo segundo que de lo primero.
La Guardia Civil se define a sí misma como “Cuerpo de Seguridad Pública de naturaleza militar y ámbito nacional que forma parte de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado” cuya misión principal es “garantizar la protección de los ciudadanos frente a los actos delictivos que puedan amenazarlos, asegurar el cumplimiento de las leyes llevando ante la justicia a todo el que las incumpla, defender el libre ejercicio de los derechos y las libertades y preservar la seguridad.”
Pues bien, hoy en día la comunidad científica mundial, la ONU, las principales agencias de inteligencia, los analistas geopolíticos e incluso las compañías de seguros coinciden en señalar el cambio climático como uno de los factores de riesgo e inseguridad más preocupantes para nuestro futuro próximo. Sus consecuencias (en forma de aumento de las temperaturas, olas de calor, desarreglo climático generalizado) ya son palpables en nuestra vida diaria. La preocupación entre la ciudadanía es creciente. Frente a ello, los bosques urbanos se dedican día a día a mitigar sus efectos en silencio, capturando CO2, proporcionándonos sombra, disminuyendo el efecto isla de calor, favoreciendo la biodiversidad y aportando equilibrio psicológico y bienestar emocional a los vecinos. ¡Y aun así, los queremos talar! No es justo, no es racional, no es seguro.
Por todo lo dicho hasta aquí, y dejando de lado la perplejidad que nos produce esta inversión de 22 millones de euros por parte de la administración en un distrito que aún anda escaso de infraestructuras sociales de todo tipo, pedimos que se integre este valioso patrimonio natural, que es nuestro pinar, en el futuro cuartel. Cada árbol suma, cada acción en favor de ellos cuenta. Los trámites para la modificación del proyecto requerirán, sin duda, más esfuerzo que dejarlo como está, pero estamos convencidos de que son necesarios si de verdad queremos caminar hacia un futuro sostenible, social y ecológicamente responsable.
Esperando haberle transmitido con estas reflexiones todo el amor y aprecio que sentimos por nuestros árboles, y a la espera de su decisión sobre la supervivencia de nuestros 84 pinos, reciba un cordial saludo.
El problema
Hoy nos disponemos de nuevo a dar voz a los árboles de nuestro entorno que han sido sentenciados a la motosierra porque “molestan”. Los árboles que peligran en esta ocasión son 84 pinos que ocupan una mínima parte de la superficie total del nuevo cuartel de la Guardia Civil cuyas obran acaban de comenzar a principios de marzo de 2021 en Valdespartera.
Estos árboles, alguno de más de 5 metros de altura, ocupan 2.800 metros cuadrados, un 5% del área que va a ocupar el nuevo cuartel. El cuartel abarcará 52.000 metros cuadrados, de los cuales 32.000 metros serán construidos. Los técnicos y responsables que han realizado el proyecto, en lugar de tenerlos en cuenta e integrarlos armónicamente en el complejo, han decidido talarlos para colocar allí un aparcamiento de vehículos oficiales.
¿De verdad no hay otro lugar en todo el terreno donde colocar el aparcamiento? ¿No puede nuestro pinar convivir y enriquecer la infraestructura que se va a construir? Parece ser que todos sus años de servicio (treinta o cuarenta, desde que la zona era un acuartelamiento militar) no han sido suficientes para que estos pinos sean tenidos en consideración. La limpieza del aire que hemos respirado, la hospitalidad con innumerables animales e insectos, la fijación del CO2 de la atmosfera o su capacidad de darnos sombra y humedad en nuestros cálidos y largos veranos no han bastado para que quienes han proyectado el cuartel los valoren y los integren en el conjunto.
Paradójicamente, leemos en las noticias que el cuartel aspira a ser un edificio ecosostenible si consigue la certificación del Green Building Council España. ¿Cómo puede pretenderse que esta infraestructura sea sostenible, es decir respetuosa con el entorno natural si, de primeras, parte de un proyecto que ignora y destruye su medio ambiente más cercano? Quienes pretenden que este edificio sea ecosostenible ¿se lo toman realmente en serio o solo quieren hacérnoslo creer subiéndose al carro de lo “sostenible”? Tal como está planteado el proyecto, ignorando de entrada este patrimonio natural en forma de bosque urbano maduro y los servicios ecosistémicos y sociales que prestan al barrio, parece que hay más de lo segundo que de lo primero.
La Guardia Civil se define a sí misma como “Cuerpo de Seguridad Pública de naturaleza militar y ámbito nacional que forma parte de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado” cuya misión principal es “garantizar la protección de los ciudadanos frente a los actos delictivos que puedan amenazarlos, asegurar el cumplimiento de las leyes llevando ante la justicia a todo el que las incumpla, defender el libre ejercicio de los derechos y las libertades y preservar la seguridad.”
Pues bien, hoy en día la comunidad científica mundial, la ONU, las principales agencias de inteligencia, los analistas geopolíticos e incluso las compañías de seguros coinciden en señalar el cambio climático como uno de los factores de riesgo e inseguridad más preocupantes para nuestro futuro próximo. Sus consecuencias (en forma de aumento de las temperaturas, olas de calor, desarreglo climático generalizado) ya son palpables en nuestra vida diaria. La preocupación entre la ciudadanía es creciente. Frente a ello, los bosques urbanos se dedican día a día a mitigar sus efectos en silencio, capturando CO2, proporcionándonos sombra, disminuyendo el efecto isla de calor, favoreciendo la biodiversidad y aportando equilibrio psicológico y bienestar emocional a los vecinos. ¡Y aun así, los queremos talar! No es justo, no es racional, no es seguro.
Por todo lo dicho hasta aquí, y dejando de lado la perplejidad que nos produce esta inversión de 22 millones de euros por parte de la administración en un distrito que aún anda escaso de infraestructuras sociales de todo tipo, pedimos que se integre este valioso patrimonio natural, que es nuestro pinar, en el futuro cuartel. Cada árbol suma, cada acción en favor de ellos cuenta. Los trámites para la modificación del proyecto requerirán, sin duda, más esfuerzo que dejarlo como está, pero estamos convencidos de que son necesarios si de verdad queremos caminar hacia un futuro sostenible, social y ecológicamente responsable.
Esperando haberle transmitido con estas reflexiones todo el amor y aprecio que sentimos por nuestros árboles, y a la espera de su decisión sobre la supervivencia de nuestros 84 pinos, reciba un cordial saludo.
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Petición creada en 8 de marzo de 2021