

Cuido a mis animales como mis hijos, es lo que son. ¿Por qué el sistema me abandona a mí?
El problema
¿Por qué firmar esta petición?
La Ley 7/2023, de 28 de marzo, de protección de los derechos y el bienestar de los animales reconoce a las mascotas como seres sintientes y como parte del núcleo familiar, buscando evitar el abandono y el maltrato. Un paso importante, sin duda. Pero hay una pregunta que nadie está respondiendo:
¿Y qué pasa con quienes los cuidan cuando no pueden solas?
Me llamo Keira. Soy tutora de cuatro animales: dos perros con leishmaniasis, uno de ellos además con afectación cardíaca y renal. Los rescaté. Los adopté sabiendo que venían con enfermedades crónicas, porque nadie más los quería. Son mi familia.
La ley me llama "persona responsable". Me exige chip, seguro, formación, cuidados veterinarios regulares, alimentación adecuada. Y tiene razón en exigirlo: ellos se lo merecen. Pero la misma ley, y el mismo sistema, no me ofrece nada a cambio cuando estoy en situación de vulnerabilidad económica.
Si tuviera hijos humanos sin trabajo, habría renta mínima, ayudas de emergencia, apoyo social. Pero si tienes animales que dependen de ti igual que un hijo depende de su madre, estás sola.
El problema concreto
La Ley 7/2023 no regula a los animales como objetos, sino que regula nuestro comportamiento hacia ellos como seres vivos dentro de nuestro entorno de convivencia. Pero ese reconocimiento no va acompañado de ninguna red de apoyo para quienes los cuidan en precariedad.
Hoy en España, están registrados más de 13 millones de mascotas en la Red Española de Identificación de Animales de Compañía. Muchas de ellas viven con personas que atraviesan dificultades económicas, personas en paro, familias monomarentales, rescatadoras independientes, personas mayores. Personas que aman a sus animales y no los abandonan, pero que tampoco tienen con qué pagar una urgencia veterinaria.
La ley prohíbe el abandono. Pero si no hay ayudas, el abandono o el sufrimiento silencioso son muchas veces la única salida que el sistema deja.
¡Lo que pedimos!
Solicitamos al Ministerio de Derechos Sociales y al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, así como a las Comunidades Autónomas, que:
- Creen ayudas de emergencia veterinaria para tutores en situación de vulnerabilidad, similares a las ayudas de emergencia social existentes para familias.
- Reconozcan a los animales de compañía a cargo como unidad de dependencia a efectos de acceso a ciertos programas de apoyo social, especialmente en casos de animales rescatados o con enfermedades crónicas.
- Establezcan convenios con clínicas veterinarias para ofrecer atención con coste reducido o diferido a personas sin recursos, como ya existen modelos similares en algunos ayuntamientos.
- Amplíen el acceso al Banco de Alimentos para animales y a programas de donación de pienso y medicación a través de protectoras y servicios sociales.
Porque si la ley reconoce que son familia, el Estado tiene que acompañar esa realidad.
No pedimos lujos. Pedimos que un perro con leishmaniasis y fallo renal pueda seguir recibiendo su medicación. Pedimos que rescatar un animal no sea un privilegio de quienes tienen dinero. Pedimos que el amor y la responsabilidad no sean castigados con la soledad económica.
Firma y comparte. Por ellos que no tiene voz. Y por todas las personas que los cuidan sin que nadie les cubra las espaldas.




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El problema
¿Por qué firmar esta petición?
La Ley 7/2023, de 28 de marzo, de protección de los derechos y el bienestar de los animales reconoce a las mascotas como seres sintientes y como parte del núcleo familiar, buscando evitar el abandono y el maltrato. Un paso importante, sin duda. Pero hay una pregunta que nadie está respondiendo:
¿Y qué pasa con quienes los cuidan cuando no pueden solas?
Me llamo Keira. Soy tutora de cuatro animales: dos perros con leishmaniasis, uno de ellos además con afectación cardíaca y renal. Los rescaté. Los adopté sabiendo que venían con enfermedades crónicas, porque nadie más los quería. Son mi familia.
La ley me llama "persona responsable". Me exige chip, seguro, formación, cuidados veterinarios regulares, alimentación adecuada. Y tiene razón en exigirlo: ellos se lo merecen. Pero la misma ley, y el mismo sistema, no me ofrece nada a cambio cuando estoy en situación de vulnerabilidad económica.
Si tuviera hijos humanos sin trabajo, habría renta mínima, ayudas de emergencia, apoyo social. Pero si tienes animales que dependen de ti igual que un hijo depende de su madre, estás sola.
El problema concreto
La Ley 7/2023 no regula a los animales como objetos, sino que regula nuestro comportamiento hacia ellos como seres vivos dentro de nuestro entorno de convivencia. Pero ese reconocimiento no va acompañado de ninguna red de apoyo para quienes los cuidan en precariedad.
Hoy en España, están registrados más de 13 millones de mascotas en la Red Española de Identificación de Animales de Compañía. Muchas de ellas viven con personas que atraviesan dificultades económicas, personas en paro, familias monomarentales, rescatadoras independientes, personas mayores. Personas que aman a sus animales y no los abandonan, pero que tampoco tienen con qué pagar una urgencia veterinaria.
La ley prohíbe el abandono. Pero si no hay ayudas, el abandono o el sufrimiento silencioso son muchas veces la única salida que el sistema deja.
¡Lo que pedimos!
Solicitamos al Ministerio de Derechos Sociales y al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, así como a las Comunidades Autónomas, que:
- Creen ayudas de emergencia veterinaria para tutores en situación de vulnerabilidad, similares a las ayudas de emergencia social existentes para familias.
- Reconozcan a los animales de compañía a cargo como unidad de dependencia a efectos de acceso a ciertos programas de apoyo social, especialmente en casos de animales rescatados o con enfermedades crónicas.
- Establezcan convenios con clínicas veterinarias para ofrecer atención con coste reducido o diferido a personas sin recursos, como ya existen modelos similares en algunos ayuntamientos.
- Amplíen el acceso al Banco de Alimentos para animales y a programas de donación de pienso y medicación a través de protectoras y servicios sociales.
Porque si la ley reconoce que son familia, el Estado tiene que acompañar esa realidad.
No pedimos lujos. Pedimos que un perro con leishmaniasis y fallo renal pueda seguir recibiendo su medicación. Pedimos que rescatar un animal no sea un privilegio de quienes tienen dinero. Pedimos que el amor y la responsabilidad no sean castigados con la soledad económica.
Firma y comparte. Por ellos que no tiene voz. Y por todas las personas que los cuidan sin que nadie les cubra las espaldas.




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Petición creada en 24 de junio de 2026