

Cuido a mis animales como mis hijos, es lo que son. ¿Por qué el sistema me abandona a mí?
El problema
Pequeña introducción a esta petición que considero muy importante: Actualmente vivo con mis tres animales: Thor, Pulga y Ensaimada. Son mi familia. No son una propiedad, ni un capricho, ni algo de lo que pueda desprenderme cuando mi situación económica se complica.
Y precisamente por eso he decidido crear esta petición.
No quiero que esto se quede únicamente en mi historia. Quiero que sirva para hablar de un problema mucho más grande: ¿qué ocurre con las personas que quieren cuidar responsablemente de sus animales, pero no tienen los recursos económicos suficientes para hacerlo?
La ley reconoce a los animales como seres sintientes. El sistema también debería hacerlo.
En España hemos avanzado muchísimo en materia de bienestar animal. La Ley 7/2023 reconoce a los animales como seres sintientes y establece obligaciones para garantizar unas condiciones de vida dignas.
Pero existe una contradicción que seguimos sin resolver.
Se nos exige identificar a nuestros animales, vacunarlos, proporcionarles atención veterinaria, alimentarlos correctamente, asegurarlos cuando corresponde y garantizar su bienestar. Y estoy completamente de acuerdo. Es algo necesario y sumamente importante!!!!
Pero si una persona quiere cumplir con todas esas obligaciones y, de repente, no puede permitirse un tratamiento veterinario de cientos o miles de euros, ¿qué alternativas tiene? Porque los animales siguen enfermando aunque sus familias sean pobres. Y una emergencia veterinaria no espera a que llegue la nómina.
Quiero hablaros desde mi experiencia personal ahora. Mi perro Pluto falleció y el dinero terminó siendo una barrera. Hasta hace unas semanas habían 4 integrantes en mi familia. Pluto tenía leishmaniasis y, además, terminó desarrollando una insuficiencia renal que acabó provocando su muerte. En los meses anteriores habíamos gastado dinero en pruebas, análisis y tratamientos. Solo en la etapa final de su enfermedad llegamos aproximadamente a los 1.250 € entre pruebas, hospitalización y atención de urgencia. Pero hubo un momento especialmente duro. Cuando Pluto estaba gravemente enfermo acudimos a un hospital veterinario de urgencias en Valencia. Nos dijeron que para ingresarlo necesitábamos alrededor de 4.000 €. Cuando explicamos que no podíamos asumir esa cantidad, nos indicaron que pagando aproximadamente un 60 %, unos 2.500 €, podrían ingresarlo. Tampoco teníamos ese dinero. No se nos ofreció una solución que pudiéramos asumir en ese momento y terminamos marchándonos con un alta voluntaria. No firmé esa alta porque no quisiera que mi bebé fuese tratado, es que no nos dieron otra alternativa. Desde mi perspectiva, aquella situación fue profundamente injusta. Considero que hubo una actuación negligente tanto por la falta de información que recibimos previamente sobre la gravedad de su insuficiencia renal como por cómo se gestionó posteriormente su atención de urgencia.
No puedo afirmar que el dinero fuera la única causa de su muerte, pero sí puedo decir algo que para mí resulta imposible de aceptar: cuando mi perro estaba luchando por su vida, nuestra capacidad económica condicionó las opciones que tuvimos para intentar salvarlo.
Pluto falleció el 29 de agosto por la noche en AniCura Hospital de Dénia. Quiero agradecer de todo corazón el trabajo de las veterinarias y auxiliares del hospital. Fueron muy profesionales y ellas si nos ofrecieron opciones para poder pagar todo lo que supuso el tratamiento final de Pluto.
Murió acompañado de su familia, rodeado de mantas, cariño y chuches. Hasta el final movió su colita.
Y aunque haría exactamente lo mismo otra vez por él, no quiero que otra familia tenga que encontrarse en una situación parecida. Ningún animal debería quedarse sin tratamiento porque su familia no pueda pagar en ese momento. No insinuó en ningún momento que los veterinarios no tienen derecho a cobrar por su trabajo. Necesitamos profesionales veterinarios bien pagados, con buenas condiciones laborales y recursos suficientes para poder ejercer su profesión dignamente.
Pero al mismo tiempo necesitamos que el sistema se adapte a una realidad que ya existe: millones de personas tienen animales y no todas tienen una situación económica estable. Protectoras, personas que rescatan animales, adoptantes, personas sin hogar, familias con pocos recursos o personas que atraviesan una emergencia económica pueden querer y cuidar a sus animales perfectamente y, aun así, no poder afrontar una factura veterinaria inesperada.
Por eso creo que debemos empezar a plantearnos soluciones estructurales. Algunas propuestas que considero necesarias:
- Crear ayudas públicas para emergencias veterinarias destinadas a personas en situación de vulnerabilidad.
- Estudiar la creación de una especie de sanidad pública veterinaria, al menos para determinados servicios básicos, tratamientos esenciales y emergencias.
- Crear más convenios entre administraciones y clínicas veterinarias para facilitar tratamientos a precios reducidos o mediante pagos aplazados.
- Ampliar los bancos de alimentos, medicamentos y productos veterinarios para animales.
- Reconocer de alguna manera la realidad de las personas que tienen animales dependientes dentro de determinadas ayudas y programas sociales.
- Facilitar el acceso a tratamientos preventivos para evitar que enfermedades tratables terminen convirtiéndose en emergencias.
- Mejorar las condiciones laborales y salariales de los profesionales veterinarios para que estas medidas no recaigan sobre ellos.
- Crear mecanismos para que ningún animal tenga que quedarse sin atención urgente simplemente porque su familia no pueda pagar miles de euros en ese preciso momento.
No pretendo que todo esto se pueda solucionar de un día para otro. Sé que es complejo. Pero que algo sea complicado no significa que no debamos empezar a plantearlo. También necesitamos que vivir con animales sea compatible con vivir en sociedad. El problema no termina en las clínicas veterinarias.
Si consideramos a los animales parte de nuestras familias, tenemos que permitir que puedan formar parte de nuestra vida cotidiana. Por ejemplo, el transporte público.
Renfe ha dado pasos destacables durante 2026 para facilitar que los perros grandes puedan viajar en determinados trenes sin transportín. Es un avance que celebro. Pero sigue teniendo limitaciones importantes. La modalidad para perros grandes excluye expresamente a los llamados perros potencialmente peligrosos (PPP), además de establecer otras condiciones y límites de plazas. Actualmente puede haber un máximo de dos perros grandes por tren y uno por viajero bajo esta modalidad. Y aquí aparece otra cuestión que considero fundamental: ¿por qué un animal debería quedar excluido de viajar únicamente por pertenecer a una determinada categoría?
Si un perro cumple las condiciones sanitarias, de seguridad y comportamiento necesarias, deberíamos avanzar hacia un sistema que valore al individuo y no únicamente una etiqueta. Además, las restricciones actuales siguen haciendo que viajar con animales pueda ser complicado o directamente imposible para muchas personas. No sirve de mucho presentar una empresa como pet friendly si después existen tantas condiciones que dificultan que las personas puedan desplazarse realmente con sus animales. Necesitamos un transporte público verdaderamente accesible para las personas que viven con animales.
Y sí: también quiero hablar de los PPP!!!
No me gusta nada el concepto de “perro potencialmente peligroso”. Creo que debemos replantearnos profundamente cómo regulamos a determinados perros. Un perro no debería ser considerado peligroso únicamente por pertenecer a una determinada raza o categoría. El comportamiento de un animal depende de muchos factores: su educación, socialización, entorno, experiencias, genética, cuidados y, sobre todo, de las circunstancias en las que ha vivido. Por supuesto que debe existir una regulación que garantice la seguridad de las personas y de otros animales. Pero esa regulación debería evolucionar hacia un modelo más justo, individualizado y basado en el comportamiento real del animal, no únicamente en su apariencia o raza.
Y esto tampoco debería quedarse solamente en los perros.
Mi experiencia personal está relacionada principalmente con perros, pero el problema es mucho más grande. Los animales domésticos dependen completamente de nosotros. Y, al mismo tiempo, millones de animales sufren las consecuencias de decisiones humanas que ellos no pueden controlar. Por eso quiero que esta conversación vaya más allá de nuestros animales de compañía. Quiero un mundo en el que ningún animal tenga que sufrir por haber nacido en un lugar determinado, por pertenecer a una familia con pocos recursos o por ser considerado menos importante.
Sé que cambiar nuestra relación con los animales a nivel global es un objetivo enorme. Pero todo cambio empieza por reconocer que existe un problema.
¿Qué quiero conseguir con esta petición?
No quiero que esta petición sea simplemente una historia triste sobre mi familia.
- Quiero que sirva para abrir un debate y exigir cambios.
- Quiero que las instituciones estudien y desarrollen medidas como:
🐾 Ayudas públicas para tratamientos veterinarios urgentes.
🐾 Un sistema de atención veterinaria pública o subvencionada para servicios esenciales.
🐾 Convenios con clínicas veterinarias para facilitar tratamientos y pagos aplazados.
🐾 Bancos de alimentos y medicamentos para animales accesibles a personas vulnerables.
🐾 Mayor protección para personas que rescatan, adoptan y cuidan animales.
🐾 Medidas que permitan a las personas sin recursos mantener a sus animales en lugar de verse obligadas a separarse de ellos.
🐾 Un transporte público realmente accesible con animales.
🐾 Una revisión de la regulación de los PPP para avanzar hacia criterios más individualizados.
🐾 Más educación y recursos para prevenir el abandono y mejorar el bienestar animal.
🐾 Y, en general, políticas públicas que entiendan que el bienestar de los animales y el bienestar de las personas están profundamente relacionados.
Que por ejemplo MI situación concreta haya mejorado, no significa que el problema no sigue existiendo!!!!! Incluso si mañana mi situación fuese completamente estable, seguiría defendiendo esta petición. Porque esto ya no se trata solamente de mí. Se trata de Pluto. Se trata de Thor, Pulga y Ensaimada. Se trata de todas las personas que alguna vez han tenido que elegir entre pagar una factura veterinaria imposible o poder pagar su propia comida. Se trata de quienes rescatan animales sin tener prácticamente recursos. Se trata de quienes quieren adoptar pero tienen miedo de no poder afrontar una emergencia. Se trata de quienes han tenido que despedirse de un animal porque no podían permitirse el tratamiento. Y se trata también de los propios animales, que no tienen ninguna culpa de nuestro sistema económico. Y además por toda esa gente que no ha podido darles una muerte digna a sus pequeños!
Por Pluto... No puedo cambiar lo que le pasó a mi bebé. Pero sí puedo intentar que su historia sirva para algo.
- Quiero que algún día una persona pueda llevar a su animal a urgencias y saber que, si no puede pagar miles de euros inmediatamente, existirá una alternativa para que su animal reciba atención.
- Quiero que rescatar y adoptar no sea un privilegio reservado para quien tiene dinero.
- Quiero que vivir con animales sea compatible con tener pocos recursos.
- Quiero que podamos viajar con ellos.
- Quiero que las leyes sigan avanzando.
- Y quiero que dejemos de considerar normal que un animal tenga que sufrir o morir porque el sistema no ha encontrado todavía una solución.
Ningún animal debería sufrir las consecuencias de una sociedad que SÍ tiene capacidad para hacer las cosas mejor!!!!!!
Si estás de acuerdo, firma esta petición. Y si no puedes firmar, compartirla también ayuda.
Porque quizá no podamos cambiar el mundo entero de golpe. Pero podemos empezar por conseguir que el próximo Pluto tenga una oportunidad.
Por Pluto. Por todos los animales. Y por un mundo un poco más justo para quienes los cuidamos. 🐾❤️







1356
El problema
Pequeña introducción a esta petición que considero muy importante: Actualmente vivo con mis tres animales: Thor, Pulga y Ensaimada. Son mi familia. No son una propiedad, ni un capricho, ni algo de lo que pueda desprenderme cuando mi situación económica se complica.
Y precisamente por eso he decidido crear esta petición.
No quiero que esto se quede únicamente en mi historia. Quiero que sirva para hablar de un problema mucho más grande: ¿qué ocurre con las personas que quieren cuidar responsablemente de sus animales, pero no tienen los recursos económicos suficientes para hacerlo?
La ley reconoce a los animales como seres sintientes. El sistema también debería hacerlo.
En España hemos avanzado muchísimo en materia de bienestar animal. La Ley 7/2023 reconoce a los animales como seres sintientes y establece obligaciones para garantizar unas condiciones de vida dignas.
Pero existe una contradicción que seguimos sin resolver.
Se nos exige identificar a nuestros animales, vacunarlos, proporcionarles atención veterinaria, alimentarlos correctamente, asegurarlos cuando corresponde y garantizar su bienestar. Y estoy completamente de acuerdo. Es algo necesario y sumamente importante!!!!
Pero si una persona quiere cumplir con todas esas obligaciones y, de repente, no puede permitirse un tratamiento veterinario de cientos o miles de euros, ¿qué alternativas tiene? Porque los animales siguen enfermando aunque sus familias sean pobres. Y una emergencia veterinaria no espera a que llegue la nómina.
Quiero hablaros desde mi experiencia personal ahora. Mi perro Pluto falleció y el dinero terminó siendo una barrera. Hasta hace unas semanas habían 4 integrantes en mi familia. Pluto tenía leishmaniasis y, además, terminó desarrollando una insuficiencia renal que acabó provocando su muerte. En los meses anteriores habíamos gastado dinero en pruebas, análisis y tratamientos. Solo en la etapa final de su enfermedad llegamos aproximadamente a los 1.250 € entre pruebas, hospitalización y atención de urgencia. Pero hubo un momento especialmente duro. Cuando Pluto estaba gravemente enfermo acudimos a un hospital veterinario de urgencias en Valencia. Nos dijeron que para ingresarlo necesitábamos alrededor de 4.000 €. Cuando explicamos que no podíamos asumir esa cantidad, nos indicaron que pagando aproximadamente un 60 %, unos 2.500 €, podrían ingresarlo. Tampoco teníamos ese dinero. No se nos ofreció una solución que pudiéramos asumir en ese momento y terminamos marchándonos con un alta voluntaria. No firmé esa alta porque no quisiera que mi bebé fuese tratado, es que no nos dieron otra alternativa. Desde mi perspectiva, aquella situación fue profundamente injusta. Considero que hubo una actuación negligente tanto por la falta de información que recibimos previamente sobre la gravedad de su insuficiencia renal como por cómo se gestionó posteriormente su atención de urgencia.
No puedo afirmar que el dinero fuera la única causa de su muerte, pero sí puedo decir algo que para mí resulta imposible de aceptar: cuando mi perro estaba luchando por su vida, nuestra capacidad económica condicionó las opciones que tuvimos para intentar salvarlo.
Pluto falleció el 29 de agosto por la noche en AniCura Hospital de Dénia. Quiero agradecer de todo corazón el trabajo de las veterinarias y auxiliares del hospital. Fueron muy profesionales y ellas si nos ofrecieron opciones para poder pagar todo lo que supuso el tratamiento final de Pluto.
Murió acompañado de su familia, rodeado de mantas, cariño y chuches. Hasta el final movió su colita.
Y aunque haría exactamente lo mismo otra vez por él, no quiero que otra familia tenga que encontrarse en una situación parecida. Ningún animal debería quedarse sin tratamiento porque su familia no pueda pagar en ese momento. No insinuó en ningún momento que los veterinarios no tienen derecho a cobrar por su trabajo. Necesitamos profesionales veterinarios bien pagados, con buenas condiciones laborales y recursos suficientes para poder ejercer su profesión dignamente.
Pero al mismo tiempo necesitamos que el sistema se adapte a una realidad que ya existe: millones de personas tienen animales y no todas tienen una situación económica estable. Protectoras, personas que rescatan animales, adoptantes, personas sin hogar, familias con pocos recursos o personas que atraviesan una emergencia económica pueden querer y cuidar a sus animales perfectamente y, aun así, no poder afrontar una factura veterinaria inesperada.
Por eso creo que debemos empezar a plantearnos soluciones estructurales. Algunas propuestas que considero necesarias:
- Crear ayudas públicas para emergencias veterinarias destinadas a personas en situación de vulnerabilidad.
- Estudiar la creación de una especie de sanidad pública veterinaria, al menos para determinados servicios básicos, tratamientos esenciales y emergencias.
- Crear más convenios entre administraciones y clínicas veterinarias para facilitar tratamientos a precios reducidos o mediante pagos aplazados.
- Ampliar los bancos de alimentos, medicamentos y productos veterinarios para animales.
- Reconocer de alguna manera la realidad de las personas que tienen animales dependientes dentro de determinadas ayudas y programas sociales.
- Facilitar el acceso a tratamientos preventivos para evitar que enfermedades tratables terminen convirtiéndose en emergencias.
- Mejorar las condiciones laborales y salariales de los profesionales veterinarios para que estas medidas no recaigan sobre ellos.
- Crear mecanismos para que ningún animal tenga que quedarse sin atención urgente simplemente porque su familia no pueda pagar miles de euros en ese preciso momento.
No pretendo que todo esto se pueda solucionar de un día para otro. Sé que es complejo. Pero que algo sea complicado no significa que no debamos empezar a plantearlo. También necesitamos que vivir con animales sea compatible con vivir en sociedad. El problema no termina en las clínicas veterinarias.
Si consideramos a los animales parte de nuestras familias, tenemos que permitir que puedan formar parte de nuestra vida cotidiana. Por ejemplo, el transporte público.
Renfe ha dado pasos destacables durante 2026 para facilitar que los perros grandes puedan viajar en determinados trenes sin transportín. Es un avance que celebro. Pero sigue teniendo limitaciones importantes. La modalidad para perros grandes excluye expresamente a los llamados perros potencialmente peligrosos (PPP), además de establecer otras condiciones y límites de plazas. Actualmente puede haber un máximo de dos perros grandes por tren y uno por viajero bajo esta modalidad. Y aquí aparece otra cuestión que considero fundamental: ¿por qué un animal debería quedar excluido de viajar únicamente por pertenecer a una determinada categoría?
Si un perro cumple las condiciones sanitarias, de seguridad y comportamiento necesarias, deberíamos avanzar hacia un sistema que valore al individuo y no únicamente una etiqueta. Además, las restricciones actuales siguen haciendo que viajar con animales pueda ser complicado o directamente imposible para muchas personas. No sirve de mucho presentar una empresa como pet friendly si después existen tantas condiciones que dificultan que las personas puedan desplazarse realmente con sus animales. Necesitamos un transporte público verdaderamente accesible para las personas que viven con animales.
Y sí: también quiero hablar de los PPP!!!
No me gusta nada el concepto de “perro potencialmente peligroso”. Creo que debemos replantearnos profundamente cómo regulamos a determinados perros. Un perro no debería ser considerado peligroso únicamente por pertenecer a una determinada raza o categoría. El comportamiento de un animal depende de muchos factores: su educación, socialización, entorno, experiencias, genética, cuidados y, sobre todo, de las circunstancias en las que ha vivido. Por supuesto que debe existir una regulación que garantice la seguridad de las personas y de otros animales. Pero esa regulación debería evolucionar hacia un modelo más justo, individualizado y basado en el comportamiento real del animal, no únicamente en su apariencia o raza.
Y esto tampoco debería quedarse solamente en los perros.
Mi experiencia personal está relacionada principalmente con perros, pero el problema es mucho más grande. Los animales domésticos dependen completamente de nosotros. Y, al mismo tiempo, millones de animales sufren las consecuencias de decisiones humanas que ellos no pueden controlar. Por eso quiero que esta conversación vaya más allá de nuestros animales de compañía. Quiero un mundo en el que ningún animal tenga que sufrir por haber nacido en un lugar determinado, por pertenecer a una familia con pocos recursos o por ser considerado menos importante.
Sé que cambiar nuestra relación con los animales a nivel global es un objetivo enorme. Pero todo cambio empieza por reconocer que existe un problema.
¿Qué quiero conseguir con esta petición?
No quiero que esta petición sea simplemente una historia triste sobre mi familia.
- Quiero que sirva para abrir un debate y exigir cambios.
- Quiero que las instituciones estudien y desarrollen medidas como:
🐾 Ayudas públicas para tratamientos veterinarios urgentes.
🐾 Un sistema de atención veterinaria pública o subvencionada para servicios esenciales.
🐾 Convenios con clínicas veterinarias para facilitar tratamientos y pagos aplazados.
🐾 Bancos de alimentos y medicamentos para animales accesibles a personas vulnerables.
🐾 Mayor protección para personas que rescatan, adoptan y cuidan animales.
🐾 Medidas que permitan a las personas sin recursos mantener a sus animales en lugar de verse obligadas a separarse de ellos.
🐾 Un transporte público realmente accesible con animales.
🐾 Una revisión de la regulación de los PPP para avanzar hacia criterios más individualizados.
🐾 Más educación y recursos para prevenir el abandono y mejorar el bienestar animal.
🐾 Y, en general, políticas públicas que entiendan que el bienestar de los animales y el bienestar de las personas están profundamente relacionados.
Que por ejemplo MI situación concreta haya mejorado, no significa que el problema no sigue existiendo!!!!! Incluso si mañana mi situación fuese completamente estable, seguiría defendiendo esta petición. Porque esto ya no se trata solamente de mí. Se trata de Pluto. Se trata de Thor, Pulga y Ensaimada. Se trata de todas las personas que alguna vez han tenido que elegir entre pagar una factura veterinaria imposible o poder pagar su propia comida. Se trata de quienes rescatan animales sin tener prácticamente recursos. Se trata de quienes quieren adoptar pero tienen miedo de no poder afrontar una emergencia. Se trata de quienes han tenido que despedirse de un animal porque no podían permitirse el tratamiento. Y se trata también de los propios animales, que no tienen ninguna culpa de nuestro sistema económico. Y además por toda esa gente que no ha podido darles una muerte digna a sus pequeños!
Por Pluto... No puedo cambiar lo que le pasó a mi bebé. Pero sí puedo intentar que su historia sirva para algo.
- Quiero que algún día una persona pueda llevar a su animal a urgencias y saber que, si no puede pagar miles de euros inmediatamente, existirá una alternativa para que su animal reciba atención.
- Quiero que rescatar y adoptar no sea un privilegio reservado para quien tiene dinero.
- Quiero que vivir con animales sea compatible con tener pocos recursos.
- Quiero que podamos viajar con ellos.
- Quiero que las leyes sigan avanzando.
- Y quiero que dejemos de considerar normal que un animal tenga que sufrir o morir porque el sistema no ha encontrado todavía una solución.
Ningún animal debería sufrir las consecuencias de una sociedad que SÍ tiene capacidad para hacer las cosas mejor!!!!!!
Si estás de acuerdo, firma esta petición. Y si no puedes firmar, compartirla también ayuda.
Porque quizá no podamos cambiar el mundo entero de golpe. Pero podemos empezar por conseguir que el próximo Pluto tenga una oportunidad.
Por Pluto. Por todos los animales. Y por un mundo un poco más justo para quienes los cuidamos. 🐾❤️







Los destinatarios de la petición
Opiniones de firmantes
Actualizaciones de la petición
Compartir esta petición
Petición creada en 24 de junio de 2026