

Acabemos con los asesinatos perpetrados por veterinarios-carniceros
El problema
Se supone que el acto de esterilizar a una perra es un acto de responsabilidad por parte del dueño ¿Pero qué pasa cuando en este tipo de intervenciones tan necesarias y promovidas el animal pierde la vida? Esta es la historia de Moira. Una perra joven, sana, atlética, cariñosa con otros animales y personas, alegre y que no hacía daño a ningún otro ser. Era mi compañera, la salvé de cachorro de un individuo que quería matarla al no saber qué hacer con ella. Tres años día a día con su luz y energía que me ha sido arrebatada por un supuesto veterinario.
Todo empezó en un consultorio cualquiera. La operación se había concertado con cuatro días de antelación y el ''veterinario'' no se tomó ni la molestia de arreglar la báscula estropeada desde hacía ya días. Peso en kg y dosis son cuestiones inseparables. Nada de ficha con datos personales (sólo el teléfono) ni preguntas sobre el historial de la perra. Llegó el momento y la entró a ''quirófano''. En apenas una hora después me llama diciendo que estaba todo listo. La voy a buscar y de inmediato observo que algo no va bien. La perra me la presenta toda ensagrentada y padeciendo demasiado dolor. Él insiste que todo es normal y me la lleve a casa. Nada de factura ni de informe. Pocas horas depués le hago llamar para que venga y la examine, no es normal el dolor que sufre. A pesar del dolor la perra se levanta sangrando y sale de casa para derrumbarse en el campo. A la hora viene el ''veterinario'' y con toda frialdad espeta: ''se está muriendo'' y le pincha una sustancia sin dar opción a otra alternativa y sin consentimientos de ningún tipo. A los cinco minutos muere.
Investigando con el abogado, la clínica cuenta con varias denuncias previas e irregularidades graves. Es posible que el sujeto no cuente ni con la debida colegiación ni que sea una empresa legal. Estamos trabajando para cerrarle la clínica e inhabilitarle o castigarle por intrusismo.
¡No deberíamos tener miedo de dejar a nuestros animales en un veterinario para una operación con una mortalidad perioperatoria del 0.03%! (según varios estudios oficiales, entre ellos de vets&clinics). Las normas y los protocolos se han de cumplir para evitar muertes y sufrimientos innecesarios, así que por favor, exijamos al Consejo General de colegios de Veterinarios de España un seguimiento y control más exhaustivo de los profesionales y consultorios donde éstos ejercen. Firmando esta petición le estás haciendo un favor de inconcebible valor a los animales y a los dueños. Te puede tocar a ti y ésto es lo que debemos evitar, que elegir a un veterinario no se convierta en sentencia de muerte. Moira estaba completamente sana hasta que este sujeto metió sus manazas en ella.
¡Hagamos justicia!

El problema
Se supone que el acto de esterilizar a una perra es un acto de responsabilidad por parte del dueño ¿Pero qué pasa cuando en este tipo de intervenciones tan necesarias y promovidas el animal pierde la vida? Esta es la historia de Moira. Una perra joven, sana, atlética, cariñosa con otros animales y personas, alegre y que no hacía daño a ningún otro ser. Era mi compañera, la salvé de cachorro de un individuo que quería matarla al no saber qué hacer con ella. Tres años día a día con su luz y energía que me ha sido arrebatada por un supuesto veterinario.
Todo empezó en un consultorio cualquiera. La operación se había concertado con cuatro días de antelación y el ''veterinario'' no se tomó ni la molestia de arreglar la báscula estropeada desde hacía ya días. Peso en kg y dosis son cuestiones inseparables. Nada de ficha con datos personales (sólo el teléfono) ni preguntas sobre el historial de la perra. Llegó el momento y la entró a ''quirófano''. En apenas una hora después me llama diciendo que estaba todo listo. La voy a buscar y de inmediato observo que algo no va bien. La perra me la presenta toda ensagrentada y padeciendo demasiado dolor. Él insiste que todo es normal y me la lleve a casa. Nada de factura ni de informe. Pocas horas depués le hago llamar para que venga y la examine, no es normal el dolor que sufre. A pesar del dolor la perra se levanta sangrando y sale de casa para derrumbarse en el campo. A la hora viene el ''veterinario'' y con toda frialdad espeta: ''se está muriendo'' y le pincha una sustancia sin dar opción a otra alternativa y sin consentimientos de ningún tipo. A los cinco minutos muere.
Investigando con el abogado, la clínica cuenta con varias denuncias previas e irregularidades graves. Es posible que el sujeto no cuente ni con la debida colegiación ni que sea una empresa legal. Estamos trabajando para cerrarle la clínica e inhabilitarle o castigarle por intrusismo.
¡No deberíamos tener miedo de dejar a nuestros animales en un veterinario para una operación con una mortalidad perioperatoria del 0.03%! (según varios estudios oficiales, entre ellos de vets&clinics). Las normas y los protocolos se han de cumplir para evitar muertes y sufrimientos innecesarios, así que por favor, exijamos al Consejo General de colegios de Veterinarios de España un seguimiento y control más exhaustivo de los profesionales y consultorios donde éstos ejercen. Firmando esta petición le estás haciendo un favor de inconcebible valor a los animales y a los dueños. Te puede tocar a ti y ésto es lo que debemos evitar, que elegir a un veterinario no se convierta en sentencia de muerte. Moira estaba completamente sana hasta que este sujeto metió sus manazas en ella.
¡Hagamos justicia!

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Petición creada en 7 de agosto de 2021