

Ley de Compromiso Electoral
El problema
Nuestro sistema democrático está enfermo y necesita evolucionar. Todos somos libres de elegir nuestra opción política, pero muchas veces es nuestra propia elección la que nos defrauda, y esto generalmente ocurre porque son los propios partidos políticos los que incumplen sus promesas electorales.
La impunidad ante el incumplimiento de lo prometido y lo habitual de esta práctica, nos demuestra que el contenido de las campañas electorales podría considerarse en muchos casos como publicidad engañosa. Los partidos mienten, y no pasa nada.
No nos debemos conformar con que los políticos nos regalen el oído para conseguir nuestro voto. Es preciso establecer un sistema que nos garantice que dichas promesas, o por lo menos la mayoría de ellas, se materialicen cuando los partidos estén en el gobierno.
Y es por ello que ahora, en el siglo XXI, deberíamos dar un paso hacia delante, obligando al cumplimiento de lo prometido bajo el paraguas de una Ley de Compromiso Electoral. Una Ley que garantice nuestros derechos como votantes, que haga la política más transparente, y que nos de certidumbre como Estado.
Es ridículo que como consumidores tengamos garantía por cualquier cosa que compremos, mientras que sigamos indefensos ante las decisiones que tomen los partidos que hemos votado. Da igual rojo, azul, naranja o morado, somos libres para pensar lo que queramos y tenemos derecho a que se respete nuestro voto.
Por ello, necesitamos una Ley que establezca que la propuesta electoral se convierta en un contrato de obligado cumplimiento con los ciudadanos una vez el partido llegue al Gobierno.
Solo así, estaremos votando lo que queremos votar. Solo así, acabaremos con las incertidumbres y los bandazos. Así, conseguiremos que nuestra democracia sea ejemplar.
El problema
Nuestro sistema democrático está enfermo y necesita evolucionar. Todos somos libres de elegir nuestra opción política, pero muchas veces es nuestra propia elección la que nos defrauda, y esto generalmente ocurre porque son los propios partidos políticos los que incumplen sus promesas electorales.
La impunidad ante el incumplimiento de lo prometido y lo habitual de esta práctica, nos demuestra que el contenido de las campañas electorales podría considerarse en muchos casos como publicidad engañosa. Los partidos mienten, y no pasa nada.
No nos debemos conformar con que los políticos nos regalen el oído para conseguir nuestro voto. Es preciso establecer un sistema que nos garantice que dichas promesas, o por lo menos la mayoría de ellas, se materialicen cuando los partidos estén en el gobierno.
Y es por ello que ahora, en el siglo XXI, deberíamos dar un paso hacia delante, obligando al cumplimiento de lo prometido bajo el paraguas de una Ley de Compromiso Electoral. Una Ley que garantice nuestros derechos como votantes, que haga la política más transparente, y que nos de certidumbre como Estado.
Es ridículo que como consumidores tengamos garantía por cualquier cosa que compremos, mientras que sigamos indefensos ante las decisiones que tomen los partidos que hemos votado. Da igual rojo, azul, naranja o morado, somos libres para pensar lo que queramos y tenemos derecho a que se respete nuestro voto.
Por ello, necesitamos una Ley que establezca que la propuesta electoral se convierta en un contrato de obligado cumplimiento con los ciudadanos una vez el partido llegue al Gobierno.
Solo así, estaremos votando lo que queremos votar. Solo así, acabaremos con las incertidumbres y los bandazos. Así, conseguiremos que nuestra democracia sea ejemplar.
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Petición creada en 16 de noviembre de 2020